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Pasado, presente y futuro: Chopping mall, Aquaman y Capitana Marvel



El pez y la alienígena se van al centro comercial.

Iniciamos este "Pasado, presente y futuro" con dos superhéroes, uno de DC y otra de Marvel, dispuestos a reventar las taquilla mundial y un slasher tecnológico ochentero (tres términos que deberían ir más a menudo de la mano) dirigido por el gran Jim Wynorski. 

Sin más demora, comencemos.

Pasado: Chopping mall (Robots Asesinos) - Jim Wynorski, 1986.


¿De qué va? 

En un centro comercial canadiense han implantado una serie de robots último modelo con todos los avances en cuanto a armamento no letal se refiere, capaces de ser tan implacables como persistentes en su cometido de salvaguardar el inmueble.Algo excesivo sin duda, pero nadie esperaba que por culpa de una tormenta eléctrica, los robots sufriesen un CORTOCIRCUITO, convirtiéndolos en asesinos en serie que irán masacrando a todo aquél que pulule por el centro fuera de horario comercial.

Dirección

Un primerizo Jim Wynorski en su segundo film acreditado como director antes de pasarse a dirigir porno soft, Munchies, ser el ojito derecho de la factoría Asylum, secuelas infames de los Ghoulies y películas de perritos que salvan la Navidad, y que en esta ocasión simplemente cumple en su función, algo que no se podría decir de algunos trabajos posteriores. Según cuentan, en el rodaje se llevó a matar con la actriz Suzee Slater, cosa que hizo que su personaje se redujese a la mitad y tuviese un final, digamos, explosivo...

Intérpretes

Como final girl tenemos a nada más y nada menos que a la mítica Kelli Maroney, A.K.A, Samantha Belmont de La noche del cometa (1984), y en roles más secundarios a una Barbara Crampton post Re- Animator (1985), Russell Todd (Viernes 13: Parte 2), Karrie Emerson (Evils of the night) y a modo de cameos unos Dick Miller y Gerrit Graham (El fantasma del paraíso) quienes pasaron únicamente a saludar.

Lo mejor

Su falta total y absoluta de pretensión/vergüenza capaz de pasar al lado oscuro al personaje de Johnny 5 por triplicado. La estética ochentera de la que hace gala con orgullo. El protagonismo de Kelli Maroney, quien pasa de ser la mojigata del grupo a una Sarah Connor capaz de desarmar a los robots de una patada en el culo. El final no deja de ser un homenaje a Tiburón (1975), así que todo bien.

Lo peor

Dejar a Bárbara Crampton en un papel secundario debería estar penado por la ley. Los robots en cuestión nunca parecen una amenaza, todo locontrario, parecen cafeteras cromadas que bien podrías mandar al desguace con un matamoscas. No se aprovecha el espacio donde se ambienta, reduciéndolo a unas pocas secciones por las que los protagonistas pasan una y otra vez como en un bucle.

La escena

La muerte de Dick Miller, electrocutado por el táser de uno de los robots.

La frase

- "Gracias, que pase un buen día." (Los robots)

Curiosidades

De sobra sabida pero siempre es agradable recordar que en Commando (1985) se rodaron varias escenas en este centro comercial.

¿La recomendaría? 

Sin duda. Como entretenimiento falto de pretensiones, claro y directo funciona a las mil maravillas. Darle una oportunidad y seguro que la veréis de principio a fin.


Presente: Aquaman (2018) de James Wan



¿De qué va? 

Tras los sucesos narrados en La liga de la justicia, Aquaman es un reconocido metahumano que trata por todos los medios salvaguardar los mares de todos los males que puedan acechar. Pronto la cosa cambiará, ya que la tierra firme será amenazada por el Reino de Atlantis, el hogar natal de nuestro héroe quien se verá arrastrado a una búsqueda contrarreloj de una reliquia que podría poner fin a la contienda. 

Dirección

El malayo James Wan es un viejo amigo por estos lares. Conocido por su magnífica labor en el terror como son las dos primeras partes de Saw, Silencio desde el mal, las sagas Insidious o El caso Warren, pero lo que de verdad llamó la atención de los grandes estudios fue lo bien que se manejó con la séptima entrega de Fast & Furious haciendo que Warner contase con él para llevar a buen puerto (JA) las aventuras del héroe acuático por excelencia, y en vista del resultado final, muy bien visto. 

Intérpretes

Jason Momoa como  Lobo  Aquaman, Amber Heard como Mera y Patrick Willson como el Rey Orm en los papeles principales, pero lo bueno llega al ver la cantidad de secundarios de lujo con los que cuenta la cinta; estos son, atención: Willem Dafoe, Nicole Kidman, Temuera Morrison, Dolph Lundgren, Graham McTavish (John Rambo) y Randall Park (The disaster artist) entre otros. Casi nada.

Lo mejor

No deja de ser un Masters del Universo bajo el mar con todo el divertimento que esto implica. A Momoa y a Heard les sientan como un guante sus personajes y se ve que lo están disfrutando al cien por cien. Wan siempre es garantía de que al menos bien rodada estará, a parte de meter algún que otro guiño cómplice a los fans de horror, cosa que es de agradecer. Los primeros diez minutos con Atlanna y Tom Curry son oro puro. La construcción de personaje e interpretación de Patrick Willson como villano de la cinta del cual comprendemos cada acción por el bien de su pueblo. los efectos especiales está realmente conseguidos.

Lo peor

Se alarga demasiado la parte situada en Sicilia, que, pese a ser necesaria para dar un desarrollo emocional entre los personajes, se ve como algo que de no estar ahí hubiese dado igual. Manta negra, me encanta como está descrito y sus motivaciones, pero se desaprovecha al solamente presentárnoslo para siguientes entregas donde seguramente pase a ser el villano principal. Los modelados faciales parecen sacados de Ken y Barbie. Muy avanzados los de Atlantis, sí, pero como los de Wakanda eligen a su Rey mediante un combate a muerte.

La escena

La llegada a la Fosa. Una escena que hará gozar a todo fan que sueñe con que un día se adaptará buenamente a Lovecraft.

