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The Hillz (2004) de Saran Barnun

Aviso: Paris Hilton no es lo peor.

Algunas veces me pregunto por qué me hago éstas cosas y acabo dándole al play a estos subproductos que harían levantarse de la butaca y abandonar la sala con indignación al mismísimo Tommy Wiseau. Sí, lo que habéis leido; os aseguro que esta película  esto es peor que The Room la (mal) llamada Peor película de la historia. Y es que este producto, en teoría hecho a mayor gloria de Paris Hilton, es de esa clase de películas malas de castigo.

Un pandilla de chavales con claras carencias de sopapos en la cara, viven en una idílica existencia en las colinas de los Ángeles. Su existencia de niños ricos cambia cuando porque sí deciden matar a sangre fría a todo aquel que les contraríe. Pasa un año y la vuelta de uno de ellos tras la universidad es el inicio de un fin marcado por revanchas, los amoríos, las drogas y las pésimas actuaciones.

Intentando (creo) ser una película generacional como lo fueron en su día, y salvando las distancias, American Graffiti, Rebelde sin causa o la patria Historias del Kronen, The Hillz muestra a la chavalada pija, salida y drogadicta que pulula por Los Ángeles yendo de fiesta en fiesta esperando un día morir de coma etílico o un balazo, lo que llegue antes. Vamos, o eso expone durante su hora y media, en la que asistimos atónitos ante la ciudad sin ley que debe ser ese sitio en el que ni las muertes son investigadas - hay como veinte muertos a balazos, uno de ellos de la policía, y las fuerzas del orden no asoman ni para saludar - y las armas de fuego y todo tipo de drogaína proliferan como coliflores. Incluso para estar ambientada en Estados Unidos ésto resulta excesivo. ¿Crítica a un sistema corrupto o simplemente que se les fue de las manos el guión? Emmm...¿he dicho ya que sale la pequeña de los Hilton, verdad? Pues eso.

Hablando de Paris Hilton, aunque mas sosa que el arroz integral, no acaba siendo lo peor dentro del surtido panel de treintañeros con cuerpos bonitos y cero seso que interpretan a los héroes de la historia, unos adolescentes. Hay una escena en la que el protagonista, haciendo gala de una moralidad un poco discutible, va a matar al novio del personaje de Hilton, pues bien, al tipo le dá un ataque de nervios y no puede haciendo que su colega tenga que ejecutarlo. Es una escena que en cualquier otra película hubiera dado matices a la personalidad de los personajes, pero que aquí mis cojones 33 y tenemos a carapalo haciendo que vomita por la ventanilla del coche y a otra cosa mariposa. Nefastos es decir poco.
Ah, sí, se me olvidaba, sale a modo de cameo James DeBello, conocido sobre todo por sus papeles en Cero en conducta y Cabin fever. Para lo que has quedado pollito.

Dirigida por Saran Braun, quien ha producido otros productos directos a vídeo y que aquí se lanzaba a la dirección como su última aportación al cine.

Voy a decir algo que de verdad me va a doler: si os dan a elegir entre esta o Mentiras y gordas quedáos con la segunda.

Pos Eso (2015) de Samuel Ortí Martí (AKA Sam)



El (in) noble ejercicio de la spoof movie.





Samuel Ortí Martí (Sam) dirige, produce y firma el guión de su primera y por el momento última incursión en el mundo del largo.


No seré quien se queje de una comedia que ataca directamente y sin filtro alguno a la (infra) prensa del corazón, al clero e incluso la tauromaquia, además, sobra decir que la película es técnicamente perfecta, con un trabajo durísimo al rodar por su empleo de la técnica del clay motion, pero a la vista está del material que podrían haber hecho lo mismo en un corto y la cosa hubiese salido mucho mejor.


Una pena ver que la mayoría de chistes apelan al guiño nada sutil (y repetitivo) al género de terror y variantes que van desde la consabida escena de El exorcista, pasando por La profecía, Indiana Jones y la última cruzada, La ciudad no es para mí (esa pseudo Gracita Morales hace mucho daño) ¡Hasta podemos ver los huevos (añádase coña aquí) de Alien! El resto, apenas tiene gracia dado a que los chistes están alargados a más no poder. Sirva de ejemplo el final, donde, en un giro loco de los acontecimientos, la protagonista viaja al infierno y acaba retando a un duelo de taconeo al mismísimo Diablo. Pues bien, algo a priori tan gracioso - ver taconenado al Príncipe de las Tinieblas siempre tiene su aquél - va perdiendo la gracia ya que la escena se estira más de diez minutazos.


Aún así, Pos eso contiene momentos de gran imaginería visual que quedan complementados por pura y dura comedia física, como son la muerte del padre torero o la masacre de los tertulianos, los cuales funcionan porque están justos de medida y de ritmo, por no decir que ver a un personaje pegándose trompazos siempre es divertido de ver.



El elenco de voces reunidos para la ocasión es bastante notable, con un Josema Yuste y una Anabel Alonso bastante atinados ambos, pero lo dicho, sin apenas gracia en sus líneas. Se da la macabra circunstancia que fue la última película de Maribi Bilbao y de Álex Angulo. Una auténtica pena.


No digo que Pos eso sea terrible, simplemente que una película que posee un apartado técnico tan acojonante bien podían haber cuidado la historia.

Nick Carter, aquel loco, loco detective (1978) de Oldrich Lipský


Calma y estilo.

Con un título que mejora en su original, el contundente Adéla jeste nevecerela o Adela no ha cenado todavía, referente a la planta carnívora coprotagonista, se esconde una comedia checa (sí, existen las comedias checas) quizás no tan alocada como pretende vendernos su versión castellana, pero bastante interesante si se mira más en profundidad.

Nick Carter es el mejor detective privado de la historia que adorna su loft neoyorkino con autógrafos de Edison y Sherlock Holmes y es atacado sin inmutarse por hordas de villanos (Fantomas en incluido en lote) antes del desayuno. Su vida transcurre con relativa normalidad hasta que recibe un extraño encargo: debe trasladarse a Praga e investigar la misteriosa desaparición de un perro propiedad de una duquesa. Ya allí descubrirá que no todo es tan fácil como podría aparentar...

