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¡Cartelicos!: John Wick Chapter 3 Parabellum (2019) de

La protectora de animales llama a su puerta

Lo mejor: Que exista.
Lo peor: Que quede relegada al ostracismo en este pais como las dos anteriores.
Lo que se espera de ella... Una vuelta al Keanu vengador y revienta personas que ya vimos en las otras dos etregas anteriores. Pirotecnia mediante, claro.

¡Cartelicos! Pacific Rim Uprising (2018) de Steven S. DeKnight

¡Traidor!


Lo mejor: Sus raíces. Lo divertida que era la película de 2013.

Lo peor: Secuela de un film que no necesitaba, al menos no esta continuación directa.

Lo que se espera de ella... Igualar o superar el divertimento que supuso su primera entrega. Fácil no lo tiene, así que habrá que cruzar los dedos.

Perros Callejeros (1977) José Antonio de la Loma

Toro, toro, torito.

Años setenta. Un grupo de chavales de apenas quince años se dedican al hurto con violencia y al robo de coches por los barrios periféricos de Barcelona, mientras tratan de que la policía no les atrape y les envíe al correccional...o a la tumba.

Posiblemente el máximo exponente del llamado cine "quinqui" junto a El Pico (Eloy de la Iglesia, 1983) que causó furor entre la sociedad española de finales de los setenta hasta mediados de los ochenta, además de llevar a la cima del éxito tanto a su director como al que se convertiría en su objeto de deseo actor fetiche: Ángel Fernández Franco El Torete.

Dirige con buen pulso Antonio de la Loma, conocido a mediados de los sesenta por ser guionista y director de numerosos spaguetti western facturados en el desierto de Almería, pero que no llegaría a destacar como auto hasta este film. Se nota que el director había dirigido con anterioridad westerns, ya que el planteamiento - el Torete y su banda no dejan de ser unos elementos que se mueven fuera de la ley - y en la forma de la cual está rodada - esos zooms... - es igual a estar viendo una del oeste, por no hablar de los momentos sórdidos marca de la casa...sí, esa escena. De la Loma se reserva además un papelito en la cinta, cómo no, el único personaje positivo. Doblado como el resto del reparto, eso sí.

Hubo dos secuelas - donde se pasan por el forro ese final tan épico que tenía esta primera entrega - en la que repetirían tanto Torete como de la Loma. Decir de ellas que no merecen mucho la pena más allá de si queréis seguir viendo las desventuras delictivas de un Torete ya no tan chaval.

Perros callejeros todavía conserva ese gancho que la catapultó hacia lo más alto en los setenta y sigue siendo la cima del cine quinqui. 

Sesión Triple: Atómica (2017) de David Leitch


Lorraine Broughton es una agente secreto del MI6 quien tras la muerte de un colega/amante en la Alemania pre caída del muro es enviada para esclarecer el caso y de paso conseguir una lista con nombres de agentes que custodiaba el finado. Ya allí descubrirá dos cosas: la Guerra Fría sigue más caliente que nunca (siempre quise soltar ese topicazo) y que no debe confiar en nadie, ni tan siquiera en sus presuntos aliados (otro topicazo, me encantan).

Basada en la novela gráfica de Antony Johnston, Atomic Blonde: The Coldest City - la cual no he leído, pero por lo que he oído está adaptada de una forma más o menos fiel, al menos inicialmente -, Atómica es un proyecto nacido de la mano de una Charlize Theron deseosa de consolidar su faceta de heroína de acción que tan buenos frutos le aportaron en la gloriosa Mad Max: Fury Road (2015), y de paso, por qué no decirlo, sacarse la espinita que supuso el fiasco de la que fuese otra apuesta personal: Æon Flux (2005). Para tal empresa, la buena de Charlize pidió consejo a su compañero inmortal actor Keanu Revees, quien por aquél entonces estaba rodando John Wick (Otro día para matar) (2014) y le recomendó para que llevase tal empresa a buen puerto al cincuenta por ciento de los cineastas que hicieron posible la primera entrega del sicario "retirado", es decir, David Leitch.
Leitch, director ocasional pero especialista y doble de acción de la vieja escuela - atesora en su curriculum más de ochenta títulos, entre los que destacan Blade (1998), El club de la lucha (1999), Matrix Reloaded y Revolution (2003) y 300 (2006) - , era la opción evidente para un film en el presumiblemente las hostiejas volarían libres como palomas en una película de John Woo, todo ello aderezado por las licencias creativas que le han permitido al guionista Kurt Johnstad, autor también del libreto de 300 y su secuela (2013), frente al material original de Johnston. Sí, unas líneas más arriba he dicho "presumiblemente" y no, no es una errata, ya que Atómica  decepcionará a todos aquellos que esperasen ver a un John Wick con cromosoma XX masacrando a media URSS en el contexto de la caída del Telón de Acero.
Con esto no quiero decir que en Atómica no encontremos espectaculares coreografías de acción (que las hay) y muertes de boches de la forma más sangrienta y enrevesada posible (que también), pero en éste caso hay una trama de espías de toda la vida, la cual por momentos cuesta seguir el ritmo por lo liada que está, muy en la línea de Spy Game (2001) con muchos saltos temporales - no en vano, la historia está narrada a modo de flashback durante un interrogatorio -, amén de las consabidas traiciones cada cinco minutos. No es algo que llegue a sacarte de la película, la verdad que es muy entretenida, pero si consigue resultar un tanto frustrante tener que hacer un repaso a todos los nombres que hay en la película para saber de quién/con quién cojones están hablando, no ayuda que sean la mitad nombres alemanes. Pero bueno, ya centrándome en las espectaculares set pieces de acción donde Charlize demuestra todo su potencial físico y Leitch su oficio como planificador, como decía sí las hay, pocas pero ciertamente muy espectaculares, sobretodo el (falso) plano secuencia que empieza en las calle de Berlín Oeste, continúa en un edificio donde se desata toda la acción y culmina en una persecución en coche. Leo en IMDb que se rodó con unas cámaras Arri Alexa MHawk V-Lite Vintage, y por lo que se ve en pantalla les sacaron todo el partido imaginable.
La película, que costó unos 30 millones de dólares, está funcionando bastante bien y ya lleva recaudados casi el doble de su presupuesto, además de estar respaldado tanto por crítica como por público, con un 63/100 en Metacritic y un 7,1 en IMDb, con lo que Charlize (también productora) puede sentirse orgullosa de éste triunfo. Y nosotros tan contentos.

Nota: 7

"Turbo Kid" (2015) de François Simard, Anouk Whissell y Yoan-Karl Whissel



Según la Real Academia Española de la Lengua, cuñado es aquella persona que es hermano del cónyuge o cónyuge del hermano. Por otro lado los cuñaos cinéfilos –que es los que más nos tocan- son aquellos que son unos pesaos con la última moda de Internet, que solo hablan de las películas de su infancia y que hace una semana te bombardeaban el Facebook con la llegada de Marty McFly, cuando hace un mes “Regreso al futuro” les daba absolutamente lo mismo.
Y junto a los cuñaos cinéfilos, tenemos las películas cuñaas. Son aquellas cintas hechas para satisfacer al cuñao cinéfilo: con sus referencias nostálgico ochenteras, sus chistes de dudoso gusto en los cuales el director quiere darte un codazo de complicidad y sobretodo, una distorsión del cine pasado que a la gente de bien nos repatea.