La frase

"Pues creo que hemos empezado la casa por el tejado. A apechugar." (Aquaman en una clara crítica al DCU)

Curiosidades

El piloto que lleva a nuestros protagonistas al desierto del Sahara es nada más y nada menos que Leigh Whannell, amigo, guionista y ocasional actor de Wan con quien ha trabajado desde sus inicios.

¿La recomendaría? 

Dentro de la locura generalizada que supuso La liga de la justicia (2017), Warner ha sabido frenar y tomarse su tiempo en construir algo que de verdad mereciese la pena. Tarde o no, Aquaman ha resultado un soplo de aire fresco y un entretenimiento de primer orden para todos aquellos que todavía esperábamos algo.

Futuro: Capitana Marvel (2019) de Anna Boden y Ryan Fleck


¿De qué va? 

Carol Danvers, una soldado Kree cae a la Tierra tras una batalla contra su nemesis la raza Skrull. Ya allí no sólo se dará cuenta que los Skrulls caminan entre los humanos, sino de su auténtica procedencia.

Dirección

 Anna Boden y Ryan Fleck en el primer tandem de directores dentro de Marvel si obviamos lo que pasó con la primera Ant-Man. Ambos conocidos por películas más orientadas hacia el drama como son Half Nelson (2006), Sugar (2008) o La última apuesta (2015) donde coincidieron con Mendelsohn, esta es su primera película de estudio.

Intérpretes

Como es norma en la casa de las Maravillas, reparto de lujo encabezado por Brie Larson y Samuel L. Jackson como una pareja que puede rivalizar con la de Memoria Letal, y secundados por Annette Bening, Jude Law, Lee Pace, Djimon Hounsou, Clark Clegg, Ben Mendelsohn y Gemma Chan. Casi nada.

Lo que se espera de ella

La antesala perfecta a End Game y la presentación en sociedad de una heroína que seguro dará mucho que hablar en el futuro del MCU.

La escena

Carol en el metro dándole la del pulpo a un Skrull camuflado como una ancianita de aspecto adorable.

La frase (promocional)

 "Más alto", "Más lejos" "Más rápido" en homenaje al cómic.

Curiosidades

Se tanteó a Keanu Reeves como Mar-Vell, pero por problemas de agenda su rol pasó a Jude Law.

¿La recomendaría? 

Todo lo que ha hecho y hará Marvel es garantía de calidad dentro de un concepto que todavía ni imaginamos en su repercusión dentro de la historia del cine. Una piedra más en ese mural que aún a once años vista sigue sorprendiéndonos...y nosotros encantados de poder asistir en directo.

"Turbo Kid" (2015) de François Simard, Anouk Whissell y Yoan-Karl Whissel



Según la Real Academia Española de la Lengua, cuñado es aquella persona que es hermano del cónyuge o cónyuge del hermano. Por otro lado los cuñaos cinéfilos –que es los que más nos tocan- son aquellos que son unos pesaos con la última moda de Internet, que solo hablan de las películas de su infancia y que hace una semana te bombardeaban el Facebook con la llegada de Marty McFly, cuando hace un mes “Regreso al futuro” les daba absolutamente lo mismo.
Y junto a los cuñaos cinéfilos, tenemos las películas cuñaas. Son aquellas cintas hechas para satisfacer al cuñao cinéfilo: con sus referencias nostálgico ochenteras, sus chistes de dudoso gusto en los cuales el director quiere darte un codazo de complicidad y sobretodo, una distorsión del cine pasado que a la gente de bien nos repatea.



Con estos mimbres, y tras haber visto “Kung Fury”, el evento cinéfilo cuñao del año, me esperaba que la cinta de hoy fuera una versión hipervitaminada del cortometraje nórdico. Pero no podía estar más equivocado, ya que la cinta de hoy es todo un logro. No es otra que la canadiense “Turbo Kid” de François Simard, Anouk Whissell y Yoan-Karl Whissel, basada en un cortometraje previo perpetrado por esta triada del lejano Canadá.

La cinta nos presenta un futuro apocalíptico donde el suministro del agua es más que escaso, la gente se dedica a rebuscar tesoros en la chatarra y donde hay un tirano que coarta la ya de por si poca libertad de los supervivientes.
Nosotros seguiremos la pista de The Kid, el cuál con la ayuda de un par de compañeros inesperados buscará sobrevivir en este mundo inhóspito, a la vez de completar su vendetta personal.

Como he dicho antes, desde la lontananza este “Turbo Kid” parecía alimento para cuñaos: Ese poster que recordaba al de “Tron”, la aparición de un comic vintage, sangre a chorros por CGI, un actor famoso de los ochenta (ya sabéis, ese vórtice temporal que va desde el “Tiburón” de Spielberg al “Godzilla” de Emmerich), ambientación Mad Max de baratillo, música disco… Pero ¡Ay! Que equivocado estaba. Si en “Kung Fury” todo era una mezcolanza de subgéneros y situaciones que no existían en el cine de esa época –esa memoria adulterada por la nostalgia de las narices-, en esta “Turbo Kid” los canadienses lo han conseguido. Han cogido un buena taza de cine post apocalíptico ( aunque más cercano en mi opinión al “Hardware” de Richard Stanley que a la seminal obra de George Miller), complementada con un cazo de cine con chavales en territorio hostil ( el aroma de “Un muchacho y su perro” se desprende durante gran parte del metraje), unas gotas del humor gamberro de las películas de género nórdicas (véase, “Iron Sky”  o “Dead Snow”)  una cucharada de persecuciones en bicicleta (como si de un “Los bicivoladores” conocen a “1990: Los guerreros del Bronx” se tratase) y coronando el plato un villano tiránico que recuerda en demasía al  Dennis Hopper de “Waterworld”.




Todo esto que podría haber sido un desastre épico, se torna en un disfrutable pastiche gracias a unos creadores que saben de lo que ruedan. No solo han visto un par de pelis ochenteras y para subirse a la ola del revival realizan este film. Son tres personajes que aman el cine de género, que conocen las pelis a las que hacen referencia y lo mejor de todo, saben cómo hacer disfrutar al público.

