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Sataembre: Demons 2 (1986) de Lamberto Bava



Tras un parón de casi una semana, vuelve el Satamenbre con una de las películas sobre "El maligno" que más rabia me han dado a lo largo de mi corta historia cinéfila: la segunda parte de la saga Demons.
Con el título original de Dèmoni 2... l'incubo ritorna
dirigida, esta secuela fue rodada dos años después de la original, y está nuevamente dirigida por un Lamberto Bava poco en forma, que secunda a Dario Argento en la escritura del guión, que esta vez nos traslada del cine Metropol a un complejo de apartamentos Hi Tec, escenario donde los diablillos darán rienda suelta a sus "buenas costumbres".
Pinta bien, ¿no? Pues no.


Demonios del todo a cien

Tras una fiesta de cumpleaños, un moderno complejo de apartamentos es invadido a través de la televisión (¡A!), por un grupo de demonios que van convirtiendo a los ocupantes del inmueble en sus iguales a golpe de mordisco. Los pocos supervivientes que quedan deberán emular a John McLane si quieren escapar de esa "jungla de cristal".

Si ya el punto de partida resulta descolocador, recordemos que la original acababa con la ciudad sumida en el caos por culpa de los demonios, empeora cuando vemos como en este caso no es la máscara la que provoca la infección demoníaca, si no una televisión  corriente y moliente en la que ponen la película que se veía en la original y de donde sale uno de esos demonios. Es decir, ¿todos los que estén viendo la película les saldrá un demonio de la pantalla? ¿es sólo en ese bloque o es generalizado? ¿tanto les costaba poner la dichosa máscara? Vale que la original de argumento iba justa, pero al menos tenía un mínimo de coherencia.
Si Bava en la primera parte mostraba una energía y una pasión por el cachondeo contagiosa, en esta apenas se le nota ni un ápice. Se le ve como desganado, avanzando la trama mediante muy pocos giros de guión y tramas secundarias que elimina de un plumazo - la prostituta, el niño que está solo en casa, el no novio de la del cumpleaños... -, además, la manera de cómo está filmadas las escenas, cortadas a la mitad la mayoría y desperdigadas sin ton ni son a modo de sketches, hacen que nuestra atención decaiga hacia mínimos.

Para rematar la jugada, tenemos una conclusión en los estudios de televisión, en la que Argento y Bava alcanzan ya el culmen del PQC en un enfrentamiento final entre los protagonistas y unas pantallas de televisión, el cual acaba resultando una escena tan anticlimática como loca (repito, pantallas-de-televisión) que sólo sirve para preguntarte qué clase de opiáceo consumirían estos para la elaboración del guión. La puntilla viene con un happy ending más edulcorado que un capítulo de los Pitufos.Por cierto, el mensaje de LA TELE ES EL MAL que se nos lanza sólo le faltan neones rojos y azules para poder destacar más.
Al menos en lo referente a los efectos especiales creados por Giacinto Bretti y Rosario Prestopino, se ve que les dedicaron más tiempo que al guión, y tanto la caracterización de los demonios como de los enfrentamientos de los supervivientes contra estos están resueltos de manera satisfactoria. Destaca por méritos propios la batalla final en el garaje, donde se acumulan los mejores momentos de la cinta y en el que vemos a un Bava más cómodo.

Los actores no dejan de ser meras comparsas del delirio generalizado de la cinta, incluso vemos cómo repite Bobby Rhodes esta vez en el papel de un monitor de gimnasio en vez de proxeneta (lástima). Salvo el mencionado Rhodes, el resto del reparto están para matarlos de lo mal que lo hacen. Es cierto que no ayuda que sus roles sean de un arquetípico que tira para atrás, pero joder, es vergonzoso ver a un tipo como David Edwin emulando a un héroe de acción de los ochenta
Como curiosidad, casi cerca del final podemos ver a una jovencísima Asia Argento en su primer papel, antes de convertirse en la Mujer que todos amamos.