Con estos mimbres, y tras haber visto “Kung Fury”, el evento cinéfilo cuñao del año, me esperaba que la cinta de hoy fuera una versión hipervitaminada del cortometraje nórdico. Pero no podía estar más equivocado, ya que la cinta de hoy es todo un logro. No es otra que la canadiense “Turbo Kid” de François Simard, Anouk Whissell y Yoan-Karl Whissel, basada en un cortometraje previo perpetrado por esta triada del lejano Canadá.

La cinta nos presenta un futuro apocalíptico donde el suministro del agua es más que escaso, la gente se dedica a rebuscar tesoros en la chatarra y donde hay un tirano que coarta la ya de por si poca libertad de los supervivientes.
Nosotros seguiremos la pista de The Kid, el cuál con la ayuda de un par de compañeros inesperados buscará sobrevivir en este mundo inhóspito, a la vez de completar su vendetta personal.

Como he dicho antes, desde la lontananza este “Turbo Kid” parecía alimento para cuñaos: Ese poster que recordaba al de “Tron”, la aparición de un comic vintage, sangre a chorros por CGI, un actor famoso de los ochenta (ya sabéis, ese vórtice temporal que va desde el “Tiburón” de Spielberg al “Godzilla” de Emmerich), ambientación Mad Max de baratillo, música disco… Pero ¡Ay! Que equivocado estaba. Si en “Kung Fury” todo era una mezcolanza de subgéneros y situaciones que no existían en el cine de esa época –esa memoria adulterada por la nostalgia de las narices-, en esta “Turbo Kid” los canadienses lo han conseguido. Han cogido un buena taza de cine post apocalíptico ( aunque más cercano en mi opinión al “Hardware” de Richard Stanley que a la seminal obra de George Miller), complementada con un cazo de cine con chavales en territorio hostil ( el aroma de “Un muchacho y su perro” se desprende durante gran parte del metraje), unas gotas del humor gamberro de las películas de género nórdicas (véase, “Iron Sky”  o “Dead Snow”)  una cucharada de persecuciones en bicicleta (como si de un “Los bicivoladores” conocen a “1990: Los guerreros del Bronx” se tratase) y coronando el plato un villano tiránico que recuerda en demasía al  Dennis Hopper de “Waterworld”.




Todo esto que podría haber sido un desastre épico, se torna en un disfrutable pastiche gracias a unos creadores que saben de lo que ruedan. No solo han visto un par de pelis ochenteras y para subirse a la ola del revival realizan este film. Son tres personajes que aman el cine de género, que conocen las pelis a las que hacen referencia y lo mejor de todo, saben cómo hacer disfrutar al público.

Junto a una historia simple y conocida, pero rodada con mucho cariño y oficio tenemos a un grupo de actores que  quizás sin destacar mucho, nadie les puede reprochar una falta de carisma.
Como protagonista tenemos a un tal Munro Chambers, que está realmente bien como un pardillo atrapado por unas circunstancias más grandes que el mismo.
Como el arquetipo de antihéroe tenemos a un mandíbula cuadrada como Aaron Jeffery, en un personaje que nos recuerda a esos héroes a su pesar trazados por John Carpenter.
Y como la tercera pata de esta mesa tenemos a Laurence Leboeuf. Esta actriz se come la pantalla cada vez que aparece, con uno de esos personajes que se hacen querer con una gran sonrisa desde el minuto uno. Hay que ir siguiéndole la pista a la chica.
Y como el malvado de la función un señor que no necesita presentación: Michael Ironside. Y, ¿Qué tal hace Michael Ironside de malo? Pues genial, como siempre. Por algo le han contratado.


En definitiva, una divertidísima cinta de acción, que apela a la nostalgia pero sin estarte recordando cada dos segundos que estás viendo un homenaje. ¡Muy bien Canadá¡ ¡Así sí!

San Andrés (2015) de Brad Peyton


Dwayne Johnson vs San Andrés.
Tras un "breve" lapsus de tiempo sin escribir por aquí, vuelvo a la carga con quizás la película de verano más encubierta de lo que llevamos de temporada:
San Andrés...y no, no es la adaptación cinematográfica del GTA, si no una entretenida cinta que mezcla los géneros acción, aventuras y desastres varios protagonizada por el ex campeón de la WWE Dwayne Johnson (El tesoro del Amazonas).
El director es Brad Peyton, conocido por dirigir en dos mil doce el entrenidísimo film de ecos vernianos Viaje al centro de la tierra 2: La isla misteriosa, en donde también contaba con Johnson de protagonista además de la ex princesita Diney Vanessa Hudgnes, y que en esta ocasión factura una donde se versa sobre lo que pasaría si la falla de San Andrés se desprendiera del continente y solo el protagonista de Hércules fuese el único capaz de salvar la situación. Como podéis ver, y se agradece que la película sepa en que terreno juega, nos encontramos con un film de desastres al uso, similar a 2012, para el cual se repiten esquemas argumentales, personajes y lugares comunes que han sido mil veces explotados en mil películas anteriores de este mismo género. Aún así, Peyton no deja el piloto automático encendido como otros cineastas cuando se enfrentan a una película de estas características, e intenta en todo momento el hacer un producto entretenido, de fácil consumo y disfrutable para el gran público, aunque sin escatimar de escenas violentas (aquí sí se ven las muertes y la sangre caer) o impactantes.
Lo malo llega cuando el guión de Carlton Cuse (sí, el guionista de Perdidos) se excede al dotar de un mayor trasfondo dramático a los protagonistas, como la muerte de la hija de Carla Gugino y Johnson, la cual la vemos más como una trama paralela bastante absurda que algo que dote de mayor profundidad a unos personajes que, al fin y al cabo, ya están bastante definidos como ex pareja en trámites de divorcio. Otro fallo es la incomprensible evolución del personaje de Ioan Gruffudd, quien en un acto de mera esquizofrenia narrativa por momentos es un buen tío, por otros un cobarde y por otros un bastardo, para en última instancia no aportar nada pese a prometérselas como villano de la historia. Por suerte el arco argumental que involucra a la bella Alexandra Daddario y a los hermanos interpretados por Hugo Johnstone-Burt y Art Parkinson es bastante interesante como para sustentar el film por si solo, y más que una trama paralela podemos considerarla como la verdadera heredera de la película de desastres clásica.
Suerte que entre tanto desajuste a nivel narrativo, más algún agujero que rivalizaría con la falla de San Andrés, lo que prima aquí es la acción, y de verdad, esta no te deja ni un momento para respirar. En todo momento la película te ofrece algo; cuando no es la presa Hoover desmenuzándose cual polvorón, es un edificio del centro de San Frencisco viniéndose abajo, o bien una ola gigante arrasando lo que queda en pie. Un sin parar de situaciones, a cada cual más increíble (y si te lo crees tengo una mala noticia que darte), que quedan apoyadas por un despliegue técnico no perfecto pero sí bastante solvente, en donde todo, incluso las leyes de la física, están al servicio de la diversión del espectador. Esto puede ser un arma de doble filo, ya que o bien entras en el juego que te proponen y gozas ante esta orgía de CGI, o bien te pasas el film analizando las escenas y diciendo "esto no puede ser así", sin dar cabida al término medio.
En cuanto los actores, se encuentran todos a un mismo nivel y no llegan a destacar ninguno por encima de otro. Quizás Daddario tenga más momentos de lucimiento a lo largo de la cinta, pero Johnson como siempre aporta carisma y saber hacer en este tipo de producciones, aunque menos más serio que de costumbre. Quien queda algo desdibujado es Paul Giamatti, actor a quien tengo en alta estima pero que en esta ocasión se le nota perdido dentro de su rol de científico. Mención aparte merece el cameo de Kylie Minogue, quien interpreta a la hermana del personaje de Gruffudd en una breve escena y que poco o nada aporta a la historia, pero oye, ¡que es la Minogue!

