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"Creep" (2014) de Patrick Brice.


Aún y el título homónimo no estamos ante la película protagonizada por Franka Potente y dirigida por el británico Christopher Smith en 2004 (muy recomendable por otra parte), si no de una cinta estrenada este mismo año y dirigida por el semi-novato Patrick Brice.

El film usa la técnica found footage para crear una cinta de suspense minimalista en la cual tendremos durante gran parte del metraje a tan solo dos personajes. Puede que así de pronto, suene a algo visto mil veces. Y aunque es cierto que no nos ofrece muchas novedades, no le cerréis la puerta tan rápido a la cinta que os traigo.
Regresando rápidamente al argumento, la película empieza siguiendo a un tío que ha sido contratado por un segundo para filmarlo en su casa de las montañas. En teoría este hombre sufre un cáncer terminal y quiere filmar un videodiarío para su hijo no-nato en caso de que él no supere dicho cáncer. Pero como bien sabemos, las cosas no son siempre lo que parecen a simple vista.



Lo primero que nos hace levantar la ceja es su protagonista. El señor que quiere hacer el videodiario no es otro que el actor Mark Duplass (encargado también del guión junto al director). Puede que de primeras no te diga nada, pero si digo la palabra mumblecore… ¿Tampoco? Pues son esas cintas de corte independientes que pretenden ser comedias, pero que pocas veces consiguen sacarte más que una sonrisa y se caracterizan por personajes que no declaman, si no que balbucean –vamos, como Mario Casas-.  Pues este señor es como el Tom Cruise del subgénero.
En la cinta de hoy el señor Duplass, se marca una buena actuación, pareciendo un personaje que parece sacado de películas suyas como “The one I love” o “Humpday”, un pobre diablo solitario que hará todo lo posible para que el camarógrafo no lo deje al final del día. Además, todo un acierto por parte de la dupla de guionistas el querer crear un personaje franquicia en un subgénero como es el terror found footage. Porque si, como si fueran James Cameron, Duplass y Brice han anunciado que tendremos trilogía de “Creep”… A ver que tal se les da.

Otro punto a favor es su tono. Es cierto que estamos ante una cinta de suspense de libro, con un personaje misterioso del que poco a poco vamos descubriendo secretos cada vez más turbios. Pero ciertamente nos veremos desubicados más de una vez al escapársenos alguna risilla debido al tono patetista cercano a las cintas de Jared Hess –otra estrella del mumblecore- que tienen algunas secuencias.







En definitiva, una cinta que no entusiasmará al espectador medio, pero si eres de los que gusta de un found footage con cierto sentido narrativo y quieres presenciar una pequeña vuelta de tuerca al estilo de metraje encontrado, sin duda este “Creep” se te tornará un plato de buen gusto.

"Asterix. La residencia de los dioses" (2014) de Louis CLichy y Alexandre Astier.





Que si, lo sé, “Vengadores: La era de Ultrón” se estrena hoy. Que si, que todo el mundo dice que es la leche. No digo lo contrario, pero lo primero es lo primero y antes que Stan Lee y Jack Kirby en mi casa tienen cabida preferente Goscinny y Uderzo. Y es por eso que hoy os traigo una pequeña review sobre la nueva peli de animación de Asterix y sus vecinos.


Para comenzar, resaltar que me pareció extraño cuanto menos el hecho que decidieran adaptar un álbum un tanto sosete como “La residencia de los dioses”, cuando existen algunos que darían para una gran peli de aventuras como “Asterix y los godos” o “El escudo arverno” solo por poner un par de ejemplos. Así que, primer apunte, si esperáis una cinta en la cual Obelix y Asterix van visitando parajes ajenos –“Asterix en Bretaña”- o emprenden una aventura a lo Indiana Jones –“Asterix en América”- ya podéis iros olvidándoos. La historia sucede en el pueblecito y aledaños. No obstante esto no es un obstáculo para tener algunas buenas escenas de acción y persecución es bien llevadas.
El segundo punto a resaltar sería el hecho que estamos ante una cinta de animación. Ante el resultado mediocre de algunas de las cintas de acción real –sobretodo “Asterix en los Juegos Olímpicos”- se ha decidido realizar una cinta de animación 3D. Algo muy en la tónica de lo que ha ocurrido con “Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo”, aunque en términos globales la cinta basada en los personajes de Ibañez gana la partida.




El argumento es tal que así: Julio Cesar está hasta las narices de que todos sus ataques contra la aldea de los irreductibles galos sean repelidos. Así que piensa una nueva artimaña: En vez de destruirlos, tratará de asimilarlos. Por eso crea un complejo vacacional –muy parecido a Marina D´Or- en el bosque cercano a la aldea y lo llenará de civiles romanos para que de esta manera la cultura de la metrópoli se junte con la de los galos y, que por una suerte de Síndrome de Estocolmo cultural estos se transformen también en romanos.

Ciertamente es un argumento que podría tirar para atrás a aquellos con niños pequeños a los cuales entretener. Pero que estos padres, tíos etc no se asusten, ya que la película tiene las suficientes caídas, mamporros y personajes simpáticos para que los niños disfruten. Y, que narices los mayores también porque, una leche bien dada por parte de Obelix siempre levanta la moral.

El hecho que estemos ante una cinta de animación ayuda a la hora de crear escenas de acción ciertamente elaboradas –como por ejemplo la escena del asalto al complejo- que sin duda en acción real habría dado muchos quebraderos de cabeza para queda verosímil. Además, mencionar que los escenarios y paisajes pintan genial, parece que estés allí mismo. En cuanto a la fluidez en la animación, no tiene nada que envidiar a sus amigos norteamericanos; aunque es cierto que agolpan menos elementos en pantalla que las cintas de Pixar. El pero lo pondría en las animaciones faciales. Es cierto que conservan muy bien el aspecto del comic no tratando en ningún momento de hacer una animación realista, pero en algunos primeros planos se observa cierta deficiencia a la hora de animar bocas y ojos… Una pena, pero para suerte nuestra son pocas las escenas intimistas ya que estamos ante una cinta donde los planos generales son la tónica general, queriendo mostrarnos un cine-espectáculo cercano a los péplum con Charlton Heston: Mucho circo, muchos grandes angulares, gladiadores y leches a cascoporro.




Una de las cosas que peor le han venido a esta cinta –aunque para nada es culpa suya y tan solo es algo inherente al panorama nacional- ha sido el estreno hace pocos meses de la ya mencionada cinta de “Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo”.  La cinta de Fesser nos ofrecía una película frenética, casi anárquica, dinámica y alocada. Si vamos buscando lo mismo en esta nueva cinta del guerrero galo nos vamos a dar un pal,o ya que no aboga tanto por la locura narrativa como por ofrecernos una cinta de animación un tanto más clásica; con unos malos definidos, una trama bastante recta y un humor más políticamente correcto. Aún y todo, los directores Louis Clichy y Alexandre Astier se las ingenian para ofrecernos un relato divertido e inteligente, que toca temas tan actuales como las desigualdades sociales, la especulación inmobiliaria, el expolio de la naturaleza o el capitalismo feroz.


En resumidas cuentas, una cinta de animación que nos ofrece al mejor Asterix –aunque no llegue a las cotas sobresalientes de “Las doce pruebas de Asterix”- . Ideal para aquellos padres que quieran llevar a sus chavales al cine, pero que no quieran tirarse dos horas y media dentro de la sala.

"Digging up the marrow" (2014) de Adam Green.




