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Freaks (1932) de Tod Browning

Monstruos como nosotros.

Dos apuntes rápidos: Cuando vi por primera vez esta película - en la dos casi de madrugada cuando contaba con seis año s-, creí que la pareja protagonista, Daisy (Frieda) y Harry Earles (Hans), hermanos en la vida real, eran niños pequeños...y que Tod Browning era también el inventor del brownie.  Aclarados esos puntos, sigo.

La cinta nos narra las vivencias de una compañía circense, pero centrándose en sus principales estrellas: Los Freaks (o fenómenos). En ella se muestra que su vida, por difícil que pueda imaginarse (en la época que se realizó el film, claro) no es tan diferente a la que podamos tener nosotros mismos.

Hablar de Freaks es hablar de una de las películas malditas del cine de principios de siglo. La visión que tenía Browning, quien venía de marcarse un tanto con el Drácula de Lugosi, de adaptar el libro de Tod Robbins, Espuelas, acabó convirtiéndose en su proyecto más personal hasta la fecha, viéndose relegada a una producción de serie B (catalogada como tal) de la MGM, quienes no daban ni un duro por la producción y la calificaron como película de ¿¡terror!? Bravo.

Entre los actores encontramos a Wallace Ford, quien trabajase a las órdenes de John Ford en El delator, como el mal bicho de Cleopatra a Olga Baclanova, una actriz encasillada en papeles de femme fatal - pero que era quien mejor se llevaba con los "fenómenos" - , y que ya aparecía en otro film icónico como El hombre que ríe. Por último citar al antagonista, Hércules, encontramos a Henry Victor, un actor de larga carrera en la que destacan títulos como, por ejemplo, La momia o Ser o no ser.

Pero sin duda los auténticos protagonistas son los artistas a quienes Browning rinde homenaje. La mayoría de ellos procedentes del circo realizaban su primer y único papel ante la cámara, interpretándose a ellos mismos en la película y dando lugar a momentos para su propio lucimiento, siendo estos los puntos más álgidos: Browning únicamente dejaba la cámara grabando en plano fijo mientras ellos realizaban su número para asombro del espectador.

Como curiosidad decir que Browning cambió el final durante la última reescritura del guión, aunque otras fuentes aseguran que estas escenas fueron rodadas, pero dada su brutalidad se decidió eliminarlas del montaje final. En el original se veía que la mujer era aplastada por uno de los carromatos y Hércules era castrado por Hans y compañía, saliendo él al final cantando (como un castrati) al lado del corral donde se encuentra encerrada la ahora deforme Cleopatra.

Una película que has de ver, lo mires por donde lo mires. Browning echó el resto y acertó de pleno en la manera de tratar un material tan peliagudo. Lástima que junto a la MGM, el público y la crítica de la época rechazase de manera generalizada la película al considerarla poco adecuada la visión que se daba de esos "fenómenos". Para suerte nuestra, el tiempo hizo que ganase la razón, y hoy es de esa clase de películas que de verdad se pueden considerar un clásico del cine.

Parada en el infierno - Stop over in hell (2017) de Víctor Matellano

Próxima parada: una bala en la cabeza.

Un grupo de forajidos que se dedican al robo y asesinato en el salvaje oeste, deciden dar el golpe de sus vidas atracando una diligencia cargada hasta los topes de monedas de oro. Para ello, toman una de las paradas donde hacen escala las diligencias, secuestrando a todo aquel que esté hospedado allí. Las torturas y vejaciones se sucederán haciendo que los pocos supervivientes tomen la decisión de contraatacar.

Western sucio y sangriento rodado en escenarios naturales (salvo algún set de interior), alejado del glamour habitual que una vez tuvo el género - allá por años 40, 50 y 60 - y curiosamente también alejado, en cierta medida, del spaguetti-western ya que salvo contados homenajes, a voz de pronto me viene Keoma (1976) no en vano de Enzo G. Castellari quien aquí interpreta un breve papel, estamos ante una película de suspense muy en la onda de Secuestrados (Miguel Ángel Vivas, 2011) y similares con personajes sacados de las novelas de a duro de la marca Estefanía. Ambientada en un salvaje oeste que bien podía aparecer en las páginas de Predicador - incluso uno de sus personajes principales se viste de manera similar al Santo de los Asesinos -, donde las balas no hieren a las personas, más bien les revientan las cabezas en un festival de sesos. Sólo hay que ver la escena inicial, donde El Coronel y su troupe asaltan salvajemente una diligencia, como una autentica declaración de intenciones, y ciertamente, es en esos momentos donde el film alcanza sus mejores momentos,  donde además se pueden admirar los admirables efectos prácticos del siempre esforzado Colin Arthur, quien ya trabajase junto a Matellano en su anterior film Vampyres (2015).

En el reparto parte de Pablo Escola como villano de la función, pasan por la pantalla sendos cameos ligados al género; el ya citado Castellari, Nadia De Santiago (Las chicas del cable), Conrado San Martín (Gritos en la noche), Antonio Mayans (Empusa), Ramón Langa o Guillermo Montesinos.

No marcara un hito, pero sin duda alguna Stop over in hell se ha convertido en uno de los films más divertidos, sangrientos y salidos de madre que podréis ver actualmente en cines.

La seducción (2017) de Sofia Coppola



Seduce lo que ves. Repele lo que cuentas.


Durante la Guerra de Secesión Americana, un soldado confederado herido (Colin Farrell) llega a las puertas de un internado femenino sureño regentado por Miss Martha (Nichole Kidman). Ya allí, pese a que en un principio crea un "relativo" miedo entre las mujeres, el soldado pronto irá seduciéndolas una a una hasta desembocar en un trágico acontecimiento que cambiará la vida no solo del propio soldado sino también la de todas las internas.