En resumidas cuentas, para los que busquen cine de entretenimiento cien por cien, con abundante pirotecnia y sin apenas coherencia argumental pero compensado con un sano desmadre, esta es sin duda alguna vuestra película. Para el que busque una cinta que reflexione sobre los poderosa que llega a ser la naturaleza frente a la fragilidad del ser humano...¿en serio?

"Electric Boogaloo: The Wild, Untold Story of Cannon Films" (2014) de Mark Hartley.



Esta es la historia de dos locos primos israelíes (aunque a decir verdad uno más que otro) que tan solo querían hacer películas como las de Hollywood pero al margen de los estudios. Tenían todo para conseguirlo: ganas, contactos, dinero, visión… Pero solo había una cosa que les faltaba: Talento.
A grandes rasgos, este es el argumento de este esperadísimo documental. Podríamos decir que el más esperado de la década junto al “Jodorowsky´s Dune”.  Un documental hecho desde el cariño a este tipo de películas de serie B. Esas películas que se les puede poner el resobadísimo epíteto de malas pero divertidas, pero que en esta ocasión le queda como un guante.
El documental nos cuenta en orden cronológico las aventuras de Menahem Golan y Yoram Globus, como petaron el mercado israelí con “Polo de limón” de Boaz Davidson y su posterior aventura americana – que podríamos titular “Vente a USA Menahem”- lleno de subidas y bajadas como si del Dragon Khan se tratara.


Detrás de esta cinta está un señor llamado Mark Hartley, curtido en otros documentales que bucean en las cloacas del género como  “Not quite Hollywood: The wild, untold story of Ozploitation” o “Machete maidens unleashed!”. Es decir, no estamos ante un advenedizo, si no ante la persona idónea para acercarse al universo Cannon con cierto bagaje y con el callo suficiente para separar el grano de la paja y conseguir un documental equilibrado y sobretodo divertido.
Uno de los puntos a favor del documental es el hecho que aunque muchas veces la nostalgia haga acto de presencia, no todo el rato se tiene la lengua en el ano de Golan y Globus. Si el entrevistado en cuestión no tiene buen recuerdo, pues se dice. Si se piensa que eran unos explotadores, pues se dice. Y si reniegas de una película y quieres quemar ante la cámara la única copia que tienes de la misma, pues que narices, se hace.
Lo cierto es que el documental tiene su mejor virtud en que no es tanto una crónica de lo que sucedía sino que un anecdotario. Aunque siga cierto orden cronológico salvo excepciones, cuando se llega a una película se cuentan algunas anécdotas y chascarrillos sin necesidad de saber mucho del argumento. Gracias a estos chismes sabremos de los ardides y el talento no cinematográfico de Golan y Globus para vender una película solo con un poster, de la jeta que tenían para poner tetas sin ton ni son o de lo bonicos que eran al creer que Brooke Shields iba a ganar el OSCAR por “Sahara”.



Entre los contras que podrías sacar al tema estarían en primer lugar la ausencia de una entrevista a Ana Obregón cuando hablan de “Bolero” y el hecho que al haber demasiado que contar y debiéndose centrar en el formato de largometraje; Hartley entra muy pronto al trapo. Y en verdad, si no tienes cierto bagaje sobre el tema Cannon es fácil perderse y no disfrutar con la experiencia. Quizás hubiera sido más interesante tratar el tema como una serie por capítulos, al estilo “Monty Python la versión de los abogados”, pero no vamos a ponernos exquisitos a estas alturas de la vida. ¿Cómo te puedes quejar después de ver a Golan meter a su hijo recién nacido en un canastillo dentro de un carro tirado por caballos porque necesitaban un bebe en cámara y no había pasta? ¿Cómo puedes renegar tras ver las artimañas que hicieron para completar el casting de la saga Ninja? Y ¿Cómo podrías decir algo malo de estos dos después del discursito de Franco Zeffirelli?


En definitiva, una película para los que amamos el cine. Para aquellos que disfrutamos con cualquier película que nos emocione aunque el resto del mundo diga que es una basura. Para aquellos que nos frotamos las manos con los ninjas de colores. Para aquellos que nos la metieron doblada en el videoclub del barrio. Para aquellos que pensamos que “Delta Force” es la mejor película de aviones de la historia. Para los que pensamos que un concurso de pulsos es argumento suficiente para una peli. Y sobretodo, para aquellos que pensamos que Electric Boogaloo es el nombre más fardón que puedas imaginar para una peli.

Batman: El asalto de Arkham (2014) de Jay Oliva y Ethan Spaulding



No más chicos buenos.

La primera pregunta que nos viene a la cabeza nada más empezar a ver este film es ¿qué nos ofrece este El asalto de Arkham? Pues en principio podemos caer en el error de enmarcarlo dentro de la saga de videojuegos Arkham, incluso el diseño de los personajes es similar al que pudimos ver entonces - el Espantapájaros, Bane y Hiedra Venenosa están calcados -, y en la figura de Batman, pero nada más lejos de la realidad. En este caso la voz cantante la lleva el Equipo de Operaciones Encubiertas dirigido con mano de hierro por la rechoncha Amanda Waller. La Fuerza Especial X (o Escuadrón Suicida) se le asigna la misión de internarse en el psiquiátrico de Arkham para sustraer el bastón de Enigma, el cual contiene una valiosa información de interés para el grupo. Para ello deberán de pasar desapercibido entre las paredes del psiquiátrico (a fin de cuentas es una operación encubierta) si no quieren que la bomba de "control" situada en su cabeza estalle.