Nada mejor para volver de las vacaciones de Semana Santa que merendarse un found footage y compartirlo con todos vosotros. En el día de hoy os traigo uno de los que podríamos catalogar como enteramente disfrutable.  “Digging Up the Marrow” de Adam Green


La película nos situa junto al director Adam Green, un tio simpaticón que nos ha ofrecido películas de género bastante divertidas, como la trilogía de “Hatchet”  o la más que estimable “Frozen” –no confundir con la de Disney… Aunque una revisión de Adam Green de la misma no estaría nada mal-.  El interfecto en cuestión está realizando un documental sobre su día a día y la preparación de futuros proyectos, para lo que no duda en hacer cierto autobombo de su serie “Holliston”. Lo que parece ser más un diario de producción que otra cosa, se gira completamente con la aparición en escena de William Dekker. Aquí es donde  para seguirle el juego a Green debemos introducirnos en lo que se conoce como suspensión de la realidad ya que Dekker está interpretado  de manera muy acertada por Ray Wise. Este Dekker contacta con Green contándole que en ciertos lugares del país hay puertas que llevan a ciudades infestadas por monstruos –cosa que puede recordarnos al “Cabal” de Clive Barker-. Y Green no puede aguantarse y va a encontrarse con Dekker, por supuesto granbándolo todo para regocijo del respetable.



Lo primero que debería resaltar del film son sus ganas de contar la historia. El amor a lo que se hace exuda por los cuatro costados. En los primeros compases se nos muestra a Adam Green como  un entusiasta de lo que hace. Y no hay nada que dé más buen rollo que alguien disfrutando con su trabajo. Puede que la historia comience a hacer aguas a partir de los cincuenta minutos, pero da lo mismo, Adam Green respira cine y esto le da alas a toda la cinta.

No puede tampoco dejar de nombrar la actuación de Ray Wise. Este señor con una cara de loco tan particular, da vida al mentado Dekker. Un tipo en apariencia bastante zumbado, pero que tratará de convencer al cineasta que de noche los monstruos aparecen.




No obstante, esta película tiene un pero muy grande. Este es su final. Como en muchos de los found footage que empiezan bastante bien y mantienen el tipo durante los primeros 50 minutos, vuelve a quedar en evidencia el hecho que los 90 minutos standard son en la mayoría de los casos demasiado largos para este tipo de films. Y esté “Diggin up the marrow” no es una excepción. Con 60-70 minutos sería un producto muy bueno, pero los últimos 20 minutos y el hecho de querer cerrar la historia por parte de Green dejan la película un pelín falta de lustre.


En definitiva, una película muy simpática que a buen seguro no defraudará a los aficionados al género –ya sea found footage o mockumentary- o a Ray Wise, que seguro existen varios. Subíos a la moto que nos ofrece Adam Green, aunque haya algún bache el camino es disfrutable.

"La teoría del todo" (2014) de James Marsh.



Todos en pie, ya que estamos sin lugar a dudas y sin miedo a que me tiren piedras, ante la mejor actuación masculina protagonista de la década. Lo de Eddie Redmayne no tiene nombre, podríamos llamarlo genialidad pero ponerle cualquier epíteto sería quedarse corto ante tanto derroche de talento.

El trabajo del actor inglés era complicado desde un principio y a varios niveles. En el primero está el problema de estar ante un biopic. Esta última época de premios y festivales hemos tenido grandes actuaciones –reconocidas o no- en películas basadas en personalidades ilustres como en el caso de “Selma” o “The imitation game”. Y aunque tanto Cumberbatch como Oyelowo hacen grandísimos trabajos –más el segundo que el primero en mi opinión-, Redmayne los supera con creces.

En el segundo nivel tendríamos el hecho que es una película con enfermedad. Un nivel que podríamos ejemplificar con los trabajos de Dustin Hoffman en “Rainman” o Tom Hanks en “Philadephia”. Pero el gran punto a favor del film sobre la vida de Stepehn Hawking es su elegancia y los matices. Con la ayuda del director James Marsh, Eddie Redmayne comienza sugiriéndonos que algo extraño pasa. No nos lo muestra en primer plano cebándose en lo morboso, y hasta la escena en que Hawking se cae de bruces tan solo hemos atisbado algún tobillo flojo casi fuera de plano o unos dedos algo inseguros a la hora de sujetar un trozo de tiza.

En el tercer nivel, estaría el nivel de la excelencia. Cierto es que esta película no es solo trabajo de Redmayne, ya que la labor tanto de guionista como director es clave. Uno de los temores de Redmayne a la hora de crear al personaje era ser una caricatura del mismo, casi un spoof del propio Hawking. Pero en un esfuerzo titánico hace que por un lado tengamos lastima de Hawking y su familia, pero por otro lado nos muestran su carismática y apabullante personalidad. Él es el protagonista, no a su pesar, si no porque ese es su destino.




Pero como he dicho antes, no pongamos todas las medallas a Eddie Redmayne. Actoralmente está escudado por una Felicity Jones que parece que nació para el papel. Puede que la elección fácil de casting hubiera sido escoger a Keira Knightley, pero hubiéramos tenido una Jane parlanchina y con mohines. No nos engañemos, por mucho que me guste la Knightey, desde 2005 viene interpretando remedos de su genial Elizabeth Bennet de “Orgullo y prejuicio”, cosa que no pega ni con cola con la personalidad de Jane Hawking. Sin embargo, Felicity Jones ofrece otro rostro, el de la esposa presente y a la vez ausente, que ama a su familia pero que al mismo tiempo anhela esa libertad que dicho amor le impide obtener. Un personaje suave y áspero, con luces pero también muchas sombras, simple y elegante, que le reportaron un buen montón de premios y nominaciones. Hacedle sitio, que la chica ha venido para quedarse.


En cuanto a la silla del director, James  Marsh realiza una increíble labor de cuentacuentos yendo de un lugar a otro, de un tiempo a otro más alejado sin que le tiemble el pulso. Aunque si es cierto decir que el director de “Man on wire” se mueve con más soltura, irónicamente, en las escenas de corte intimistas que en aquellas ambientadas en espacios abiertos.


En definitiva, un película de las que hay que ver. Un canto a la vida y a que los árboles no te impidan ver el bosque. Quitaos los prejuicios, no estamos ante un dramón estamos ante un gran biopic con bastantes golpes de humor y el Oscar más merecido en años.

"Electric Boogaloo: The Wild, Untold Story of Cannon Films" (2014) de Mark Hartley.



Esta es la historia de dos locos primos israelíes (aunque a decir verdad uno más que otro) que tan solo querían hacer películas como las de Hollywood pero al margen de los estudios. Tenían todo para conseguirlo: ganas, contactos, dinero, visión… Pero solo había una cosa que les faltaba: Talento.
A grandes rasgos, este es el argumento de este esperadísimo documental. Podríamos decir que el más esperado de la década junto al “Jodorowsky´s Dune”.  Un documental hecho desde el cariño a este tipo de películas de serie B. Esas películas que se les puede poner el resobadísimo epíteto de malas pero divertidas, pero que en esta ocasión le queda como un guante.
El documental nos cuenta en orden cronológico las aventuras de Menahem Golan y Yoram Globus, como petaron el mercado israelí con “Polo de limón” de Boaz Davidson y su posterior aventura americana – que podríamos titular “Vente a USA Menahem”- lleno de subidas y bajadas como si del Dragon Khan se tratara.


Detrás de esta cinta está un señor llamado Mark Hartley, curtido en otros documentales que bucean en las cloacas del género como  “Not quite Hollywood: The wild, untold story of Ozploitation” o “Machete maidens unleashed!”. Es decir, no estamos ante un advenedizo, si no ante la persona idónea para acercarse al universo Cannon con cierto bagaje y con el callo suficiente para separar el grano de la paja y conseguir un documental equilibrado y sobretodo divertido.
Uno de los puntos a favor del documental es el hecho que aunque muchas veces la nostalgia haga acto de presencia, no todo el rato se tiene la lengua en el ano de Golan y Globus. Si el entrevistado en cuestión no tiene buen recuerdo, pues se dice. Si se piensa que eran unos explotadores, pues se dice. Y si reniegas de una película y quieres quemar ante la cámara la única copia que tienes de la misma, pues que narices, se hace.
Lo cierto es que el documental tiene su mejor virtud en que no es tanto una crónica de lo que sucedía sino que un anecdotario. Aunque siga cierto orden cronológico salvo excepciones, cuando se llega a una película se cuentan algunas anécdotas y chascarrillos sin necesidad de saber mucho del argumento. Gracias a estos chismes sabremos de los ardides y el talento no cinematográfico de Golan y Globus para vender una película solo con un poster, de la jeta que tenían para poner tetas sin ton ni son o de lo bonicos que eran al creer que Brooke Shields iba a ganar el OSCAR por “Sahara”.