Junto a una historia simple y conocida, pero rodada con mucho cariño y oficio tenemos a un grupo de actores que  quizás sin destacar mucho, nadie les puede reprochar una falta de carisma.
Como protagonista tenemos a un tal Munro Chambers, que está realmente bien como un pardillo atrapado por unas circunstancias más grandes que el mismo.
Como el arquetipo de antihéroe tenemos a un mandíbula cuadrada como Aaron Jeffery, en un personaje que nos recuerda a esos héroes a su pesar trazados por John Carpenter.
Y como la tercera pata de esta mesa tenemos a Laurence Leboeuf. Esta actriz se come la pantalla cada vez que aparece, con uno de esos personajes que se hacen querer con una gran sonrisa desde el minuto uno. Hay que ir siguiéndole la pista a la chica.
Y como el malvado de la función un señor que no necesita presentación: Michael Ironside. Y, ¿Qué tal hace Michael Ironside de malo? Pues genial, como siempre. Por algo le han contratado.


En definitiva, una divertidísima cinta de acción, que apela a la nostalgia pero sin estarte recordando cada dos segundos que estás viendo un homenaje. ¡Muy bien Canadá¡ ¡Así sí!

ESPECIAL VERANO: ¡Comenzamos!




¡Buenos días chavales! Ya hacía unas semanas que no publicaba nada por aquí. Pero había una buena razón detrás: El Verano. No significa que estuviera de vacaciones –aunque quien las cogiera- si no que estaba preparando el… ¡Especial Verano!.



Tal y como hubo un Especial Navidad donde cada día del mes de Diciembre os mostrábamos una película de temática festiva, desde el próximo día 21 de Junio –y hasta el final de la estación- tendréis en esta santa casa un nuevo film de temática estival a diario.
Como siempre tocaremos todo tipo de géneros: comedia, acción, terror, aventuras, algún drama que otro… pero todo con el Verano, las vacaciones y el caloret como telón de fondo.


Así que ya sabéis, todos los días tenéis una cita en nuestro cine de Verano particular, donde como siempre está permitido fumar, beber y traerse el bocata de casa.

El Séptimo Hijo (2014) de Sergey Bodrov


Épica de saldo

Hace ya algún tiempo que el género de fantasía, tras un parón, y varios subproductos de la talla de Dragones y Mazmorras, volvió para quedarse y sentar cátedra dentro de lo que es el cine de hoy en día. Pese lo que les pese a sus detractores, las sagas de Harry Potter, Las crónicas de Narnia (sus tres entregas son muy reivindicables) El señor de los anillos revitalizaron este género demostrando que aún era posible hacer cine de aventuras de calidad respetando las bases de las aventuras clásicas, y sobretodo que aunaran a crítica y público en un rotundo "oh, sí". Por desgracia, poco después este movimiento fue perdiendo paulatinamente fuelle, dando de nuevo paso a películas de dudosa calidad que semana tras semana se estrenaban en salas comerciales, como EragonLas crónicas de Spiderwick o Arthur y los Minimoys, y que a más de un espectador le dejó con un buen dolor de cabeza. Aunque si algo fue lo que acabó por rematar a este género cerca del final de la década pasada fue la saga Crepúsculo. Odiada por muchos y amada por otros otros tantos, sin duda alguna la saga de los vampiros fosforitos fue uno de los negocios más lucrativos a nivel cinematográfico, pero que fue un todo vale en toda regla, dando vía libre a películas de aventuras de carácter juvenil/infantil de menor calidad si cabe a las citadas, salvo excepciones honrosas como El corredor del laberinto. Ahora le toca el turno a esta El séptimo hijo, saga de sobre capa, espada y brujería la cual no tengo referentes puesto que ni he leído el libro. Eso sí, ni ganas me han quedado.

La historia más tópica no puede ser; ya sabéis, lucha ancestral del bien contra el mal, la búsqueda de un elegido que devuelva el equilibrio a la fuerza y demás. Tan consciente es la película de lo que es, que el director Sergey Bodrov (autor de la notable Mongol) y los guionistas Charles Leavitt (autor de Diamante de sangre, ¡¡por Diox!!) y Steven Knight (Redención) no tienen apenas margen de maniobra y van del punto A al punto B sin despeinarse. Es decir, salvo sus primeros minutos - donde vemos la mejor escena de la película -, en donde podemos atisbar lo que es un poco de riesgo al ofrecernos algo no novedosos pero sí hasta cierto punto original, la película no se separa del camino mostrado con anterioridad en otras películas. Como he dicho, no me he leído el libro, pero si es así...tela. Los efectos especiales al menos están bastante logrados, y acaban destacando las escenas de lucha y de peleas masivas que es donde acaban luciendo más.

En cuanto a los intérpretes destacar el error de casting que supone dar el protagonismo de la cinta al inglés Ben Barnes, actor al que considero sobrevalorado desde los tiempos de Príncipe Caspian y El retrato de Dorian Grey, y que aquí no hace más que aportar su cara bonita y ya, puesto que nos interesa cero sus motivaciones y su (nula) evolución a lo largo de la trama. No ayuda al asunto su comparsa femenina, con la cual crean una pseudo historia de amor imposible - mil veces vista y con más gracia - que no hace si no aumentar la desgana general. Lo de Kit Harington y Djimon Hounsou mejor dejarlo para otro día.

Lo que mejor parados salen son los veteranos Julianne Moore y Jeff Bridges que saben aportar al menos un saber estar envidiable, todo ello marca de la vieja escuela, aunque se nota que duras penas lo consiguen dado que tienen que aguantar el tipo con unos roles tan faltos de entidad como de empaque, muy acordes con el resto de la cinta. Una auténtica lástima.

En resumidas cuentas, aunque no llega a resultarnos un producto aborrecible gracias a ciertos momentos y a la labor de Moore y Bridges, El séptimo hijo cae en el error de no ofrecer un "algo más" que la distinga de otras epopeyas de magia y espada ya vistas, cayendo muy a menudo en los tópicos que acaban finalmente convirtiéndola en una aventura sin gracia ni alma. 