Se ha dicho que uno de los principales fallos de este film, reside en que Batman, quien se da a entender desde el comienzo que sería el protagonista absoluto, finalmente no acaba por salir demasiado a lo largo del film, cediendo el protagonismo a "secundarios" como Deadshot, Harley Quinn y el resto del Escuadrón Suicida. Partiendo de la base que la cinta está centrada en este grupo de operaciones encubiertas y NO en el Caballero Oscuro, - aunque es comprensible el adjudicar protagonismo a este, dado que su nombre es el que precede al título -, y que este únicamente sale de cuando en cuando para poner entre las cuerdas al grupo, excepto en el tramo final que es totalmente el enfrentamiento entre él y el Joker...pero no de la manera que esperaríamos, aviso.

No esperéis una historia llena de fantasía heroica y de seres valerosos luchando contra el mal. No; aquí lo que tenemos una historia (muy) adulta, con lindezas tales como decapitaciones, canibalismo, disparos a bocajarro, desnudos gratuitos, voladuras de cabeza...y todo eso por parte de los héroes de la función. Como he dicho unos párrafos más arriba, Batman no es el protagonista de la historia, y ahora tenemos a una banda de asesinos/ladrones/pirados que únicamente quieren saldar sus cuentas pendientes con el Tío Sam haciendo el trabajo sucio que nadie en su sano juicio querría hacer, o si no bomba al canto. Si bien es cierto que acabamos por ganarnos la simpatía de alguno de ellos, como son los casos de los mentados Harley o Deadshot (son los más desarrollados al fin y al cabo), alguno de ellos queda algo descolgado dentro de la trama, o bien quedan totalmente desaprovechados, todo ello debido a que la película peca de ser demasiado corta con menos de hora y veinte de duración. Por suerte los cameos de muchos villanos (muchos), guiños al universo DC (muchísimos) y referencias a los otros films de animación (os reto a contarlos) hacen que la experiencia sea el doble de entretenida. Por otro lado, la animación de Warner Bros. Animation es increíblemente detallada, a años luz de, y siento decir esto, las películas de animación facturadas por Marvel

En resumidas cuentas,
una película de animación impecable, con una animación fluida, respaldada por una historia adulta igual de bien construida, la cual al acabar te dan ganas de ver más sobre este "Escuadrón Suicida". Lo único que le resta enteros es su corta duración y el escaso protagonismo de alguno de sus personajes, pero aún con eso es una película que debería de ver todo fan (y no tan fan) de los cómics que quiera ver una historia diferente.

Nota: 8

¡Cartelicos!: Run All Night

Formas de morir: Joder a Liam Nesson

Lo mejor: La vuelta del tándem Nesson-Serrá siempre es de agradecer.

Lo peor: Que no se sepa apreciar al igual que le ocurrió a Sin Escalas.

Lo que se espera de ella...acción sin pretensiones y género negro del bueno. Ganazas es quedarse corto.


V3nganza (2015) de Olivier Megaton


Venga, a dormir

Hace un tiempo supe de la existencia de este film, y en un principio hasta me alegró saber que tendríamos una ración de Neeson partecuellos para comienzos de este año, pero tras verla he de decir un sonoro No. Apenas queda rastro de la acción adrenalítica que vimos en las dos entregas anteriores, Neeson mata, pero mata menos, Venganza hay poca, los villanos son más unos capullos por muy amenazadores que nos lo pinten y, lo peor, a Framke Janssen se la ventilan de un plumazo. Lo mejor hubiera sido aplazar esta Venganza para un tiempo mejor.

Olivier Megaton es un director que me cae bien, y no solo por tener ese nombre tan cojonudo. Transporter 3, conseguía ser un film divertido al que si los productores hubiesen dado mayor libertad creativa quizás fuera más redondo. Incluso cuando dirigió la segunda parte de Venganza le quedó un producto de acción que, pese a no ser igual de buena que la primera, al menos era una continuación que aguantaba el tipo. En resumidas cuentas, un director de acción solvente, quizás el mejor que tiene en Luc Beson en nómina hoy por hoy, pero que tras ver este film me doy cuenta de que ya no queda nada de Megaton que conocimos, dando paso a una versión a la que no auguro futuro alguno.

No ayuda que la narración sea atropellada y que pasemos de una escena a otra en medio pestañeo, o que se haya hecho un montaje oligofrénico, plagado de planos que no vienen a cuento - flashbacks porque nos sale del rabo - o una cámara que de pronto, así por sí, le da por temblar para en teoría dar dinamismo, pero que en realidad no deja ni ver tres en un burro. A nivel de efectos cumple, no tanto los generados por ordenador, puesto que parecen sacados de una producción de Asylum, pero en físicos - el tiroteo en la torre - se podría decir que no están mal. La fotografía, recién sacada de una película de Michael Bay, cumple a la perfección cuando la cámara no tiembla...

Sin duda lo mejor de todo el film es Liam Neeson, el cual ya está tan cómodo en su papel de badass, que incluso llega a tomarse ciertas licencias en cuanto a su personaje, dando la vuelta a la conversación que mantenía con el secuestrador de su hija en la primera entrega. Tampoco quedan muy atrás Maggie Grace y Franke Janssen, que hacen lo que pueden en unos papeles con menor empaque si los comparamos con las otras películas. Se nota que han recortado y mucho sus apariciones en la sala de montaje, pero todavía no sé el por qué. En contra, el pobre Dougray Scott, repitiendo de pe a pa el rol que encarnó en MI: 2, creo que sigue preguntándose cómo dejó escapar el papel de Lobezno.

Pero el personaje que se lleva la palma es el que compone Whitaker, en serio, es verlo para creerlo. Se nos da a entender que es un policía inteligente, capaz de interiorizar en la mente de aquel a quien persigue, pero nada más fuera de la realidad: tan solo es un pringado incompetente incapaz de seguir una pista o el procedimiento básico, poniendo en riesgo la vida de inocentes. La puntilla es que ocasionalmente juguetea con una goma o un caballo de ajedrez para sacar de quicio al respetable. Tampoco ayuda la amalgama de tics - esa sonrisa bobalicona de retard - con los que nos "deleita" a cada segundo. Nefasto.

En resumidas cuentas, un indigno final a una de las mejores franquicias de acción actuales. Ni Liam Neeson es capaz de levantar este engendro.

Nota: 3

Nuevo "thriller de acción made in Collet-Serra"

Como ya advertimos en su momento y con Venganza 3 recién estrenada, Liam Neeson piensa seguir explotando su registro mas "actioner". Colaborando de nuevo con el catalán afincado en Hollywood Jaume Collet-Serra, dentro de otros tres meses tendremos una nueva película del "tándem" que han acabado formando actor y director.

El tiempo dirá si esto será el fin de una "trilogía" o un paso mas en una relación como la de... Clint Eastwood y Don Siegel (por poner un ejemplo). Pero por ahora, tenemos un nuevo trailer de Run All Night, que promete una nueva tanda de acción sin limites como en sus anteriores Sin Identidad y Non-Stop - Sin Escalas.

Veremos si sale tan bien como la ultima vez.

¡Cartelicos!: Big Game

Emm...chicos, tenéis un avión detrás.
Lo mejor: Samuel L. Jackson como el presidente de los EEUU y el chaval de Rare Exports formando un dúo dinámico. ¿Qué más se le puede pedir?