Entre los contras que podrías sacar al tema estarían en primer lugar la ausencia de una entrevista a Ana Obregón cuando hablan de “Bolero” y el hecho que al haber demasiado que contar y debiéndose centrar en el formato de largometraje; Hartley entra muy pronto al trapo. Y en verdad, si no tienes cierto bagaje sobre el tema Cannon es fácil perderse y no disfrutar con la experiencia. Quizás hubiera sido más interesante tratar el tema como una serie por capítulos, al estilo “Monty Python la versión de los abogados”, pero no vamos a ponernos exquisitos a estas alturas de la vida. ¿Cómo te puedes quejar después de ver a Golan meter a su hijo recién nacido en un canastillo dentro de un carro tirado por caballos porque necesitaban un bebe en cámara y no había pasta? ¿Cómo puedes renegar tras ver las artimañas que hicieron para completar el casting de la saga Ninja? Y ¿Cómo podrías decir algo malo de estos dos después del discursito de Franco Zeffirelli?


En definitiva, una película para los que amamos el cine. Para aquellos que disfrutamos con cualquier película que nos emocione aunque el resto del mundo diga que es una basura. Para aquellos que nos frotamos las manos con los ninjas de colores. Para aquellos que nos la metieron doblada en el videoclub del barrio. Para aquellos que pensamos que “Delta Force” es la mejor película de aviones de la historia. Para los que pensamos que un concurso de pulsos es argumento suficiente para una peli. Y sobretodo, para aquellos que pensamos que Electric Boogaloo es el nombre más fardón que puedas imaginar para una peli.

Batman: El asalto de Arkham (2014) de Jay Oliva y Ethan Spaulding



No más chicos buenos.

La primera pregunta que nos viene a la cabeza nada más empezar a ver este film es ¿qué nos ofrece este El asalto de Arkham? Pues en principio podemos caer en el error de enmarcarlo dentro de la saga de videojuegos Arkham, incluso el diseño de los personajes es similar al que pudimos ver entonces - el Espantapájaros, Bane y Hiedra Venenosa están calcados -, y en la figura de Batman, pero nada más lejos de la realidad. En este caso la voz cantante la lleva el Equipo de Operaciones Encubiertas dirigido con mano de hierro por la rechoncha Amanda Waller. La Fuerza Especial X (o Escuadrón Suicida) se le asigna la misión de internarse en el psiquiátrico de Arkham para sustraer el bastón de Enigma, el cual contiene una valiosa información de interés para el grupo. Para ello deberán de pasar desapercibido entre las paredes del psiquiátrico (a fin de cuentas es una operación encubierta) si no quieren que la bomba de "control" situada en su cabeza estalle.

Se ha dicho que uno de los principales fallos de este film, reside en que Batman, quien se da a entender desde el comienzo que sería el protagonista absoluto, finalmente no acaba por salir demasiado a lo largo del film, cediendo el protagonismo a "secundarios" como Deadshot, Harley Quinn y el resto del Escuadrón Suicida. Partiendo de la base que la cinta está centrada en este grupo de operaciones encubiertas y NO en el Caballero Oscuro, - aunque es comprensible el adjudicar protagonismo a este, dado que su nombre es el que precede al título -, y que este únicamente sale de cuando en cuando para poner entre las cuerdas al grupo, excepto en el tramo final que es totalmente el enfrentamiento entre él y el Joker...pero no de la manera que esperaríamos, aviso.

No esperéis una historia llena de fantasía heroica y de seres valerosos luchando contra el mal. No; aquí lo que tenemos una historia (muy) adulta, con lindezas tales como decapitaciones, canibalismo, disparos a bocajarro, desnudos gratuitos, voladuras de cabeza...y todo eso por parte de los héroes de la función. Como he dicho unos párrafos más arriba, Batman no es el protagonista de la historia, y ahora tenemos a una banda de asesinos/ladrones/pirados que únicamente quieren saldar sus cuentas pendientes con el Tío Sam haciendo el trabajo sucio que nadie en su sano juicio querría hacer, o si no bomba al canto. Si bien es cierto que acabamos por ganarnos la simpatía de alguno de ellos, como son los casos de los mentados Harley o Deadshot (son los más desarrollados al fin y al cabo), alguno de ellos queda algo descolgado dentro de la trama, o bien quedan totalmente desaprovechados, todo ello debido a que la película peca de ser demasiado corta con menos de hora y veinte de duración. Por suerte los cameos de muchos villanos (muchos), guiños al universo DC (muchísimos) y referencias a los otros films de animación (os reto a contarlos) hacen que la experiencia sea el doble de entretenida. Por otro lado, la animación de Warner Bros. Animation es increíblemente detallada, a años luz de, y siento decir esto, las películas de animación facturadas por Marvel

En resumidas cuentas,
una película de animación impecable, con una animación fluida, respaldada por una historia adulta igual de bien construida, la cual al acabar te dan ganas de ver más sobre este "Escuadrón Suicida". Lo único que le resta enteros es su corta duración y el escaso protagonismo de alguno de sus personajes, pero aún con eso es una película que debería de ver todo fan (y no tan fan) de los cómics que quiera ver una historia diferente.

Nota: 8

Fury (2014) de David Ayer



Guerra de cada día.

Acudí a ver Fury (me niego a llamarla como se ha titulado aquí) con una poca de cautela. No niego que el director David Ayer, responsable también de la divertidísima Sabotaje, es un director que se maneja en la acción de manera excelente, si no ahí están Sin Tregua o la mentada película con Chache, además que como guionista está de sobra abalado gracias a sus colaboraciones con Antoine Fuqua o cuando le toca en solitario (Vidas al límite), pero si os soy sincero, no le veía capaz de que fuera capaz de hacer un film bélico de corte clásico, más aún, su manera de rodar le hacía el menos indicado para tal empresa. Tras acabar de ver el film no sólo esas dudas desaparecieron, si no que tuve unas ganas tremendas de ver la próxima película que dirija este buen señor...Suicide Squad...ejem.

Puede que lo más negativo se encuentre en ciertos tramos del guión que pecan de ser demasiado evidentes y que acaban cortando de manera abrupta la acción, y que se ven sobretodo cuando los personajes abandonan momentáneamente el tanque, como es la escena en la casa de las dos chicas alemanas en donde vemos a una escena costumbrista algo chocante e innecesaria si se comparan con el resto del film. Además, esa pseudo historia de ¿amor? parece estar metida con calzador, como si fuera una exigencia de la productora, por no hablar del modo en el que se cierra y que solamente falta ponerle un cartel con neones en el que se lea "LOS HORRORES DE LA GUERRA". ¿Moralina barata en un film bélico? Sí, no es raro encontrarlo en este tipo de películas, pero tenía la esperanza de no encontrarla en ESTA película.