"Coma, coma..."
Remake descafeinado de la infinitamente superior película de 1971 - llamada por éstos lares con el directo El seductor - dirigida por el gran Don Siegel e interpretada por unos no menos grandes Clint Eastwood y Geraldine Page, los cuales ahora asumen sus personajes sin apenas emoción los mentados Farrel y Kidman respectivamente. Lo cierto es que la película sigue hasta cierto punto a pies juntillas tanto la novela escrita por Thomas Cullinan como el film de Siegel - aunque curiosamente vemos como se ha eliminado al personaje de la esclava del internado y el flashback donde vemos a McBurney en la Guerra Civil - pero Coppola lo vuelve eso, descafeinado al llevarlo a su terreno intimista y de mayor hermetismo, perdiendo gran parte de ese juego de celos que se crea y, sobretodo, se pierde la visión del propio soldado, quien aquí es retratado de una manera más secundaria en pro de los personajes interpretados por Kidman, Dunst y Fanning.

No digo que esa ampliación, por denominarlo de alguna manera, del material original sea un mal detalle, incluso diría que eso es algo de lo cual estaría bastante agradecido, pero, ay, lo cierto es que en ningún momento Coppola logra hacer interesante ninguno de los personajes, plus añadido que sean interpretados por una sosez pasmosa, en especial una siempre eficaz Elle Fanning y que aquí extrañamente está directamente insufrible. Ahorrándome en sutilezas, nos la venden como una futura femme fatal pero que a fin de cuentas no deja de ser realmente una cabeza hueca con la edad del pavo en ciernes. Salvo Dusnt, quien está con el piloto automático puesto desde el minuto uno, el resto de las actrices no hacen nada más que pasar por ahí y apenas tienen peso en la trama salvo a excepción del final.

La pelirroja. Nunca mejor dicho.

Y hablando del final, aquí me quería parar yo, si bien transcurre de una manera muy similar a la vista en el film del 71, lo cierto es que es tomado de una forma tan estética, tan "vacía" que no nos consigue impactar esa angustia que vive el personaje. Es decir: nos da igual. Ese es el problema. Nos importa un comino todo lo que suceda dentro de ésta lánguida mansión sureña, más o menos como pasaba en Las vírgenes suicidas (1999) o María Antonieta (2006) sólo que ésta vez partía de un material harto interesante con el que poder exponer sus ideas. Una pena.

En donde de verdad acierta de pleno Sofia Coppola es en que cuida al detalle el plano estético. Cada forma, cada color, cada composición está medida al dedillo por Jennifer Dehghan (directora de arte) y por equipo de cámaras, es decir, hay mucho plano de "mira que bien filmo" pero verdaderamente es lo mejor del film.
Ritmo no, pero la actriz del Padrino III saber hacer unos planos francamente bonitos.

En resumen, tan bonita como sin alma. Si queréis ver un cuadro en imágenes adelante, pero a mí me deja frío.

Nota: 5

Caminando entre las Tumbas (2014) de Scott Frank



Violento y sórdido relato negro totalmente recomendable


Contento quedas cuando te das de morros con una de esas sorpresas ocultas en la cartelera. Ejemplo claro de ello es "Caminando entre las tumbas". Y que conste que no es una film de acción al uso, ¡Qué demonios! Ni siquiera es un film de acción, por mucho que veamos en su cartel a Liam Neeson en un cementerio y portando una pipa con cara de pocos amigos, poco o nada tiene que ver con "Venganza" (2008).


Es una historia más tirando al pulp. Basada en una novela de Lawrence Block, el comienzo no nos cuenta nada que no hubiéramos visto antes; agente de policía retirado y ex-alcóholico con medalla al valor, de atormentado pasado y que ahora trabaja como investigador privado. Papel, por cierto, que le viene al pelo al bueno de Qui-Gon Jinn. Entonces se le propone un caso turbio en el que tiene que dar caza a unos desalmados que secuestran a la mujer de un narco con pasta. Cuando estos cobran el rescate, en vez de entregarla, la matan y la trocean para, ahora si, entregarla en bolsitas de droga ocultas en un maletero de un coche abandonado. Original forma de entregar un cadáver a un camello, no lo neguemos.


La historia avanza lentamente, sin prisas, no las necesita para nada. Según progresa la trama se vuelve más negra y sombría a la vez que Neeson ahonda en el caso, pasando de thriller policíaco a suspense total a paso tranquilo pero eficaz. Durante un momento, cuando se comienza a descubrir el origen de los maleantes, el film toma un rumbo perfecto, metiéndose en los pantanosos terrenos de las snuff movies y los sótanos clandestinos de muchos de los videoclubs de la época (finales de los 90) que comerciaban con material enfermo. Por desgracia rápido se desvía de aquí, pasando solo por encima, pero dejándonos una secuencia genial sobre este asunto. A mí, personalmente me habría encantado que hubiera tirado por los derroteros del submundo de los audiovisuales prohibidos al más puro estilo "Asesinato en 8 mm" (1999). 


Ya hacia el final llega la acción, ruda y violenta pero con cuentagotas, convirtiéndose en un simple complemento con el que contar para ayudar a dar fin a la película. 

En resumidas cuentas, un film neo-noir, de gran factura y un guión perfectamente medido. De obligada visión.

NOTA: 8

¡Cartelicos!: Perdida

Ben está mosca. Normal, le han cambiado la bat-señal

Lo mejor:
Fincher de vuelta y al género del suspense. El reparto. La novela en la que se basa.

Lo peor: ¿Tyler Perry? ¡PQC!

Lo que se espera de ella, otro pepinazo de Fincher que no dirigía nada desde su semifallida adaptación de Los hombres que no amaban a las mujeres (película que me gusta mucho, por cierto).

La suma: Adiós pequeña, adiós + Mad City + Crimen Perfecto

Rincón Misingno: Open Water (2004) de Chis Kentis


Barridos por la marea

Una joven pareja harta de su agitado ritmo de vida, decide tomarse unos días de descanso en Australia, concretamente en la zona de la Gran Barrera de Coral, en donde tienen previsto practicar submarinismo. Ya en alta mar, y por una serie de fallos en el conteo, serán abandonados por el barco que les llevaba a merced del oleaje. 
Pronto descubrirán que no sólo los nervios, el cansancio, el hambre y la sed serán obstáculos en la lucha por su supervivencia, si no que hay algo más en bajo esas aguas que pretenderá ponerlos en el menú del día.