En resumidas cuentas, si la original de la que partía es medianamente una locura graciosa y sin apenas pretensiones, aquí Bava se pasa de vueltas y nos da un producto que peca de pretencioso, mal dirigido, peor interpretado y en donde el guión...¿qué guión?

No es una película terrible, os aseguro que hay mil peores y las reseñaré, pero sí se ve que el tándem Bava-Argento empezaba a flojear de la peor de las maneras.
Mil veces mejor la primera.


Nota: -666

Sataembre: American Horror Story (Serie 2011)


Érase una vez...


Sean bienvenidos a este Horror.

El primer contacto que tuve con esta serie fue hará unos años durante una barbacoa que celebró una amiga en su casa con motivo del final (ay) del verano. Tras unas cuantas cervezas y unas raciones de panceta (y chorizo también) decidí ir/tambalearme hacia el salón, donde unos amiguetes estaban viendo la tele. Sentado ya en un sillón, donde el mundo dejó de rotar, conseguí centrar mi mirada y ver como una rubisima Jessica Lange abroncaba a una niña con síndrome de down por haberse colado en la casa de sus vecinos, la cual estaba poseída por unos fantasmas de unos niños pelirrojos que...esperaesperaespera...¿¡Qué!?
Le pregunté a una de las chicas que estaban en el salón, que qué coño era esto, a lo que me respondió con que era una serie llamada American Horror Story, serie que me había recomendado hace unas semanas y que por falta de tiempo (y ganas) no pude empezar a ver.
El ligero achispamiendo se fue disipando gradualmente mientras veía el espectáculo dantesco que desfilaba por la pantalla: un hombre de cuero, MILFs, fantasmas a cada cual más cabrón, asesinatos, sangre, sexo y más sexo...
American Horror Story ¿dónde habías estado toda mi vida?

Terrores de la América profunda

Hacer un resumen de las tres temporadas (por ahora) de la serie, sería más una putada hacia vosotros, y más aún si todavía no la habéis visto. Cada capítulo por muy flojo que sea contiene cientos de detalles que los hacen piezas únicas, por muy independientes en algunos casos (como los especiales de Halloween), pero que sin duda hacen que al espectador le afloren las ganas de continuar viendo la serie, y cuando acabe volver a verla de nuevo. Imágenes tan hipnóticas como, por ejemplo, ver como la sirvienta de la primera temporada pasa de ser una mujer que ronda los setenta a un pivón talaverano, ese guiño alienigena de la segunda o las cabezas cercenadas de la tercera, no sólo hacen más que acrecentar las ganas de ver el siguiente capítulo que nos tendrán preparado estos dos pirados que son Ryan Murphy y Brad Falchuk, creadores de la serie.

No sería descabellado decir que todos los actores están sobresalientes en sus roles. Da igual la duración de su papel, están todos de diez, pero sin duda la que los capitanea, la que de verdad es el alma/timón (y Pumba)/icono de la serie es Jessica Lange. La sexagenaria actriz ha encontrado su sitio con esta serie (o al revés), ya que acaba convirtiéndose en el eje central de las tres temporadas hasta el momento, y siendo uno de los personajes más queridos/odiados de la televisión actual, cosa que saben los guionistas y por ello cada temporada la llevan a más. Desde una madre abnegada que mataría (incluso lo hace) por sólo oír a alguien faltar a sus hijos, una dulce monja demoníaca, y para finalizar una bruja en el amplio y literal sentido de la palabra, Lange demuestra que no hace falta rondar la treintena para despuntar en una producción, si no oficio y muchas tablas.
En resumidas cuentas, una serie que demuestra que la calidad no está reñida con el espectáculo. Pese a sus altos y sus bajos según la temporada, es una gran serie de terror que logra sobrecoger mediante unas imágenes impactantes y un guión de los que marcan a una generación.
De lo mejor que se puede ver hoy en día en la caja boba.

