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ESPECIAL VERANO. DIA 15: "The inbetweeners movie" (2011) de Ben Palmer.


Durante las dos semanas que llevamos de Especial Verano, nos hemos detenido en el periodo estival visto por norteamericanos y españoles. Hoy nos vamos a quedar en Europa, pero vamos a acercarnos al Verano de esos que van a Magaluf y Salou a darlo todo –incluso su cabeza haciendo balconing-, los británicos. Porque la peli de hoy no es otra que “The inbetweeners movie” de Ben Palmer.



Lo primero a decir es, que para disfrutar de esta “The inbetweener movie” –me niego a llamarla con el título español de “Supercutres”-, deberías echar un vistazo a la serie “The inbetweeners”, producida por el canal 4 británico. Esta serie siguiendo el buen hacer de la televisión brit, tan solo consta de 18 capítulos –divididos en 3 temporadas- de veintipico minutos cada uno.
Nos narra las desventuras de cuatro estudiantes del equivalente inglés a Bachillerato. Tenemos al pesudo protagonista, Will que es el típico rarito que viene de un instituto pijo. Junto a él conoceremos a Simon que parece que va a ser el cabecilla del grupo, pero es igual de pringado que el resto, Jay –el más divertido de mi opinión- que es el típico bocazas que dice que ha pillado mucho pero luego está a dos velas y por último, que no menos importante Neil; quizás el más atontado de los cuatro pero a todas luces el pegamento del grupo. Pues eso, tenemos a estos cuatro chavales, trasuntos de los protagonistas de “American Pie” que tan solo tienen un objetivo: pillar cacho.
La serie terminaba cuando Simon acababa con Carli, la chica por la que ha bebido los vientos durante 3 temporadas. Y ella es justamente el motor de arranque de la cinta de hoy, ya que al primer minuto vemos como Carli deja a Simon tirado como una colilla. Para animarlo, Will organiza un viaje a Grecia con un doble objetivo: mejorar el estado de ánimo de Simon y por supuesto, arrimar el canario. La comedia está servida.

Estamos sin duda ante una de las cintas más divertidas sobre temática veraniega que puedas encontrar. Durante los 97 minutos que dura la cinta encontraras chistes obscenos, humor de sal gruesa y mucho, mucho estereotipo –tanto británico como mediterráneo-.



Todo el peso de la cinta recae sobre el cuarteto protagonista, que aunque ya un poco mayor para interpretar a unos adolescentes,  no habría otros actores que pudieran retomar estos roles con la misma frescura.
Todos ellos bajo la batuta de Ben Palmer, creador de la serie original, que junto a su equipo de guionistas de siempre – Damon Beesley y Iain Morris- realiza una pequeña proeza, trasladar el formato de 25 minutos que funciona como un reloj a la duración estándar de hora y media. Y para conseguir su objetivo han hecho, por un lado lo más esperado, sacarlos de su hábitat; pero también obviando algo de lo que algunas películas que adaptan series pecan: En vez de darle mayor protagonismo a uno de los protas, aquí tenemos tramas para los cuatro sin que haya un protagonista claro. Así todos contentos.


En definitiva, una comedia alocada, con personajes a los que coger cariño y una trama que aunque la hayamos visto mil millones de veces anteriormente aguanta bien, debido al carisma de su cuarteto protagonista. Y si tras serie y peli os quedáis con ganas, el año pasado se estrenó una secuela, que si bien es un poco más forzada, conserva un par de gags para el recuerdo. Y por favor, no hagas como el genio traductor de títulos y no los llames supercutres… please

Supersardina...esto...Super Shark (2011)



La amiga Miriamelle vuelve a la carga con, como no, ¡TIBURONES! (le tendré que dar una sección propia al final). en esta ocasión la ¿película? de Fred Olen Ray, Super Shark.

La cosa promete.

Esta atípica película sobre tiburones (risa estúpida), bueno, atípica en cuanto... yo qué se, si son todos clichés... en fin, comienza con la típica escena playera en la que un charlatán por radio habla de un futuro concurso de bikinis, mientras hace un leve traveling y se ve a las que crees que serán protagonistas indiscutibles, la versión pobre de los vigilantes de la playa (de hecho son 3, dos tías y un tío), pero no, que su subtrama es más floja que la picha de un culturista (de esos que me meten esteroides hasta pos las cejas). Escena de buceo donde hace aparición la sardina de zumotroll, que se traga a los submarinistas dejando sangre en el agua y hundiendo el barco de estos, porque había una chica en bikini y claro, ella era el plato fuerte del menú.
          
 Una estirada (la prota real) llega al embarcadero del pueblucho, contrata al típico marinero resentido para que le lleve a un lugar donde una plataforma petrolífera se fue a pique, el tío en principio se niega, pero admite los 300 pavos que ella le apoquina, en la misma escena pasa de estar con el traje de estirada a bikini (dejando ver que está muy buena).