Una de los principales aciertos de este film es que no se abusa en ningún momento del susto fácil o de la hemoglobina sin control, dejando que sea la tensión, creciente y sin efectismos baratos, la que sea la que sobrecoja al público. Imagino que fue más por lo ajustado que fue su presupuesto que por otra cosa, pero se agradece que en ningún momento del film veamos un ataque gráfico de un tiburón hacia los protagonistas, puesto que la mayoría son en off, dejando que la tensión aumente mediante la sugestión que produce el ver como sobresale amenazante la aleta de un escualo. El formato vídeo digital en el que está rodado el film, no muy alejado del formato found footage, sólo que ficcionado, también ayuda a que nos sumerjamos dentro del film, apoyado en que nunca se ve rastro de elementos CGI (sí, los tiburones son reales) aportando veracidad al conjunto, quizás en algunos puntos de forma desmedida, haciendo que se resienta el ritmo, sobretodo al principio.
Sin duda unos detalles deudores de la fantástica Tiburón de Spielberg, a la que  por cierto se le dedican unos guiños muy sutiles a lo largo del film.

Las nada desmedidas interpretaciones de la pareja protagonista, interpretados por Blanchard Ryan y Daniel Travis, que bien podrían caer en los típicos catetos llorones arquetípicos y para fortuna nuestra no lo hacen - cerca del final, la escena en la que sólo vemos a los protagonistas cada vez que cae un rayo, mientras son atacados por los tiburones-, componen unos personajes por los que sentimos auténtica lástima ante su destino. El resto de actores tampoco tienen un peso especial dentro de la trama, quizás el que más sea el personaje por el cual los protagonistas se quedan fuera del barco, y que acaba resultando su interpretación cargante.

El director, guionista y editor, Chris Kentis, se basó para escribir el guión de la película en la historia real de dos turistas que a finales de los noventa, por un fallo de los organizadores durante una excursión submarina en la Gran Barrera de Coral, fueron abandonados en alta mar y nunca más de volvió a saber de ellos, y, tal y como se ve en el film, se especula con que fueron devorados por los tiburones que abundan por esas aguas. 
Hablando de Kentis, este no volvió a ponerse tras una cámara hasta 2011, cuando le fue encargada la dirección de Silent House, el remake norteamericano de la película uruguaya La casa muda, y de la cual os hablaré dentro de poco. Este film protagonizado por la ascendente Elizabeth Olsen (Godzilla), no llegó a estrenarse en salas españolas (y van...), por tanto no he podido verlo, aunque se rumorea su estreno en unas pocas salas de la Comunidad de Madrid hacia el mes de octubre. Mantendremos la antena puesta.

Tras el éxito del film - costó ciento treinta mil dólares (o quinientos mil dependiendo de la fuente) y recaudó unos cincuenta y dos millones en sólo EEUU -, en 2006 se rodó una segunda parte llamada simplemente Open Water 2, al que se le añadió el subtítulo de A la deriva. Curioso es el hecho que en España fuera llamada por el subtítulo mientras que los traductores se dejaron el título por el camino (o en alta mar).
En este film, ahora de nacionalidad alemana (¿?), en el que lógicamente no repetían ni los actores y ni el director de la primera entrega, eran unos amigos recién salidos de un odioso anuncio de Estrella Damm los que eran abandonados a su suerte en alta mar, y todo porque no se les ocurrió poner la escalerilla al barco en el que viajaban. 
El premio Darwin es para... 
Lo cierto es que el film es regulero tirando a malo; ni en las decisiones que toman los protagonistas abunda la lógica, y ni la tensión está tan trabajada como en la original - las escenas del bebé provocan más incomodidad que angustia -, además que la dirección del desconocido Hans Horn es tan torpe que llega a cargarse todo el potencial que podía tener un film de estas características, dejándolo en un "a ver cuál es la gilipollez más gorda que hacen los protagonistas antes de palmar", cosa que para nuestra desgracia no llega ni a hacerse divertido. Eso sí, para suerte nuestra por ahí vemos a unos guapetes Cameron Richardson (que bien luce el bikini) y Eric Dane al principio de sus carreras, que al menos logran alegrar la vista.

En resumidas cuentas, una angustiosa cinta de suspense/terror que conseguirá ponerte los nervios a flor de piel. 
No ver si piensas hacer submarinismo en alta mar este verano.

Nota: 7/10

Open Windows (2014)


Talento Experimental


"Open Windows". La nueva y esperada entrega de Nacho Vigalondo, que llega con bastante más retraso del que debería debido a problemas en la post-producción, no pasa nada, mereció la pena. Como todo producto que se pueda catalogar de experimental no puede contentar al completo, para nada. Y como no... como película española de proyección y reparto internacional ya tiene sus detractores que incluso sin verla se atreven a juzgarla. Así es esto. En fin al grano.



Se trata de una auténtica y exótica pieza a reivindicar, un ciber-thriller de secuestros planteado en forma de laberintos multipantalla dirigido con brillantez y por supuesto, ya todos conocemos a su creador, amor por el género. ¿De verdad este film no ha entrado en el Top 10 de taquilla en España durante el fin de semana de su estreno? El que ya nos sorprendió con "Cronocrímenes" (2007) vuelve a la carga tras su desafortunada "Extraterrestre" (2011) y de nuevo con ganas de sorprendernos a todos. 



Sorprendernos pese a que la sensación de "deja vu" es constante durante la película. Imposible es no recordar en su visionado a la reciente "Grand Piano" (2013) que cuenta además en su reparto también con Elijah Wood, del que hablaremos más adelante. A su vez, el film de Mira ya nos recordaba en exceso a "Última Llamada" (2002), ya saben, ambicioso psicótico manipula mediante triquiñuelas varias a una víctima perfecta para llevar a cabo su plan. Aunque para triquiñuelas ya tenemos al verdadero protagonista de la cinta; el montaje. Sobresaliente a todos los niveles en una maraña de pantallas que se van entrelazando con subtramas paralelas que no paran de aparecer durante el desarrollo de su complejo argumento. Todo empieza a ser enrevesado y hay que seguirlo atentamente para no perderse y poder disfrutar del entretenimiento que nos ofrece la cinta y sobre todo pillar su sentido del humor gamberro y surrealista.