Nota: 666-666

Bonus Track: Pintaca nivel over nain zausan

Sataembre: Noche en el tren del terror (1985) de John Carr


Próxima estación: El bochornorl

Un Satanás con pinta de mafioso italiano, viaja junto a Papá Noel  Diox en un tren de vapor. Para hacer mas ameno el viaje - a parte de ver las ¿coreografías? de un cutrongo grupo de break que les acompaña en el viaje - la extraña pareja se va repartiendo las almas de la gente que muere en las historias que se ven en su nubevisión.

Las historias, en realidad fragmentos de películas - de ahí que los directores acreditados sean tantos - que no llegaron a estrenarse y que el montador empalmó con el culo, en las que está dividido el film son las siguientes: un hospital psiquiátrico (creo) que se dedica al noble arte del tráfico de órganos, un grupo de ricachones con aficiones tan respetables como el intentar matarse de la forma más sórdida posible y la venida de un nuevo anticristo...aunque eso último no queda del todo claro.

Los tres casos (tal y como los llaman) en verdad no están del todo mal, siendo la mejor la segunda y la peor la última, lo malo es que están tan mal rodadas y peor conectadas entre sí que acaban por desconcertarte. Se nota mucho que los fragmentos en cuestión son independientes los unos de los otros; la historia que sirve de nexo de unión, la de Diox y el Diablo, no consigue aunar en forma de historia común, varios momentos a lo largo de una misma historia vemos como están extraídos de otra película (en la tercera sobretodo) o que han tirado por lo fácil y han alterado el orden de las escenas, y, para mí el caso más flagrante, es cuando vemos como un actor repite en distinto papel.
Vamos, como si los directores hubieran elegido al tuntún las historias y se las hubieran dado a un montador ciego...que añadió entremedias a su sobrino y a los amigos bailando break dance.

En los actores encontramos a un acabado Cameron Michel (Supersonic man) que seguramente estaría borracho como un Lemúr, a Richard Moll (House: Una casa alucinante) en un papel doble, siendo el único que más o menos lo hace bien de todo el reparto, John Phillip Law, el recordado ángel de Barbarella, como un imposible imán de mujeres, y unos Ferdy Mayne (El baile de los Vampiros) y Tony Giorgio (El Padrino) en los papeles de...sic...Dios y Satanás. También pululan por ahí un sirviente negro de Dios, lo que demuestra que Akira Toriyama tenía razón al añadir a Mr. Popó, y un grupo de chavales que...¿Qué decir de ellos?

En resumidas cuentas, un día de estos haré un Top10 de las películas tremebundas que visto en mi vida, y fijo que esta entraría dentro...bueno, seguramente no, porque mira que he visto autentica purria. Mucha. En realidad Noche en el tren del terror, exceptuando los momentos musicales de vergüenza ajena, se hace una película entretenida, te ríes bastante y dura muy poco.
Lo mejor para ver con unos colegas con ganas de cachondeo (in)sano.

Nota: 999

Sataembre: Reaper (Serie TV 2007-2009)


Recados para el demonio.

Ya tardaba en llegar a Sataembre la caja boba. El invento del demonio por antonomasia, tras el porno y los tebeos de Mortadelo, la televisión a conseguido captar una gran cantidad de almas humanas ancladas a una existencia de dependencia casi eterna en la que vivirán entre capítulos de los Simpsons y los anuncios de Antena 3.

 ¿Un infierno? Pues espera a lo que ponen en Telecinco.

Como podéis ver, la televisión y el infierno no distan demasiado, por eso en este Sataembre hemos decidido hablar de la que es el mejor acercamiento que se nos ha dado acerca de la vida infernal:

Reaper
.

Un chaval cualquiera de un pueblo cualquiera de los EEUU, se entera el día de su veintiún cumpleaños (la edad de madurez del estadounidense medio) que su alma pertenece al demonio por culpa de un pacto realizado por sus padres antes de nacer. El diablo le propone un trato para cumplir la deuda de sus padres: cazar a los diablos errantes que se encuentran vagando por la tierra tras escaparse del infierno. El chaval pronto descubrirá a las malas que con el diablo no se juega.