Mientras el vigilante mira el culo de una chica en bikini y desatiende el mar, la supersardina se come a un kite surfer, ale como quien no quiere la cosa, ni el tato ve el ataque... mientras nuestra estirada va a visitar al papi de superboy (sí, el señor Kent de smallville), que resulta es el dueño de la plataforma petrolífera que se fue a hacer compañía a la sirenita en el fondo del mar, como es lógico el tío oculta algo... le llaman pro teléfono y deciden quedar en la casa de él para seguir hablando. Ella va a ver al único superviviente al "accidente", que está medio traumado y le cuenta que usaron un producto especial para perforar una roca cabrona que no quería ceder, pero durante el proceso la sardinetor salta y engancha la grúa, hundiendo la plataforma, todo muy ameno, cuando la tía se queda con cara de gazpacho revenio el tío dice que no, que eso se lo dijo a modo broma (pero no, eso es lo que pasó).
 Un submarino militar que casualmente pasaba por la zona, miré usté que coincidencia más chuli (no para el submarino), pues se topa con la sardina de zumotroll, a esta le molesta la radio (eso pasa por poner a Shakira bajo el mar) y les da un toquecito para que cambie la emisora, pasa de largo, pero vuelve a la carga y lo muerde, parece que la canción del mundial no le mola... como los yankees son así, de disparar antes de preguntar le lanzan los dos supositorios, que fallan en el blanco y el tiburón ya en pitonao les da dos yufas y el submarino implosiona. (de hecho la sardina parece más grande, que en este caso es del tamaño del submarino).

En la siguiente escena vemos a nuestra estirada explicándole al señor Kent que su uso de potasio para la excavación crea un agente "hidrolizante" (vamos que al juntarse con el agua marina deshace lo que sea sólido) que además es supercontaminante y agresivo.

Aparece un caza, creo que un MIG-18, paseando alegremente, ve a la sardina de zumotroll y avisa que no le van a creer con lo que acaba de ver. Llega el concurso de bikinis en un garito de estos más oscuro que ojete de troll, lo presenta un tío con unas pintas, que parece como si king áfrica hubiera ido al desfile del orgullo y todavía estuviera de "empalme", desfile de chicas en bikini y se une una de las vigilantes, momento en el que ve a los otros dos dándose el lote y se va enfurriñada. Drama en la playa entre las dos, llega supersardina de un salto a la playa y se come a una, la otra tonta, en vez de salir perdiendo el culo, se queda ahí, siendo comida por la sardinilla. Fin de la escena de bikinis. Al día siguiente el vigilante que quedaba, ve unos brillos con los prismáticos, se acerca a la zona y es comido (fin de los socorristas, te quedaste sin trabajo Hasellhoff).

La estirada en bikini, muy bonito por cierto (si alguien me lo quiere regalar, me dejo), ven a la sardinilla y dice la tía que deben salir por patas que no le molan las sardinas con esteroides. Las ganadoras del concurso de bikinis posan en la playa para un fotógrafo que saca unas fotos más borrosas que hechas a través de un filtro, llega la sardinilla, salta a la playa, se comer al fotógrafo y a la ganadora, luego la otra se defiende con una sombrilla y aún así es devorada. Estirada vuelve a donde el señor Kent a decirle que tranquilo, que no fue su agente hidrolizante, sino la sardina de gimnasio quien le petó la plataforma, pero este iba a sobornarla, ella no iba a seguir dándole matraca, pero mira, ya tiene dinero para las vacaciones. Escena lacrimógena donde la estirada le admite a su navegante que es una farsante, que la echaron del trabajo porque quiso vengarse de las petrolíferas porque por culpa de una su hermano fue comido por sardinas de gimnasio, se ha cogido un pedo, se desmaya. Diálogo de besugos entre militares no usando un término bien (como debe ser).

La noticia del pezón asesino que además camina por la arena se corre (guarra! que me lo pones todo perdido), escena de lo más subrealista de militares patrullando la playa esperando a la sardina. Llega la supersardina y se come a uno, cuando empiezan los tiros se come a otro, las balas rebotan, los militares huyen y entonces llega el Pyro de Team Fortress 2 y le intenta freír con el lanzallamas, la sardina no quiere acabar a la barbacoa y se da el "Pyro", entonces llega el del caza de antes, le lanza varias cargas de profundidad, ni cosquillas, el bichito pega un salto que ni Flubber y el avión se va a pescar boquerones al mar. Ahora uqe me expliquen el cómo es posible que un bicho, que según dice la estirada, ha estado hibernando durante millones de años ha podido tener una "adaptación evolutiva" para poder "andar" por la arena y "volar" si estaba hibernado... ¿Acaso le han estado actualizando mientras dormía? esta explicación evolutiva es la peor explicación pseudo-científica que he visto en peli alguna.

Como medida final, los militares estos de mercadillo usan un aborto de metal gear, un tanque a 4 patas para enfrentarse al sardinón, promete una pelea épica, pero ni de lejos, un par de patadas, un coletazo, un mal guarrazo del pezón achachino y fritanga de metal cutregear, para no variar quien soluciona la papeleta es la prota, que con una radio con C-4 hace que el bicho le persiga hasta una cueva, le meta la radio en la boca y peta, el bicho acaba a modo barbacoa de sardina, como es la prota, sale con la ropa destrozada, enfangada de sangre, medio sorda, pero ojo, ha sobrevivido a la explosión. FIN.