Lo peor: Al tratarse de una película de acción de este tipo (sin pretensiones) quizás encuentre muchos detractores.

Lo que se espera de ella... una serie B distraída, con mucha acción de la vieja escuela y con el director de la simpaticona Rare Exports a la batuta. No creo que se necesite más.

La suma: El desafío + Air Force One + La Jungla de Cristal

ESPECIAL NAVIDAD. DIA 24: "La jungla de cristal" (1988) de John McTiernan.


DIA 24: Bombón de crema irlandesa con fuegos artificiales.


Los setenta fueron los años de nacimiento del concepto antihéroe cinematográfico con figuras como Harry Callahan, Travis Bickle o Rocky Balboa. Pero fue en los ochenta donde eclipsaron a los héroes clásicos de toda la vida, como podemos ver en los personajes de Snake Plinsken, Mad Max o Martin Riggs. Pero el más famoso de todos y el que más ha transcendido es el que hoy nos ocupa: John McClane en su  “Jungla de cristal”, la película de acción navideña por excelencia.
La historia es conocida por todos. John McClane es un policía de Nueva York –con todo lo que ello conlleva- que va a Los Angeles en Navidad a visitar a su familia, la cual se mudó allí porque la madre encontró un trabajazo en una multinacional. McClane decidió quedarse en N.Y. por lo que la relación está muy tirante. La primera parada de John es en el Edificio Nakatomi, donde su mujer trabaja y donde están haciendo la fiesta de empresa. Pero todo se ve alterado cuando unos –en apariencia- terroristas aparecen. McClane se verá forzado a detenerlos.



Si hay algo por lo cual esta saga ha ido más allá que otras es por el carisma tanto de su actor principal como del personaje. John McClane no es el tío más en forma del mundo, ni el más valiente, ni siquiera es el policía más eficaz del cuerpo… pero estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado. Y es esta naturalidad la que hizo que muchos nos identificáramos con este señor con entradas y en camiseta imperio –o de maltratador- que debe luchar por su vida mientras trata de encontrar unos zapatos de su talla.
 Por su parte Bruce Willis cogió un personaje que estaba escrito para Arnold Schwarzenegger y lo hizo suyo. Para la gran mayoría de los aficionados Bruce Willis y y el irlandés John McClane son la misma persona. Claro, para nosotros a día de hoy Willis es un nombre asociado a films de acción, con cintas del calado de “El último Boy Scout”, “Armageddon” o “El quinto elemento”. Pero debemos recordar que el actor que puso de moda a los calvos venía de la comedia con series como “Luz de Luna” o películas como “Cita a ciegas”. ¿Quién diría que ese señor que daba tan bien las réplicas a Cybill Shepherd y Kim Basinger iba a convertirse en el reparte ostias oficial de toda una generación? Es como si a día de hoy Jason Segel se convirtiese en el nuevo Jason Statham…Una locura de esas que pasan una vez en la vida.
Pero Willis no es lo único destacable del film, ya que junto al héroe brilla con luz propia un villano: Hans Gruber interpretado por un novato Alan Rickman. El actor inglés nos sorprende introduciendo en una película de acción de la era Reagan a un malo más propio de los films de James Bond: el malo elegante. Un tío de punta en blanco, capaz de recitar textos clásicos, pero que no se achanta a la hora de cargarse a alguien a quemarropa.




Junto a unas actuaciones ejemplares tenemos una dirección que funciona como un reloj. Detrás de la cámara tenemos a John McTiernan, responsable de obras maestras del género como “Depredador”, “Jungla de Cristal. La Venganza” o “El guerrero número 13”. Es un director especializado en dar cabida en pantalla a grandes repartos y a rodar largas escenas de acción de la forma más clara posible. Aquí no hay una cámara loca ni mil cortes por segundo. Podemos sentarnos tranquilamente y seguir un tiroteo en la tradición del mejor John Woo.
Junto a la dirección tenemos un guión de hierro, escrito al alimón por Jeb Stuart y Steven E. de Souza, basado en la novela "Nothing Lasts Forever" de Roderick Thorp. Este libreto nos regala lo que vendrá a ser el ABC de las películas de acción de finales de los ochenta y toda la época de los noventa: Por un lado personajes secundarios cachondos, y cuanto más negros mejor, como  el Sargento Powell o el chofer Argyle. Por otro lado, un perfecto equilibrio entre las escenas de acción y las conversacionales, para que el ritmo no decaiga. Y por último una serie de chascarrillos y frases para que se queden en la memoria del espectador. Y de esto último, “La jungla de cristal” es un claro exponente ya que tenemos frases como “Yippi ka yey hijo de puta”, “Ho ho ho, ahora tengo una metralleta” o “Si es asi como pasa la Navidad, yo no me pierdo el año nuevo”.

En definitiva, una película que se ha de ver si o si. Todo un ejercicio de estilo y una lección sobre como crear una cinta de acción intergeneracional que no ha envejecido ni un ápice desde aquel lejano 1988. Porque unas Navidades sin John McClane, no serían unas Navidades completas.

¡Cartelicos!: V3nganza

El Sr. Nesson es tan Diox, que al mear no necesita sujetársela.

Lo mejor: Liam Nesson desatado y sin jubilación a la vista. Framke Janssen en modo MQMF. Luc Besson ha recuperado el tono tras Lucy, ojalá sea así también a nivel de guionista.

Lo peor: Que se parezca más a la segunda entrega que a la primera. Su director, Olivier Megaton, pese a tener el nombre de mi Decepticon favorito, no es un director al que tenga en muy alta estima tras ver la de Nikkita morena Colombiana.

Lo que se espera de ella: Continuar la saga y recuperar las salvajadas que se veían en la primera entrega. Que se traslade la acción a Hollywood abre un abanico de posibilidades que el guión de Besson puede/debe aprovecharse.

La suma: Lógicamente Venganza + Venganza 2 + Cómo conquistar Hollywoood.

El Niño (2014) de Daniel Mozón


El precio del poder made in Spain.

Dos jóvenes, El Niño y El Compi, quieren iniciarse en el mundo del narcotráfico en el estrecho de Gibraltar. Riesgo, emociones y mucho dinero para quien sea capaz de recorrer esa distancia en una lancha cargada de hachís que vuela sobre las olas.

Hace unos años Monzón deslumbró a propios y a extraños con Celda 211, un drama carcelario de acción protagonizado por Luis Tosar, en la piel del mítico (y poco dado a vocalizar) Malamadre, que amasó una buena cantidad de dinero en la taquilla española. El film, que desgraciadamente no me gustó demasiado su segundo y tercer acto, arrasó en los premios Goya y se consiguió vender al mercado internacional, agrandando la suma de millones conseguida hasta el momento, y que propició que a Monzón se le diera carta blanca e hiciera lo que le viniera en gana de cara a su siguiente proyecto, que fue un guión que llevaba rondando por su mente desde hace unos no pocos años: El Niño.