Nota: 4

El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos (2014) de Peter Jackson



Cerrar el círculo.


¿No habéis notado alguna vez esa sensación de alivio cuando al terminar algo, sabes que de verdad ha terminado? ¿Que algo que empezó hace mucho tiempo y que tras pasar por mucho finalmente puedes dar carpetazo?  Pues esa es la sensación que he tenido tras ver esta tercera - y última - parte de El Hobbit, la trilogía-precuela que, como suele ser normal en estos tiempos que vivimos, nadie pidió, pero finalmente por fortuna o por desgracia acabó por ser. Desde el comienzo, con ese cambio a última hora de director y guionista en favor de Peter Jackson, mucho se ha criticado la decisión de hacer en tres entregas un libro que sinceramente daría para dos como mucho, pero que el tiempo, y añadiduras a parte, demostró que pese a hacer una segunda parte algo floja, la Tierra Media tenía historias que daban para mucho que contar, y que aquí finalmente llegan a una relativa conclusión.

Elijo...GUERRA

Abrimos la película por dónde nos dejó La desolación de Smaug, con el dragón arrasando la ciudad de Lago y con Bardo desgañitándose para matarlo, hasta que finalmente (y gracias al usar a su hijo como soporte) logra trincharlo con la dichosa flecha negra. Títulos de crédito, y ya tenemos el mejor oppening de las seis películas ¿Necesario? Puede que no, ya que perfectamente esta escena podría haber entrado en la segunda parte en favor de los enanos luchando en la fragua (aunque más adelante hay una escena tremenda con el oro que envolvió a Smaug), pero bueno, se acaba perdonando. En fin, el dragón está muerto, la entrada a la montaña está libre, la atención de los elfos, humanos y orcos conseguida...¿y ahora qué es lo que nos queda para acabar? Pues la guerra. La guerra sin cuartel que tanto se nos ha prometido y que finalmente vemos a los cinco ejércitos luchando a los pies de la Montaña Solitaria. Eso sí, no me quedó muy claro de donde salía tanto humano si en teoría la mayoría murió en Lago bajo el fuego de Smaug, pero bueno...lo hizo un mago.
La trama como podéis ver, salvo añadidos y motivaciones de unos cuantos personajes de las que hablaré más adelante, más simple no puede ser, y tampoco se deja mucho para ampliar, no en vano es la película más "corta" de la saga con 144 minutos, y que por suerte nuestra va directa al grano sin pararse...aunque seguimos con el añadido que a todo el mundo cabreó, y no, no me refiero a Legolas, que al menos aquí tiene ciertas escenas de acción bastante trabajadas: La historia de amor la cual no vería con malos ojos si no fuera tan ñoña, y que curiosamente soporté mejor en la segunda entrega, aquí alcanza cotas de auténtico ridículo cuando casi al principio del film vemos como el enano hace una declaración de amor de lo más insulsa a la elfa. No me opongo a que se permitan ciertas concesiones y añadan una trama amorosa a una saga que en principio no tenía tal argumento, pero se te cae el corazón al suelo cuando ves que hay partes añadidas, como ver Gandalf encerrado en la torre y su posterior rescate por parte del Concilio Blanco - con Galadriel, Elrond y Saruman en modo badass matando orcos a troche y moche...y Radagast por ahí - están reducidas en favor de la dichosa tontería que ni tan siquiera acaba de cerrada.
Por fortuna nuestra lo que sí se amplia y bien, es esta locura de Thorin por recuperar la fortuna de su familia y el afán por encontrar la joya del arca. Si esto se nos hace entre ver durante el principio de la primera y que acaba destapándose a la mitad/final de la segunda, aquí evoluciona gracias a la magistral interpretación de Richard Armitage (el mejor actor de la cinta por encima a Freeman y McKelen) que consigue incluso que sintamos una pena constante por él, incluso en los momentos donde deberíamos odiarle. Da un poco de rabia ver que el propio Bilbo en ocasiones sea más un secundario en su propia película, pero tampoco es raro si acudimos al libro donde no es más que un mero pelele (lo siento, pero es así), aunque Freeman tiene la particular virtud que tiene los grandes secundarios de conseguir destacar siempre que abre la boca.
Los FX de Weta no sabría deciros. Siguen siendo increíbles por momentos - Smaug arrasando Lago - y por contra encontramos resbalones muy claros - los elfos y los orcos se les ve el pixel -, cuando es algo que en teoría habían solventado en la primera entrega de El señor de los anillos. En serio, revisionarla y prestarle especial atención a los efectos y veréis que están mil veces mejor. Al menos en esta ocasión no vemos a ningún enano de oro gigante.
Una cosa antes de acabar ¿Howard Shore vive de las rentas de El señor de los anillos? Porque menudo reciclaje hace el amigo.

En resumidas cuentas, por momentos muy tonta, por momentos brillante, esta última vuelta a la Tierra Media da lo que promete al ofrecernos una guerra total donde todo lo expuesto en las en las anteriores entregas queda atado. 
Aún a años luz de El Retorno del Rey, al menos supone un final satisfactorio para este "inicio" de la saga del anillo. Eso sí, por favor Peter Jackson: 
No vuelvas.

Nota: 8

ESPECIAL NAVIDAD. DIA 7: "Rare Exports. A Christmas Tale" (2010) de Jalmari Helander.


DIA 7: Bombón de chocolate helado.