En su momento muchos "críticos", si bien admitían que era una serie divertida, calificaban la serie como una historia insustancial apenas sujeta un hilo narrativo, es decir, que la historia era un mero pretexto para ir metiendo coñas, además, la dirección de Kevin Smith en el piloto no gustó demasiado, dejando sobre la serie un mal recuerdo.

Ahora, vista con tiempo, pues digo que durante  los primeros capítulos, la historia no es una maravilla - tiene bastantes agujeros argumentales, algún personaje ahorrable (ya sabéis cuál) y no deja de conformarse como serie ligera -, pero ya pasada la presentación de personajes y la exposición de la trama central, pasamos a una mitad de temporada donde los guiones se convirtieron en mucho más maduros, aunque sin olvidarse de la comedia gracias a unos gags aún más trabajados si caben, desembocando todo en una segunda temporada digna de enmarcar.

Tramas como el golpe de estado infernal, la verdadera identidad del protagonista, la "rivalidad" con Morgan o simplemente el papel que juega el Diablo dentro de las tramas, convirtieron a esta serie en un "algo más", un valor añadido que dio al espectador fiel una historia trabajada y llena de giros, y que el espectador casual que tanto criticaba se perdió por no saber esperar.

Desgraciadamente esa subida de calidad llegó tarde y las audiencias seguían siendo bajas, haciendo finalmente que se diese la puntilla a la serie. En 2009 finaliza la serie tras su segunda temporada, con un final más o menos cerrado, pero con el que los guionistas tenían esperanzas de enganchar a mucho más público y poder así hacer una tercera temporada más.

Entre los actores reconocemos ciertos rostros habituales en las series estadounidenses, como son el protagonista Bret Harrison, conocido por entonces por su papel en Aquellos maravillosos 70, la guapa (pero sosa cosa mala) Missy Peregrym (Héroes) y los geniales Tyler Labine (Tuker & Dale vs The Evil), Rick González (Emergo) y Ray Wise (Robocop) como los verdaderos protagonistas involuntarios de la serie. Estos tres últimos en pantalla consiguen que las cotas de diversión toquen el techo, y cuando sale Ray Wise aleccionando sobre el "trabajo" al protagonista, el tío lo eleva al infinito. Los secundarios destacan Ken Marino como el primer demonio homosexual, Lupe Ontiveros como la abuela de Ben, Lucy Davis como Sara y un joven y semidesconocido Armie Hammer como Morgan.

En resumidas cuentas, da rabia que una serie de calidad como Reaper fuera castigada de esta manera tan injusta. Unos guiones imaginativos, unos actores en estado de gracia interpretando a unos personajes carismáticos, un diseño de producción muy trabajado y, ante todo, una serie que es divertida a más no poder, son factores para que la serie hubiera dado algo más que para doss temporadas.
Una lástima, pero que vamos, gozaréis con cada capítulo.

Nota: 666

Sataembre: Warlock (1988) de Steve Miner


Warlock el brujo es un servidor de Satán que pretende destruir la tierra liberando a su señor. Apresado durante el siglo XV, y a punto de ser ajusticiado por sus crímenes, Warlock escapa a través de un vórtice que le hará transportarse hasta nuestros días, donde seguirá la pista a las páginas de un grimorio que contiene el verdadero nombre de su señor. De pronunciarse dicho nombre, las fuerzas demoníacas desatarían un infierno en la tierra.