Uno de los principales fallos que le veo (sí, empezamos fuerte) es su duración. Comprendo hasta cierto punto que el material del que parte sea basto a más no poder, al fin y al cabo es el mundo del narcotráfico, pero creo que si se hubiera ajustado metraje hasta la hora y media/hora y tres cuartos hubiera sido mejor para el resultado final, ahorrándose algún tiempo muerto - los momentos de persecución en Gibraltar podrían ser más breves -, o si no se opta por recortar, haberle dado más profundidad a algún personaje que queda descolgado según avanza la trama, y de los que hablaré más adelante.

El trabajo de los actores principales para componer unos personajes llenos de matices es encomiable. Pese a que en un principio creemos que Jesús Castro será el prototipo de chuleta poligonero, pronto se descubre como un actor que sabe dotar de alma al personaje que da título a la película, incluso permitiéndose el lujo de mirar cara a cara a los veteranos Luis Tosar y Eduard Fernández, los cuales también desempeñan un trabajo más que digno, sobretodo el primero. Pero el que sin duda roba la película es un Jesús Carroza , un actor que en papeles secundarios, paso a paso (Goya incluido) se está convirtiendo en un actor muy a tener en cuenta...y joder, que le den un protagonista ya.
Desgraciadamente con lo aprovechados que resultan Tosar, Fernández, Castro y Carroza, contrasta con lo desaparecidos que vemos a unos, por otro lado solventes, Sergi López, Moussa Maaskri y Bárbara Lennie a los que presupongo se quedaría mucho de sus interpretaciones en la sala de montaje. Hablando de actores desaprovechados, me parece un error garrafal darle un papel tan episódico, casi un cameo, a un actorazo como Ian McShane, además creo que ni habla directamente (¡!) salvo en una conversación por teléfono.

Técnicamente es lo mejor que se ha visto en un film español desde...coño, desde siempre, si hasta podría hacerse pasar por una película americana. El empleo del HD en este film es ejemplar, se le nota sobretodo en los momentos de persecución (en coche o en barca), donde vemos hasta las virutas de caucho y las partículas de arena saltando a la cámara, eso sí, en la escena de la caída del helicóptero canta un poco el ordenador cuando se enfocan las aspas, pero vamos, un fallo de nada.

Sin duda al ver el tráiler y póster promocional de El Niño más de uno dirá que ni en broma iría a verla. Los ¿creativos? encargados de la promoción del film parecen querer vendernos un producto nacido a rebufo de cierta serie sobre el tráfico de droga entre Marruecos y España que actualmente televisa Telecinco, curiosamente la misma productora de este film. No digo que no hayan aprovechado el tirón de la serie, al fin y al cabo el tirón que ha tenido la serie entre la muchachada ha sido tal que sería un suicidio el no aprovecharse, pero ya os digo que la película de Monzón es radicalmente diferente tanto su temática como su esquema narrativo, incluso diría que este se acerca más al de Perros callejeros.

En resumidas cuentas, un thriller de acción bien planteado y mejor interpretado, que nos hace ver que todavía queda esperanza (o al menos una poca) en nuestro cine si se deja de hacer lo de siempre y  se van unos pasos más allá. No llega a ser un film redondo por culpa de su excesivo metraje, pero se agradece que al menos alguien tenga los santos cojones de hacer una película de acción radicalmente diferente a las que se facturan en este país...y que no sea Torrente o derivados.

Por mí que me den dos de estas al año.

Nota: 7


(Zara) Gotham abre sus puertas



Un avance para ir abriendo boca.

Sobra decir que por ahora tiene pintaca, esperemos que no defraude como hizo cierta serie del Hombre de Acero...

Hércules (2014) de Brett Ratner


Recuerdo cuando hace unos años estrenaron el film The Spirit, la primera y por suerte única película dirigida en solitario por un Frank Miller borracho de fama tras el rotundo éxito de Sin City. Una estética sobrecargada, su nulo guión, sus personajes con encefalograma plano, su dirección...¿qué dirección? hicieron que la película se la pegara en taquilla, suponiendo que la aventura de Miller tras la cámara acabara incluso antes de empezar. Este descalabro, además del declive artístico de Miller, supuso que más de una productora se replanteara qué cómics debían ser adaptados y cuales los que no deberían de tocarse. Al cajón se fueron unas adaptaciones a la postre tan prometedoras como Planetary, We3, Ronin o la que nos atañe, Hércules, basada en el cómic Hércules: The Thracian Wars del recientemente finado Steve Moore.

La pregunta es ¿debió este personaje de la mitología griega (por tanto debería llamarse Heracles) dentro del cajón de los proyectos olvidados? Bueno...sí...y no.
Me explico.

Más duro que una roca. Más duro que los dioses.

Tras la tortura que supuso los doce trabajos encargados por su padre Zeus, Hércules vuelve a su hogar para disfrutar de una paz ganada. Pronto serán requeridos él y sus compañeros guerreros por el rey de Tracia, el cual quiere entrenar a sus tropas bajo el mando del semidiós y así convertirlas en la mejor armada existente.

Brett Ratner no es un director que me emocione, pero a su favor podría decir que al menos ha facturado Un golpe de altura, El gran golpe, El dinero es lo primero o Family Man, que, si bien no eran grandes películas, al menos cumplían en su faceta de entretener al espectador, lo malo llega cuando le dan una película de estas características; un proyecto mucho más grande y ambicioso, con el que cuenta con un mayor presupuesto - como en la tercera de X Men, El dragón rojo o la saga de Hora punta -. El resultado final siempre resulta, sin ser malo, flojo a varios niveles, y nos da la sensación de que a Ratner le viene grande el propio film.

Es cierto que se saca lo mejor de su yo director en varios momentos a lo largo de la cinta, sobretodo al principio donde vemos mediante Flashbacks a Hércules realizando algunas de las doce pruebas - especialmente esa pelea contra el León de Nemea es brutal -, y la de la construcción de personajes, pero cuando la cosa va de espectáculo épico - la batalla final -, parece que no sabe lo que hacer con ese material. Algunas veces la narración queda lastrada por un sentido del humor poco o nada adecuado a la acción, por momentos es un humor similar al visto en Hora punta, y que usa en vistas de abrir mercado entre la chavalada. Los tiempos no cambian.
Al menos le puede quedar el consuelo de que lo ha hecho mejor que Renny Harlin con su cagarro exploit.

En cuanto a los actores, destacar el notable trabajo de Dwayne Johnson como el Hércules más hipermusculado desde Lou Ferrigno, y al que el actor dota de una personalidad definida desde los primeros compases del film, un Ian McShane que por momentos se come la película y a Rufus Sewell muy agusto en su papel de comparsa a ratos cómica, y nada cargante, del héroe. Quizás la que peor salga parada sea una breve Irina Shayk como Megara. La chica no es actriz y eso se nota, su papel apenas llega a los dos minutos, aunque es sí, sus pocos momentos en pantalla acaba destacando por motivos que saltan a la vista. Te odio Cristiano Ronaldo.