A propósito del montaje, comentar además que recuerda en muchos aspectos a la que podríamos considerar su hermana pequeña, la ya mencionada por estos barrios "The Den" (2013), aunque el film de Vigalondo desprende bastante más originalidad que la cinta americana.

Entre sus protagonistas, destaca como no, Elijah Wood, que cumple con creces como ya nos suele tener acostumbrados el de Iowa, desenvolviéndose a la perfección en un papel que parece escrito para el. Mejor que su compañera de fatigas, la ex-actriz porno y algo forzada Sasha Grey, aunque es esta última la que le da cierto encanto singular al largometraje. 



En resumidas cuentas, con un desenlace shockeante, que no te queda otra opción que aceptar, después de que todo el film te haya tenido a su merced, "Open Windows" es una cinta con un mérito inmenso y que salvo algún que otro agujero puede que se trate de la propuesta más acertada de Vigalondo hasta la fecha. Un director casi único y de los pocos que ofrecen a la piel de toro proyectos tan temerarios como innovadores.

NOTA: 7

surfmangorehound.tumblr.com

¿Qué hay en la caja?

AVISO: SI NO HABÉIS VISTO LA PELÍCULA, YA OS VALE COLEGAS.

Nocturna. Beneath (2013) de Ben Ketai

Beneath nos cuenta la historia real de un Grupo de Mineros que tras un derrumbe accidental quedan atrapados y aislados con pocas horas de Oxígeno hasta su rescate. La hija del más veterano de ellos está entre el grupo, tratando de probar que es tan dura como ellos. Su situación hará mella física y psicológica en todos ellos, desencadenando un horror desconocido...
Beneath es la primera película realmente sólida y bien realizada que pudimos ver en Nocturna. Bien actuada, acentuando la tensión y distribuyéndola habilmente todo el montaje, Beneath logra con discrección y a la manera de los viejos artesanos (Carpenter por ejemplo) hilvanar una historia tensa de personajes recluídos en un espacio reducido y como hacen frente a una amenaza externa...e interna.
Esto es lo mejor de una cinta que es consecuente de principio a fin y destaca por tener esta perfecta medida de todos los elementos. No recurre al susto facil y cree en el poder de su historia lo suficiente como para mantenerse regular durante su ajustado metraje. El problema (que no lo es tanto) con esto es que ese mismo equilibrio hace que no hay una escena, secuencia o parte que la haga destacar especialmente, es lo que se dice una buena película de terror y suspense, claustrofóbica, tensa e interesante, pero no destaca. Es una opción poco corriente pero que a su director le sale estupendamente. Si no se busca una obra maestra pero si un rato tenso sin tonterías, buenas actuaciones y planteamiento clásico del suspense, Beneath es sin duda una de las mejores opciones del pasado 2013.

Nocturna. Rojo Oscuro (1975) de Dario Argento

Rojo Oscuro es un perturbador giallo que nos narra la odisea de Marcus Daly (David Helly) un pianista británico residente en Roma, que presencia el asesinato de una medium alemana, que minutos antes había detectado con sus poderes sobrenaturales la presencia de su futuro asesino en una sala de conferencias. Los asesinatos no cesarán, por suerte Daly, contará con la ayuda de una pizpireta reportera, Gianna Brezzi (Daria Nicolodi), que le ayudará en sus pesquisas mucho más que la despistada policía, a la vez que ambos mantienen un divertido coqueteo basado en la guerra de sexos.
Que decir de un auténtico clásico del cine amigos. Una de las mejores (Suspiria y Phenomena serían otras de las mejores para el que esto escribe) películas de Argento, que yo no había visto, y gracias al Festival Nocturna, pude contemplar en presencia de su director, que recibió el Premio Maestro del Fantástico a toda una vida dedicada al género. Verla en pantalla grande, copia restaurada y espectacular, con un público fan del género, huelga decir que potencia aún más la experiencia.
Que gusto da comprobar que una película con casi 40 años de antigüedad puede entretener, asustar, divertir y mantener emocionada a una enorme sala de cine hoy día, en 2014. No hay duda de que el ambiente festivalero ayuda. Pero Rojo Oscuro es uno de esos raros casos de película entretenida y que funciona, y a la vez, es arriesgada visualmente, sin perder la atención del gran público. Sorprende lo bien hilvanados que están sus distintos aspectos, el terror psicológico, las secuencias experimentales visualmente, el gore de impacto...incluso la relación de los protagonistas es tremendamente divertida y está deliciosamente interpretada. La película lleva al público por donde quiere en todo momento, y engancha desde el primer momento hasta el impactante final (giros incluídos, que no por tremendos, dejan de colar). En resumen, una obra maestra de Argento que nadie debería perderse, no por ser un clásico, que lo es, sino porque es rabiosamente entretenida.

¡Cartelicos!: Open Windows (2014)

Con que mirando el historial del Crome, ¿eh?

Lo mejor:
Su estética cercana al found footage. El dúo protagonista. Recuperar al Vigalondo con ideas de bombero.

Lo peor:
¿Podrá soportar sus 100 minutos de duración?


Lo que se espera de ella:  
Una imaginativa cinta de suspense que te mantendrá en tensión de principio a fin. Vigalondo, no la líes.


La suma:
Enterrado + Grand Piano + La ventana indiscreta


BONUS TRACK: Gracias a Aullidos.com por el trailer.

Gangs of Wasseypur 1/2 (2012)


Gracias al amigo Eduardo, autor de esta Pedazo de crítica. Espero que pronto vuelva por aquí.