Es curioso como recuerdo mi infancia. La mayoría de veces es verme a mí junto a mi hermano frente a la tele viendo alguna película del domingo por la tarde en Telemadrid, donde ponían las películkas de estreno, o si no de él y yo por la noche viendo en Antena 3 una de las películas que mi padre calificaba como "prohibidas". No, no me refiero a porno, si no al terror....aunque esas también las ponían por la noche antes de South Park. Bueno, el caso es que recuerdo como mi hermano y yo bajábamos por la noche en el más absoluto de los silencios al salón, y como encendíamos la televisión y a toda prisa bajábamos el volumen a toda prisa, dejándolo en dos barras el sonido, para no despertar a nuestros padres.
Con el tiempo supe que ellos sabían de esas escapadas nocturnas (al parecer muy sigilosos no éramos), pero el caso que por esa época nos sentíamos unos Ninjas.
Una noche se nos hizo tarde, creo que porque mi padre se quedó viendo el fútbol, y llegamos con la película empezada. Nada más encenderla vimos con horror como un hombre arrancaba de un mordisco la lengua a otro hombre (¡A!), y para rematar la jugada, unos minutos después vemos como una mujer se sacaba los ojos y se los da al arranca lenguas. ¿¡Pero qué era esto!? Aún con el miedo en el cuerpo tras lo que acabábamos de ver, mi hermano y yo nos quedamos pegados al televisor, supongo que a la espera de otro momento que nos diera un vuelco a la cabeza, y madre si los hubo; desde una mujer que por culpa de un hechizo se va volviendo vieja gradualmente, niños asesinados para que el brujo (o Warlock) vuele o, y esto me daba pánico, gente que abre su propia tumba. Además, gracias a la película, en un  momento podías leer el auténtico nombre del diablo, cosa que podría causar el fin del mundo de ser pronunciado en voz alta (¡¡¡AA!!! x2).
Al acabar la película, mi hermano y yo sacamos dos conclusiones:
1ª- Teníamos que volver a verla (no la habíamos visto empezar).
2ª- Warlock - luego Julian Sans - nos daba más miedo que Freddy, que ya es decir. Le cogí tanta tirria, que celebré la muerte de su personaje en (SPOILERS) Aracnofobia.
Con el tiempo supe que el film en cuestión era Warlok: El brujo, una película que tenía dos continuaciones más, de las que hablaré en unos párrafos, y que tenía como director a tipo que hizo la de (por entonces) última entrega de Halloween.
Los protagonistas, aparte del mentado Sands (brr), encontramos a la prima del director Bryan Signer (y hermana del de V), Lori Signer, muy guapa por cierto, en el papel de una chica que va envejeciendo veinte años cada día que pasa, y a Richar E. Grant, recordado por...que se joda...la película de las Spicegirls, en el papel del ¿Inquisidor? Redferne. Los tres hacen un buen trabajo, aunque el que más cala entre el público es, lógicamente, Sands como villano de la función. Si bien su voz era rara, como de viejo gracioso, era un cabrón de tomo y lomo que se cepillaba a cuantos estuvieran en su camino, a ser posible de la manera más cruenta e imaginativa posible.
Vista ahora, bueno, aunque Sands haya perdido todo lo intimidante que tenía gracias a las películas que hizo tras esta, y que sus efectos especiales han quedado algo desfasados - pese a que algunas cosas aún siguen estando bastante bien como la batalla en el cementerio -, lo cierto es que sigue siendo una película de aventuras muy entretenida, y por momentos aún consigue ponerte en tensión gracias a la gran banda sonora creada por Jerry Goldsmith, de la que recordamos sobretodo la fanfarria que acompaña a Warlock.
El director Steve Meiner continuó su carrera sin abandonar el fantástico y en el terror, que compaginó con comedias y dramas de encargo, acabando ya a partir de dos mil diez en la televisión. Suyas son la blandurria Eternamente Joven, Mi mejor enemigo, película que veía en bucle en Canal +, la fallida Halloween H20 (o H2O según un taquillero) o una de las películas favoritas del amigo Surfman: Mandíbulas. De Day of the Death no hablo, que me entra alergia.
Con un final cerrado que debió suponer el final de la andadura de Warlock en la gran pantalla, pero ah amigos, el diberini es el diberini, y este film recaudó lo necesario para que hubiera dos continuaciones más, dirigidas por otros directores, ya que Meiner se negó en rotundo a repetir, y en las que incluso en una podemos ver a Zach Galligan (el de Gremlims) como protagonista. Tanto sus argumentos poco inspirados como que técnicamente son muy pobres, estas continuaciones no dejan de ser unas producciones reguleras que dejan bastante que desear - en especial la tercera, donde Warlock es interpretado por el calvo de Dragones y Mazmorras - pero que vistas en conjunto seguramente harán que paséis un rato entretenido.