Los efectos especiales creados por el equipo capitaneado por Neil Corboul (Salvar al soldado Ryan, Gladiator) cantan bastante cuando recrean cuerpos en movimiento como los soldados de relleno en las batallas, y en donde hubiera sido preferible meter extras, pero en recreación de edificios o elementos como el fuego o el agua, el resultado es bastante bueno. Aún así, este film se prestaba a pocos efectos especiales por ordenador y sí a usar un número mayor de efectos físicos de carácter artesanal, como las cada día más en desuso maquetas. 

En resumidas cuentas, por ratos (muy) divertida, y en otros aburrida, Hércules termina por ser el típico proyecto fallido, que quizás si se hubiera contado con un mayor trabajo a nivel de guión el resultado hubiera sido algo más que una película simplemente correcta.

Nota: 5/10

Lucy (2014) de Luc Besson


Del 1% al 100%

Una estudiante llamada Lucy es raptada por la mafia coreana y obligada a trabajar como mula para pasar una sustancia sintética de caracter desconocido. Tras un fuerte golpe en el estómago, a Lucy se le abre una de las bolsas, haciendo que afecte a su capacidad cerebral, aumentando su capacidad cognitiva que acaba otorgandole unos poderes que harán que la buena de Lucy se cobre su venganza.

Luc Besson, autor que de un tiempo a esta parte ha trabajado más como productor (saga Venganza) que de director, vuelve al cine que le parió y para suerte nuestra vuelve por todo lo alto.
Aunque enmascarado por tanto efecto especial y un diseño de producción apabullante, vemos como el director de Nikita sigue siendo el de siempre y no ha perdido un ápice de la acción frenética y sin concesiones de sus primeros trabajos, salpicado en ocasiones por un fino sentido del humor basado en las situaciones descabelladas que vive la protagonista. Si bien Besson ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos, los momentos de acción siguen siendo de la vieja escuela, cargada de momento trepidantes - la persecución en el coche, que no falte, o el primer tiroteo contra los traficantes - y lo mejor; no hay rastro de la odiada cámara-tembleque, que tanto da por saco en esta clase de producciones.
El guión, firmado por el propio Besson, pese a estar cargado de los fallos que habréis leído en otras páginas - lo del cacareado del uso al 100% de la mente, mostrado mediante un contador que empieza en el 10%, entre otras licencias -, no es algo que moleste en absoluto, al contrario, se disfruta a tope cuando ves que esa "licencia" importa más bien poco cuando ves que la historia no llega a darte ni un segundo de descanso durante su más que ajustado metraje de hora y media. 
Ahora bien ¿quién en su sano juicio se plantea la veracidad de una película sobre una mujer con poderes casi absolutos? La respuesta debería ser nadie, y más cuando se trata de cine de entretenimiento pero, ay, de capullos está lleno el orbe. 
Ah, y atención a ese final cortahipos que me dejó pegado a la butaca. Ya os aviso.

Pero si hablamos de Lucy es hablar de Scarlett Johansson, espléndida en su rol de, en principio atormentada joven, y luego una máquina a la que no parece importarle la vida humana. Asombra ver como ha madurado como actriz, ya daba muestras de ello en las películas de Marvel, y que aquí demuestra galones al cargar con el peso entero de la película, y más cuando parte de un personaje a priori tan estereotipado como esta Lucy (reconozcamoslo), logrando sacar petróleo en cada aparición, lo que es prácticamente la totalidad del film. Pero sería injusto no citar el trabajo de dos titanes de la interpretación como son Morgan Freeman y Min-sik Choi, el primero en su papel habitual de amigo/mentor y el segundo, en su primera película angloparlante, como una versión más implacable de su Nameless Gangster que hace sentir la tensión cada vez que aparece en pantalla. Ambos secundan con bastante dignidad a Johansson, lo que no se puede decir de Amr Wake, que interpreta al policía encargado del caso, y que directamente no es más que una comparsa vacía.

En resumidas cuentas, una Scarlett Johansson impecable como (super) heroína de acción, secundada por unos más que solventes Morgan Freeman y Min-sik Choi, todos ellos dirigidos por el Luc Besson más acertado en mucho tiempo.
Acción, ritmo y diversión sin límite en una película que es sincera al darnos lo que promete desde el principio, y eso hoy en día ya es mucho.

Nota: 7/10

Rincón Misingno: Las Tortugas Ninja (1989)




Recuerdo mi primer encontronazo con los quelonios adolescentes cuando no era más que un niño que veía ensimismado la televisión durante la hora de la comida. Recuerdo estar comiendo un plato de macarrones con queso cuando de pronto en el programa de Leticia Sabater aparecieron, precedidos de una música pegadiza, unas tortugas antropomórficas que portaban armas de origen oriental, montaban en monopatín y comían pizza. Acto seguido dejé de comer (pecedido del mosqueo de mi madre) y presté toda mi atención a los que se veía en pantalla.
No me lo creía, lógicamente, aún a día de hoy sigo sin creerlo. Pese al impacto inicial, reconozco que esa panda de tortugas me encandilaron desde el principio, mediante sus peleas chapuceras contra el clan del pie, sus coñas tan de los noventa, ese grandísimo villano-medianía llamado el Despedazador y sobretodo por Rafael, el personaje más chulesco de la televisión (además con un antifaz rojo), y que acabó siendo el que me pedía siempre que jugábamos a las Tortugas en el recreo.
Luego llegaron la películas, que acabaron por convertirse en una trilogía; Las Tortugas Ninja (1990), Las tortugas Ninja II: El secreto de los mocos verdes (1991) y Las Tortugas Ninja III (1993), unas películas que en principio no me terminaban de convencer ya fuera por su violencia (la primera), su ñoñería (la segunda) o directamente ni sabía qué narices pasaba (la tercera), pero eso sí, mi hermano y yo las veíamos sin rechistar cada vez que las programaban en televisión o cuando mi padre se le ocurría alquilar las tres para el fin de semana. Y sí, nos daba a tiempo a ver las tres. Con el paso del tiempo he ido cogiéndolas a todas un cariño especial, pese a sus fallos que no son pocos, y que hoy quisiera repasar la que fuera la primera, y para mí mejor, de esta trilogía sobre estos quelonios Ninja capitaneados por una rata llama Astilla. Sí. Aún siguen sonando raro esa concadenación de palabras.

Ninja Turtles, Ninja Turtles...