Como decía al principio, en Nick Carter, aquel loco, loco detective encontramos un spoof  de tomo y lomo, bastante simpático, de las aventuras de Sherlock Holmes, quizás intentado repetir/aprovechar el éxito que obtuvo cuatro años atrás El jovencito Frankenstein (Mel Brooks, 1974) de la cual se pueden apreciar no pocas similitudes al rodar el director, Oldrich Lipský, una cinta de misterios clásica sólo que añadiendo gotas de humor a su desarrollo. Con todo, la película no tiene tanta gracia, al menos no tanta como la que debiese un material así, haciendo que la mayoría de veces parece que estemos viendo una película de detectives (en la que zurran, y mucho, al protagonista) en la que el humor es algo secundario pese a intentarlo todo el rato, cámara acelerada para que vayan rápido los personajes incluso... a lo mejor es que no entiendo el humor checo.

Lo que sí destaca es la manera en la que está filmada. No conozco nada de Lipský, pero el tipo se maneja bien en el medio, haciendo que una película filmada a finales de los setenta dé el pego como película rodada a principios de los sesenta - ambientación en exteriores incluida, salvo cuando están en Nueva York, que es un set -, a lo que se les suma unos efectos, stop motion la mayor parte, que son bastante decentes para la época. Es curioso ver que la planta carnívora se parezca un poco a la de La  tienda de los horrores (Roger Corman, 1960), pero que esta a su vez se parezca tanto a la planta del remake (Frank Oz, 1986) como si las tres películas se retroalimentasen.

Dentro de una película tan intencionadamente cómica, lo cierto es que se llega a ver algún que otro momento, no sórdido, pero sí salido de madre; de cara al final uno de los personajes secundarios aprovechando que love interest del protagonista está drogada, ¡a punto está de violarla! (desnudándose en el proceso) hasta que en el último segundo es devorado por la planta carnívora. Claro que eran otros tiempos, pero desentona bastante con una película en la que a continuación hay una persecución al estilo Benny Hill.

El film fue presentado en el Festival de Sitges de 1978, ganando una merecida medalla de plata a la mejor fotografía para Jaroslav Kucera, además de ganar en 1980 el Saturn a la Mejor Película Extranjera y de estar nominada en ese mismo festival a la Mejor Película de Género Fantástico, es decir, que gustó bastante dentro del mundillo.

Aquí en España, para mi sorpresa tuvo un estreno en salas, logrando congregar en el cine a unos 123.510 espectadores. Alucinante.

El Manosanta está cargado (1987) de Hugo Sofovich


Está cargado...de amor.


Alberto (¡tocayo!) Cappeletti es un pobre ingenuo que trabaja instalando cajas fuertes para la empresa "cerrajerías Álvarez" , pero dada su constante falta de tino es despedido tras empotrar una caja fuerte bajo un cuadro y no debajo del cuadro. Su falta de suerte en la búsqueda de trabajo - incluso hay un momento en el que se traviste de mujer en una muestra de lo maravillosos que fueron los ochenta - hace que aconsejado por un amigo vaya a visitar un curandero (el Manosanta del título) para que le ayude con su mal fario. Allí descubren que el tipo no deja de ser un timador que les saca dinero a gente necesitada, pero Alberto, lejos de denunciarle, se le enciende la bombilla: Él será un Manosanta.

Que una película titulada El Manosanta está cargado empiece con una alegre cantinela que reza tal que así: "Hoy la negrita me-ha contado lo que sucede. El negro no puede (x2) Está cansado no le importan las mujeres. El negro no puede (x2) no puede dormir es un indicativo de por donde irán los tiros en esta comedia argentina hecha por y para el lucimiento del cómico Alberto "El Negro" Olmedo (A los cirujanos se le va la mano), quien aquí da un recital de gesticulación en la que se convertiría en una de sus últimas apariciones tras la cámara, dado que el buen hombre fallecería un año después a los 54 años de edad, dejando un legado de más de sesenta créditos como actor. Ahí es nada.

La cinta transcurre entre una sucesión de sketches más o menos hilados donde vemos al protagonista cagarla sin parar mientras el enredo se teje a su alrededor. Si bien el tipo es un buenazo que contrarresta su ineptitud con su "gran sentido del humor". Dicho humor consiste exclusivamente en el empleo rápido (y a gritos) del lenguaje y el uso de dobles sentidos - el momento Hi-Man, usando un pivote de luz a modo de espada y exclamando "¡Yo tengo el poder!" reconozco que es gracioso - pero algunas veces se antoja difícil de seguir por la penosa calidad de sonido que tiene la cinta, a parte, algunos de los chistes son más malos que pegar a un padre con un calcetín sudado. Sobra decir que como viene siendo norma en esta clase de películas abundan los chistes de homosexuales (o trolos) y las consabidas escenas picantonas - como es el recurrente gag de los jefes pichas bravas sobando a cualquier mujer que se les ponga a tiro mientras Olmedo pone cara de vicioso -, pero son unos momentos tan tontorrones y tan exagerados hasta el extremo que, vistos ahora pecan de inofensivos, aunque cabe decir que hay mucha actriz en ropa interior y alguna teta y algún culo sí se cuelan en pantalla. Nada que no se viese a lo largo de la época, pero resulta (terriblemente) curioso que hoy en día hacer humor a costa de estas situaciones sería algo impensable.

Dirige y guioniza Hugo Sofovich, quien pasó la mitad de su carrera dirigiendo capítulos de series que nunca saldrían de Argentina y la otra mitad en comedias similares a esta, hasta que en 1998 rodó la que fue su último crédito como director y guionista: La herencia del Tío Pepe.

Fue una de las últimas producciones de Argentina Sono Film S.A.C.I., compañía argentina de distribución que nació a principios de los años treinta y que parió ¡Tango! (Luis José Moglia Barth, 1933)  - el primer film con sonido óptico que se rodaba allí -, además de darle la oportunidad a diversos directores de argentinos del momento la oportunidad de realizar su ópera prima, incluso debutaría entre sus filas un joven director de fotografía llamado John Alton, quien años después, instalado ya en Hollywood Land, ganaría el Oscar por su trabajo en Un americano en París (Vincente Minnelli, 1955).

Entretenida.

Los del túnel (2016) de Pepón Montero



Cine de catástrofes en deconstrucción.

Antes de empezar quisiera decir algo: Los del túnel me ha gustado, película por la cual en un principio no daba ni un chavo, para mi sorpresa no sólo me ha gustado, sino que ha conseguido entretenerme mucho más que cualquier película de supuesta comedia aparecidas este mismo año.

Ganada ya vuestra simpatía, continuó.

Tras dos semanas del derrumbe de un túnel, los supervivientes son rescatados. Casi todos ellos parecen en un principio agradecidos por esta segunda oportunidad... y digo casi todos porque Toni (Arturo Vals), un übercuñado de manual, no parece del todo feliz ante la perspectiva de vivir nuevamente su monótona vida.