No se puede decir que Brad Pitt haga aquí el papel de su vida, debido sobretodo a que nunca dejamos de ver a un Aldo Raine afeitado, pero sí hay que decir que el actor de Kalifornia hace un papelón de los que sentirse orgulloso. Plus añadido el que en ningún momento de la película sabemos mucho más que los pequeños detalles que se nos dan acerca de su personaje - solamente sabemos que lleva combatiendo mucho, sabe hablar de forma fluida el alemán y que tiene la espalda marcada -, cosa que hace que la interpretación de Pitt cobre más fuerza según avanza la trama. Puede que el personaje de toda esta tropa con el cual nunca acabamos de empatizar sea curiosamente el novato, interpretado por Logan Lerman, quien no lo hace mal por cierto. Demasiado arquetícpico, tal y como está estructurado desde el principio sabemos todo el recorrido y el final que va a tener este personaje (momentos altos, bajos, tristeza...etc). Mejor desarrollados se encuentran los roles (no secuandarios como se ha dicho) de Shia LaBeouf, Jon Bernthal y Michael Peña, cosa que enfatiza sus sublimes interpretaciones, las cuales en un principio nos transmiten mucho con sólo unos trazos de personalidad - la escena principal contrasta con una escena casi al final -. Sin duda todos ellos son el verdadero motor del film. También aparecen en pantalla unos episódicos Xavier Samuel, Scott Eastwood (el hijísimo) y Jason Isaacs, a quienes me dio la sensación de que les han recortado sus papeles de cara a agilizar el montaje final de la película, cosa que no me extrañaría dado que esta dura más de dos horas.

Los efectos visuales, si bien son bastante correctos en las escenas de batalla, las cuales son simplemente espectaculares, eché en falta un mayor empleo de efectos tradicionales como las maquetas o miniaturas. Cantan las escenas donde por ejemplo hay fuego y este se ve claramente que es un efecto especial, por no hablar de los disparos de artillería y de metralleta, donde las trazadoras se parecen más a los blasters de Star Wars - incluso los disparos de los nazis son verdes y los de los americanos rojos, flipa -. Mejor están echas se encuentran las escenas donde hace acto de aparición el gore, y que Ayer rueda cortarse un pelo, reservándose no poca hemoglobina  - la decapitación de la cabeza de un soldado por parte de un obús - y sí mostrando mucha crudeza hasta el punto de hacerse incómoda - la "ejecución" de un soldado de las SS -.

En resumidas cuentas, una película bélica clásica, tanto en su contenido como en la forma en la que está dirigida. Una crudísima historia que acaba sustentada por unos personajes genialmente desarrollados y salpicada por unas escenas de acción sublimes.
Fury para mi sorpresa ha acabado resultado una película bélica muy competente.

Nota: 8

Babadook (2014) de Jennifer Kent


El hombre del saco que salió de un cuento

The Babadook nace como una de las ya demasiadas "últimas esperanzas del terror reciente", solamente que esta partía con la ventaja de tener el visto bueno tanto la crítica como el público, que ya la calificaban como la mejor película de terror reciente.  Una rara avis que innova dentro de un cada vez más saturado mercado del terror "fast food" - como Ouija o El heredero del diablo -, donde los productores están más preocupado por facturar un producto de consumo barato (y de dudosa calidad) que de ser una película a tener en cuenta. Desafortunadamente, la ópera prima de Jennifer Kent eso de innovar es algo que cumple a medias (y que detallaré más adelante), pero eso sí, con una buena dosis de verdadero terror que da capones a las producciones mentadas anteriormente. 

Kent firma un film terrorífico, pero no al nivel de asustar por sus imágenes (que los hay) o por golpes de sonido revienta tímpanos (que también los hay), si no a un nivel más íntimo cercano al miedo que uno siente cuando un ser querido nos abandona - la escena principal, con ella cayendo hacia su cama encadenada con el momento del accidente, y una cercana ya al final dan buena muestra de ello -. Sí, es cierto que cada aparición del "monstruo", cuyo diseño me recordó al del demonio de Insidious, es aterrador, y previamente la lectura del libro nos pone en aviso de que lo que viene será de traca, pero sin duda me quedo con ese aura de terror cotidiano. La trama está salpicada de pequeñas pistas, falsas o verdaderas según a quién preguntes, que hacen plantearnos si la verdadera identidad de este Babadook tiene más de ser de carne y hueso que de un ser sobrenatural...cosa que se echa por tierra en el último tramo de la cinta. Evitaré hacer los indeseables spoilers, pero este tramo para mí es donde la película falla totalmente al plantearnos cuestiones que o bien no vienen a cuento - ¿esa muela a qué viene? - o partes del guión que se quedan sin cerrar - la escena final en el sótano -, y que desemboca en un final tan ambiguo que parece que la directora nos han tomado el pelo. Ya aviso que lo mejor es no darle demasiadas vueltas y aceptar esos pequeños fallos.

Hablar de The Babadook es hablar de sus dos actores principales; Essie Davis y Noah Wiseman, los cuales realizan un trabajo de veras sobresaliente. Si bien en principio a ella la vemos como una mujer pasivo-agresiva y a él como un niñato oligofrénico, el desarrollo que muestras sus personajes a lo largo de la cinta los convierten en una mujer (muy) dolida por la pérdida del ser amado y un niño igualmente dolido - la(s) escena(s) en donde "habla" con su difunto padre en el sótano son para quitarse el sombrero-, llevando el peso de la trama a partes iguales según requiera la ocasión. Lástima que el resto de actores sean tan episódicos y tan poco explotados en comparación con ellos (algo que veo lógico), porque sin duda hubieran dado mucho juego.

En resumidas cuentas, para mí no ha resultado la Gran última esperanza del terror moderno, aún así no niego que es una entretenida y por momentos aterradora fábula sobre la pérdida personal y de la pérdida de la inocencia. Si no se piensa en la cantidad de cabos que quedan sin atar, mejor.

Nota: 6

Foxcatcher (2014) de Bennett Miller

Con las nominaciones a los Oscar, la temporada de premios entra en su recta final, pero sin lugar a dudas la más candente. Y esto en Mcfly no era un gallina nos lo tomamos muy en serio, por lo que en la próximas semanas os ofreceremos las reviews de las favoritas a llevarse premios en la ceremonia del próximo 22 de Febrero.
Y la película que traemos hoy es una de las que poco a poco, sin mucho ruido, sin prisa pero sin pausa se ha colocado en la terna final para llevarse el gato al agua: “Foxcatcher” de Bennett Miller. Una película, que si bien nos la pueden tratar de vender como la película de superación deportiva del año –género que por otro lado me encanta-, este film es mucho más denso y oscuro. Esta no es una película que trata el from rags to riches americano que podemos ver en películas que tienen que ver con el mundo de la lucha –u otras variantes pugilísticas- como “Rocky” o “Warrior”. Aquí la lucha es a veces tan solo un pretexto para mostrarnos un dramón sobre el poder, la aceptación y la familia.


En cuanto al argumento, tenemos a los hermanos Schultz, medallistas olímpicos en Los Angeles 84. Mientras el mayor –David, interpretado por Mark Ruffalo- vive con su mujer e hijos mientras se dedica a entrenar y tratar de meter la cabeza en la federación de lucha, el menor – Mark, un enorme Channing TAtum- vive decepcionado con el mundo ya que aunque con un oro en su cuello no encuentra la fama que creía que la medalla le traería.
A la vida de estos hermanos llegará John Du Pont –Steve Carell en el papel de su vida- un excéntrico millonario que quiere que Estados Unidos brille sobre el resto del mundo a todos sus niveles. Y según él, su papel es ayudar a que Estados Unidos sea la potencia de lucha olímpica. Para ello, contrata a los Schultz para que creen el mejor equipo posible de lucha y así poder llevarse el o roen los inminentes Juegos Olimpicos de Seúl 88.