En parte expectante (por las buenas referencias que  tenía) y en parte con cierta curiosidad, el pasado 25 de abril asistí al programa doble Gangs of Wasseypur ofrecido por Artistic Metropol.  Teniendo en cuenta la duración de cada una de las películas que forman la ambiciosa propuesta, cuando salí de la sala tuve la sensación de que había sido un tiempo bien invertido. 
Y mucho.
Reconozco no ser un experto en cine hindú. Más allá de haber visto alguna retrospectiva del maestro Satyajit Ray, algunas producciones típicamente “Made in Bollywood” (nunca me han enganchado especialmente) y bizarradas ocasionales, mi desconocimiento de lo que se hace cinematográficamente por aquellos lares es bastante grande. Y siempre me ha parecido bastante “sospechoso” el hecho de que las producciones típicamente “bollywoodienses” se hayan ido paulatinamente convirtiendo en lo que cualquier aficionado medio al cine en occidente tomaría como “el cine que se hace en la India”. Cosas de la industria supongo. Que a menudo todo lo deforma o lo amplifica. Y es que pienso que uno de los motivos -entre otros- por los que no he logrado conectar con estas películas es por la imagen edulcorada que transmiten de la India.
En esas estaban mis pensamientos justo antes de sumergirme en la(s) película(s).  Y lo que recibo nada más comenzar el visionado es una auténtica “patada en el estómago” con la potente escena inicial que desde bien pronto te deja a las claras que lo que vas a ver va a ser duro, directo y sin contemplaciones.
En un arco argumental que abarca varias décadas (desde prácticamente la descolonización británica hasta la actualidad) Gangs of Wasseypur narra la lucha de poder de dos familias por el control de la ciudad que da nombre al título de la película. Con un ritmo acertado y unos actores  creíbles, la(s) película(s) logra que te adentres en un mundo de corrupción, venganza y violencia que te atrapa desde el primer momento.
Es cierto que en algunos momentos se echa en falta una mayor profundización en la presentación y desarrollo en alguno de la multitud de personajes que aparecen -sin duda provocado por la necesidad de no aumentar el ya de por sí  elevado minutaje- y que en algún momento esto puede provocar que el espectador se sienta algo perdido (esto en particular se produce más en la segunda parte por la necesidad de acelerar el desenlace final), pero en mi opinión esto se compensa con creces por todo lo que la película ofrece.
Igualmente me parecen adecuadas esas pequeñas pinceladas en estilo documental sobre aspectos sociales, y económicos de  la historia de Wasseypur durante el periodo en que transcurre la trama. Ayudan a contextualizar mejor los acontecimientos narrados y a entender mejor el origen de los enfrentamientos.
Por otro lado, y en el mejor estilo de “El Padrino”, las escenas de tipo familiar y costumbrista (con sus correspondientes dosis de números musicales), tan importantes en una película de estas características, me parecen correctas en términos argumentales y con el peso adecuado en el conjunto de la(s) película(s).
Y ahora que menciono a “El Padrino”, uno no puede evitar pensar que la gran trilogía de Francis Ford Coppola era el modelo que tenía en mente Anurag Kashyap al concebir su film, pues los paralelismos son más que evidentes y que su objetivo era –entre otros- que la India tuviera su propio “El Padrino”. Lo que desde luego ha conseguido es que a partir de ahora el que escribe le tenga en el radar como director a seguir. 


Película muy recomendable y que gustará a todos los que les guste EL CINE en mayúsculas.

Proxy (2013)


ZACK PARKER´S CUMB.

Yo no soy fan de las películas que resultan ser más lentas que filmar el discurrir de un caracol con reuma, pero sí que no me son especialmente molestas, incluso diría que una película filmada de manera pausada, o, como dicen ahora, contemplativa, puede ser incluso un factor a tener en cuenta si el director sabe aprovecharlo en favor de un mayor desarrollo de las tramas y de los personajes. Además, si a esto se suma un guión con toques "hitchtconianos" en el que abundan los giros, a cada cual más sorprendente, pues podríamos hablar de un film a primera vista interesante...pero no, esta "Proxy" no es el caso, pero sí una de las mierdas más lentas y pretenciosas que he podido ver.

AVISO: NO ES UNA PELÍCULA DE TERROR.

Esther se encuentra en los últimos meses de su embarazo cuando es atacada por un asaltante encapuchado. A consecuencia de esta agresión, la mujer pierde a su hijo y, traumatizada, empieza a acudir a un grupo de apoyo. Ahí conoce a Melanie, con la que traba una fuerte amistad. Pero con el tiempo su relación se irá volviendo más turbia hasta desembocar en un trágico final.
La trama desde un principio nos sitúa en un mundo donde los policías son más tontos que Abundio, los centros de ayuda social son parecidos a los vistos en "El Club de la lucha" y se cuelan allí todo Diox, y las personas se encuentran entre la esquizofrenia y la subnormalidad más pasmosa. Es decir, un mundo en el que su director, un pedante Zack Parker, se siente como en casa y orquesta este homenaje (dicho por él) al mismísimo Alfred Hichtcock...y por homenaje me refiero a cagarse directamente en su boca. Kevin Donner firma un guión empeñado en todo momento ser un refrito de las películas del orondo director, sólo que sin un cuarto del ingenio que puso y sí con mucha incompetencia, en el que un recurso tan mítico como el McGuffing, en este caso el embarazo de la "protagonista" es violado sin piedad por tanta incompetencia. Además, los giros de guión, sobre el papel sorprendentes, se ven a la legua por esa manía de alargar de modo descontrolado, como el momento en el que el SOPILER la protagonista muere y el protagonismo recae en la amiga FIN DEL SPOILER. Un giro que no nos pilla por sorpresa, ya que la tipa lleva la palabra muerte tatuada en la frente, y es recibida por el bostezo general de la platea.
Los actores pueden ser los más destacables, en especial Alexia Rasmussen, y hacen todo lo que está en su mano para darle algo de dignidad al resultado final, pero sus roles son tan sumamente bobos y con unas motivaciones tan de patio de colegio (llamar la atención) que directamente los metes en el mismo saco que al resto de la película. Ayuda también que sus actos nunca nos sean explicados, como el momento en el que vemos al marido saliendo del sótano cubierto de sangre para acto seguido estar limpio como una patena, y cuando se explica - la verdadera razón del asalto -, nos importan  tres cojones.
En el apartado técnico tampoco hay mucho donde rascar. La fotografía de Jim Timperman es la misma que podríais encontrar en una producción directa a televisión de la FullMoon, es decir, apenas ha habido una edición y la han sacado tal cual se filmó, aunque admito que algunas de las escenas en interior - el momento en el que se cuela la protagonista en la casa de la otra - sí acaban por funcionar debido a que la iluminación empleada está mejor distribuida. La música no es más que un refrito, que, dicho mal y pronto, haría revolverse en la tumba a Bernard Herrmann, al que directamente dilapidan de manera cutre todos los temas de su carrera. Ese chelo que se toca sin descanso durante toda la película se lo metía por el culo a Parker. Y sin vaselina.