Vendida como la película que habla sobre lo que ocurre tras una película de catástrofes, Los del túnel nos plantea esa situación durante sus primeros minutos y durante su tercio final, centrando su grueso en expandirse más allá de los límites (lógicos, al fin y al cabo) que tienen este tipo de films, haciendo que frases, acciones y pensamientos en principio trascendentales, queden en el más absoluto ridículo si se es visto desde una perspectiva más de conjunto. Se agradece no obstante que Pepón Montero, el director en su primera incursión tras la cámara, haya evitado entrar en el tentador cliché de que cada personaje saca lo peor y lo mejor de cada uno, optando por un balance más equilibrado y que seguramente sorprenda a más de uno.

Todos los actores hacen un buen trabajo en la construcción de sus personajes, siendo estos meros roles extraidos del género de catástrofes, sólo que exagerados hasta la parodia. Incluso Raúl Cimas, a quien por norma general no trago ni de coña porque siempre veo su actuación forzada, aquí está bien porque esa actuación forzada le va como un guante a su papel de policía a quien la situación le quiere superar. Pero sin duda alguna es Arturo Vals quien logra ser el foco central del film, dentro de en un papel a ratos detestable, a ratos identificable pero en ambos casos te puedes identificar con él gracias a su actuación, y me sorprende escribir esto, de diez. Mejoró desde Rey Gitano (Juanma Bajo Ulloa, 2015) al parecer.

Todo queda rematado por un final perfecto, el cual sin desvelar mucho deja patas arriba todo final de cine de catástrofes habido y por haber, Los del túnel es una comedia que logra hacer gracia mediante un guión trabajado y en ningún momento sentir la necesidad de apoyarse en escatología o los chistes fáciles.

¡Ya era hora!

Que me ha gustado mucho, vamos.

Sesión Triple: Emoji la película (2017) de Tony Leondis

Antes de empezar con la crítica, quisiese haceros una pequeña recomendación, y si en algún momento decidís hacer una escapada a ese lugar increíble que es Dénia, hagáis un parón entre tanta playa y paelladas y no dejéis escapar la oportunidad de ir al Auto Cine Drive In, donde pude ver en pase triple la serie de películas que comentaré durante éstos días y que sin duda alguna es un tesoro que se debería disfrutar.

Dicho ésto continúo con la reseña.

Miedo. Mucho, mucho, muchísimo miedo me daba ésta película distribuida por los amigos de Columbia y producida por  Coca Cola  Sony Pictures Animation, quienes son capaces tanto de lo mejor como son Hotel Transylvania y secuela, pero también de lo peor, como han ido demostrando con todo trabajo en el que Genndy Tartakovsky no estuviese involucrado. No ayudó que en un primer avance en el que se entreveía la trama, ésta fuese una fusión un tanto bastarda entre Rompe Ralph y mi adorada La LegoPelícula  - película, al igual que ésta, con alma mercantilista pero que por casualidades del destino se convirtió en una de las mejores de la temporada - cumpliéndose mis augurios cuando las primeras críticas al otro lado del charco eran poco más que nefastas. No mejoró la cosa cuando se supo que como viene siendo norma en la casa de Sonycola, los encargados de doblar a los personajes principales serían actores como Quim Gutiérrez, Macarena Gómez, Carlos Latre, Úrsula Corberó o (Diox mío) Mario Vaquerizo en vez de contar con actores de doblaje profesionales. Es decir, Emoji: La película tenía todas papeletas para ser una mierda tan grande y hedionda como la que sale en el cartel...y el caso es que sí, lo ha sido, pero no de la magnitud esperada o la que cabría esperar dado el aluvión de ídem que se ha dicho sobre el film de las caritas.
La trama de Emoji: La película podría resumirse en la servilleta de un bar de carretera en la que hacer la gracia de GRACIAS PUTITA  , tras haberse puesto hasta el culo de LSD, claro está:
En nuestro móvil hay un mundo habitado por los emojis (las caritas del WhatsApp) entre las que hay un inadaptado/repudiado por los suyos, que emprenderá un viaje para cambiar su forma de ser pero por el camino descubrirá que no hay nada como la amistad y serbla bla bla bla.
Sí amigos, todos hemos lo hemos visto en innumerables ocasiones, plagiando con gusto a las dos películas anteriormente mentadas - el personaje principal saltando entre "mundos", con chuches incluidas, un protagonista a priori insulso, la aparición de una princesa ... - , y creerme cuando os digo que aquí no encontraréis una vuelta de tuerca a la fórmula o un posible soplo de aire fresco dentro del panorama actual de animación colmado por franquicias nacidas muertas pero harto lucrativas, como son los Gru y sus molestos cojones amarillos o los Cars - que ya directamente plagia sin ningún tipo de disimulo sagas icóRockynicas del cine -, pero he de decir que, si lo miras bien, al menos es un film sincero en el contenido de su mensaje. No me malinterpretéis, sigue siendo un mensaje muy perezoso y contado de la forma más perezosa que os podáis imaginar, pero es de agradecer que no se líen en exceso con las más que evidentes pretensiones de trascendencia que sí tienen compañías como Pixar, yendo directamente al grano para "intentar" entretener sin ningún tipo de pretensión por el camino. Que ésto se haya logrado por pura chiripa es otra cosa, pero al menos la cosa está bastante clara durante todo el metraje, y eso es algo que acaba haciendo de Emoji: La película un producto tan orgullosamente malo como orgullosamente sincero de ser como es.
Se hacen varias coñas a lo largo del film a costa del mundillo que rodea Internet, como es la hilarante escena, y posiblemente la mejor llevada, en la que los protagonistas entran a un bar hacker regentado por un trollano (con cara de caballo) y entre la clientela encontramos desde Spams a Trolls de la red, o cuando se meten en la aplicación de Facebook y se dice la que posiblemente sea la línea más incendiaria de la película: "¿Quién quiere tener amigos de verdad teniendo seguidores?". También se pueden ver otras Apps como son el Candy Crush, Just Dance, YouTube o Instagram aunque apenas se les saca el partido que cabría esperar.
Sin embargo hay algo que no pude pasar por alto y eso son las voces de la versión en castellano. No tanto los personajes de Latre y de Úrsula Corberó que al menos saben coger el tono con cierta gracia, pero Quim Gutiérrez y en especial Macarena Gómez sueltan sus frases con una falta de vida pasmosa...¡y eso que la personalidad de sus roles son todo lo contrario! No hablo de Mario Vaquerizo porque al menos sale poco y no lo hace tan mal en comparación, pero resulta estúpida ésta práctica (por suerte ya menos en boga si se compara de unos años hasta ahora) que solo quiere equipararse al modelo estadounidenses, sólo que los actores/famosos de turno de aquí han demostrado que no llegan por más que quieran, no dejando así a los profesionales ejercer su oficio. Una pena, pero lo dicho, por suerte cada vez se hace menos.
Hablando del doblaje, en la versión original tenemos a T.J. Miller (Deadpool), Anna Faris (May), Patrick Stewart (X-men) o el cómico James Corden además de muchos actores salidos del programa SNL, no obstante a quien me sorprendió ver en los créditos fue al músico y ocasional actor Steven Wright, quien en los noventa también dobló a la tortuga de La princesa cisne, y que aquí presta sus calmadas cuerdas vocales al padre de protagonista. Lo más curioso es que en una licencia algo algo extraña por parte de la versión castellana está doblado con acento cubano (¿!EH¡?).
Pese a todas las penosas críticas por parte tanto del público como de la crítica, la película ha recaudado (y sobrepasado) su presupuesto sólo en territorio estadounidense a falta de estrenarse en otros mercados, lo que ha supuesto un negocio redondo para Sony quienes necesitaban un tanto así junto al de Spiderman Homecomming tras encadenar varios fiascos en su sección de imagen real, donde aún les duele el culo tras el relativo descalabro que supuso Cazafantasmas el verano pasado.
Dirige el asunto Tony Leondis, realizador y guionista curtido en animación estrenada directamente para el mercado doméstico bajo el sello Disney El emperador y sus locuras 2: La gran aventura de KronkLilo & Stitch 2: El efecto del defecto - y que en 2008 dirigió la simpaticona Igor, la cual fue masacrada de manera un tanto injusta por la crítica y por el público estadounidense, haciendo que en nuestro país fue editada directamente en DVD.