En resumidas cuentas, divertida película de aventuras con un inmenso Julian Sans y una tremenda (por guapa) Lori Singer. Brujería y satanismo se dan la mano en una película que, si bien ahora ha perdido en cuanto a Fx, no ha perdido en interés.
Muy recomendable, y si de paso hacéis un triplete con las demás películas de la saga lo pasaréis de lujo.

Nota: 6

Sataembre: El Anticristo II / Magic London (1989) de Germán Monzó



Mantuve una breve conversación con el ¿director? Germán Monzó en el último festival de Sitges tras la proyección de su última  película La marca del vampiro, de la que un año de estos hablaré...cuando me recupere del soponcio. Durante la charla, una de las preguntas que le formulé fue cuándo editaría en DVD Magic London, a lo que me contestó entre una amplia sonrisa "si está editada desde 2001". Como en ese momento estaba aún bajo los efectos del ko técnico que me hizo su film, mas que tenía muchas ganas de verla, di por buena la respuesta que me dio Monzó y nada más poner el pie en Madrid fui presto a buscarla por los bajos fondos de internet.
Cabronazo.
Decir que no encontré nada es sería muy magnánimo por mi parte; salvo algún tráiler del VHS, el resto fue más bien una búsqueda infructuosa, con gente que decía tenerla para finalmente no contestarme al segundo e-mail, o en el mejor de los casos, ver carátulas (piratas) con el símbolo de DVD. Al menos con esta búsqueda logré encontrar el cofre con las tres de las Tortugas Ninja por el módico precio de dos euros. Algo es.
Abandonada la búsqueda, que coincidió con el abandono de las negociaciones para conseguir la legendaria Kibris: La ley del equilibrio por parte de CineCutre y el Artistic Metropol, dediqué mis esfuerzos a temas más interesantes, como a potenciar el blog, ahora esta web, o a soltar mierda en el Podcast La consulta del Doctor Loomis, ahora Pelulazas (¡lean y escuchen!). Fue gracias a estos dos factores cuando un día sin venir a cuento, se me presenta la ocasión de poder ver una copia (pirata of course) del dichoso film, a lo que yo respondí con un "te vendo a mi primogénito por ver esa mierda". Tras completar la transacción (lo siento Misingno Jr.) pude sentarme a disfrutar de este film del que sólo había escuchado historias...y ninguna mentía, incluso algunas quedaban sobrepasadas. 

Gracias Germán por este bendito ñordo.

Lo cierto es que al anticristo como tal no se le ve por ningún lado, sólo vemos a un yonki catalán que lidera una secta satánica de quinta regional que se dedica  al secuestro de desdichadas damas (también yonkis). A dichas damas con picotazos en sus antebrazos, se las zumba bajo la atenta mirada de sus fieles, que, si bien parecen sacados de los más selectos poblados gitanos de la periferia, también se las trajinan tras el visto bueno de su señor. Si el pavo es o no es el hijo del demonio es algo que nunca sabremos, pero si lo es, os aseguro que nunca hubo un Damian mejor, ni si quiera Sam Neil. Este al menos en vez de girar su cabeza180º, tuerce su mandíbula sin parar, que es mucho más difícil.
También pululan por este Londres de saldo - las tomas quemadas de archivo reinan sin control, como viene siendo norma - un Víctor Israel que parecer tener ganas de irse al bar más cercano a recargarse con un sol y sombra, un chinorri entrado en kilos pero sabedor (como buen asiático) de artes marciales, mujeres sometidas a sesiones de sado soft y los componentes de una banda de rock, entre los que se encuentra un Ninja que se sacó el curso en CCC, el cual tendrá una batalla a muerte contra este Anticristo para liberar a su novia. Ríete ahora de la trama del Doble Dragon.