El puntal que sustenta el filme lo debemos encontrar en su director, Bennett Miller. Este director no se distingue tanto por sus puestas en escenas vertiginosas, ni por unos planos secuencias que quiten el hipo, si no en como plantea el trabajo actoral. En mi opinión, Miller es uno de los mejores directores de actores que existen hoy en día. Es sobretodo, especialista en encumbrar actores que hasta el momento no tenían el favor de la crítica. Si ya su primera película “Capote” brindó el Oscar a Philip Seymour Hoffman, la segunda –“Moneyball”- volvió a poner en el candelero a Brad Pitt y presentó a Jonah Hill como un secundario de lujo. Y en esta “Foxcatcher” se consagran sus tres actores, los cuales hasta el momento eran más conocidos por su faceta televisiva –Carell-, por sus músculos –Tatum- o por ser un Vengador –Ruffalo-.
Como podéis sacar de los primeros párrafos, las actuaciones son una de las razones por las cuales echarle un ojo al film. Steve Carell desempeña un papel que seguro cambiará su vida actoral. Con silencios, y miradas acusadoras crea un John Du Pont que en el fondo tan solo busca la aprobación de su madre. En mi opinión, solamente la escena del helicóptero justifica su nominación al Oscar. Por su parte, Channing Tatum –uno de los actores jóvenes más carismáticos del Hollywood actual- borda el papel de gorilón perdedor sin suerte. Un hijo olvidado de esa Norteamérica triunfalista de la Era Reagan que ve en Du Pont el último puente para llegar a esa fama tan deseada. Y la tercera pata de la película sería Ruffalo, como el hermano mayor –casi el padre que nunca tuvo- de Chaning Tatum. Un luchador en todos los sentidos que sabe que tras el cuadrilátero no hay fama ni dinero fácil, si no sudor y sufrimiento para sacar adelante a su familia.

En definitiva, una buena película para comenzar la carrera a los Oscar. Una película de lucha pero sin vencedores. Una película llena de gritos desgarradores pero también de  miradas y silencios. Pero para silencios el que se le quedará al espectador con uno de los finales más tristes que ha dado el Hollywood reciente. 

Birdman (2014)


Dios bendiga a Iñárritu

Varios meses llevo ya sin dejar la impronta de mi estilográfica por estos lares... pero sin duda alguna, la espera ha merecido la pena.

En plena disposición de mis facultades mentales es como me planteé visualizar la película de marras. Me había propuesto por todos los medios estar concentrado hasta niveles absurdos para absorber (en la medida de lo posible) cualquier detalle por ínfimo que fuera, sobre todo por que, según la critica más renombrada, la película tiene trazas de obra maestra. Es verdad que nunca he sido muy amigo de algunas criticas con películas que han sido altamente sobrevaloradas. Pero por una vez y sin que sirva de precedentes,estoy más que de acuerdo con esos comentarios especializados, ya que el filme es una auténtica joya del séptimo arte.


Sin más añadidos voy directamente al lío:

"La popularidad es la cuñada salida y calentorra del prestigio"

Bravo por Iñárritu. En esencia, es la historia de como en tres días se acaban por pulir los últimos detalles de una obra de teatro en uno de los escenarios más míticos de Broadway. Si nos extendemos más, a mi modo de ver y comprender la película, se hace un profundo análisis y crítica acerca de todos los aspectos que rodean la popularidad en el siglo 21. Todos los aspectos técnicos de la película son tremendos. Un uso sagaz y vivo del manejo de la cámara nos hace que nos peguemos tanto a la película que casi seamos parte de ella, haciendo que saboreemos el intrincado mundo del espectáculo con los ojos de los que lo crean. Con el añadido de hacerla en único plano y que se convierta en una historia que fluye como un río, con sus afluentes, rápidos, presas y demás. Consigue que una historia, que básicamente es sencilla de contar, sea transformada en una oda al buen uso de los tiempos, las pausas y los planos apoyando un guión salvaje, furioso y llamativo.

Michael Keaton hace la interpretación de su vida. Director, productor y actor de la obra de Broadway, el actor lo convierte en un personaje único e inigualable, con tantas trabas mentales que rozan el absurdo, y que hacen que el drama y la comedia vayan siempre de la mano con grandes dosis de sensatez a veces y locura en otras. Para mi serio aspirante al Oscar (Cumberbatch, no lo tienes tan fácil como crees).


Quisiera ahora separar los trabajos de los secundarios y las secundarias. En cuanto al reparto masculino, luce por encima de todos (y también de todas) un Edward Norton magnifico (también carne de Oscar por su papel) que retrata a un actor de renombre que porta una gran cantidad de inseguridades, las cuales las resuelve siendo total y absolutamente impredecible (por cierto, a tener en cuenta: Michael y Edward tienen dos duelos interpretativos en la película que son un ESCÁNDALO). Sorprende también el estreno interpretativo de un personaje dramático del excéntrico Zach Galifianakis, haciendo de forma convincente al otro productor de la obra con solvencia y no menos vis cómica. En cuanto a las féminas sobresale una muy bien trabajada Emma Stone, que interpreta a la hija ni-ni de Keaton. Y también Naomi Watts, que interpreta a la actriz principal de la obra con serias taras de seguridad en si misma.

En el concepto global, es uno de los proyectos más llamativos, diferentes y originales que he visualizado en muchos años. 118 minutos de puro cine y que consigue que salgas de la sala con la satisfacción de haber disfrutado de cada céntimo que has pagado por verla. Dicen que hay películas que pueden marcar un estilo... ¿Y por que no iba a poder ser ésta?... motivos tiene... y de sobra.

Puntuación: 9.5

He dicho.

El Séptimo Hijo (2014) de Sergey Bodrov


Épica de saldo

Hace ya algún tiempo que el género de fantasía, tras un parón, y varios subproductos de la talla de Dragones y Mazmorras, volvió para quedarse y sentar cátedra dentro de lo que es el cine de hoy en día. Pese lo que les pese a sus detractores, las sagas de Harry Potter, Las crónicas de Narnia (sus tres entregas son muy reivindicables) El señor de los anillos revitalizaron este género demostrando que aún era posible hacer cine de aventuras de calidad respetando las bases de las aventuras clásicas, y sobretodo que aunaran a crítica y público en un rotundo "oh, sí". Por desgracia, poco después este movimiento fue perdiendo paulatinamente fuelle, dando de nuevo paso a películas de dudosa calidad que semana tras semana se estrenaban en salas comerciales, como EragonLas crónicas de Spiderwick o Arthur y los Minimoys, y que a más de un espectador le dejó con un buen dolor de cabeza. Aunque si algo fue lo que acabó por rematar a este género cerca del final de la década pasada fue la saga Crepúsculo. Odiada por muchos y amada por otros otros tantos, sin duda alguna la saga de los vampiros fosforitos fue uno de los negocios más lucrativos a nivel cinematográfico, pero que fue un todo vale en toda regla, dando vía libre a películas de aventuras de carácter juvenil/infantil de menor calidad si cabe a las citadas, salvo excepciones honrosas como El corredor del laberinto. Ahora le toca el turno a esta El séptimo hijo, saga de sobre capa, espada y brujería la cual no tengo referentes puesto que ni he leído el libro. Eso sí, ni ganas me han quedado.

La historia más tópica no puede ser; ya sabéis, lucha ancestral del bien contra el mal, la búsqueda de un elegido que devuelva el equilibrio a la fuerza y demás. Tan consciente es la película de lo que es, que el director Sergey Bodrov (autor de la notable Mongol) y los guionistas Charles Leavitt (autor de Diamante de sangre, ¡¡por Diox!!) y Steven Knight (Redención) no tienen apenas margen de maniobra y van del punto A al punto B sin despeinarse. Es decir, salvo sus primeros minutos - donde vemos la mejor escena de la película -, en donde podemos atisbar lo que es un poco de riesgo al ofrecernos algo no novedosos pero sí hasta cierto punto original, la película no se separa del camino mostrado con anterioridad en otras películas. Como he dicho, no me he leído el libro, pero si es así...tela. Los efectos especiales al menos están bastante logrados, y acaban destacando las escenas de lucha y de peleas masivas que es donde acaban luciendo más.