Nota: 5

En serie: "Curb your enthusiasm" de Larry David (2000 - actualidad)


Hoy tenemos serie. Una de esas que tantos nos gustan a nosotros, con gente que dice las cosas como son, sobre personas de orden que se viste por los pies. Una serie que junto con “Sexo en Nueva York” sentó las bases de la comedia HBO a principios del nuevo milenio. Nada más y nada menos que “Curb your enthusiasm” o como se tituló en España “El show de Larry David”.



¿Quién es Larry David? Es  la mente detrás de “Seinfeld”. En España puede que no sea muy conocido, pero en USA es una de las series más reverenciadas. Y esta serie con sus continuas reprogramaciones por cadenas alrededor del mundo le reportaron a Larry David unos dineros más que importantes.
Pero aún con la fama y el dinero, Larry sigue siendo un tío bastante normal, un neoyorkino de clase media: Le gusta llevar ropa cómoda, conduce un coche normalito… Aunque también tiene sus caprichitos: una casa grande, jugar al golf de manera continuada….

Pero lo importante de esta serie no es el exterior, sino el interior. Es el carácter del personaje de Larry David el que da vida a la serie. Porque  Larry es, como mínimo, especial. Es un tío inteligente y culto, con un sarcasmo a prueba de bombas, una lengua muy afilada y la mala suerte de estar siempre en el sitio menos adecuado en el peor momento.

Las primeras temporadas (cada una de ellas con unos 10 episodios) no tienen mucha continuidad y suelen cerrar sus tramas en cada uno de los episodios. Son episodios autoconclusivos sobre el día a día de Larry: Un día en la playa, la preparación de una cena… Pero con el paso de las temporadas sí que tratan de crear un hilo conductor para toda la temporada.
Otro punto interesante es ver como realidad y ficción es mezclan. Por ejemplo, aparecerán como personajes Ben Stiller, Ted Danson, los protagonistas de “Seinfeld”… Incluso el divorcio en la vida real de Larry David se volvió parte de la trama. Aunque, también es cierto que añade tramas basadas en la ficción, como la adopción de la familia Black.



El estilo de “Curb your enthusiam” podemos decir que es cercano al falso documental. Por ejemplo, en los viajes en coche la mayoría de veces la cámara está en los laterales en vez de en de rodas de frente. Además, la iluminación y sonorización es natural, por lo que hace más cercanos a unos personajes que a primera vista pueden resultas distantes.


Una de las razones que puedan tirarte para atrás a la hora de seguir la serie es irónicamente el propio Larry David. Si entras en su juego te lo pasaras en grande, pero si pasados un par de capitulos no puedes aguantarlo… hazte un favor y deja la serie. Porque Larry siempre será como Larry, un bocazas cabezón con el que muchas veces te sentirás identificado. Y eso, sí que da miedo.  

"Un genio en apuros" (1983) de Lluís Josep Comerón


Ya comienza el buen tiempo, nuestras neuronas se relajan y nuestros estándares cinematográficos con ellas. Ya no apetece tanto ver una peli gorda de esas que te epatan (o que tratan de hacerlo) durante 3 horazas. Ahora es el momento de ver cosas ligeritas mientras haces la digestión para volver a la piscina. Y justamente, hoy os traigo una de esas. Ligera, divertida, ciertamente veraniega y sobretodo ignota. Uno de esos títulos que pocos recuerdan y que debería tener mejor prensa: “Un genio en apuros” de Lluis Josep Comerón.



La cinta tiene su mayor baza en su protagonista, el cómico catalán Eugenio. Un señor que a mí me parecía muy divertido (aún de vez en cuando me escucho sus chistes) y que debutaba en esta película hecha para su entero lucimiento. Casi hasta parece que haya sido escrita por él de lo surrealista que es. Pero nada más lejos de la realidad, ya que es el propio Comerón el creador del divertido libreto.
La película nos relata la vida de Durán, un bon vivant que es aprendiz de todo y maestro de nada. Trata de vender sus guiones, escribir una novela, inventar cacharros esperpénticos… pero nada le sale a derechas. El problema se agrava cuando su burguesa familia decide que ya es suficiente, que ya tiene los huevos negros y una hija y ha estado mucho tiempo chupando del bote. Por eso, su hermano hará todo lo posible para que lo enchufen en el banco donde trabaja. Pero Durán no está por la labor, y aparte de no conseguir el trabajo se verá inmiscuido en una trama mafiosa mientras trata de recuperar a su hija de la mano de sus familiares.

“Un genio en apuros” podríamos englobarla dentro de esas cintas que salieron con los diferentes estatutos de autonomía – no en vano, el título original de la cinta es “Un geni amb l' aigua al coll” -y que se adscribían a los géneros más diversos: cintas erótico festivas –“El virgo de Visanteta” –, películas históricas – “Companys, procés a Catalunya”- o comedias surrealistas  - “Un, dos, tres… ensaïmades y res mes”-.