Total, este desproposito con más fallas que un test de inteligencia rellenado por un concursante de HYMYVicemoñas está dirigido, escrito y producido (como todas o casi sus pelis) por Fred Olen Ray, que entre sus obras más remarcables está; The Lair, una serie de vampiros gays en un antro llamado "la mazmorra" (The Lair)...

RINCÓN SURFERO CANÍBAL: Detention (2011)

Castigo sangriento al que no la vea


Queda inaugurado oficialmente para vuestra desgracia el "Rincón Surfero Caníbal"
Zona radioactiva dedicada a que os deleitéis con retrocríticas o reseñas de films que por unas o por otras no llegan a las carteleras de nuestro país y que bien merecen una mención para servidor en este pequeño apartado. 
La primera será un híbrido de ambas, ya que se trata de una cinta de 2011 que no vio estreno comercial en salas en Hispania aunque si salió directamente en DVD/BluRay (algo es algo).
Se trata de "Detention" o como horriblemente la titularon aquí "Castigo Sangriento"


Se trata de un pseudo-slasher de gags a ritmo de videoclip que se mira en el mismo espejo que "Scream" (1996) y que está muy por encima de la media habitual de las spoof movies. Sí, también por encima de "Scary Movie 3" (2003).  El responsable detrás de esta premisa es Joseph Kahn, perseguido por las autoridades por rodar "Torque: Rodando al límite" (2004), película con la que realiza además autoparodia en su "Detention".  Kahn es también un ávido y reputado realizador de videoclips hollywoodienses de estrellas de la música, siendo esa la principal razón por la le imprime con tanta facilidad ese compás al film que nos ocupa. 








Con una cantidad de referencias varias y guiños a la cultura pop que pondría a prueba al mismísimo Tarantino (al que seguro que le encantó esta película), el film entremezcla lo mejor del cine adolescente de instituto con secuencias contadas de comedia de terror. Además la música juega un papel importante, teniendo en su haber una considerable selección de los títulos mas "pop" desde los 90´s hasta la fecha de su estreno. La primera secuencia con la que abre la cinta, secuencia por cierto compleja a nivel de edición, ya es divertidísima y te deja con mono de visionar el resto del film. Un resto que bien podría ser una macedonia entre lo que vengo comentando (comedia de terror institutil con toques gore esporádicos) junto con ciencia ficción y viajes en el tiempo. ¿Quién puede resistirse a eso? Creo que solo el octogenario jurado del festival de Venecia...


La fotografía en "Detention" es siempre la adecuada, ya que dependiendo de la secuencia en la que nos encontremos, y del momento que trate es una u otra, pero siempre bien resuelta; secuencias de terror lúgubres, coloridas escenas de humor ácido teenager, etc... La descripción y el avance en la historia de los personajes (que son estúpidos aposta y que cada uno de ellos goza de una estupenda subtrama aparte) es inteligente, siendo cada vez más frenético y dejándote a su vez en un estado cada vez más nostálgico, haciendo que quieras volver al instituto de ipso facto, a no ser que fueras de los que sufrían bullying... bueno si es así también, ya que querrías retornar en forma de asesino.


Hablando del asesino, importante cuestión. Aquí, como comentaba en los incios del artículo, se nos presenta un psicócata muy de "Scream 2" (1997). Maníaco homicida antagonista de una película de terror que es imitado en la vida real para sembrar el pánico. Se trata de una especia de transexual chamuscado, envuelto en un sangriento traje de novia y que ataca con un cuchillo jamonero. Responde al nombre de "Cinderhella", delirante y jugoso a partes iguales... En el plano actoral la cinta cumple con creces. Las impuestas sobreactuaciones de Josh Hutcherson (All Star en "Los Juegos del Hambre"),  Shanley Caswell, a la que pudimos ver recientemente en la notable "The Conjuring" (2013) o la rubia Spencer Locke son sobresalientes y satisfarán a la audiencia que tenga claro a que clase de producto se está enfrentando.
Es, en definitiva, un film que ningún freak o cinéfilo cinéfago que se precie, se puede perder.

Los huéspedes (2011)


Con huéspedes como ellos, no temerás sólo el que no te paguen.

Con un estreno limitado a sólo unas pocas pantallas, y gracias a la productora "La Aventura" que está realizando una labor increíble al traernos películas de terror que por H o por B no han llegado a estrenarse en su momento, nos llega ahora "Los huéspedes" ("The innkeepers"), la tercera película del director estadounidense Ti West, uno de los autores predilectos de esta página.
Tras unos trabajos "menores", West logró hacerse un nombre en el mundillo hará unos años con la secuela de "Cabin Fever" (mil veces más divertida que la original de Eli Roth), y sobretodo con la genial  "La casa del diablo", en la que demostró su particular estilo narrativo que primaba la tensión en vez del dinamismo, un recurso no demasiado habitual en el cine de terror reciente que le hizo ganarse un nombre entre la crítica especializada y sobretodo entre los aficionados del terror, que llegaron a encumbrarlo como cabeza visible en esta nueva ola de autores de terror estadounidenses formada por Adam Wingard, David Bruckner, Gleen McQuaid o Joe Swanberg.
Volviendo al film que nos atañe, "Los huéspedes" fue una de las películas que muchos fans del fantástico pudimos disfrutar en el Festival ScyFy de Madrid previo paso por el Festival Internacional de Sitges, suponiendo una auténtica criba entre el público que al ver la película quedó dividido en fans acérrimos o en detractores de su director.

