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Ricón Misingno: Las dos vidas de Audrey Ross (1977) de Robert Wise


 Una casi olvidada pero muy actual película de "posesiones".


Comprender el boom que hubo en el cine de género durante los años cincuenta, sesenta y setenta, sería una tarea imposible sin fijar la mirada en el director estadounidense Robert Wise, quien, además de atreverse con todos los géneros habidos y por haber - suyos son títulos tan representativos como Ultimátum a la Tierra, West Side Story, Sonrisas y lágrimas o Star Trek: la película - cultivó una dilatada carrera dentro del terror de estudio. No en vano, su estreno en el largometraje fue con la codirección de la secuela La venganza de la mujer pantera, continuando con la adaptación de El ladrón de cuerpos con la dupla Karloff - Lugosi y así ir sumando títulos (The Haunting) y más títulos (La amenaza de Andrómeda) clave hasta llegar la que supuso su último acercamiento al terror como es esta Las dos vidas de Audrey Rose

Una joven llamada Ivy tiene una serie de pesadillas donde muere en un accidente de tráfico junto a una mujer, pero la chica que ve en el reflejo no es ella, sino otra joven. Este hecho desata las sospechas de un viudo quien años atrás perdió a su familia en un (sí) accidente coche, creyendo que el alma de su hija, Audrey Rose, entró en el cuerpo de Ivy en el momento de su muerte.


Aunque en un primer momento, y seguramente sea así, parece que estemos ante una repetición de la jugada/explotación de El exorcista por parte de United Artist - a fin de cuentas, la rentabilidad de estas explotaciones estaban al alza, ya que La profecía fue un revienta taquillas bien valorado por la crítica tan solo unos años antes - los cuales compraron los derechos de la novela homónima de Frank De Felitta, quien además de escribir el guion es uno de los productores, poniendo a un director de prestigio, Wise, al frente de la dirección manejando un presupuesto muy ajustado de unos cuatro millones de dólares de la época. 
La verdad sea dicha, a los de United Artist el intentar emular a Warner les salió regular; el público no entró en una propuesta de terror que se alejaba de lo que se llevaba ahora, uno más directo, en pro de la construcción de un terror atmosférico que parecía de muchos años atrás (y que muchos estaban en aquella época con la vista fijada en La Guerra de las Galaxias) y la crítica, pese a que gustó en general, al igual que el público la acogieron con tibieza en la que destacaban esa lentitud para la creación de atmósfera, y que curiosamente hace unos años era lo que se llevaba. Si es que al final todo vuelve. 


Es cierto que la película avanza lentamente, centrando el foco en la parte científica
que también tenía la película de Friedkin y que años más tardes veríamos en El ente, pasando a explosiones de terror directas como son las pesadillas, realmente visiones, de Ivy, algo que hace cundir el temor entre sus padres, quienes no entienden lo que está ocurriendo en un primer momento, mermando su relación, para luego entrar dentro de un conflicto durante la aparición del padre de Aubrey. Ese momento, en medio de una de esas visiones donde el hombre, sin mostrar dudas, calma a la muchacha como si fuese su padre, marcando el punto culminante de ese cambio con esa pérdida de la esencia de Ivy y el paso a una Aubrey que va tomando el control, trasmutada en forma de las quemaduras que sufrió en el accidente, hasta tener que alejarla del Sr. Rose y finalmente un juicio, marcando con esto el devenir de los acontecimientos. Y es que lo mejor que hace la película es conseguir contagiarnos esa ambigüedad al mostrarnos la reencarnación como algo que puede - las escenas de las quemaduras - y no puede ser - los números no cuadran -, haciéndonos sentir ese mismo miedo a lo desconocido que tienen los padres de Ivy, viendo al Sr. Rose como una amenaza hacia el desconocido que, más que ayudar, intenta alejarles de su hija. Una temática muy actual, ¿no creéis? 


Destacan en el reparto, como la padres de Ivy encontramos a Marsha Mason, quien ese mismo año protagonizó (con nominación al Oscar) ese películón llamado La chica del Adiós, y un John Beck recién salido de rodar con Peckinpah. Anthony Hopkins, bueno, digamos que aquí está muy comedido para el nervio que demostraría unos años después. Decir de Wise, que el buen hombre debía creer mucho en el proyecto, ya que se implicó tanto con el casting hasta el punto de, tal y como hiciesen Friedkin y Donner en sus filmes, remover cielo y tierra hasta dar con Susan Swift quien interpretaría el doble papel de Ivy/Aubrey Rose, marcando así el inicio de su breve carrera de la que destacan esta misma película y aparecer junto a Paul Rudd en Halloween: La maldición de Michael Myers

En resumidas cuentas, una película de terror atmosférica de la cual no esperéis muchos sobresaltos y sí un terror que va dentro de los propios personajes. Sin duda una propuesta diferente, pero sé que muchos sabréis valorar como se merece. 