Aún y el tono amable de la película, con sus malos de opereta, su niña simpática y su humor visual; debemos señalar que tiene varios puntos que te harán levantar la ceja y pensar ¿Pero que estarían pensando dándole un Para todos los públicos? Entre estos dos puntos destacaría el hecho de que durante el tiroteo que desata toda la trama con la mafia, hay un señor al que lo cosen a tiros y los agujeros de bala se ven en primer plano mientras sangre brota de ellos. Y en segundo lugar toda la subtrama de Durán y la chavalita bachiller que se enamora de él tiene un aire más que sórdido. Desde luego, estos tiempos de incorrección política eran mucho más divertidos.


En definitiva, estamos ante una cinta de la que no se tiene un vivo recuerdo, pero que tiene unos secundarios de lujo –Joan Monleón, Agustín González o José Luis López Vázquez solo por nombrar a algunos-, una historia lo suficientemente loca para mantenerte entretenido y un señor tan divertido como Eugenio durante todos los minutos que dura la cinta. 

"Terrorvision" podcast.



¿Usar este espacio como lugar de autobombo? Pues si, que por algo es gratis. Debido a eso os traigo hoy un podcast, pero no uno cualquiera, si no el mejor podcast del mundo mundial: “Terrorvision”.

¿Y que es “Terrorvision”? ¿La peli aquella de Ted Nicolau con el extraterrestre chungo que tanta gente reivindica y que a mí me parece una chufa? Pues casi, ya que es un nuevo podcast nacido el pasado Diciembre y destinado a que nuestros oyentes se lo pasen bien. Si, has leído bien, he usado la primera persona del plural ya que tengo la gran suerte de formar parte de este selecto grupo que no tiene otra pretensión que pasar un buen rato hablando de aquellas pelis de las que poca gente habla.



¿Y qué películas tratamos en Terrorvision? Como bien dice el título, hablamos de cine de género. En este caso centrándonos casi en exclusividad en el cine fantástico y de terror. Pero a diferencia de otros podcast, aquí tratamos de centrarnos en aquellas películas que pasaron más desapercibidas, aquellas que no todo el mundo reivindica (para eso ya hay mil podcast más)… si, en el fondo somos unos hipsters de mierda. Y todo esto con un tono desenfadado, descarado y falto de lógica. Porque si no decidme: ¿Qué otros podcast tienen una sección llamada “El ciempiés humano” o puntúan sus películas en Vigalondos?

Y claro, ahora toca hablar de las celestiales voces que cada dos semanas nos reunimos por Skype para darle forma a esta maravilla de programa. Como capitoste y capitán de este barco de locos tenemos a Jose Antonio con su voz calentita y su pasado como dios del rock navarro, Cesar y su lengua viperina que tan buenos ratos nos hace pasar en otros podcast como “Butaca residual” o “Pelulazas”, y Rocio (porque sí, tenemos una fémina) que trata de imponer la cordura fracasando una y otra vez en su intento. Bueno, y luego estoy yo y mis chistes malos, pero eso es secundario. Y como toda buena serie tenemos invitado sorpresa, nuestro Al Molinaro particular, José Viruete,  que aparece de vez en cuando para imponer su sabiduría  y para disparar las escuchas de Ivoox.

Y esto es “Terrorvisión”. Un podcast de obligada escucha (ya puedes ir corriendo al Ivoox), donde podrás encontrar mucha peli italiana, cintas dignas del autocine más costroso, films que nunca debieron dejar las estanterías del videoclub de tu barrio y por supuesto mucha locura, calumnias y verborrea incontenida. 

ESPECIAL VERANO. DÍA 27: "Campamento Flipy" (2010) de Rafa Parbus.


Bienvenidos al campamento. Bienvenidos al egotrip. Porque en España también se hacen películas de campamentos. Pero ¿Se hacen bien?. La respuesta la voy a dejar a elección del respetable. Lo que si puedo asegurarte es que si ves esta cinta, no te quedarás indiferente. Y, ¿Cuál es la peli en cuestión?. Nada más y nada menos que “Campamento Flipy” de Rafa Parbus.



La película, ¿Cómo empezar?, nos sitúa en un futuro estilo “Supersónicos” con Flipy como dibujo animado que nos empieza a soltar un rollo que no se entiende –por la dicción más que nada- y que tiene fragmentos de sus monólogos. De repente, estamos en la actualidad donde Flipy es un chaval. Nos presentan a su amigo Jeremías, que es la versión manchega de Alvaro Vitali. Y también a su profesora, por la que está colado.
También aparecerá Don Carcajón, un cómico venido a menos, que hace un campamento al cuál todos los chavales de la clase de Flipy irán. Por su parte, el padre de Flipy, que es inventor, le dará una pócima para que crezca. Y voilá, al día siguiente ya es el desgarbado con gafas que todos conocemos.
Ah! Y esto en los primeros 15 minutos… Que aún no han llegado al campamento que es donde comienza la trama… y nuestra pesadilla.

Porque la cinta aguanta bastante bien el tirón los primeros 20 minutos. Comienza de una forma tan anárquica que casi te entran ganas de seguir la trama. Además aparecen los chanantes, lo que hace que tus expectativas crezcan. Y tienen un par de chistes muy buenos con Pedro Reyes.
Pero es llegar al campo y la peli comienza a hacer aguas por todos los lados. Personajes que aparecen y desparecen sin venir a cuento. Tramas que un  momento son muy importantes, pero segundos después a nadie le importan. Referencias cuñao a cascoporro. Y sobretodo, un sopor que invita más a reclinarse en el sofá a echarse la siesta que a continuar viendo la película.

Y eso que como he dicho antes, delante de la cámara tenemos gente con suficiente talento como para que por lo menos no caigamos en la desidia. En el 90% de los planos tenemos a Flipy, que si bien como showman es un poco cargante, como monologuista en sus principios tenía su gracia. También Carlos Areces, un tipo que a dosis pequeñas –ese bonico del tó- es tronchante pero que como coprotagonista no aguanta, además de ser un personaje desagradable. Ernesto Sevilla, en un remedo de su Claudio de “La hora chanante” es el único que aguanta un poco entre tanto desbarajuste. Y Pablo Carbonell, aunque los primeros momentos que aparece dan hasta gracias, al final se torna un malo de opereta que parece que no se lo crea ni él.



Pero el problema mayor, lo veo en el tono de la cinta. Es un claro ejemplo de cinta que no sabe a que público va dirigido. Podríamos creer que en principio busca a los chavales y preadolescentes que les molan los experimentos de Flipy en “El hormiguero”, con esos dibujos animados y que haya personajes jovencillos. Pero luego tenemos una serie de chistes bastante guarros y  que hasta incomodan si lo que crees que estás viendo es una peli de niños.