 El arte de sugerir.

Tras caños de ininterrumpido servicio, el hotel de un pequeño pueblo cierra sus puertas. Sus dos empleados, una joven crédula y un friki casi cuarentón, invierten el poco tiempo que les queda en sus puestos de trabajo intentando captar señales de los fantasmas que teóricamente ocupan el inmueble. Poco a poco lo que empezó como un juego para pasar las horas muertas, irá tornándose en obsesión por parte de la chica, desencadenando una serie sucesos paranormales que harán peligrar la vida de todos los habitantes del hotel.

Creo firmemente en la teoría que circula sobre Ti West; de que es un ser creado por las fuerzas del mal para causar desasosiego y el pesar entre el público, inocente consumidor de productos de terror, que aquí se encuentra desprotegido ante el diabólico juego del escondite que propone este ser.
Soltada la parida del día he de decir que en un principio "Los huéspedes" me pareció la película más floja entre toda la filmografía del director estadounidense, incluso rindiendo por debajo del nivel visto en su segmento en "V/H/S" (varios, 2012), aunque posteriormente llegó su capítulo sobre el aborto para "ABC´s of Death" (varios, 2012) al que sólo podría calificar de mierda. El caso es que la historia del film conseguía engancharme, los puntuales sustos funcionaban al intercalarlos con golpes de humor y los personajes se me hacían entrañables (con una gran Sara Paxton a la cabeza), pero en cuanto reparabas en la tensión mediante el tempo pausado, una de las señas de identidad de West en sus otros trabajos, me parecía que quedaba eclipsada por un desarrollo más cotidiano y menos sugestivo que el visto en su anterior trabajo "La casa del diablo". Aún así, vista nuevamente fuera del ambiente festivalero y morrallas de ese estilo, pude apreciar que no solamente esa tensión con tempo pausado sigue presente, si no que esta se incrementa según va acercándose el final, lo que pasa es que West la raciona a lo largo del metraje en forma de detalles sutiles, como puertas que se abren, pianos que parecen tocar solos, ruidos en el sótano...vamos, un malrollismo sutil pero constante que nunca llega a saturar, proporcionando momentos de auténtico miedo - la escena de la cama llegué a saltar - por medio de la sugestión a la que te ves sometido.
Otro aspecto a destacar son el empleo de la música por parte de Jeff Grace (ayudante de sonido en la trilogía de "El Señor de los anillos") que en vez de abusar del golpe de sonido, el típico ¡PAM!, emplea melodías ligeras, casi clásicas que se tornan poco a poco en terroríficas, más o menos como hizo Jerry Goldsmith en "Poltergeist", aunque aquí con un poco más de gracejo.
En los aspectos negativos destacaría la fotografía casi telefilmesca del habitual Eliot Rockett, que salvo algún detallito suelto como los travelings y los planos sostenidos típicos en los trabajos para West, no está del todo lucida que debería sobretodo tras ver su labor en "Cabin Fever 2" o "La casa del diablo". Una pena. Otra cosa que no me acabó de gustar fue su final al parecerme algo apresurado tanto en su concepción como en la manera de ejecutarlo. Entiendo que sea el final lógico de toda la serie de acontecimientos vistos previamente, pero también podría haberse tomado cinco minutos más para explicarlo y dejarlo todo medianamente atado.

En resumidas cuentas
, una película que como casi todas las dirigidas por Ti West puede gustarte o no, pero no dejarte indiferente.
Atención a su "susto final" con la puerta. Un West en estado puro.

NOTA: 7




The Divide (2011)


Estamos acostumbrados cuando en las películas se nos muestra una explosión nuclear, vemos el resultado de sus efectos sobre la gente (muerta ya) y los edificios devastados, pero en muy pocos exploran la otra cara de la moneda:
Los estragos que causan sobre los supervivientes. A voz de pronto me viene a la cabeza "Cuando el viento sopla" del recientemente finado Jimmy T Murakami, en la que una pareja inglesa de ancianos sobrevivía a un ataque nuclear, y como estos, de manera casi cotidiana, intentaban sobrevivir ante una situación tan extraña para ellos, y con un desenlace que aún provoca en mí escalofríos.
Como dicen en un momento dado los protagonistas del film que os traigo hoy, los muertos ya no sufren, los que quedan con vida tras esto les queda algo peor que la muerte.