En resumidas cuentas, una de las peores películas que han pasado por estos lares. Pretenciosa, mal filmada, peor desarrollada y con un guión digno de una teleserie de los ochenta. Los actores serían lo único del conjunto que salvaría de la quema, pero ni por esas merecería que le dierais un voto de confianza.
Si os proponen verla...¡HUID!

NOTA: 1

The Divide (2011)


Estamos acostumbrados cuando en las películas se nos muestra una explosión nuclear, vemos el resultado de sus efectos sobre la gente (muerta ya) y los edificios devastados, pero en muy pocos exploran la otra cara de la moneda:
Los estragos que causan sobre los supervivientes. A voz de pronto me viene a la cabeza "Cuando el viento sopla" del recientemente finado Jimmy T Murakami, en la que una pareja inglesa de ancianos sobrevivía a un ataque nuclear, y como estos, de manera casi cotidiana, intentaban sobrevivir ante una situación tan extraña para ellos, y con un desenlace que aún provoca en mí escalofríos.
Como dicen en un momento dado los protagonistas del film que os traigo hoy, los muertos ya no sufren, los que quedan con vida tras esto les queda algo peor que la muerte.

SOBREVIVIR, QUE PALABRA TAN BONITA

Tras un ataque nuclear del que nunca conoceremos responsable, un grupo atípico de supervivientes se refugia en el sótano del inmueble en el que residían, el cual está preparado por el conserje para ser un refugio anti bomba que ha llenado de comida, agua y demás enseres para sobrevivir si se diera el caso.
El paso de los días, la irrupción de unos desconocidos de aviesas intenciones, la escasez de alimentos, el envenenamiento por radiación del ambiente y el sellado completo del refugio, hacen que este grupo olvide las buenas formas y, desatando sus más bajos instintos, se embarquen en una batalla por la supervivencia.
Xavier Gens, salido de la misma generación que Aja, Bustillo, Dulon y compañía, se cascó hace unos años la película "Frontera(s)", una versión europea y cazurra de "La matanza de Texas" con toques de crítica social, que logró un culto inmediato por parte de los fans del género, además de un billete en primera con destino USA para Gens.
Lo que es la vida.
Tras dirigir la fallida adaptación cinematográfica del videojuego "Hitman", a la que sus productores recortaron en la sala de montaje todas las escenas de tiros (ahí es nada), Gens volvió a su Francia natal en dos mil nueve para dirigir el corto de superhéroes "Les incroyables aventures de Fusion Man" al que siguieron dos años de silencio, hasta que en dos mil once se anunció su vuelta al género de suspense-terror con el escueto título de "The Divide".
Con reparto estadounidense, encabezado por caras conocidas en el género como Michael Biehn ("Abys"), Lauren German ("Hostel 2") o Milo Ventimiglia ("Héroes"), y rodado con apenas once millones en una única  localización, Gens compone una película claustrofobia, axfixiante a cada segundo que pasa, en el que abunda el empleo del plano corto para dar una mayor sensación de incomodidad y aislamiento. Es increíble la atmósfera que crea el director de "Fronteras(s) en tan solo los primeros minutos de metraje, ya sea con un cigarro humeante o el polvo de los escombros, casi hace que nos cueste respirar, y ya según se acerca el final todo se convierte en una pesadilla de carácter kafkiano, en la que vemos la verdadera cara del ser humano en todo su esplendor. Es cierto que hay veces que el director se pasa tres pueblos y alarga mucho las escenas hasta hacerlas pesadas, amén de unas tramas que no quiere/sabe llevar a una finalización concreta - el asunto con los soldados sólo sirve para que tengan el traje antiradiación y unas escenas de tiros -, además de un final que, pese acorde con lo que quiere contar, te deja frío...ya lo veréis.
De los actores no sabría quedarme con uno tras ver el nivel de implicación que tiene cada uno con el film, aunque, si uno acaba por destacar por encima del resto, ese sería Michael Biehn, que compone aquí uno de esos papeles que son un auténtico caramelo si se saben manejar, y creedme, Kyle Reese lo sabe muy bien. Sin entrar en los temidos SPOILERS, el veterano actor interpreta de manera magistral al paranoico conserje que ha estado "acicalando" el sótano del inmueble hasta convertirlo en algo parecido a un refugio. Por suerte a este personaje no lo hicieron extremadamente racista como apuntaba el guión original, porque si no el resultado no hubiera sido el mismo, puesto que ya oculta muchas capas de las que se puede apreciar a primera vista y otras más hubiera sido redundante. Es un cabronazo egoísta con los demás y no lo deja de ser en ningún momento, sí, pero con ligeros matices que lo hacen imprescindible. El resto del reparto, como apuntaba al principio, muestra un nivel de implicación apabullante, que va desde raparse el pelo a adelgazar todos ellos unos kilos en pos de mostrar los efectos de la falta de alimentos. Brutal es también la evolución a la que son sometidos...y que prefiero que veáis y os quedéis atónitos.
Para terminar, os recomendaría que vieseis este film un día en el que hayáis dormido bien, no se hacen precisamente cortitas sus casi dos horas de metraje, y a ser posible obviar sus numerosos agujeros de guión y tramas que no van a ningún lado, porque mucha explicación no vais a tener. Si dejáis eso de lado y admiráis el hercúleo trabajo tanto de los actores como del director, disfrutaréis mucho más durante este viaje por el fin del mundo, os lo aseguro.