En definitiva, un intento de hacer unos albóndigas a la española. Pero debido a un director manazas –Rafa Parbús, del que no voy a decir nada más- y al inmenso ego de Flipy –el cual hace todo: escribe, produce, protagoniza, dobla, canta…Vamos, un hombre del Renacimiento- , se torna en una sucesión de gags y situaciones ilógicas sin mucha gracia. No llega al concepto de peli de castigo, pero hay que armarse de paciencia. Sobretodo si  alguien como Flipy te parece un tío de lo más cargante. ¡Que si Flipy! Sabemos que creciste en los ochenta. Y que estudiaste en la EGB. Pero por lo que se refleja en esta peli pareces de esos que repitieron quinto tres veces. 

ESPECIAL VERANO. DÍA 26: "La comedia sexual de una noche de Verano" (1982) de Woody Allen.


Quizás un nombre que no esperabas encontrar en estos Especial Verano es el de Woody Allen. Pero si, el genio neoyorkino también tiene su película de temática eminentemente estival: “La comedia sexual de una noche de Verano”.




Allen nos presenta una historia muy teatral, casi de revista en algunos momentos, a veces solo faltan los números musicales con chicas ligeritas deropa. Nos cuenta la historia de una boda entre un profesor casi anciano –Mel Ferrer- y una joven que anteriormente fue monja –Mia Farrow- a principios del S.XX. El enlace se celebra en casa de la frígida prima de este –Mary Steenburgen- , casada con un bróker inventor en sus ratos libres –Woody Allen-. Para completar el sexteto se unirá el mejor amigo de este –Tony Roberts- y su última conquista –Julie Hagerty-.
Todo indicaba que iba a ser un fin de semana tranquilo y agradable con una boda íntima. Pero, en medio del caloret, los otros calores asomarán dejando ver que lo que parecían parejas más o menos con futuro, no lo eran tanto cuando los bajos instintos del ser humano afloren.

¡Cuidado! Aunque por la sinopsis parezca un drama, no lo es. Estamos ante una película, que si bien no es una de la comedias de verdad de Allen –“Bananas” o “Toma el dinero y corre”-, se ve con una sonrisa en los labios todo el rato. Más de situaciones divertidas que de gags. Podríamos emparentarla con otras cintas del neoyorkino como “Medianoche en Paris” o “Granujas de medio pelo”.

La cinta, que se rueda casi en un único escenario, demuestra el buen hacer de Woody Allen. Incluso se atreve a tener un par de momentos marcapaquete, como aquel en el cual Allen y Steenburgen están teniendo una discusión y el Allen director se da el lujo de mover la cámara y enmarcar la situación en diferentes marcos: una puerta, un espejo o el descansillo de una escalera. Demuestra que a pesar de sus detractores es un buen director, sabiendo darle ritmo a la situación más vacua.
El guión, del propio Allen y basado en la película de Ingmar Bergman “Sonrisas de una noche de Verano” -¿Aparecerá el sueco en este especial? Tiempo al tiempo- , contiene por un lado chisposos diálogos y alguna que otra situación surrealista junto a sus típicas reflexiones sobre la vida y la muerte, el amor irracional y la supuesta racionalidad del hombre… Todo un logro que todo case como un reloj, sobretodo debido a que Allen tuvo que escribir el guión a toda leche, ya que la productora –Orion- quería una cinta del director para 1982 y “Zelig” estaba con problemas de postproducción.



En cuanto a los actores, todos están muy bien. Woody Allen está en su salsa, en su típico papel de inseguro con mucho mundo interior. Mary Steenburgen no destaca, pero da el pego como la mujer que ve que su matrimonio se va a pique.  Mia Farrow, aunque se llevase una nominación a los Razzies ese año, está más que bien como la joven que busca más la estabilidad que lo que su corazón desea.  Por su parte, Tony Roberts hace casi de si mismo, un ligón que es el mejor amigo de Woody Allen. Pero en mi opinión los que mejor están son, por un lado Mel Ferrer como el profesor resabiado y pomposo y Julie Hagerty como la jovencita que todo el mundo cree menos lista de lo que es.


En definitiva, una película perfecta para aquellos que quieran acercarse por primera vez al cine de Woody Allen. Con todos los tics del cineasta, para bien o para mal. Pero, son solo 85 minutos, y ¡Que leches! Os podréis tirar el moco en la playa con alguna hipster diciendo que veis cintas de Allen y Bergman… Esta funciona como un 2 por 1.

ESPECIAL VERANO. DIA 24: "¡Semos peligrosos! (uséase Makinavaja 2)" (1993) de Carlos Suarez


Distinguío público y lestores:

Mi nombre es Maki. Y hoy les voy a hablás de la pinícula homómi… homosim… homono… ¡que lleva mi propio nombre, cagontó! Que el capusho ete del Isaac Arenas, quería haser la reviú, pero le he sacao el bardeo y le he disho que loh cohone. Que si se habla de uno mesmo lo hago yo.



Pero ¡musho cuidao! El indeseable del valensiano que ecribe en esta página wes me ha disho que tengo que hablar de la segunda polque es la veraniega. ¡Menuo pesao el tonto l’haba este!
Pues les cuento a ustedes. La pinícula comiensa cuando yo, er Maki, salgo de la carsel Modelo. Y como no tengo un duro, me disponga a atracá er banco. Pero resurta que ‘l cabrón der Popi curra allí. Pero al véh que me hago con un montón de guita, deja er banco y deside que es momento de volver a juntar a la banda. Tras sacar al agüelo de la residensia, ya esta todo preparao.
Los tres juntitos volvemos al Barrio Chino. Pero tras ver toas las cosas que han cambiao en Barselona por los Juegos Olimpicos y secuestrá a un señó con mushos cuartos, desidimo irnos a la playa que para eso é Verano.


Una de las cosas a destacar de la sinta son sus astores. Para comensar, un inmenso Andrés Pajares que hase de mí a las mil maravillas. Ese tupe, esa planta, ese asento… ni yo mihmo lo hubiera hesho mejó.
Y los secundarios no se quedan atrá. Tenemos al Jesús Bonilla, grasioso como siempre, hasiendo de mi colega er Popeye. Como el agüelo tenemos a un señó que siempre nos produse una sonrisa, Lázaro Escarceller. Tambien ustedé podrán reconosé a Pedro Reyes como el Pirata o a Mario Pardo como er Moromierda. Lo mejó de lo mejó.




