Anaconda (2025) de Tom Gormican

 


La recuela que Hollywood no se atrevió ni a soñar.

Unos amigos de la infancia, a cada cual más decepcionado con su vida adulta, deciden apostarlo todo tras envalentonarse durante el visionado de una cochambrosa película casera que hicieron en su etapa púber, e irse al Amazonas a rodar una nueva versión de su filme favorito: Anaconda (1997, Luis Llosa).
Ya allí descubrirán que no todo es tan fácil y el concepto jodido se quedará corto cuando una bicha del tamaño de una película de Asylum haga acto de presencia y decida ser la estrella de la filmación.

Vale, Tom Gormican (acompañado otra vez de Kevin Etten al guion), si ya te tenía respeto tras esa oda a la efigie de Nick Cage llamada El insoportable peso de un talento descomunal (2022), ahora mismo tras el manotazo que has metido a Hollywood con tu versión de las monster movies noventeras te has ganado mi fidelidad hacia tu obra, hasta el punto de perdonarte la participación en Axel F. (2024). Porque si algo que esta Anaconda hace, y hace muy bien, es amar lo que cuenta, es decir, el cine, mientras se ríe de todos esos tropos que han llevado a la industria del entretenimiento al punto muerto de deficiencia creativa que lleva arrastrando desde hace unos años, como son una imaginación limitada a empachar al espectador sin que este tenga tiempo de procesarla y una creencia férrea a que la nostalgia en cadena de montaje vende entradas. 
Sí, Jurassic World: Dominion, te estoy mirando a ti.

Por otro lado de la mesa, tenemos a un grupo de intérpretes que, siendo sinceros, su hábitat natural es la comedia; desde un hilarante Paul Rudd, que es una parodia del actor que no ha sabido ir a más por sus ínfulas, a  un Jack Black, bastante comedido para sorpresa de muchos, como realizador frustrado que se gana la vida en BBC (Bodas Bautizos y Comuniones) para su frustración, pasando por unos más que cumplidores Thandiwe Newton y Steve Zhan quienes contra todo pronóstico se lucen bastante interpretando al love interest y al alivio cómico respetivamente.

¿Ant-aconda?

Aunque remarco lo que decía al principio, lo mejor de esta película es su sentido cariño hacia el cine - se puede ver en la escena del cumpleaños del personaje de Black, donde cada uno se deshace viendo la cinta que da pie a la acción - y que nos hace querer que estos perdedores consigan hacer su película, pero también que pasen las de Caín mientras tratan de dar la claqueta final sin ser devorados por una sierpe kilométrica. La verdad sea dicha, la serpiente acaba siendo accesoria dentro de la narración, pero no por ello sobra ya que nos da momentos de tensión que hacen que la coña verbenera se rebaje un poco de la trama para no cargarla.

En resumidas cuentas, Anaconda consigue funcionar como parodia pero también como homenaje gracias sobre todo porque Gormican se maneja a las mil maravillas combinando géneros sin que ninguno tape al otro. Eso sí, se podrían haber traído a David Hasselhoff para cierta escena.

Una muy divertida manera de comenzar este 2026 que promete ser incluso más caótico que este rodaje.

No hay comentarios:

Publicar un comentario