SOBREVIVIR, QUE PALABRA TAN BONITA

Tras un ataque nuclear del que nunca conoceremos responsable, un grupo atípico de supervivientes se refugia en el sótano del inmueble en el que residían, el cual está preparado por el conserje para ser un refugio anti bomba que ha llenado de comida, agua y demás enseres para sobrevivir si se diera el caso.
El paso de los días, la irrupción de unos desconocidos de aviesas intenciones, la escasez de alimentos, el envenenamiento por radiación del ambiente y el sellado completo del refugio, hacen que este grupo olvide las buenas formas y, desatando sus más bajos instintos, se embarquen en una batalla por la supervivencia.
Xavier Gens, salido de la misma generación que Aja, Bustillo, Dulon y compañía, se cascó hace unos años la película "Frontera(s)", una versión europea y cazurra de "La matanza de Texas" con toques de crítica social, que logró un culto inmediato por parte de los fans del género, además de un billete en primera con destino USA para Gens.
Lo que es la vida.
Tras dirigir la fallida adaptación cinematográfica del videojuego "Hitman", a la que sus productores recortaron en la sala de montaje todas las escenas de tiros (ahí es nada), Gens volvió a su Francia natal en dos mil nueve para dirigir el corto de superhéroes "Les incroyables aventures de Fusion Man" al que siguieron dos años de silencio, hasta que en dos mil once se anunció su vuelta al género de suspense-terror con el escueto título de "The Divide".
Con reparto estadounidense, encabezado por caras conocidas en el género como Michael Biehn ("Abys"), Lauren German ("Hostel 2") o Milo Ventimiglia ("Héroes"), y rodado con apenas once millones en una única  localización, Gens compone una película claustrofobia, axfixiante a cada segundo que pasa, en el que abunda el empleo del plano corto para dar una mayor sensación de incomodidad y aislamiento. Es increíble la atmósfera que crea el director de "Fronteras(s) en tan solo los primeros minutos de metraje, ya sea con un cigarro humeante o el polvo de los escombros, casi hace que nos cueste respirar, y ya según se acerca el final todo se convierte en una pesadilla de carácter kafkiano, en la que vemos la verdadera cara del ser humano en todo su esplendor. Es cierto que hay veces que el director se pasa tres pueblos y alarga mucho las escenas hasta hacerlas pesadas, amén de unas tramas que no quiere/sabe llevar a una finalización concreta - el asunto con los soldados sólo sirve para que tengan el traje antiradiación y unas escenas de tiros -, además de un final que, pese acorde con lo que quiere contar, te deja frío...ya lo veréis.
De los actores no sabría quedarme con uno tras ver el nivel de implicación que tiene cada uno con el film, aunque, si uno acaba por destacar por encima del resto, ese sería Michael Biehn, que compone aquí uno de esos papeles que son un auténtico caramelo si se saben manejar, y creedme, Kyle Reese lo sabe muy bien. Sin entrar en los temidos SPOILERS, el veterano actor interpreta de manera magistral al paranoico conserje que ha estado "acicalando" el sótano del inmueble hasta convertirlo en algo parecido a un refugio. Por suerte a este personaje no lo hicieron extremadamente racista como apuntaba el guión original, porque si no el resultado no hubiera sido el mismo, puesto que ya oculta muchas capas de las que se puede apreciar a primera vista y otras más hubiera sido redundante. Es un cabronazo egoísta con los demás y no lo deja de ser en ningún momento, sí, pero con ligeros matices que lo hacen imprescindible. El resto del reparto, como apuntaba al principio, muestra un nivel de implicación apabullante, que va desde raparse el pelo a adelgazar todos ellos unos kilos en pos de mostrar los efectos de la falta de alimentos. Brutal es también la evolución a la que son sometidos...y que prefiero que veáis y os quedéis atónitos.
Para terminar, os recomendaría que vieseis este film un día en el que hayáis dormido bien, no se hacen precisamente cortitas sus casi dos horas de metraje, y a ser posible obviar sus numerosos agujeros de guión y tramas que no van a ningún lado, porque mucha explicación no vais a tener. Si dejáis eso de lado y admiráis el hercúleo trabajo tanto de los actores como del director, disfrutaréis mucho más durante este viaje por el fin del mundo, os lo aseguro.

NOTA: 8

The Woman (2011)


Con motivo del estreno en salas, y pronto en DVD, de los films "Apollo 18" (Gonzalo López-Gallego 2011) y "The Woman" (Lucky McKee 2011), el amigo Ignacio y yo hemos decidido aunar esfuerzos, y elaborar para vosotros sus dos críticas. Mientras que al bueno de Ignacio le ha tocado hablar del film de terror lunar dirigido por Lopez-Gallego (jodido suertudo), a mí me toca la papeleta de hablar sobre la penúltima película hasta la fecha del inclasificable Lucky McKee, un director que amas u odias pero...esperad...¿esta no es la típica frase-cliché que se dice cuando a tus amigos no les gusta un director y a ti sí?
Bueno, me estoy desviando del tema, y toca ponerse al turrón, así pues, dejemos los machos en casa y adentrémonos en este bosque de sombras acudiendo a la llamada de esta "The Woman".
Espero salir de aquí con todos los dedos de la mano.