NOTA: 8

Byzantium (2012)



Tras acabar la película y nada mas salir los títulos de créditos, me giré para coger mi abrigo, situado en el asiento que se encontraba a mi izquierda. Me fijé entonces en el chaval sentado a mi lado, seguía sentado, mirando ensimismado la pantalla. 
Raro. 
No creía que una película de estas características tuviera escena post créditos, aún así me volví nuevamente a la pantalla, encontrándome con unas letras  blancas subiendo por el fondo negro. Finalmente, acabé de colocarne la chaqueta, y me giré hacia mis acompañantes, para descubrir con sorpresa que todos en la sala, incluidos mis acompañantes, seguían mirando la pantalla como si esas letras blancas les tuvieran hipnotizados. Como si ellos todavía siguiesen dentro la película, aún compartiendo las desventuras de esta pareja de vampiresas con buen poso. Y es que si una cosa se puede decir del último trabajo del director Neil Jordan ("Entrevista con el vampiro", 1994), es que todo en ella está hecho para que no la olvides fácilmente.

LA ETERNIDAD ES MEJOR COMPARTIDA

Basada en el libreto de Moira Buffini, se nos cuenta la historia de Clara y Eleanor, dos vampiresas (madre e hija) que viajan a lo ancho de Irlanda, escapando de otros seres iguales a ellas y que quieren matarlas. Un día, su peregrinaje las llevan a un pueblo costero, en el que acaban por instalarse en el otrora glamuroso hotel "Byzantium"...pero sus problemas no han hecho más que empezar.
El principal fallo y la principal virtud de este film es su promesa de darnos algo que nunca hemos visto en relación a los vampiros, y bueno, sí, lo consigue a medias. No se niega su intento; el film está salpicado de momentos brillantes, con un uso increíble de la atmósfera y de las localizaciones, amén de una interpretación sobresaliente de las dos protagonistas, pero acaba naufragando al intentar hinchar más un guión que, en realidad, no tiene mucho más que contar pasada la hora de metraje, haciendo que el resto quede como un espeso relleno. Comprendo el mensaje que quiere darnos Jordan; la sangre es más espesa que el agua y esas cosas, pero falla cuando el guión se empieza a alargar, y cuando llega el momento de darle un final se ha perdido por el camino parte del mensaje. Aún así, el cierre de la película, pese a no ser del todo satisfactorio y poco creíble debido a las motivaciones de uno de los personaje, recupera bastante del tempo y añade enteros a su resultado final. 
Cierto que podría haber sido una película mejor, ahí no tengo duda, pero Jordan sigue siendo un director con grandes ideas (la escena de la persecución que empieza en un striptis y acaba en una colchoneta hinchable), además, todavía sigue siendo la persona que mejor ha sabido trasladar los vampiros a la gran pantalla.
El compositor español Javier Navarrete ("El laberinto del fauno"), crea una partitura en la que opresión, tristeza y tensión son las sensaciones predominantes, contrasta eso sí con las (pocas) escenas de amor entre Mark y Eleanor, donde encontramos un leitmotiv más animado. Un tanto a favor del turolense, al que auguro un gran futuro si sigue encadenado consecutivamente estos trabajos.
Respecto al equipo técnico, destacar el gran trabajo de Sean Bobbitt, autor también de la fotografía de "Shame" (Steve McQueen, 2011), que aquí se emplea a fondo con un trabajo con el que ha tocado techo. Es increíble ver lo bien tratadas que están cada una de las imágenes que vemos en pantalla, algunas de ellas parecen cuadros, y sorprende ver que algo tan decadente como un hotel medio carcomido alcance una belleza de tal magnitud, o que una isla parezca recién salida del infierno, aunque no me gusta el resultado de teñir el agua de rojo, pero eso serán más los efectos especiales. De lo mejor del film sin duda.
Referente a los actores, destacaría, como vengo haciendo desde hace un rato, al increible dúo protagonista formado por Gemma Arterton y Saorise Ronan, interpretando con maestría a esta madre y a esta hija tocadas por el "don" del vampismo, aunque tomado en ambos casos de diferente forma. Mientras que Arterton compone una vampiresa de libro, seductora e implacable, Ronan es un cándido Ángel de la muerte que aún conserva piedad, matando unicamente a aquellos que están a punto de irse. Notables son los momentos en los que vemos el tira y afloja al que se someten las dos, puesto que ninguna está de acuerdo con las decisiones de la otra y su relación acaba siendo un continuo choque de trenes. Vamos, lo que viene siendo una relación materno-filial. Clara intenta proteger a toda costa a Eleanor, aunque para ello tenga que matar a quien intente llevársela de su lado, ya sea humano o vampiro, mientras que la hija no deja de ser una adolescente normal y corriente (de doscientos años) con ansias de vivir su vida sin depender de su madre. Destacar las escenas del principio, en donde vemos a una Eleanor intentando desesperadamente contar su historia y de Clara escapando de un club de striptis por el acoso de un compañero vampiro.
Para que luego digan que ser inmortal es fácil.
Un gran trabajo por parte de estas actrices, que por desgracia acaban por comerse al resto del reparto, los cuales no terminan de estar a su altura. Sólo destacaría a Caleb Landry ("Antiviral") y Johnny Lee Miller ("Hackers"), como interés romántico de Eleanor y villano/cabronazo del film respectivamente. Sam Riley ("Control") hace lo que puede, pero no destaca especialmente en sus apariciones, además, no me lo creo como el vampiro estratega que dice ser.
Me sorprendió ver a Kate Ashfield, coprotagonista de "Zombies Party" (Edgar Wright, 2004), en un breve rol como la madre del personaje de Caleb Landry. Un pequeño papel, pero hizo retrotraerme a hace diez años, cuando veía la película de Wright en los cines Colombia...que viejo me hago.