En cuanto a los intérpretes destacar el error de casting que supone dar el protagonismo de la cinta al inglés Ben Barnes, actor al que considero sobrevalorado desde los tiempos de Príncipe Caspian y El retrato de Dorian Grey, y que aquí no hace más que aportar su cara bonita y ya, puesto que nos interesa cero sus motivaciones y su (nula) evolución a lo largo de la trama. No ayuda al asunto su comparsa femenina, con la cual crean una pseudo historia de amor imposible - mil veces vista y con más gracia - que no hace si no aumentar la desgana general. Lo de Kit Harington y Djimon Hounsou mejor dejarlo para otro día.

Lo que mejor parados salen son los veteranos Julianne Moore y Jeff Bridges que saben aportar al menos un saber estar envidiable, todo ello marca de la vieja escuela, aunque se nota que duras penas lo consiguen dado que tienen que aguantar el tipo con unos roles tan faltos de entidad como de empaque, muy acordes con el resto de la cinta. Una auténtica lástima.

En resumidas cuentas, aunque no llega a resultarnos un producto aborrecible gracias a ciertos momentos y a la labor de Moore y Bridges, El séptimo hijo cae en el error de no ofrecer un "algo más" que la distinga de otras epopeyas de magia y espada ya vistas, cayendo muy a menudo en los tópicos que acaban finalmente convirtiéndola en una aventura sin gracia ni alma. 

Nota: 4

CONTRACRÍTICA: "REC 4" de Jaume Balagueró.



Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid o lo que es lo mismo, que “REC 4” ha sido estrenada en el Reino Unido; me he liado la manta a la cabeza para hacer la reseña de la última de Balagueró. Ya se que en la web tenemos una reseña de la peli en cuestión, realizada por un enviado especial a Sitges. Pero en mi opinión es una película digna de contracrítica, asi que… ¡Allá vamos!

Esta “REC 4” debería ser la que respondiese a todas las preguntas que se planteaban en las tres primeras entregas. Cierto es que responde algunas, pero quizás no son las que el espectador espera: Por ejemplo, nos responde a la duda de quién tiene el talento del tándem Balagueró – Plaza. Aún y que el catalán es el que se ha metido a la crítica en el bolsillo, a resultas de lo visto en esta cinta y comparándolo con “REC 3”, realizada en solitario por Paco Plaza, podemos decir que el valenciano es en este caso el que pone talento a la saga. Balagueró es la cara bonita y Plaza el currito.




Aún y todo, este “REC 4” no nos proporciona todas las respuestas, ya que incluso crea algunas preguntas nuevas que quedan sin responder, siendo la más importante: ¿Lo que hemos visto es una película seria o es un homenaje? En la tercera entrega, Paco Plaza realizaba un claro homenaje a películas como “Braindead” o “Evil Dead” - Y se notaba que al realizador valenciano no le importaba que la gente se diera cuenta de ello, porque es lo que deseaba mostrar, sin tapujos, realizar una peli de zombis muy divertida-.  Pero esta cuarta parte ¿No es la película que tratamos hoy un homenaje a las pelis de terror de los 80 y principios 90? En más de una secuencia hay claras referencias a “Day of the dead” - Ese médico que busca desesperadamente una cura- o incluso a las pelis chuscas de Fulci -objetos punzantes por todos lados o esos soldados tan planos y marciales-. Pero la diferencia en el homenaje radica en que al contrario de Paco Plaza, parece que a Jaume Balagueró se avergüence de estos referentes, tratando de camuflarlos bajo una cámara con Parkinson y una fotografía oscura, y hasta un tanto quemada. No hay que olvidar que Balagueró es el niño bonito de la crítica de género, y para estos sesudos puede que homenajear a Polanski –como pudimos ver en “Mientras duermes”- o basarse en el universo lovecraftiano – “Darkness”, sin ir más lejos- es una práctica más que aceptable; pero mentar a Bruno Mattei  y a demás caspa italiana es algo imperdonable.

Aún y los palos a Balaguero, hay algo que no podemos negarle: Ha sabido no repetirse. Si la primera entrega era la epítome de la cámara al hombro, la segunda introducía las nuevas tecnologías y el inicio de la tercera era el típico video de bodas, aquí se torna en una realización tópica que tan solo usa el found footage a través de las cámaras de seguridad, cosa que recuerda alarmantemente a uno de los episodios de “Resident Evil 6”, que incluso ocurre en el laboratorio de un barco, con zombies…La pregunta sin respuesta vuelve a sobrevolar: ¿Homenaje?.





En cuanto al guión, es sota, caballo, rey. Donde desde el principio sabes quién va a vivir, quien morirá y casi en qué orden. Nada sorprende, y cuando Balagueró trata de hacerlo nos regala el final más estúpido que he visto en una peli de zombis seria ¿O es un homenaje?. Por favor Balagueró, manifiéstate.
En cuanto a las actuaciones destaca, entre tanta cara de palo y estereotipo, una vez más Manuela Velasco en un cambio de registro acercándose más a la Alice de la saga de “Resident Evil” que a la desvalida Angela Vidal de anteriores entregas.


En definitiva, si vemos este “REC 4” como una película independiente a la saga estamos ante una aceptable película de serie B, que no se aleja mucho de las chorrocientas “….of de dead” que aparecen como churros desde hace una década en VOD. Pero si la vemos como la culminación de la saga, se queda como un producto a medio gas, la peor de las cuatro y una mancha en el hasta ahora más que notable expediente de Jaume Balagueró… ¿O ha sido todo un homenaje?.


El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos (2014) de Peter Jackson



Cerrar el círculo.


¿No habéis notado alguna vez esa sensación de alivio cuando al terminar algo, sabes que de verdad ha terminado? ¿Que algo que empezó hace mucho tiempo y que tras pasar por mucho finalmente puedes dar carpetazo?  Pues esa es la sensación que he tenido tras ver esta tercera - y última - parte de El Hobbit, la trilogía-precuela que, como suele ser normal en estos tiempos que vivimos, nadie pidió, pero finalmente por fortuna o por desgracia acabó por ser. Desde el comienzo, con ese cambio a última hora de director y guionista en favor de Peter Jackson, mucho se ha criticado la decisión de hacer en tres entregas un libro que sinceramente daría para dos como mucho, pero que el tiempo, y añadiduras a parte, demostró que pese a hacer una segunda parte algo floja, la Tierra Media tenía historias que daban para mucho que contar, y que aquí finalmente llegan a una relativa conclusión.