MIEDO Y ASCO EN UN FESTIVAL DE SITGES

La película nos cuenta la historia de una extraña mujer (titánica-morbosa Pollyanna McIntosh) que vaga por el bosque colindante a una pequeña población del medio oeste norteamericano. La mujer, que se comporta y actúa como un animal salvaje, es encontrada por un, a primera vista, responsable padre de familia (Sean Bridgers que acojona) mientras estaba de caza. En ese momento, el hombre decide "capturar" a esta mujer y ocultarla en el cobertizo de su casa, con el objetivo de reeducarla. Pero cuando la familia del hombre se va involucrando cada vez más con la mujer, y que esta aparente agradable familia guarda más secretos que la isla de "Perdidos", pero más desagradables, hará pensar que a lo mejor esta reeducación sea más necesaria para ellos que para la mujer.
Y ahora...¡un poco de historia!
No os voy a mentir, la primera vez que vi este film, en mi primer día en el festival de Sitges, me pareció una soberana tomadura de pelo. A parte de un equipo técnico sacado de un telefilm de Antena 3 (la fotografía es de traca), me pareció una película vacía que basa todo su discurso en el manido "el hombre es un lobo para el hombre" (en este caso sería más adecuado el dicho "el hombre es un lobo para la mujer"). No digo que fuera un mal punto de partida para desarrollar la trama, al contrario, fue lo que más me gustó, pero lo peor es que McKee no quiera ir más allá, haciendo que perdiese el interés pasada la primera media hora. Además que la sinopsis que había leido no era igual a lo que veía en pantalla, cosa que me cabrea mucho. En resumen, cuando llegó el final, sólo quedaba de mí un ente que estaba tumbado en dos butacas, roncando como un pato para repulsa de mi acompañante, el cual tuvo que cambiarse de sitio.
Jódete Manu.
En resumen: a parte de aburridas, las partes que vi antes de caer en coma, me parecieron una maña mierda del tamaño de King Kong, y no entendía cómo era posible que gustase a tantísima gente, pero he de añadir que ese día me había pegado un madrugón de los que marcan época para así poder pillar el tren que me llevase desde Madrid a Barna City. Sumad eso a que ese día mi estado de ánimo llegaba al suelo tras unos asuntos que no vienen al caso.
Pero, ah (Merceditas), como pueden cambiar las cosas de un día (dos en este caso) para otro, y la mierda que viste a las diez es la sajonia que comerás a la una y pagarás a las siete, como los/las feos/feas de una discoteca.
Tras un sueño reparador de casi once horas, y un desayuno sustancioso a base de pizza de la noche anterior, fui contento y feliz en dirección al Meliá para ver un film (no recuerdo cuál era) pero al final no pude entrar por equivocarme de entrada, cogiendo una del día siguiente y dejando la correcta a saber dónde. No me hubiera dado tiempo de ir, buscar la entrada y volver, así que encaminé mis pasos hacia Retiro para así hacer tiempo y de paso ver qué película ponían. Cuando llegué vi una masa de gente puesta en fila que iba pasando al pequeño cine, y entre ellos distinguí a una figura que hacía aspavientos y gritaba mi nombre. Al acercarme vi que era el frikazo de Luis (gran dire de foto y un jachondo en general) que decía que entrase con él, que tenía una entrada de sobra para entrar. Tenía tiempo, estaba aburrido e iba a entrar gratis, así que sin dudarlo, y aún sin saber nada de la película pondrían, me puse a su lado y me dejé arrastrar hacia adentro del cine, empujado por un gordo que se cabreó porque me "colé" y acabó por ganarse una coz en la espinilla. Ya dentro empezamos a hablar de nuestras cosas, así que ni se me ocurrió preguntarle hasta que apagaron las luces.
- The Woman, ¿sabes cuál es? -, dijo él.
- ¡¿Cuál!?-, pregunté asustado.
Ya era tarde.
La película había comenzado.