 

Hatchet 2 (2010) de Adam Green

... y Victor Crowley cogió su hacha. Otra vez.




Tras sobrevivir a una noche inclemente donde ha tenido que ver a sus amigos y familiares morir a manos/hacha del matarife Victor Crowley, Marybeth Dunstan regresa a la civilización donde es captada por el empresario llamado Reverendo Zombie, quien ya aparecía en la anterior y que tiene intereses ocultos por la posesión de ese pantano. A modo de "equipo de rescate", un grupo de catetos armados hasta los dientes comandados por Zombie y a los que se suman Marybeth y su tío, irán al pantano sin esperar que quizás, solo quizás, el hacha no ha dicho su última palabra.

Si en la anterior película teníamos un casting compuesto por actores del género bastante interesante, ahora esa cifra se duplica al darnos a por ejemplo el director Tom Holand (Noche de Miedo), R.A. Mihailoff (La Matanza de Texas III), AJ Bowen (La casa del diablo) o John Carl Buecherl (Fx Re-Animator) entre otros que se unían a los veteranos Parry Shen - en un rol diferente dado que moría su personaje en la anterior, y que esto se acabó convirtiendo en chiste recurrente a cada entrega - y Tony Todd. Quien no repitió fue Amara Zaragoza en el rol de Marybeth, siendo sustituida por el icono del terror Danielle Harris (Halloween 4) quien se quedaría el resto de la saga. Pero sin duda el verdadero protagonista de la cinta es Kane Hodder interpretando el doble papel de Victor Crowley y su padre, siendo en esta segunda parte la que consolidó al matarife como un icono del terror capaz de regar su pantano con la sangre de sus víctimas. Es una delicia verle en pantalla y eso gran culpa tiene el departamento de efectos especiales, los cuales mediante el empleo de métodos tradicionales como son las prótesis y litros y litros de sangre, consiguiendo rizar el rizo y ofrecernos unas muertes que si bien pierden algo de frescura si se comparan con los de la primera entrega, no dejan de ser pura satisfacción gore convirtiendo a los antagonistas en meros monigotes agilipollaos rellenos de sangre a punto de explotar.




Vuelve a la dirección y al guión Adam Green, quien repetiría su labor en todas las entregas de la saga a excepción de la tercera parte al coincidir esta con el rodaje del falso documental Digging Up the Marrow (2014). Se puede apreciar un autoguiño a su anterior film, Frozen (2010), donde vemos en uno de los televisores al personaje de Emma Bell, la cual ha demandado a los responsables de la pista de esquí (¿¡eh!?). 

Sin duda lo más interesante de esta película lo encontramos en que el film comparte el mismo honor que Zombi (George A. Romero 1978) en ser de las pocas producciones sin calificación que fueron capaces de tener un estreno en salas comerciales. Por más que cueste creerlo, esto es debido a que los de la MPAA la calificaron al film como R, lo que suponía un suicidio por esos tiempos, cosa que hizo que sus responsables con Green a la cabeza fueran a una importante cadena de cines con una copia íntegra del film, accediendo ellos a proyectarla sin calificación alguna durante unos días.

Una segunda parte que aún siendo inferior a la primera y tercera entrega consigue resultar entretenidísima gracias sobre todo a su falta absoluta de pretensiones. Ofrece diversión con mucha hemoglobina salpicando/explotando ante la cámara convirtiéndose en pura delicia. 