Después de tocar el tema navideño desde una perspectiva norteamericana, hoy saltamos el charco al Viejo Continente para irnos a la patria chica de Santa Claus, Laponia, Finlandia.
Hasta hace pocos años, la filmografía exportable del país nórdico se reducía casi a las depresivas películas de Aki Kaurismaki. Pero desde hace poco más de un lustro, han comenzado a distribuir películas de género, como el resto de países escandinavos. Ejemplos son: “Imaginaerum” de Stobe Harju, “Dark Floors” de Pete Riski, “Iron Sky” de Timo Vuorensola, o “Skeleton Crew” de Tommi Lepola. Pero me atrevo a decir que la más importante, reconocida y premiada es este “Rare Exports” de Jalmari Herlander.
La historia de “Rare Exports” viene precedida por sendas cortometrajes de 2003 y 2005, dirigidos por el mismo Herlander, pero no son necesarios para disfrutar del film que tenemos hoy. En resumidas cuentas, tenemos al pequeño Pietari, que vive cerca de una montaña que guarda un terrible secreto relacionado con un grupo de científicos y el verdadero origen de Santa Claus.



Este film contiene lo que yo llamo características positivas de films nórdicos de género: Para comenzar, una corta duración, y así no ponen paja que entorpezcan el desarrollo de acontecimientos. También se aprovechan de los paisajes nevados de taiga y tundra que existe al norte de país, dándole así un aire de fantasía o de cuento. Y en tercer lugar, son conscientes que sus productos son entretenimiento y no dudan en añadir toques de comedia y aventura para que el espectáculo no decaíga y el espectador se divierta durante los 80 minutos de media que duran estas películas.
Además de los 3 puntos del párrafo anterior, destacaría en esta película las actuaciones. Por un lado tenemos a Onni Tomilla como el pequeño Pietari, un niño lapón que recuerda –como el resto de la película- a esos niños curiosos de las pelis de los 80, en la órbita de los chavales de “Exploradores” o “Una pandilla alucinante”. Y como su némesis, tenemos a Peeter Jakobi –que murió hace 3 meses- como el Santa Claus que parece ser se oculta en la montaña. Jakobi nos ofrece una interpretación completamente física de un ser que en ocasiones acojona. Y junto a ellos, un grupo de secundarios entre familiares, científicos y cazadores que le dan empaque al asunto.




Quizás el mayor problema de la película –y que hizo que mucha gente se echara las manos a la cabeza tras ver que ganó el Premio a Mejor Película en Sitges- sea su tono y la forma de venderla. Recuerdo durante meses antes del estreno, que por Internet veías posters, fotos promocionales o teasers; que hacían pensar que estábamos ante una cinta de terror con todas las de la ley. Pero, luego la película resultó ser una película de aventuras con algún sustillo que otro, pero con una vocación aventurera más que terrorífica. Pero aún y todo, en mi opinión puede ser una de esas películas puente, para aquellos pre adolescentes que busquen alguna emoción fuerte.

En resumidas cuentas, una película muy divertida –y diferente- para disfrutar en estas fiestas. Perfecta para aquellos fans acérrimos de los Tres Reyes Magos y que no aguantan al barbudo rojo.

Especial Navidad. DIA 3: "El leon, la bruja y el armario" (2005) de Andrew Adamson.

DIA 3: Bombón de delicia turca.


Es posible que muchos de vosotros penséis: “Ya se ha colado… Buf solo tres días ha tardado en meter la pata”. Pero cuidado, cierto es que esta no es una película navideña perse, ni siquiera Papa Noel es el protagonista, pero nadie podrá negar que tiene un papel fundamental en el desarrollo de la historia de los cuatro hermanos Pevensie.
Si os acordáis de la película –o del libro-, en Narnia siempre es invierno pero nunca Navidad. Esto es debido a un potente hechizo de la Bruja Blanca, que crea nieve perpetua y –en pocas palabras- prohíbe la entrada a alguien poderoso como Papa Noel. Pero la llegada de los cuatro hermanos Pevensie, conforme a una antigua profecía, hace que el poder de la bruja se vaya debilitando, permitiendo el acceso a Narnia de personajes que hasta entonces tenían el acceso vetado, como Papa Noel –o Father Christmas en el original de C.S. Lewis-.



Este personaje –en el que nos vamos a centrar, ya dejaremos la saga para otro día- está interpretado por uno de esos llamados secundarios de lujo: James Cosmo. Podemos considerar al actor escocés como un habitual en las pelis de época con profusión de escenas de acción. No en vano interpretó al padre del personaje de Brendan Gleeson en “Braveheart”, también luce espada como Glaucus en el “Troya” de Wolfgang Petersen o –como casi todo actor de las Islas Británicas que se precie- en “Juego de Tronos” donde interpreta a Jeor Mormont. Y en esta ocasión nos ofrece un Papa Noel de imponente estatura pero con todo el candor que debe tener este personaje. Cosmo crea uno de esos aliados inesperados, en la liga de personajes como Radagast en la saga “El hobbit” o el Stephen de “Braveheart”; que no los esperabas pero ahí están para salvar el día. Podemos decir que es un papel que le viene a Cosmo como anillo al dedo, no en vano a lo largo de su carrera lo ha interpretado en hasta tres ocasiones.
Metiendo un poco la nariz en territorio spoiler, tan solo comentar que Santa Claus es el que les dará a los hermanos las armas necesarias para cumplir la profecía y salvar a Narnia de la Bruja Blanca. Unas armas, la verdad, que a día de hoy desentonarían en un libro dirigido a un público juvenil. Pero esa es una de las sellas de identidad de las obras de Narnia, no toman al lector como a un niño idiota si no como a un niño que ha acudido al libro a pasárselo bien, a vivir aventuras y a convertirse en una suerte de quinto hermano Pevensie.



Aún y volviendo a decir que no es una típica película de fiestas, si que es una de esas que da gusto verlas durante esas largas tardes de post comida hipercalórica. Peli de mantita, estufa y sal de frutas. Incluso sus casi dos horas y media se hacen cortas ante el apabullante espectáculo que ofrece la película de Andrew Adamson. Aunque, como siempre, si le podéis echar un vistazo al libro os puedo asegurar que no os arrepentiréis.

En resumidas cuentas, estamos ante una película que no es 100% navideña, pero nadie dudara en que resulte divertido ver a un Papa Noel que no deja a los niños balones o muñecas si no una espada para descabezar a la autoproclamada reina de Narnia. Eso sí que es un regalo útil y no la XBOX One.