MADRE E HIJA

En resumidas cuentas, un film que peca de lento, y en ocasiones se ve aquejado por una interminable verborrea que parece no ir a ningún lado, pero gracias al gran trabajo técnico que hace gala, y sobretodo al buen hacer de Jordan, Ronan y Arterton detrás y delante de la cámara respectivamente, acaba por resultar un soplo de aire fresco dentro del subgénero vampírico, tan machacado hoy en día por ciertos libros y películas...ejem...
Un relato sobre el amor incondicional que sólo puede profesar una madre hacia su retoño, y las cosas que esta tiene que hacer para salvaguardar su vida. 
El que sean unas chupasangres da igual.

NOTA: 7

Rincón Misingno: Dead Mine (2012)



¿Cómo es posible que una película con zombis Samurai pueda ser aburrida? Al fin y al cabo son muertos vivientes con katanas ¡KATANAS! con las que se pueden ir cargando gente de manera indiscriminada ¿Qué podría salir mal? Pues todo, o casi todo, a la vista del resultado de este "Dead Mine".
Manda huevos.
Dirigida por Steven Sheil, autor de la cachonda "Mom And Dad", nos traslada la acción a Indonesia, donde un grupo de personas (entre ellos militares) trata de encontrar un búnker japonés de la Segunda Guerra Mundial en el que, en teoría, se encuentra un tesoro de incalculable valor. Ya dentro, se darán cuenta de que no están solos y que pronto deberán luchar por sus vidas si quieren salir de una pieza de ese búnker.
Bien, leída la trama, aunque sencilla y rudimentaria, parte de un punto de partida interesante; las ideas expuestas, el entorno hostil e incluso las motivaciones de los protagonistas quedan definidos en los primeros minutos del metraje, cosa que sería de agradecer si directamente se pasase al turrón, pero, y ahí radica su principal problema, es que nunca llega a ponerse de todo, puesto que la acción va tan lenta en esta película que acabas por pensar si esto en vez de ser un film de zombis es en realidad un drama contemplativo afgano. Los planos generales en los que se ve como el grupo de supervivientes va avanzando por el búnker se suceden casi en bucle, mientras que las escenas de gran carga dramática, como la del soldado, al que previamente han cegado, se enfrenta a una horda de bichos, quedan resueltas en unos segundos...¿pero por qué? A Sheil se le ve que sabe manejarse con escenas de acción y de suspense, pero en esta película pasa de ellas directamente para centrarse en las laaaargas charlas entre los personajes (el personaje de la japonesa se nos presenta al menos dos veces) y cuando no, seguimos paseando por esos pasillos del búnker, y cuando vemos que la cosa puede desatarse con la aparición de los Samurais zombis, pues no hace más que acabar por deshincharse al ofrecernos un más de lo mismo con la enésima toma de pasillo. En serio, por momentos creí que estaba viendo una película de la productora Asylum hasta que vi que al menos los maquillajes estaban muy trabajados, incluso diría que es lo mejor de la película junto a la ambientación. Hay un trabajo enorme por parte del equipo de efectos, que trabaja con una cantidad de trucajes y de prótesis que la hacen destacar ya no solo entre el resto de subproductos directos a videoclub que día a día se estrenan, sino entre algunas películas de clase AA. Es extraño/injusto que hayan acabado aquí este equipo, porque si de verdad lo hubieran aprovechado como se merecía, la película hubiese sido un autentico pepinazo.
Mención aparte merece ese final-coitus interruptus, que añade la guinda a este pastel de mierda, como si el director y el guionista se riesen en nuestra puta cara tras lo que hemos visto. Y yo que me quejaba de los finales de todo a cien del señor Roger Corman...
De los actores...sin comentarios. Se puede ver entre ellos a uno que salió en "The Raid" (2011) y el protagonista sale en la reciente "Monuments Men (2014), pero vamos, todos mas sosos que una paella de arena. Al único que se puede destacar sería a una especie de Chuache tai que porta una "puerca" y que al menos aporta cierta gracia al asunto entre tanto sopor.
En resumidas cuentas, una película que se deja ver por sus maquillajes y trucajes de efectos, aunque ya os digo, el resto es muy aburrido. Os recomiendo ver otras películas mucho mejores que han sido facturadas en Indonesia, como "Macabre" (2009)

Rincón Misingno: Tres días

En la ahora lejana primavera del 2008 pude ver dos películas, españolas para más inri, llamadas Los Cronocrímenes de Nacho Vigalondo (cuando molaba) y Tres Días de F. Javier Gutiérrez. Ambos films tratan el género de ciencia ficción de una manera cercana y casi costumbrista, con personajes reales ejerciendo de (anti) héroes a la fuerza que se ven sobrepasados por el peso de los acontecimientos y no les queda otra que luchar para sobrevivir, aunque tengan que hacer cosas deleznables para ello.
La película de la que hablaré hoy es Tres días (la siguiente para la próxima), una mal rollera, en el amplio sentido de la palabra, película de suspense enmascarada en una de catástrofes. El argumento nos traslada a un mugriento pueblo andaluz que una maña recibe la noticia de que un meteorito impactará en la tierra en el plazo de tres días, borrando toda la vida sobre la faz del planeta. Pero no, no os hagáis el lío, aquí el meteorito es solo una escusa, muy impresionante eso sí, para poder ver como sería el comportamiento del ser humano en una situación como esa en la que el caos reina desde que se sabe que cae el meteoro hasta el final; el valiente se volverá cobarde, el cobarde sacará las fuerzas de donde no las hay, el débil se armará con una escopeta para luchar y el malvado se volverá peor. Y es que no necesitamos irnos a una gran ciudad para ver a esos personajes, nos basta un pueblo perdido de Andalucía en el que todo, como suele suceder en este género, acabará por salirse de madre.
Con unas interpretaciones de premio, siendo los más que destacan Clavijo y los niños que hacen de sus sobrinos, y una dirección de Gutiérrez que roza la genialidad con solo unos planos cortos (a falta de dinero ya se sabe), el film avanza de manera salvaje, con un disparo a bocajarro a una menor incluido, hasta que el asteroide acaba impactando (dos veces) contra la tierra, y no, no es un spoiler lo que os digo, es algo que se sabe desde el principio, ya que aquí no encontraremos a un Bruce Willis que logre salvar el mundo.
Todos van a morir, solo que de una forma u otra.