Vivarium (2019) de Lorcan Finnegan


“Pesadillas suburbiales”
Vivarium abre con una la imagen de un nido donde un pájaro recién salido del cascarón - en realidad un cuco, los cuales ponen huevos en nidos ajenos para así procurar sustento a su progenie - tira al vacío a sus presuntos hermanos para ser el único que ocupe el nido y así ser alimentado por la madre. La naturaleza es cruel, sin duda, y eso es lo que vamos a ver durante sus noventa y siete minutos de metraje: pura naturaleza salvaje. 
Una joven pareja encarnada por Imogen Poots (28 semanas después) y Jesse Eisenberg (Bienvenidos a Zombieland) tras salir del trabajo van a ver unos pisos a una inmobiliaria. El extraño dueño interpretado por Jonathan Aris (Turistas) les llevará a un extraño barrio suburbano, lleno de casas iguales que no parecen tener un fin donde podrán ver la que será "la casa de sus sueños". 
Partiendo de una premisa ya de sobra vista en el género, esto es, un grupo de personas encerradas sin poder salir de un entorno casi de pesadilla, Vivarium aunque a ritmo lento consigue inquietar al espectador al ser muy ambiguo con su trama de la que apenas sabremos apenas nada ni tan siquiera al final de la misma. A ver, no quiero decir con esto que estemos ante algo novedoso, todo lo contrario, Mercero logró lo mismo en 1972 con Jose Luis López Vázquez encerrado en La cabina (a la cual se puede ver que se rinden no pocos homenajes) pero visto el panorama algo es que se fijen en los clásicos y sepan trasladarlos de la menor manera. La parte mala de esto se la lleva su dilatado segundo acto cuando la hiatoria parece no ir más que en círculos, cosa que entiendo que pase tal como está orquestado esta, pero en vista de su último tramo, donde todo se pone interesante, pues quizás el haberse centrado un poquito más en ello habría estado mejor. 
En el apartado interpretivo tenemos a una sobresaliente Imogen Poots, quien se llevase un merecido galardón en la pasada edición del Festival de Sitges, y a un algo desaprovechado pero esforzado Jesse Eisenberg. Completan el reparto los inquietantes Jonathan Aris, Sena Jennings y Eanna Hardwicke quienes cumplen es sus roles malrolleros. 
Sin ser perfecta, esta scifi minimalista se revela como una nada sutil metáfora de la pesadilla que supone el aislamiento personal sumada a la necesidad de todo ser de tener libertad, y sinceramente dada la situación que tenemos en la actualidad puede caer a más de uno cual mazazo en los pendientes reales.

Cartelicos: #pornovenganza


Lo mejor: un cortometraje que promete una vuelta de tuerca al trillado concepto del home invasion, además de suponer el inicio de algo más grande.

Lo peor: que te deje con ganas de más.

Lo que se espera de ella: considerando que hablamos un cortometraje llamado #pornovenganza debemos esperar lo inesperado.
Saber lo que se cuece en el interior de la mente demente del Señor López Vacas dará miedo, sí, pero también interés.

Ghost of the Needle (2003) de Brian Avenet-Bradley


Retrato de un asesino muy sieso.

Jacob (Brian Avenet-Bradley) es un modernillo de la gran ciudad (¿de cuál? ni idea) y fotógrafo/asesino en serie con ínfulas artísticas a tiempo parcial; saca fotos a mujeres sin que ellas lo sepan, luego las aborda con el pretexto de que le sirvan de modelos para posteriormente asesinarlas en una destartalada e inmensa fábrica industrial que le sirve tanto de estudio como de matadero. No contento con ello, tras sus fotografías oculta otras en las que pueden verse los cuerpos de sus víctimas. También pululan por ahí el padre y el promotor de Jacob quienes dada su indiscreción pondrán al protagonista en más de un aprieto.

Cinta indie que en una machada digna de Robert Rodrígez, dirige, produce, escribe, edita y protagoniza Brian Avenet-Bradley, quien por aquél entonces solamente tenía un crédito como director en su haber – Freez'er, para mí desconocida, aunque quien la ha visto no la recomienda demasiado -, y aquí nos ofrece una vuelta de tuerca a lo visto en el film El fotógrafo del pánico, salvando claramente las distancias dado que nos encontramos ante una película que resulta en ocasiones muy pesada, densa en su desarrollo, hasta que puntualmente se pone en materia y vemos algún asesinato, pero ojo, salvo en dos o tres momentos a penas vemos una gota de sangre, no vaya a ser que se hieran sensibilidades.

El modus operandi de Jacob de abordar a sus víctimas, las constantes peleas con el padre y el tira y afloja con el promotor se repiten hasta el hastío, y no hay un giro interesante hasta la hora de metraje, donde la trama deriva a una especie de análisis del propio asesino en un evidente homenaje al personaje de Joe Spinell en Maniac, pero esto tampoco cuaja del todo, porque todo está contado de la manera más sosa y atropellada posible. Y ese es el mayor de los problemas que aqueja este proyecto: nos encontramos ante una película que por ir de solemne peca de ser muy sosa.