A Brave New World

Tras un avance que prometía mas nostalgia de la acabada mostrando (estamos viviendo en la era de los "trailers de trailers"), al fin podemos degustar el primer adelanto de los que será Jurassic World, la ultima película de la saga.



Dirigida por Colin Trevorrow, Spielberg debió de quedar gratamente sorprendido por su debut; Seguridad No Garantizada, ya que tanto a él como el guionista de la misma (Derek Connolly), se les contrató para llevar a buen puerto la secuela/remake/reboot de su ya mítica Jurassic Park, con solo esa ingeniosa, pero modesta comedia de viajes en el tiempo en su haber.

Ya alejado hace una temporada del titulo provisional "Jurassic Park 4", el proyecto ha pasado por todo tipo de fases, estadios y manos, hasta llegar a este Jurassic World, sin acabar de despejar este trailer las dudas de si será una "secuela" al uso, o un "reboot" con la intención de crear una nueva serie de películas.

No parecen haber reparado en gastos.

Drácula: La leyenda jamás contada (2014) de Gary Shore



Dramas vampíricos.

No puedo empezar esta reseña sin recomendaros el maravilloso film del año dos mil La sombra del vampiro, en la que se nos muestra desde otra perspectiva (y ficcionado al fin al cabo) lo que fue el rodaje de Nosferatu. Dirigida por E. Elias Merhige y protagonizada por unos magníficos John Malkovich y Willem Dafoe interpretando respectivamente a F.W.Murnau y a Max Schreck, la película nos sugería de manera contundente que Murnau en pos de hacer la mejor película de su carrera, contrató a un auténtico vampiro para interpretar al conde Orlok, dando una ejemplar muestra de saber ir más allá a partir de una obra de sobra conocida por el gran público y respetando el material original pese a estar salpicada de licencias.
...cosa que esta Drácula: La Leyenda jamás contada no cumple.

Al director Gary Shore se le ve cómodo cuando la acción aparece en escena - las batallas con los Fx desatados o la pelea entre Vlad y Mehmed son los mejores ejemplos -, incluso se le puede adjudicar un tanto al componer una buena escena de terror gótico cuando el protagonista se encuentra con el vampiro interpretado por Charles Dance, pero se le nota que le viene grande (no en vano es su primera largo) cuando intenta componer una escena alejada del montaje frenético del que hace gala en dichos momentos, como son las partes con Vlad y su mujer e hijo, donde no consigue dar con un tono más intimista a la par que dramático. Tampoco es que el guión  escrito a dos manos (¡DOS!) por Matt Sazama y Burk Sharpless (guionistas también de la inminente Gods of Egypt) ayude demasiado al resultado final, puesto que no se puede decir que sean originales al mostrarnos a este nuevo Drácula. Esta moda de poner al villano como héroe - como pasó con Maléfica - no hace si no que jugar en contra de un film que a priori resultaba interesante, al hacer que la figura de Vlad Tepes quede totalmente desdibujada y nunca terminemos de empatizar con el protagonista, que de bueno que nos lo muestran se nos hace cansino pese a la buena labor de Evans.

Hablando ya de los actores, lo cierto es que su labor en el film es de lo mejor pese a lo mal, dibujados que están sus personajes. Tenemos a unos excelentes Evans y Cooper, componiendo a un héroe y a un villano clásicos, resultando excepcionales sus duelos tanto físicos como dialécticos. Un pivón talaverano como Sarah Gadon, que sabe insuflarle vida a un personaje a priori tan insulso como es Mina...digo...Mirena. También hace acto de presencia el citado Charles Dance, en un breve rol que el inglés interpreta con su saber estar habitual, protagonizando de paso una de las mejores escenas de la cinta.

Antes de finalizar la reseña, decir que hace unos días pude ver los Storyboards de la versión que iba a dirigir Alex Proyas (El Cuervo) por 2008, titulada por aquél entonces Drácula Zero y que finalmente se convirtió en este film. Si bien la ambientación era similar a esta - la estética medieval y las batallas contra el enemigo turco estaban también presentes en la historia -, se nos presentaba un Vlad más deseoso de sangre, acorde con la imagen que tenemos del vampiro, y que al que no le importaba cambiar de forma para convertirse en un murciélago gigantesco o en un lobo que aplastaba el cráneo a sus enemigos a golpe de mandíbula. Supongo que por esa, en teoría, violencia más gráfica, Warner finalmente optó por tirar a Proyas del proyecto, haciendo que este origen de Drácula durmiera el sueño de los justos hasta ahora, pero por el camino rebajando las dosis de hemoglobina para poder así llegar a más público (of course!).
Soy de la opinión de que Proyas es un gran director, pero que por H (la muerte de un actor) o por B (productoras castradoras) no termina de despuntar, y con este Drácula Zero creo que podía haber metido su espaldarazo definitivo en la industria. Una pena.

En resumidas cuentas, pese a la buena labor de sus actores, unos Fx increíbles y el maravilloso diseño de producción del que hace gala, este Drácula se encuentra demasiado descafeinado. Nunca vemos al chupasangres original en pantalla, si no un personaje más "humano", supongo que para contentar al público consume blockbusters de hoy en día, por contra no termina por convencer esta historia de superación del héroe ante la adversidad, más propia de un cómic de la Marvel que de un antihéroe/villano como Vlad Tepes. Durante sus últimos diez minutos parece aspirar a ser el insulto definitivo a la memoria de Bram Stoker que todo el mundo ha querido ver, y que por suerte no llega a ser.
Con todo he de admitir que hace entretenida durante la mayor parte de su metraje, más cuando se deja de pamplinas pseudo existencialistas/románticas y se centra por entera en el espectáculo, por otro lado apoyado por el alto despliegue de efectos que se pueden ver en pantalla.
La disfrutaréis sobretodo si no le buscáis un algo más.

Nota: 5

El corredor del laberinto (2014) de Wes Ball


Corre, chaval, corre.