LA IMPORTANCIA DEL CROMOSOMA X

La principal diferencia que vi durante este segundo visionado, fue que dónde antes había un discurso que se repetía hasta la saciedad, ahora encontraba una falta de pudor y, claramente, los cojones que le echaba McKee al presentarnos una trama adulta, en la que se pueden encontrar temas tabú como la violencia de género, el embarazo por violación paterna o incluso la maldad, cuasi homicida, de los infantes/preadolescentes, representada en ese hijo (de puta) de la pareja protagonista.
Cuando vemos por primera vez al personaje de la madre (una poco desaprovechada Angela Bettis), nos da la sensación que algo jodido la pasa, visto el nivel de sometimiento al que es sometido por su marido, aunque sólo sean unas frases. Sensación que se ve corroborada cuando en una escena costumbrista, la pareja hablando cuando se van a dormir, el marido abofetea a la mujer, para que, acto seguido, este se meta en la cama y se quede dormido. Un escena sutil, en realidad la cosa no pasa mayores, pero resulta escalofriante la frialdad del hombre.
Tema a parte merecen las escenas con "la mujer". Aunque sólo sea un plano de ella observando a su al rededor, la atmósfera se convierte en algo más opresivo y asfixiante, como si su simple presencia bastara para oscurecer aún más el sótano en el que está ¿oculta?, convirtiéndose en  una amenaza latente, un huracán que espera su momento para desatarse....y creerme, al final se desata a lo Carrie, baño de sangre incluido. Suyos son los mejores momentos de la cinta, como ese cercenamiento del dedo con tan solo un bocado, el final, o las escenas de "aprendizaje", que acaban siendo los únicos momentos en los que la vemos vulnerable. Lo dicho, de diez la interpretación de Pollyanna.. Que nombre tan Decimonónico, ¿no?
Otra cosa que encontramos en el guión escrito a cuatro manos por McKee y Jack Ketchum (responsable de la novela en la que se basa el film) son las pinceladas de humor negro. Si bien no es el humor cazurro que vemos en, por ejemplo, "Very Bad Things" (Peter Berg 1998), "The Woman" tiene momentos de auténtica locura, como es la escena en la que los varones de la familia, ante una visita inesperada, dicen que la madre está "durmiendo un sueño reparador" sentada en una silla de la cocina, cuando en realidad está ko tras brutal la paliza que le ha dado el marido.
En resumidas cuentas, una película que pese a no ser perfecta - tiene unos bajones de ritmo que ríete tú de "Amadeus" (Milos Forman 1987), por no hablar de el equipo técnico, que durante el rodaje debieron de pillar vacaciones mentales - , tiene en su haber unas actuaciones sobresalientes por parte de los mencionados Pollyanna McIntosh y Sean Bridgers, además de una dirección por parte de McKee, que, pese a que hay veces que parezca lo contrario, nunca pierde el hilo y cuenta, sin ahorrase en detalles, una fábula sobre lo mal que estamos de la quijotera, da igual si uno es hombre o mujer.
Por cierto, después del final, que está bien pero podría haber sido mejor si hubieran invertido más en efectos físicos, hay una escena post créditos que tiene como protagonista a la hija pequeña de la familia. La verdad que no tiene mucho que ver con el resto de la película, aunque eso sí, hará las delicias de los fans de Tim Burton.
Creo que lo mismo que me pasó con esta película, ganarme cuando de primeras no me había gustado nada (pero nada, nada), sólo me ha pasado con dos films; "Tiburón 2" (Jeannot Szwarc 1978) y...no me matéis..."Jurassic Park" (Steven Spielberg 1993).

NOTA: 6

Intruders (2011) de Juan Carlos Fresnadillo




¿Os acordáis cuando de pequeños, o no tan pequeños, dejabais la puerta entreabierta, haciendo que un pequeño hilo, un minúsculo hilo de luz, procedente del pasillo entrase a vuestra sombría habitación? ¿Os acordáis también cuando por la noche, el silencio sepulcral de la casa era roto por un crujir de madera, y solo vuestras sábanas eran el escudo protector más fiable ante ese “monstruo” que con seguridad vivía dentro de vuestro armario (o bajo la cama) y era el causante de dicho ruido?

Tal vez si, tal vez no, pero Intruders nos recuerda que ese “miedo” primigenio, un miedo que llevamos en nuestro ADN desde tiempos inmemoriales, sigue ahí, y jamás lo dejaremos atrás aunque crezcamos. 

ERASE UNA VEZ…

Esta película puede ser tomada por dos caminos:

1)    Un film al que  hay que analizar y aplaudir sus virtudes y  abuchear sus faltas (que las tiene).

2)    Un cuento. Un cuento terrorífico sin duda, pero un cuento.


A mí, que me gusta el riesgo, decidí verla de el último modo, asumiendo de primeras que la película iba a ser un cuento de antes de irme a dormir, y que me recordaría a esos de la abuela, en los que se me advertía de tener cuidado con el Coco.
No quiero decir con esto que sea una película ligera, al contrario, trata temas tales como la familia desunida, el amor paterno-filial, el miedo a lo que albergamos en nuestro interior y el miedo a la realidad….pero eso lo iré detallando más adelante.


La historia nos lleva a una casa.

En esa casa vive un niño con su madre.

Es por la noche y llueve como si no hubiese mañana.

El niño duerme.

Llueve. Llueve. Llueve.

Derepente, algo le despierta ¿qué puede ser?

Un maullido. Un maullido de gato.

El niño se levanta de la cama.
Está extrañado.
El maullido procede de fuera de su casa.
Sale, sin importarle la lluvia.
Ve al gato encaramado a una de las barras, al parecer están remodelando el edificio.

El niño llama al gato…pero algo le llama más la atención:
Un extraño fantasmagórico trepa por la fachada del edificio.
Asustado, el niño se esconde tras una esquina, pero no para de ver al extraño.
Su capucha no le deja ver su cara, aunque su aspecto le recuerda a un monstruo sediento de sangre, y sus movimientos, casi etéreos, los de una serpiente al acecho.
Horrorizado el chaval ve como el extraño se cuela por la ventana de su casa.
El niño, reúne el valor para entrar, ya que sabe que su madre está dentro y corre peligro si no la ayuda.
Cuando entra en la habitación, intenta evitar un grito que le sale por la garganta:
¡¡EL EXTRAÑO LE ESTÁ ROBANDO LA CARA A SU MADRE!!

El niño chilla al intruso que se gira y va hacia él…
Bueno, lo mío nunca han sido los cuentos, pero los primeros minutos transcurren así, con la presentación de la historia en Madrid, en el que Fresnadillo nos obsequia con el mejor momento de tensión de la película, en el que una madre (Pilar López de Ayala, que hasta con ojeras es preciosa) lucha contra el mal para salvar a su hijo, sin importarle el precio a pagar por proteger a su cachorro.
Esta escena te mantiene pegado al asiento hasta su conclusión, en la que, creemos que ha sido todo una pesadilla del niño al que su madre trata de consolar.