Aún con todo, la película consiguió ganar sendos premios en el Festival fantástico de Reino Unido y en el Fright Fest aunque en apartados técnicos, donde ciertamente se encuentra la parte más trabajada de toda la película.

Por lo demás, actores que parecen estar actuando en una obra de teatro –el que interpreta al padre parece estar más perdido que un pulpo en un garaje – siendo la mayoría de ellos desconocidos recién salidos del circuito independiente. 

Se agradece el esfuerzo de Bradley haciendo de hombre orquesta, pero es de esas películas que quizás si se hubiese delegado en más gente el resultado hubiese sido mejor, o al menos más animado.

Trick 'r Treat (2007) de Michael Dougherty

Pesadillas festivas.


Es curioso como algunas películas reseñadas en esta página por h o por b no obtuvieron un estreno en cines. Ya fuese por su calidad, su apartado técnico, artístico o incluso sus pretensiones más comerciales, no consiguieron llegar a la gran pantalla con el consiguiente, como veremos a continuación, enfado de sus responsables. 

Uno de los casos más claros lo encontramos en esta traducida en estos lares como Truco o Trato: Terror en Halloween

Dirigida por Michael Dougherty - guionista de cabecera del director Bryan Singer, quien además apadrina este film; suyos son los libretos para la saga X- Men o la fallida Superman Returns – quien aquí encaraba su debut en la dirección con un film de segmentos autoconclusivos muy en la línea de lo visto en su momento en la saga Creepshow o en los cómics de la EC, aunque añadiendo para la ocasión un hilo conductor tan interesante como es la noche de Halloween. Las historias incluyen todos los tropos típicos tópicos (decidlo varias veces seguido) del folklore de la noche de todos los santos - yendo de vampiros a asesinos en serie pasando por fantasmas y leyendas urbanas como son las chucherías envenenadas-,  pero dados la vuelta  para regocijo del personal, además de reunir a un cast de campanillas con actores y actrices reconocidos por el público entre los que destacan Anna Paquin y Brian Cox.

Es decir, por lo que os cuento, esta debería de ser una película que a poco de habérselo sabido montar los de Warner (su productora) deberían haber arrasado en las taquillas de todo el mundo, ¿no? Pues no.

Como dije al inicio de la reseña, aunque llegó directamente a DVD, en un principio se pensó en un estreno en salas comerciales, en EE.UU al menos, pero no en Halloween como cabría esperar sino meses más tarde. Esto se debió a que como cada año por esas fechas, la saga SAW estrenaba su nueva entrega, la cuarta para ser más exactos, cosa que hizo que Warner retrasase el estreno de la película de Dougherty y así no competir en taquilla en una batalla en la que tenían las de perder. Sobra decir que esta acción enfadó al director, pero más cuando la fecha de estreno pasó de 2007 a 2008, luego a principios de 2009 hasta que finalmente se estrenó directa a video a mediados de ese año, haciendo que el siguiente proyecto de Dougherty como director, la notable Krampus: Maldita Navidad (2015) pasase a Universal y que acabaron por dejar en el limbo una secuela que por desgracia jamás nos llegó.


Sin duda alguna una de las películas más frescas, estimulantes y, por qué no decirlo, referenciales que podréis encontrar entre estas páginas. Si todavía no la habéis visto, dadle una oportunidad porque estoy seguro que no os dejará indiferentes.

Gacy, el payaso asesino (2003) de

El payacho que aburría.

Gacy, el payaso asesino nos narra los a priori interesantes últimos días en libertad del infamemente célebre asesino John Wayne Gacy, quien durante los años 1972 a 1978 violó y asesino a más de una treintena de jóvenes en la ciudad de Chicago, a los cuales enterraba en el sótano de su casa haciendo que esta oliese peor que una cuadra al sol. Ciudadano modelo de su comunidad, padre y esposo dedicado, el  mote de “Payaso asesino” le venía dado que el bueno de John se disfrazaba de un sosias de Bozo el payaso - Pogo - para realizar obras de caridad entre los niños del barrio, es decir, esta película tiene un payaso que asesina a gente ¿Dónde hay que firmar?