Año 2024. Cuando el joven Thomas despierta, se encuentra en un ascensor y no recuerda quién es. De pronto, el ascensor se detiene, las puertas se abren y una multitud de chicos lo recibe. Ha llegado al Claro, un lugar rodeado de altísimos muros con dos portones que todas las mañanas se abren y dan paso a un inmenso laberinto. De noche, las puertas se cierran y por el laberinto circulan unas aterradoras criaturas llamadas laceradores. Todo lo que ocurre en el Claro sigue unas pautas: al abrirse las puertas, algunos chicos salen a correr al laberinto para buscar una salida. Una vez al mes, el ascensor sube con un nuevo chico, nunca una chica... hasta ahora. Tras la llegada de Thomas, suena una alarma y el ascensor trae a otra persona. Es una chica, y en la nota que la acompaña pone: "Ella es la última. No llegarán más". Las cosas en el Claro empiezan a cambiar, y lo único en lo que Thomas puede pensar es en lo mucho que desea ser un corredor. 

El contenido antes que la forma.

Sin duda, El corredor del laberinto no es la película que te haga recuperar la fe en las adaptaciones de libros para jóvenos, y más mirando al horizonte con la tercer parte de Los juegos del hambre (Sinsajo) asomando la cabeza, pero al menos consigue hacernos olvidar que parte de esa vertiente al darnos un algo más que otras producciones (la reciente Divergente) no supieron bien como hacerlo. Cierto, a veces peca de tontorrona con algunos diálogos de intentona existencial, o que algunos personajes sólo sirven para ser carne de cañón o meras comparsas del héroe, e incluso podríamos decir que la dirección de Wes Ball es rutinaria a más no poder, pero decir sólo eso de un film que no deja de ser una entretenidísima aventura de ciencia ficción sería injusto.

Para suerte del espectador medio, entre los que me encuentro, y que únicamente se acercan al film por el simple hecho de pasar un rato de disfrute, la película consigue ese objetivo durante sus casi dos horas de duración, las cuales pasan voladas gracias un guión, que, pese a seguir las pautas en esta clase de películas, sabe jugar bien las cartas que le han tocado, potenciando temáticas que en otra saga se considerarían tabú. El corredor del laberinto no se ahorra en momentos de acción pura y dura además de escenas violentas - el acoso y posterior muerte a la que es sometido uno de los protagonistas por parte de los laceladores -, compensados por momentos en la que la trama se torna más oscura, envuelta por un halo de misterio en lo referente a lo que en verdad es el laberinto (un personaje en sí mismo) y a las "bestias" que lo habitan, además de la presencia allí de los, en principio, chicos. Unos argumentos que bien podrían ser herederos directos de las tramas para los films de scifi distópica que se facturaba entre los setenta y los noventa, y que aquí sabiamente se aleja de los recursos tópicos del subgénero juvenil, como son la historia de amor pastelona digna de telenovela venezolana, o de efectismos/ pirotecnia sin mesura, dejando en este caso que sea un guión sólido a la par que sobrio, aunque sin abandonar del todo el espectáculo pese a la escasez de medios, y el buen hacer de los actores los que se lleven todo el peso de la historia.

El final ya os digo que es abierto, si no mirad en noticias que hace poco se anunció su segunda parte, pero os adelanto que es de los que te dejan la mandíbula desencajada de la sorpresa que te llevas.

En resumidas cuentas, aunque viendo del material del que parte, aparcad los prejuicios a un lado y no tengáis miedo de darle una oportunidad. Puede que al igual que me pasó a mí llegue a sorprenderos.

Nota: 6

Sataembre: Warlock (1988) de Steve Miner


Warlock el brujo es un servidor de Satán que pretende destruir la tierra liberando a su señor. Apresado durante el siglo XV, y a punto de ser ajusticiado por sus crímenes, Warlock escapa a través de un vórtice que le hará transportarse hasta nuestros días, donde seguirá la pista a las páginas de un grimorio que contiene el verdadero nombre de su señor. De pronunciarse dicho nombre, las fuerzas demoníacas desatarían un infierno en la tierra.