Para terminar, decir que según donde busques, la película vendrá firmada por Germán Monzó o como en el cartel del VHS, por Sergio Argento. ¿Un homenaje velado a Sergio Leone y a Dario Argento? Ni idea, pero lo que sí queda claro es que menudo morro gastas señor Monzó.

En resumidas cuentas, puro Monzó con todo lo que ello significa; un aborto fílmico de montaje delirante, actores que no saben ni en qué película están y un guión...¿en serio hubo guión?
Compresible que muchos de los espectadores abandonen su visionado a los cinco minutos, en cuanto a mí, ¡tócala otra vez Sam!

Nota: 666

Sataembre: Evil Toons (1992) de Fred Orlen Ray


Curiosa la filmografía la del director Fred Olen Ray, un personaje que más o menos lo petaba en los videoclubs de los ochenta con película del calibre de (agarraos): Scalps, Honey Bitches, Experimento Secreto o Prison Bitch, amén de ese exploit tardío que es Hollywood Chainsaw Hookers. Títulos la mayoría enmarcados en el género del terror o fantástico en los cuales se llegaría a especializar, pero ya a finales de los noventa-principios de los dos miles encaminaría su carrera dentro de un terreno más lucrativo como es el cine erótico, en el que encontramos films como Thirteen Erotic Ghosts, Bikini Airways Bewitched Housewifes. Todos esos trabajos llegarían a su cenit con la serie de temática homosexual vampírica The Lair, que es según el propio Olen Ray su mejor obra. Si eso no os ha parecido un golpe de efecto digno de Perdidos, en dos mil diez volvió a dar un giro a su carrera, y dirigió pelícu...telefilms destinados al público familiar, como Abner, the Invisible Dog, y que fue compaginando con películas como Super Shark. Falto de talento puede, pero al bueno de Ray no se le puede negar que diversifica a tope.
El film es una mezcla barata de ¿Quién engañó a Roger Rabbit? y Evil Dead, donde un demonio animado, mas bien un diablo de Tasmania azulón, se encargará de matar a un grupo de chicas encerradas en una mansión. Ahora bien, esta mezcla de realidad y dibujos animados está hecho de una manera (muy) barata, pero resuelta con gracia, al usar la física de objetos y personajes "expandibles" propia de una tira cómica. El culmen lo encontramos en unos efectos de sonido reciclados de un capítulo de Tex Avery, que Olen Ray emplea de manera indiscriminada y no sólo con el diablo (que sería lo más lógico) si no que se emplea en el resto de actores. Incluso oímos el sonido de cristales rotos cuando una de las chicas se desprende de la camiseta y la tira fuera de campo. Un detalle que al principio no deja de resultar una bobada, pero que tampoco deja de ser bobada graciosa.
En el reparto encontramos en los roles principales a un ya en decadencia David Carradine en el papel del muerto viviente Gideon Fisk, que luce un maquillaje que haría las delicias de La Hora Chanante, a Arte Johnson, un especialista en doblaje de dibujos animados (Pato aventuras, Scooby-Doo) y al que algunos recordarán como Renfield en Amor al primer mordisco, y a Dick Miller en uno de sus multiples papeles a lo largo de la historia. Mantengo mi toría de que este hombre nació a finales del S.XIX junto al cinematógrafo. Salvo Miller, los dos primeros en ningún momento se toman en serio el film en el que están (como para tomárselo) y simplemente cumplen a ratos, siempre con el piloto automático en modo on. Supongo que tenían en mente el cobrar el escueto cheque que les dieron tras acabar la filmación. Las actrices en cambio, ya pueden actuar como el culo - especialmente la morena salidorra y sus chascarrillos dignos de un club de carretera - que eso acaba por importarnos poco cuando, ni cumplidos los quince minutos de película, las cuatro ya no llevan puesta ni la goma de la coleta. No es para menos, al fin y al cabo estas eran actrices eróticas/ porno que Olen Ray (como siempre) contrató para no tener problemas con que enseñasen cacha.

En resumidas cuentas, diversión de los noventa con aroma de los ochenta y picaresca de los setenta. Mu rica.

Nota: 6/10