En cuanto a la diressión de la sinta tenemos al mesmo tipo que hiso la primera: Er Carlos Suarez. Un gashó que tirunfó con mis pelis, y con mi serie con el charnego de Pepe Rubianes. Pero despué de etto no hiso nada de mensión: pinículas con el alto de Martes y Trece –“Adios tiburón”- o series de detestives como “Petra Delicado”.
Este Carlos Suarez también se encarga der guión de la sinta. Si bien tó el mérito lo tiene Ivá, er señó que ecribía sobre mí en el magasín de “El Jueves. El guionista se encarga aquí de unir unos cuantos esqueches de esos, en un argumento cogido pol los pelos. Pero lo importante aquí no es la historia, si no los chistes y chascarrillos, de eso mi “¡Semos peligrosos! (uséase Makinavaja 2)” los tiene a patás.

En desfinitiva, una pinícula mu divertía. Y no lo digo polque yo sea el protasgonista. Si no polque lo tiene todo: chistes mu divertios, guiris que no entienden mi inglés de Sinsinati,  tetas, escenas de acsión… y salgo yo con mis colegas. ¿A ti no te guhta? Pos fueno, pos fale, pos malegro. Y vete al peo.

Me despio de ustedes de todo corasón.

Er Maki.


PD: Haganme el favól, y si el capusho del valensiano este regresa a comentá otra peli mia o la serie, háganmelo saber… y le rajaré con un asucarillo. 

ESPECIAL VERANO. DIA 15: "The inbetweeners movie" (2011) de Ben Palmer.


Durante las dos semanas que llevamos de Especial Verano, nos hemos detenido en el periodo estival visto por norteamericanos y españoles. Hoy nos vamos a quedar en Europa, pero vamos a acercarnos al Verano de esos que van a Magaluf y Salou a darlo todo –incluso su cabeza haciendo balconing-, los británicos. Porque la peli de hoy no es otra que “The inbetweeners movie” de Ben Palmer.



Lo primero a decir es, que para disfrutar de esta “The inbetweener movie” –me niego a llamarla con el título español de “Supercutres”-, deberías echar un vistazo a la serie “The inbetweeners”, producida por el canal 4 británico. Esta serie siguiendo el buen hacer de la televisión brit, tan solo consta de 18 capítulos –divididos en 3 temporadas- de veintipico minutos cada uno.
Nos narra las desventuras de cuatro estudiantes del equivalente inglés a Bachillerato. Tenemos al pesudo protagonista, Will que es el típico rarito que viene de un instituto pijo. Junto a él conoceremos a Simon que parece que va a ser el cabecilla del grupo, pero es igual de pringado que el resto, Jay –el más divertido de mi opinión- que es el típico bocazas que dice que ha pillado mucho pero luego está a dos velas y por último, que no menos importante Neil; quizás el más atontado de los cuatro pero a todas luces el pegamento del grupo. Pues eso, tenemos a estos cuatro chavales, trasuntos de los protagonistas de “American Pie” que tan solo tienen un objetivo: pillar cacho.
La serie terminaba cuando Simon acababa con Carli, la chica por la que ha bebido los vientos durante 3 temporadas. Y ella es justamente el motor de arranque de la cinta de hoy, ya que al primer minuto vemos como Carli deja a Simon tirado como una colilla. Para animarlo, Will organiza un viaje a Grecia con un doble objetivo: mejorar el estado de ánimo de Simon y por supuesto, arrimar el canario. La comedia está servida.

Estamos sin duda ante una de las cintas más divertidas sobre temática veraniega que puedas encontrar. Durante los 97 minutos que dura la cinta encontraras chistes obscenos, humor de sal gruesa y mucho, mucho estereotipo –tanto británico como mediterráneo-.



Todo el peso de la cinta recae sobre el cuarteto protagonista, que aunque ya un poco mayor para interpretar a unos adolescentes,  no habría otros actores que pudieran retomar estos roles con la misma frescura.
Todos ellos bajo la batuta de Ben Palmer, creador de la serie original, que junto a su equipo de guionistas de siempre – Damon Beesley y Iain Morris- realiza una pequeña proeza, trasladar el formato de 25 minutos que funciona como un reloj a la duración estándar de hora y media. Y para conseguir su objetivo han hecho, por un lado lo más esperado, sacarlos de su hábitat; pero también obviando algo de lo que algunas películas que adaptan series pecan: En vez de darle mayor protagonismo a uno de los protas, aquí tenemos tramas para los cuatro sin que haya un protagonista claro. Así todos contentos.


En definitiva, una comedia alocada, con personajes a los que coger cariño y una trama que aunque la hayamos visto mil millones de veces anteriormente aguanta bien, debido al carisma de su cuarteto protagonista. Y si tras serie y peli os quedáis con ganas, el año pasado se estrenó una secuela, que si bien es un poco más forzada, conserva un par de gags para el recuerdo. Y por favor, no hagas como el genio traductor de títulos y no los llames supercutres… please

ESPECIAL VERANO. DIA 11: "Wet hot american summer" (2001) de David Wain.



Volvemos al campamento. Ya os aviso que durante este Verano nos iremos a pasar unos días en medio de la naturaleza más de una o dos veces. Pero si el otro día os traía una cinta tan conocida como “Los incorregibles albóndigas”, hoy os traigo una bastante desconocida y que, sin duda merecía mejor suerte: “Wet hot American summer” de David Wain.


La cinta nos traslada al última día de campamento en 1981. Hasta el día de hoy el campamento no ha ido mal: Han habido deportes, trabajos manuales, mala comida… Es decir, lo típico. Pero los que hemos ido a estos lugares sabemos que el último día siempre es día de cagaprisas, de querer solucionar todo lo que durante las semanas previas no has hecho y con las vistas puestas en las despedidas del día siguiente.
Pero en este campamento, no vamos a fijarnos en los campistas, si no en los monitores. Estos jóvenes han dejado unos temas sin terminar de perfilar hasta el último día y como no, estos temas están relacionados con el frote. Desde la directora, que conoce a un interesante científico, hasta el tímido que se muere por estar con la pijita… Todos tendrán 24 horas para solucionar la situación ya que al día siguiente tienen que volver a la realidad y despedirse del campamento.

Destacar antes que nada su reparto. Sin duda, los encargados de casting tuvieron mucho ojo para fichar talentos que estaban comenzando a despuntar y que a día de hoy son estrellas del cine y la televisión: Paul Rudd como el chulo Andy, Elizabeth Banks como la sueltecita Lindsay, Amy Poehler como la insoportable Susie, Bradley Cooper como su amigo Ben, Janeane Garofalo como Beth la directora del campamento o David Hyde Pierce interpretando al científico del cual Beth se enamora. Un reparto de campanillas que casan perfectamente con los personajes a los cuales interpretan.