Es curioso como recuerdo mi infancia. La mayoría de veces es verme a mí junto a mi hermano frente a la tele viendo alguna película del domingo por la tarde en Telemadrid, donde ponían las películkas de estreno, o si no de él y yo por la noche viendo en Antena 3 una de las películas que mi padre calificaba como "prohibidas". No, no me refiero a porno, si no al terror....aunque esas también las ponían por la noche antes de South Park. Bueno, el caso es que recuerdo como mi hermano y yo bajábamos por la noche en el más absoluto de los silencios al salón, y como encendíamos la televisión y a toda prisa bajábamos el volumen a toda prisa, dejándolo en dos barras el sonido, para no despertar a nuestros padres.
Con el tiempo supe que ellos sabían de esas escapadas nocturnas (al parecer muy sigilosos no éramos), pero el caso que por esa época nos sentíamos unos Ninjas.
Una noche se nos hizo tarde, creo que porque mi padre se quedó viendo el fútbol, y llegamos con la película empezada. Nada más encenderla vimos con horror como un hombre arrancaba de un mordisco la lengua a otro hombre (¡A!), y para rematar la jugada, unos minutos después vemos como una mujer se sacaba los ojos y se los da al arranca lenguas. ¿¡Pero qué era esto!? Aún con el miedo en el cuerpo tras lo que acabábamos de ver, mi hermano y yo nos quedamos pegados al televisor, supongo que a la espera de otro momento que nos diera un vuelco a la cabeza, y madre si los hubo; desde una mujer que por culpa de un hechizo se va volviendo vieja gradualmente, niños asesinados para que el brujo (o Warlock) vuele o, y esto me daba pánico, gente que abre su propia tumba. Además, gracias a la película, en un  momento podías leer el auténtico nombre del diablo, cosa que podría causar el fin del mundo de ser pronunciado en voz alta (¡¡¡AA!!! x2).
Al acabar la película, mi hermano y yo sacamos dos conclusiones:
1ª- Teníamos que volver a verla (no la habíamos visto empezar).
2ª- Warlock - luego Julian Sans - nos daba más miedo que Freddy, que ya es decir. Le cogí tanta tirria, que celebré la muerte de su personaje en (SPOILERS) Aracnofobia.
Con el tiempo supe que el film en cuestión era Warlok: El brujo, una película que tenía dos continuaciones más, de las que hablaré en unos párrafos, y que tenía como director a tipo que hizo la de (por entonces) última entrega de Halloween.
Los protagonistas, aparte del mentado Sands (brr), encontramos a la prima del director Bryan Signer (y hermana del de V), Lori Signer, muy guapa por cierto, en el papel de una chica que va envejeciendo veinte años cada día que pasa, y a Richar E. Grant, recordado por...que se joda...la película de las Spicegirls, en el papel del ¿Inquisidor? Redferne. Los tres hacen un buen trabajo, aunque el que más cala entre el público es, lógicamente, Sands como villano de la función. Si bien su voz era rara, como de viejo gracioso, era un cabrón de tomo y lomo que se cepillaba a cuantos estuvieran en su camino, a ser posible de la manera más cruenta e imaginativa posible.
Vista ahora, bueno, aunque Sands haya perdido todo lo intimidante que tenía gracias a las películas que hizo tras esta, y que sus efectos especiales han quedado algo desfasados - pese a que algunas cosas aún siguen estando bastante bien como la batalla en el cementerio -, lo cierto es que sigue siendo una película de aventuras muy entretenida, y por momentos aún consigue ponerte en tensión gracias a la gran banda sonora creada por Jerry Goldsmith, de la que recordamos sobretodo la fanfarria que acompaña a Warlock.
El director Steve Meiner continuó su carrera sin abandonar el fantástico y en el terror, que compaginó con comedias y dramas de encargo, acabando ya a partir de dos mil diez en la televisión. Suyas son la blandurria Eternamente Joven, Mi mejor enemigo, película que veía en bucle en Canal +, la fallida Halloween H20 (o H2O según un taquillero) o una de las películas favoritas del amigo Surfman: Mandíbulas. De Day of the Death no hablo, que me entra alergia.
Con un final cerrado que debió suponer el final de la andadura de Warlock en la gran pantalla, pero ah amigos, el diberini es el diberini, y este film recaudó lo necesario para que hubiera dos continuaciones más, dirigidas por otros directores, ya que Meiner se negó en rotundo a repetir, y en las que incluso en una podemos ver a Zach Galligan (el de Gremlims) como protagonista. Tanto sus argumentos poco inspirados como que técnicamente son muy pobres, estas continuaciones no dejan de ser unas producciones reguleras que dejan bastante que desear - en especial la tercera, donde Warlock es interpretado por el calvo de Dragones y Mazmorras - pero que vistas en conjunto seguramente harán que paséis un rato entretenido.

En resumidas cuentas, divertida película de aventuras con un inmenso Julian Sans y una tremenda (por guapa) Lori Singer. Brujería y satanismo se dan la mano en una película que, si bien ahora ha perdido en cuanto a Fx, no ha perdido en interés.
Muy recomendable, y si de paso hacéis un triplete con las demás películas de la saga lo pasaréis de lujo.

Nota: 6

Hobbit, enano, habla castellano

¿Sherlock?

Tráiler, ahora en castellano, de "El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos".

Esto se nos acaba.
Espero que Peter Jackson sea listo y saque una versión reducida (que no extendida) de estas películas para que se puedan ver en menos de cinco horas. Sé que no será así, pero soñar es gratis. Da pena, eso sí, el pensar así de una de las sagas insignia de mi infancia, pero tras ver la tremebunda segunda parte no me han dado lugar a la duda.



¡Cartelicos!: Especial Marvel.

ATENCIÓN: Imagen orgásmica.



Lo mejor:
¿Por dónde empezar?

Lo peor: NADA.

¿Qué se espera de ella? TODO.

¡Cartelicos!: Especial DC

Hasta en las fotos de carnet sale triste.

Las de Femmen se han puesto las pilas.


Lo mejor:
Gal Gadot y Ben Afflek demuestran que no hay que hacer caso a los rumores.

Lo peor: Los precedentes de Nolan y Snyder, tanto en el buen sentido como el malo

¿Qué se espera de ella? Lo que fue Los Vengadores para Marvel/Disney, sólo que en DC. Esperemos que no corran y se lo tomen con calma.

¡Cartelicos!: Jurassic World (2015)

 ¿Nos llevas a Jurassic Park? No ¿Nos llevas a Jurassic Park? No ¿Nos llevas a Jurassic Park? No ¿Nos llevas a Jurassic Park? No ¿Nos llevas a Jurassic Park? Si os digo que sí os callaréis. Sí...¿Nos llevas a Jurassic Park? ¡Sí!


Lo mejor: Dirección, actores y con un guión tan loco que puede funcionar.

Lo peor: ...segunda y tercera entrega. Asquerosas.

¿Qué se espera de ella? Un resurgimiento de la franquicia que si se hace bien puede salir algo grande. Esperemos que se olviden de la segunda y de la tercera y las encierren en una fosa séptica.

¡Malditos quelonios!

Tráiler final del ¿remake? de "Las Tortugas Ninja".

Sigue sin convencerme el diseño tanto de los protagonistas como del nuevo Despedazador  Shredder, pero al menos la acción tiene su punto...que sería raro que no fuera así, hablamos del jodido Michael Bay, demonios.

Veamos.

P.D. Guillermo "Fat Tony" Del Toro ha confirmado que en dos mil dieciséis tendremos la secuela de "PaquiRim". Ahora si me disculpáis voy a meterme en el baño.

¡Cartelicos!: El amanecer del planeta de los simios (2014)

¿Sabéis eso de un mono con un sable? 

Lo mejor: Promete acción y drama a partes iguales. Los efectos especiales son increíbles. Andy Serkis.

Lo peor: La anterior entrega dejó el listón muy alto en cuanto a trama como a desarrollo de personajes.

Lo que se espera de ella: Que como su precedente barra la taquilla y encandile a un público necesitado de una buena película de aventuras.