Elijo...GUERRA

Abrimos la película por dónde nos dejó La desolación de Smaug, con el dragón arrasando la ciudad de Lago y con Bardo desgañitándose para matarlo, hasta que finalmente (y gracias al usar a su hijo como soporte) logra trincharlo con la dichosa flecha negra. Títulos de crédito, y ya tenemos el mejor oppening de las seis películas ¿Necesario? Puede que no, ya que perfectamente esta escena podría haber entrado en la segunda parte en favor de los enanos luchando en la fragua (aunque más adelante hay una escena tremenda con el oro que envolvió a Smaug), pero bueno, se acaba perdonando. En fin, el dragón está muerto, la entrada a la montaña está libre, la atención de los elfos, humanos y orcos conseguida...¿y ahora qué es lo que nos queda para acabar? Pues la guerra. La guerra sin cuartel que tanto se nos ha prometido y que finalmente vemos a los cinco ejércitos luchando a los pies de la Montaña Solitaria. Eso sí, no me quedó muy claro de donde salía tanto humano si en teoría la mayoría murió en Lago bajo el fuego de Smaug, pero bueno...lo hizo un mago.
La trama como podéis ver, salvo añadidos y motivaciones de unos cuantos personajes de las que hablaré más adelante, más simple no puede ser, y tampoco se deja mucho para ampliar, no en vano es la película más "corta" de la saga con 144 minutos, y que por suerte nuestra va directa al grano sin pararse...aunque seguimos con el añadido que a todo el mundo cabreó, y no, no me refiero a Legolas, que al menos aquí tiene ciertas escenas de acción bastante trabajadas: La historia de amor la cual no vería con malos ojos si no fuera tan ñoña, y que curiosamente soporté mejor en la segunda entrega, aquí alcanza cotas de auténtico ridículo cuando casi al principio del film vemos como el enano hace una declaración de amor de lo más insulsa a la elfa. No me opongo a que se permitan ciertas concesiones y añadan una trama amorosa a una saga que en principio no tenía tal argumento, pero se te cae el corazón al suelo cuando ves que hay partes añadidas, como ver Gandalf encerrado en la torre y su posterior rescate por parte del Concilio Blanco - con Galadriel, Elrond y Saruman en modo badass matando orcos a troche y moche...y Radagast por ahí - están reducidas en favor de la dichosa tontería que ni tan siquiera acaba de cerrada.
Por fortuna nuestra lo que sí se amplia y bien, es esta locura de Thorin por recuperar la fortuna de su familia y el afán por encontrar la joya del arca. Si esto se nos hace entre ver durante el principio de la primera y que acaba destapándose a la mitad/final de la segunda, aquí evoluciona gracias a la magistral interpretación de Richard Armitage (el mejor actor de la cinta por encima a Freeman y McKelen) que consigue incluso que sintamos una pena constante por él, incluso en los momentos donde deberíamos odiarle. Da un poco de rabia ver que el propio Bilbo en ocasiones sea más un secundario en su propia película, pero tampoco es raro si acudimos al libro donde no es más que un mero pelele (lo siento, pero es así), aunque Freeman tiene la particular virtud que tiene los grandes secundarios de conseguir destacar siempre que abre la boca.
Los FX de Weta no sabría deciros. Siguen siendo increíbles por momentos - Smaug arrasando Lago - y por contra encontramos resbalones muy claros - los elfos y los orcos se les ve el pixel -, cuando es algo que en teoría habían solventado en la primera entrega de El señor de los anillos. En serio, revisionarla y prestarle especial atención a los efectos y veréis que están mil veces mejor. Al menos en esta ocasión no vemos a ningún enano de oro gigante.
Una cosa antes de acabar ¿Howard Shore vive de las rentas de El señor de los anillos? Porque menudo reciclaje hace el amigo.

En resumidas cuentas, por momentos muy tonta, por momentos brillante, esta última vuelta a la Tierra Media da lo que promete al ofrecernos una guerra total donde todo lo expuesto en las en las anteriores entregas queda atado. 
Aún a años luz de El Retorno del Rey, al menos supone un final satisfactorio para este "inicio" de la saga del anillo. Eso sí, por favor Peter Jackson: 
No vuelvas.

Nota: 8

"Tusk" (2014) de Kevin Smith.



Habia una vez un chaval algo bajito, entrado en carnes y con pelazo que hacía geniales comedias que encantaban a la muchachada. Pero el chaval creció, se hizo padre, y parecía ser que junto al material genético, también perdió su mojo y comenzó a realizar películas de cada vez menor calidad y que no eran ni una sombra de lo que era su cine en los noventa. Pero un día se dio cuenta de esta situación y decidió cambiar de género pasándose al terror. Y todos los fans nos alegramos porque su talento no estaba muerto, si no estaba de parranda.
Este señor no es otro que Kevin Smith. Cierto es que el de Nueva Jersey cambió el panorama de la comedia indie con su Trilogía de Jersey y se sumó posteriormente a la moda de la comedia de sal gruesa con “Jay y Bob el silencioso contraatacan”. Pero fue casarse y tener a su chiquilla cuando comenzó con films menores como “Clerks II” o “¿Hacemos una porno?”. Y cuando en 2011 se cambió al terror con “Red State”, todos temblamos. Pero pasó el trance con nota y con este “Tusk” continua con su buen saber hacer.



La historia de “Tusk” nos lleva a un podcast, uno de esos programas de radio amateur que casi todos escuchamos con avidez.  Este podcast en cuestión, está conducido por el capullo de Wallace Bryton –un genial Justin Long- y como segundo de a bordo está Teddy Craft –un recuperado Haley Joel Osment-. El programa se dedica a buscar historias de personas anónimas, pero en vez de transmitirlas lo que hace es ponerlos en ridículo, haciendo carne de cañón de las desgracias ajenas. Entonces Wallace descubre que hay un personaje en el norte de Canadá que parece que ha tenido una vida muy ajetreada llena de anécdotas y Wallace hace el petate para irse al lejano norte a conocerle… Pero las cosas no serán tan sencillas como él habría esperado.
Lo primero que destaca de la última cinta de Smith son sus interpretaciones. Ya he comentado positivamente las actuaciones de Osment y Long; pero el que se lleva aquí la palma es Michael Parks como Howard Howe, el hombre al que va Wallace Bryton a visitar a Canadá. Cierto es que su personaje no es de lo más innovador del mundo, y sin querer entrar en un terreno de spoiler puro y duro, tan solo decir que la sombra de Dieter Laser en “The Human Centipede” es alargada. Aún y todo, Parks conforma un personaje en principio ambiguo pero cuando saca a relucir su verdadera naturaleza, deja en pañales al Abin Cooper de “Red State”.




Junto a las actuaciones, destacar el guión de Kevin Smith. El de Red Bank ha sabido realizar un libreto con 3 actos muy marcados, que te hace querer seguir la cinta para ver qué ocurre al final. Como siempre, destacan los diálogos sobre las narrativas, pero se nota que con los años Smith ha sabido encontrar cierto equilibrio para que esta dicotomía diálogo/narrativa no sea tan evidente.
Entre los detractores del Smith director siempre se dice que no sabe rodar, que se limita a plantar la cámara en el suelo, darle al Rec y dejar que los actores disparen su verborrea. Aunque, como en la mayoría de las descalificaciones de este tipo, todo esto suele ser una exageración, esto se veía sobretodo en sus primeras cintas. A día de hoy, Smith planifica un poco más sus secuencias. Tampoco te hace ninguna filigrana, aunque creo que tampoco es esa su intención, y que él mismo conoce sus limitaciones. Es decir, “Tusk” nunca será ejemplo de cómo rodar una película con estilo – incluso en algunos de los momentos finales, puede acusarse de cierta falta del mismo- pero tampoco es la abominación que los detractores del Bob el Silencioso director nos quieren convencer.

En definitiva, una película que no es que sea lo más original del mundo, pero que a los que nos gusta el universo podcastil siempre podremos pensar que en vez de Wallace Bryon, el que sufra a Howard Howe, sea ese podcaster –o youtuber- que tanto detestamos… Un placer culpable, vamos. 

Men, Women & Children (2014) de Jason Reitman

Añadir leyenda

 Cuidado: Internet suelto.

Salgo en estos momentos de ver la que en teoría iba a ser la película que me reconciliase con el otrora gran director Jason Reitman, tras la chunga (pero que muy chunga) Una vida en tres días, cinta que me hizo salir del cine y buscar consuelo en una cerveza bien fría, aunque visto el resultado de esta Hombres, mujeres y niños, poco me ha faltado para seguir el mismo camino.

Basada en la novela de Chad Kultgen, la cual imagino/espero no sea tan blandurria como su versión en pantalla grande, y adaptada por el mismo Reitman, nos cuenta los esfuerzos de un grupo de padres por comprender, y finalmente comunicarse con sus hijos en esta era de la información, donde todo es tan, en principio, fácil, pero que finalmente lo complica todo.