Y como cabezas pensantes del invento tenemos a David Wain como director y guionista y a Michael Showalter como guionista y uno de los protas. La pista de ambos podemos seguirla tanto en cine como en televisión, donde han llevado varios proyectos a cuatro manos. En cuanto al primer medio, podemos ver tanto episodios de “MadTv” como la aclamada serie “Childrens hospital”. En la pantalla grande por su parte, hemos podido verlos en cintas tan simpáticas como “Mal ejemplo” o “Sácame del paraíso”.


En definitiva, una cinta muy divertida que compagina el tono amable inicial, con algunas situaciones más que incómodas: niños que se ahogan y posteriormente son lanzados a cunetas o ver al cocinero montándoselo con el frigorífico. Y si os gusta, he aquí una grandísima noticia: Netflix estrena a final de este mes de Julio la serie basada en la cinta. Y por supuesto, tendrá un apartado en nuestro largo especial veraniego, porque un Verano sin campamento no sería un Verano completo. 

ESPECIAL VERANO. DIA 10: "American Pie 2" (2001) de J.B. Rogers



Y volvemos a las sagas, pero no nos alejamos de las comedias juveniles. Hoy os traigo la secuela de la cinta que lo cambió todo a fines del milenio pasado en cuanto a comedias desmadradas se refiere: “American Pie 2” de J.B. Rogers.



Esta cinta nos lleva al año siguiente de la primera entrega. Tras el primer año en la universidad, los cuatro amigos –Oz, Jim, Kevin y Finch- deciden pasar el Verano juntos, yéndose a la playa, buscándose un currillo, ahorrar cuatro duros y como no, arrimar la cebolla. Pero el presupuesto de los chavales es escaso, y para poder permitirse alquilar una casa deberán de invitar al quinto en discordia: Stifler. Como no, tendrán un Verano movidito.

Tras las cámaras tenemos a un señor que responde al nombre de J.B. Rogers. Este buen hombre ya tenía una cinta a sus espaldas –la más que simpática “Dime que no es verdad”-, cuando se puso a los mandos de esta secuela. No obstante, ya tenía callo de ser ayudante de dirección de las comedias noventeras de los hermanos Farrelly y como no, de la primigenia “American Pie”. Todo un valor seguro, que si bien se desenvuelve como pez en el agua en la cinta que hoy nos toca, en el futuro no tuvo la carrera que seguramente creía que le iba a tocar debido al enorme éxito de este “American Pie 2”.



Delante de las cámaras vemos a la misma tropa que hacía el canelo primera. Y al conocerlos ya, tenemos media película ganada; ya que los chavales no hacen otra cosa que alzarse –o tratar de hacerlo- durante los 105 minutos que duran la cinta. Puede esta duración ser considerada excesiva, pero si tenemos en cuenta que esto parece un capítulo de “Aquí no hay quien viva” y hay que cerrar tramas para una docena de personajes, el resultado final no está nada mal.
Porque si hay una cosa cierta en esta película, es que no cesan de ocurrir cosas. Durante la mencionada hora y tres cuartos tenemos un no parar de situaciones absurdas, pero que hacen que te rías como un idiota: la escena con las supuestas lesbianas en la casa que están pintando, Jim haciéndose pasar por un chaval con ciertas dificultades, los intentos de alzarse del hermano de Stifler, Eugene Levy –otra vez-, Jim con la cinta VHS y Alien Ant Farm de fondo…
Y ya que hablamos de la banda sonora, esta sin duda era la banda sonora del Verano para mí: los mencionados Alien Ant Farm, American Hi-Fi, The Offspring, Weezer y Sum 41… Todos ellos hacen que vengan a mi cabeza momentos de piscina, bebida fría, Sol y amigos. Esta película si da nostalgia y no los puñeteros Goonies.


En definitiva, la mejor comedia juvenil en lo que llevamos de siglo. Con un montón de personajes a los que amar y a los que odiar, pero que siempre te sacaran una sonrisa… Porque, ¿Quién no se puede reír al ver a Sean William Scott ser meado –sin que él lo sepa y creyendo que es champán- mientras dice que siente las burbujitas?.

ESPECIAL VERANO. DIA 9: "Eurotrip" (2004) de Jeff Schaffer.



Hoy volvemos a la comedia adolescente. Tras el mal rato que pasamos viendo “Fin de curso” os traigo una comedia que sin ser nada del otro mundo, al menos no te producirá herpes en las corneas:”Eurotrip” de Jeff Schaffer.



La cinta nos acerca a Scotty, un pringado de tomo y lomo. Acaba de aprobar el instituto y con todo el Verano por delante aún no sabe lo que hacer con su vida. Para más inri su novia ha expresado públicamente que le pone los cuernos –con cameo de Matt Damon mediante- y su  amigo alemán por Internet se le acaba de declarar. Pero en un giro del destino, este amigo resulta ser una chica. ¡Ya tenemos romance! Entonces, un Scotty ávido por arrimar cebolleta –que al final resulta ser la única razón por las que estos héroes veraniegos menean el culo- decide ir a Alemania a encontrarla.

Como vemos, el argumento no es más que una excusa para poner a un grupo de americanos en diversos países europeos y, a través de forzar estereotipos al máximo hacer chistes de mayor o menor calidad. Lo que en otras películas suele ser un desastre monumental, aquí se torna en algo simpático y que se ve con una sonrisa en los labios.
Una de las razones de  este moderado éxito debemos encontrarlo en el ya nombrado Jeff Schaffer. Este realizador debutó con esta cinta, pero demuestra que no fue cuestión de suerte, ya que después ha seguido triunfando con series que si bien no son de las más famosas en su categoría, si son de las más divertidas, como “Curb your enthusiasm” o “The league”.



Como los americanos, tenemos otra vez a una platea de rostros surgidos de la televisión en series como “Buffy cazavampiros”, “The Pacific” o “Sensación de vivir”, aportando frescura a unos divertidos diálogos.
Estos vienen escudados por toda una serie de personajes estereotipados llevados hasta el extremo, pero con gusto: el italiano sobón, los mafiosos de Europa del Este o el niño germano con ínfulas hitlerianas.

En definitiva, una comedia que sin ser nada del otro mundo, te pondrá una sonrisa en la cara con sus chistes sobre estereotipos. Toda una pena que no vinieran a España a torear y comerse una paella.