La historia nos pone en el punto de vista de April O' Neil, una aguerrida reportera de Nueva York (capital de la pizza) que un día es salvada por cuatro misteriosos seres con apariencia de Tortuga (¡!), en lucha continúa contra el clan del Pie, comandados por el peligroso Despedazador.
Uno de los mayores puntos fuertes de este film, y que sigue vigente a día de hoy, es la estética dura y oscura de la que hace gala desde el primer minuto, y que contrasta de manera salvaje tanto con los films que la precedieron como con la serie de dibujos, acercándola más, pero no mucho, a los cómics en los que se basan. Es cierto que siguen ahí las coñas típicas - la gran mayoría de manos de Michellangelo, como cuando trata de mosquear a Rafael -, pero ver a unos niños fumando, ver como un lugarteniente del Despedazador se cepilla a golpes a un subalterno o el mismísimo Despedazador en si, son cosas que, por desgracia, en un film para toda la familia de ahora, no se verían. Da cierto gusto ver como escenas de alivio dramático, como las escenas en la cloaca, están intercaladas con otras de gran carga dramática nada infantil, como el origen de Astilla, y muchos directivos de Hollywood deberían tomar nota.
En el apartado actoral decir que lograro una cosa que la serie de dibujos no logró, y es que todas y cada una de las tortugas se me hicieron carismáticas, ya no sólo Rafael. Donnatello, Leonardo o mi odiado Michellangelo, se me hacen amenos, queriendo saber más de ellos, incluso secundarios como Casey y April son más personajes principales que de relleno. Pero sin duda los que ganan de calle la pungna son, a parte de Rafael, Despedazador y Astilla, porque son los que soportan mayor peso de la historia, eso sí, me sigue chocando que una rata aprenda artes marciales...por muy del cómic que sea.
En fallos encontramos que las como está concevida como el inicio de una saga, narrativamente se queda corta. Queremos saber más acerca de los personajes, de los que algunos tenemos sólo retazos y algunos sólo quedan en el dibujo, como es el jefe de April, por no decir que el combate final en la azotea queda cojo tras tanta expectación creada. Una pena.

En resumidas cuentas, sorprendentemente, gracias a que los personajes siguen siendo carismáticos, que las peleas están increíblemente bien coreografiadas, los malos sean muy malos-buenos, que tenga un ritmo frenético y un doblaje que es ¡De Puta Madre!, hacen que sea una película que sigue estando vigente a día de hoy. Se notan eso sí ciertos problemas con el ritmo de la narración, muy leves eso sí. 
Para ver y disfrutar como cuando éramos enanos.

Nota: 7/10

Rincón Misingno: Perseguido

Prometerme una cosa; si un día me deja de gustar el cine de acción interpretado por Sly,  Chuache, Bruce o cualquier otro Tito, matarme de la forma mas cruel que se os pase por la cabeza, porque en ese momento me habré convertido en una de las bainas de La invasión de los ladrones de cuerpos.
Joder, como las disfruto.

Corre Chuache, corre.

La historia nos sitúa en un futuro no muy lejano, donde las corporaciones gobiernan con mano de hierro y la televisión basura (más aún) ha sustituido a todos los medios de difusión. ¿Os suena? Un convicto (Arnold), culpado por un crimen que no cometió, es obligado a participar en el más famoso, y sádico, de todos los programas de la parrilla:

Perseguido.

Hacía algún tiempo que no veía este film, ya no sólo por la falta de tiempo (Telemadrid tuvo una temporada en la que la programaba en bucle) si no por pereza, sobretodo tras ver como Danko: Calor rojo, una película que veía/gozaba junto a esta de crío, se me hacía terriblemente pesada, así que decidí dejarla "reposar". Durante diez años más o menos.
Entonces llegó el día en el que cierto diario en su edición dominical vino a bien traer la edición en DVD del film, cosa que aproveché para hacerme con un ejemplar, eso sí, más por mi afán acaparador que otra cosa, porque hará dos meses de eso y no fue hasta ayer que decidí ponerla en el reproductor y darle una nueva oportunidad.

Cuesta admitir que uno la ha cagado, pero más admitir que has sido un completo y absoluto gilipollas. Niños, nunca tengáis  prejuicios infundados.
Es cierto que Perseguido ha perdido parte del toque mítico que recordaba de niño, y que ampliaré más adelante, pero reconozco que lo he pasado como un enano durante su visionado. Su historia sigue siendo una maravilla, que aúna la distopía más desoladora con la malababa de la que hacían gala las producciones de la época - ver el concurso de coger dinero mientras escalas una cuerda, y unos rottwailers te intentan morder el culo me recordó al Robocop de Verhoeven -, además de una sorprendente clarividencia acerca de lo que se ha convertido la televisión a día de hoy, donde si pueden vender una muerte para ganar audiencia lo harán. Da escalofríos ver como ese maestro de ceremonias interpretado por un inmenso Richard Dawson tergiversa la realidad para su propio beneficio, como cuando muestra un vídeo editado de tal forma que culpa al personaje de Chuache de la matanza indiscriminada de decenas de civiles o cuando pone al personaje de María Conchita Alonso como poco más de ser una "mujer de vida alegre". Por cierto, y ya hablando de los actores, Arnold por aquél entonces sería un actor más limitado de lo que es hoy en día, además de tener un marcado acento germánico cuando tiene un nombre como Ben Richards sumarle que su papel no deja de ser una masa de músculos, pero es que sin él la película sería una más de acción, y más pestiño, sobretodo porque nadie tendría ni la mitad de su carisma. Sorprende ver lo bien que se maneja tanto en las escenas escenas de acción, que son un ochenta por cierto del metraje, o cómo en las que tiene que actuar - cuando intenta escapar de Los Ángeles y se la juega al de la puerta - despliega ese carisma del que hablaba, que incluso llega a traspasar la pantalla. Otro que también destaca es el mentado presentador Richard Dawson, el cual da rabia no haberlo visto en más producciones, porque se le ve cómodo interpretando al villano de la función, el cual no deja de ser su reverso oscuro en la realidad. También citar a un Yaphet Kotto post Alien, aunque da pena que salga tan poco.

El cazador cazado

En el otro lad de la balanza encontramos fallos cómo que el guión no aprovecha demasiado a los llamados Perseguidores, ya que el bueno de Chuache se los acaba puliendo en un abrir y cerrar de ojos, reduciéndolos a poco más que masillas a los que reducir según se presente la ocasión. Sangrante es el caso de Jesse Ventura, que aquí interpreta al Capitán Libertad, y que no dejan ni tan siquiera una pelea "verdadera" contra el protagonista. Otro punto flaco es que su guión no desarrolla al personaje de María Conchita Alonso, que aquí no deja de ser una damisela en apuros (con mala leche) a la que salvar según requiera la situación. Suerte que a posteriori se convertiría en la Badass que todos conocemos y amamos, que incluso plantaría cara al mismísimo Depredador, también nemesis del Arnie.

El director Paul Michael Glasler siempre será recordado como el Teniente Starky, y que aquí está bastante correcto, cumpliendo sobretodo en las escenas de acción, donde de verdad se luce. Da pena que abandonara la dirección en favor de interpretar, salvo algún capítulo suelto de series como Las Vegas o CSI...y dirigir Kazzam con Shaquile O'Neil.

En resumidas cuentas, puros años ochenta en your fucking face. Diversión a raudales en una historia que acojona lo verosímil que puede llegar a ser, y protagonizada por un carismático (e imposible) Arnie en el mejor momento de su carrera. Puede que en algunos aspectos haya quedado desfasada, pero en lo que se refiere a diversión no ha perdido ni un ápice.
Si todavía no la habéis visto ¿a qué esperáis?

Ahora a por Danko.

Nota: 8