En el lado positivo, que lo hay, encontramos a una serie de actores que, si bien algunos están mejor que otros, soportan este chaparrón con bastante dignidad, dando en ocasiones unos recitales interpretativos, pero a los que acompañan a unos personajes que desgraciadamente no terminan por dar la talla. Desde un Adam Sandler y una Rosemarie DeWitt que dan una lección de profesionalidad al interpretar a dos patanes - Sandler es para un servidor un actor desaprovechado en comedias y dramas insustanciales, al cual ruego le diesen más papeles como el de Embriagado de amor Hazme de reír -, unos como siempre estupendos Judy Greer y Dean Norris, y los jóvenes Anael Elgort y Kaitlyn Beltmeyer, los cuales consiguen destacar más que sus mayores. Carga eso sí la voz en off de la narradora Emma Thompson, que es totalmente prescindible.

El principal problema que le veo a este film es que a Jason Reitman sigue cabreado por no haber conseguido el Oscar por Up in the air y sigue intentándolo sin importar cómo. Tras el injusto batacazo que supuso Young Adult en dos mil once (tanto a nivel monetario como artístico), Reitman ha ido dando tumbos sin rumbo, componiendo obras sin alma pero sí de las que presupone acabarán por contentar a la academia, buscando para ello su piedra de toque en el drama. Si algo bueno tenía el Reitman de Gracias por fumar, a ratos Juno, Up in the air Young Adult era su capacidad para sacarnos una sonrisa aún cuando la cosa se ponía dramática - los parches de nicotina en Gracias por fumar, la marcha del pueblo del personaje de Charlize Theron en Young Adult -, conjugando con bastante oficio una buena historia y unos buenos actores, cosa que desde hace un tiempo cumple a medias dado que anda más ocupado por demostrar que sabe sacarnos una rastrera lágrima que por contar una historia que no provoque vergüenza ajena. En Men, Women & Children hay un momento en el que el personaje de Sandler habla sobre sus sentimientos con su mujer, en un cuasi monólogo de casi seis minutos en el que se hace una retahíla de palabras cursis y frases hechas que harían sonrojar a un oso amoroso y que culmina con una frase que oiríais más en boca de un prepúber que en la de un adulto. Y no, no me vale eso de que los adultos aquí sin tratados como personas que no saben bien lo que hacen, porque no cuela ya.
Otro tema es como queda reflejado el mundo que rodea internet. Pese a que en principio queda plasmado de manera más o menos fiel, pese a contar con alguna licencia que otra - sexo sobretodo -, el guión de Reitman acaba finalmente tirando todo por la borda, rindiéndose al sensacionalismo digno de revista de cotilleo, optando por la vía fácil y pasando de puntillas, por los temas más delicados, desechando todo el potencial que mostraba en un principio.
Y eso es lo que puede resumir a lo mejor esta película: Buenas ideas con potencial, tiradas a la borda por un exceso de pedantería.

En resumidas cuentas, pese a contar con unos actores más que solventes, es una cinta que hace aguas por todos los lados. 
Bien podría haber engrosado mi lista con lo peor del año. Tal cual.

Nota: 4

"The interview" (2014) de Evan Goldberg.




Poneos el casco, bajad al refugio antinuclear y estad muy atentos, porque aquí los McFly nos hemos pasado por el arco del triunfo las amenazas del Amado Lider norcoreano y hemos visto “The interview” y  decir que hemos disfrutado como enanos viendo como James Franco (o Flaco según Obama, yo no le voy a rectificar o me llamarán racista) y Seth Rogen tratan de cargarse a Kim Jong Un, y salir vivitos y coleando de Corea del Norte.
Dejando de lado las amenazas norcoreanas, los ataques informáticos a Sony y toda la polémica que esto pueda traer; estamos de enhorabuena ya que estos fumetas nos han traido una comedia muy divertida –otra más- y eso es lo principal del asunto por encima de todo.



No es la primera comedia de este grupito formado por Franco, Rogen y Goldberg –director y plumilla-, ya que juntos han parido peliculones del calado de “Pineapple Express” –me niego a llamarla “Superfumados”- o “Juerga hasta el fin” –una de las comedias más divertidas del año pasado-. Y aún y que no tenga nada que ver en esta “The interview” debemos nombrar a Judd Apatow, el tío que renovó la comedia americana a principios de siglo y descubrió a algunas de las estrellas que parten la pana hoy día en la comedia hollywoodiense (junto a Franco y Rogen): Jonah Hill, Steve Carell, Paul Rudd, Jason Segel… Como he dicho, no tiene nada que ver con esta cinta pero su sombra es tan alargada que esperarías verle haciendo un cameillo… lástima.
Pero dejemos de darle jabón al director neoyorkino y volvamos con la peli de hoy. El argumento lo he medio destripado en el primer párrafo: James Franco interpreta a Dave Skylark, una especie de Buenafuente conocido por sacar importantes declaraciones a sus entrevistados en su late nigth show haciendo subir los índices de audiencia de la cadena. Pero esto no es todo gracias al talento de Skylark, no hay que olvidar a su productor, el hombre en la sombra, Aaron Rapaport interpretado por Seth Rogen. Su programa, por supuesto es uno de los que más audiencia tiene. Pero no solo en USA, sino hasta en Corea del Norte –o al menos en casa del Amado Lider- y gracias a este éxito se les concede la primera entrevista en vivo en suelo norcoreano para un programa estadounidense. Pero la situación se pondrá complicada cuando la CIA trate de convencer a Skylark y Rapaport para que maten a Kim. Pero un giro cambiará los acontecimientos, al llegar a Corea del Norte descubren que el Amado Lider no es el tirano que todo el mundo teme, si no que es un buen gobernante y aparentemente un tío genial… ¿Qué harán ahora Dave y Aaron?



Lo primero que se demuestra en esta cinta es algo clave que debe tener una pareja protagonista: Química. Y la que tienen Franco y Rogen es a prueba de bombas. Se notan que llevan trabajando desde que en 1999 aparecieran en “Freaks and geeks”, la serie de culto del ya mencionado Judd Apatow. Cuando actúan estos dos en pantalla, más que dos actores interpretando un papel, nos muestran lo que son: Dos buenos amigos contándose chistes de penes, vaginas y porros; y en esto Rogen y Franco son los reyes del mambo. Cogen lo que en manos de otros sería un chiste zafio sin gracia, e incluso de mal gusto; y lo transforman en una conversación que hace te entre la risa tonta y acabes con un retortijón con el giro final.
Junto a esto destacar un guión que aunque lo que es la trama en sí te la sabes de principio a fin, los plumillas demuestran su talento para meter chistes de diferente tipo –juegos de palabras, diálogos con chispa, caídas…- sin que suene que lo estén metiendo con calzador. Otro aspecto a destacar del libreto serían sus momentos Torrente, con cameos y referencias a personalidades como Rob Lowe, Eminem, Ron Howard o la multitud de coñas marineras –con cariño, por que en el fondo estos tipos son unos nerds , como nosotros- a “El señor de los anillos”. Todo esto sin que suene impostado ni como un chiste de cuñao, como por desgracia ocurre mucho hoy día.
En cuanto a la dirección, Evan Goldberg continua con el buen trabajo que realizó en “Juerga hasta el fin”, sabiendo como planificar una escena cómica. Pero sobretodo destaca en las escenas de acción y violencia, que en esta película hay unas cuantas. Me encantaría verle dirigiendo una peli de acción coñera a lo “Expendables” o “Fast and furious”… talento no le falta.

En definitiva, una película que no debería ser recordada ni por amenazas norcoreanas, ni por ataques informáticos a Sony ni por nada que no sea estrictamente cinematográfico. La cinta merece nuestro respeto, ya que aunque se haga un pelín larga nos mantiene la sonrisa todo el rato –sobretodo cuando llegan los protagonistas a territorio norcoreano-. En conclusión, la segunda mejor comedia del año; tras la estupenda –y también con Seth Rogen- “Malditos Vecinos”.