Ahora coged las maletas que nos vamos a Londres, donde un padre (Clive Owen, sublime) trata de comprender quién es el intruso que se cuela por la noche en la habitación de su hija Mia (Ella Purnell, a la que auguro un buen futuro) .
Ambas historia, que en principio no tienen relación entre si, se van uniendo cada vez más hasta desentrañar el misterio que une a ambos:
¿Quién o qué es Carahueca?



TEMED A CARAHUECA

Una de las escenas que más recuerdo, y que me recordó a una anécdota de cuando era ñajo, es la de John (el padre) con Mia en el jardín, donde este saca un cuento que le leía cuando era pequeña y tenía pesadillas, pero al ver que no le ayuda, coge un impermeable, unas botas y una pelota de baloncesto (a modo de cara) y crean un espantapájaros al que queman, a modo de purgar sus pesadillas.
Esa escena en cuestión resume, a mi parecer, lo que más importa y lo que hace mayor hincapié Fresnadillo a lo largo del film: Lo que un padre/madre hace por un hijo.
Un planteamiento de sobra conocido y tremendamente explotado, pero que no deja de ser interesante y, que coño, emotivo verlo en la pantalla.
Aunque tierna, la escena se va tornando a oscura, gracias a que nuestro querido villano Carahueca acecha a la preadolescente, ya que desde ese momento es y será su presa.
Carahueca se nos presenta así, como un monstruo despiadado, al que no le importa nada ni nadie, solo tiene una meta en su existencia: Poseer una cara en el sentido mas literal de la palabra, es decir, arrancársela parte por parte, ya que él no tiene una.
En el caso de Madrid, la de Juan, en Londres la de Mia, pero ambos casos unidos por un nexo que no explicaré…y espero que no sepáis porque os chafa la película, pero Carahueca es la respuesta.
Una cosa que quiero destacar es el aspecto de Carahueca según es visto en Madrid o en Londres. En Madrid es representado como un encapuchado cuasi fantasmagórico, capaz de levitar y hacerse incorpóreo a su antojo, a modo de un hombre del saco clásico y salvaje, mientras que en Londres es representado como un encapuchado fantasmagórico, sí, pero más coherente con las leyes de la física. En este caso parece más una persona enfundada en una gabardina y unos guantes. Me pareció un detalle genial, no solo por los efectos usados cada vez que hace entrada Carahueca, si no que su evolución según avanza el film es más que evidente.

UN HOMBRE SIN CARA ES UN HOMBRE SIN VIDA

De los actores, bueno, admitir que hay alguno mal desarrollado como el de la madre, interpretado por la alemana Carice Van Houten, y que hay momento en el que parece distraída con algo, pero admito que tiene una escena con un cigarro muy curiosa (y embarazosa). Lo que es de juzgado de guardia es tener a Daniel Brühl en el reparto y darle un personaje tan pequeño y soso. En los minutos que aparece no se le ve con muchas ganas, resultando poco creíble en su rol. Incluso Héctor Alterio en unos minutos, los que aparece, se come la pantalla, además de darle una paliza de campeonato al alemán, pero hay que reconocer que el argentino tiene tablas y Brühl todavía le queda aún que aprender.

Como he dicho antes, Carahueca es el eje central sobre el que rotan los demás personajes, pero ¿y los radios que sujetan la rueda? Pues ellos son Clive Owen, Ella Purnell, Pilar López de Ayala e Izán Corchero.
Que decir de cada uno de ellos, simplemente aplaudir la elección al director de casting que les señaló como intérpretes. Bravo. De verdad llegas a creer que son familia, como el citado momento de la quema, o cuándo Juan está jugando al fútbol y su madre se asusta de un encapuchado que les vigila (o no). De verdad, una gran elección.

En el tema de dirección, que se ha criticado tanto a Fresnadillo por llevar al celuloide una película tan a priori personal como es esta, y, hombre, se le pueden echar en cara muchas cosas, pero viendo el resultado, yo parto una lanza a favor del canario. Su uso del suspense, su manejo de la cámara y de los planos retorcidos, casi parecidos a los de cierto director polaco cuando le iba la marcha, o simplemente el tratamiento del miedo que se le otorga a esta cinta. Ejemplos como el de cuándo Mia en la guarida de Carahueca (atención a la fotografía), el comienzo de la trama con Mia, casi plasmado de Alicia en el país de las maravillas o el de John peleando contra el extraño en el cuarto de su hija, son grandes momentos que le añaden cifras a su valoración final.
Como puntos negativos podría destacar lo denso que resulta en ocasiones, incluso repetitivo en los primeros compases, o el empleo del giro final sorpresa, que en este caso de sorpresa poca, porque se ve a la legua.

MEJOR CON LA LUZ ENCENDIDA

En resumidas cuentas, una película imperfecta, pero que no deja de ser interesante dentro del panorama actual.
No recomendada a personas que aún duermen con la luz encendida o con su osito de peluche.