Cuando una película que debería tratar sobre la vida, obra y (ningún) milagro de un asesino en serie dedica más tiempo a la plaga de insectos que hay su sótano que a los asesinatos en sí sabes que hay un problemón muy gordo tras ella. Y no, ni tan siquiera el disfraz de payaso hace a penas aparición en pantalla – solamente en el asesinato de la bañera y de pasada para cubrir expediente -, así que el resto del metraje está dedicado en exclusiva a ver el rutinario día a día del protagonista, entrever su homosexualidad latente, los abusos físicos que le infligió su padre (interpretado por el rocoso Adam Baldwin) cuando este era un chaval y el modo que tenía de engatusar a sus potenciales víctimas. Esto pese a no ser el colmo del dinamismo, son cosas que deberían verse en pantalla cuando se habla de un serial killer, incluso resultarían interesantes si estas fuesen rodadas con cierto dramatismo por parte del director Clive Saunders - su film más destacado es este, con eso ya os estoy diciendo todo -, pero por desgracia la historia avanza con una parsimonia absurda y a poco que indagues un poco en torno a la figura del matarife te das cuenta que han desechado mucho material escabroso – el tipo se ensañaba tanto con sus víctimas que incluso llegaba al punto de castrarlas en vivo para acto seguido despellejarlas - en pro de ajustarse al tarjet televisivo. Cosa contradictoria cuando bien le cascaron una sorprendente calificación R (?)

Por cierto, cabe destacar  que al estar rodada en digital televisivo la imagen tiene una calidad más cercana al falso documental que al de una película, esto hace que de manera inconsciente se esté beneficiando a la narración al aportar cierto cariz de realidad, pero como casi todo en este telefilme podría haber dado más de sí si se hubiesen rodado más asesinatos, dotándolos de una sordidez que ya podíamos ver en algunas partes de, por ejemplo, Henry, retrato de un asesino (1986, John McNaughton). En según qué casos menos es más.

Como suele ser norma en estos telefilmes, el reparto está compuesto de muchos rostros televisivos, destacando el buen trabajo interpretativo de Mark Holton como Gacy, siendo lo mejor de sus eternos ochenta y ocho minutos de duración. Holton es conocido por el fandom  por aparecer junto a Jennifer Aniston y  Warwick Davis en la primera Leprechaun (1993, Mark Jones), repitiendo rol este mismo año en Leprechaun Returns (2019, Steven Kostanski).

Un aburrido y nada emocionante biopic en el que únicamente puede salvarse la interpretación de Holton. El resto un drama telefilmesco del que hay muchos y mejores ejemplos que veremos a continuación.

Manos: The hands of fate (1966) de Harold P. Warren

Palmas, palmitas, palmas de Mallorca.

Una familia típica estadounidense, conformada por una madre catatónica (Diane Adelson), un padre de rostro granítico (Harold P. Warren), una niña chillona (Jackey Neyman Jones) y un perrito simpático - el único que cobró (un solomillo) de todo el reparto -, se pierden en el basto desierto. Cansados de tanto va y ven por carreteras secundarias, deciden hacer noche en una extraña chabola custodiada por el no menos extraño Torgo (John Reynolds), que, aunque reticente a dejar pasar dentro a la familia, finalmente accede tras mirar el cu quedarse prendado de la belleza de la madre. Lo que no saben es que Torgo es sirviente del diabólico El Maestro (Tom Neyman) quien está siempre a la búsqueda y captura de pardillos para sacrificar a su Diox particular: Manos.

Lo que comenzó siendo la descabellada apuesta entre un vendedor de pesticidas, el propio director Harold P. Warren, y un guionista de éxito, Stirling Silliphant autor de El coloso en llamas (1974), en el que se jugaron que Warren no lograría rodar una película de baj(ísim)o presupuesto - 19.000 dólares - y hacer de ella un éxito de taquilla, acabó convirtiéndose en una de las películas con más culto de la historia del cine...y ya. Porque fuera de ese culto conseguido durante años y años entre los fans fatales - los mismos que encumbran a "films" como Troll 2 o What is it? -, por mal que nos pese hay que reconocer que salvo la historia que hay tras su producción, Manos: The hands of fate es un truño como la tapa de un piano.

Un director que no tenía idea de realización pero sí mucho mal carácter, un rodaje insoportable en el desierto (bichos incluidos), un guión escrito entre bajones de LSD y un reparto de actores sin experiencia pero mucha oligofrenia/droga - el bien sabido que John Reynolds hizo todas sus tomas drogado y que falleció por ello -, fueron los factores unidos a que la cámara tenía el obturador roto, haciendo que cada toma durase treinta y dos segundos exactos, hicieron de esta película una obra atípica dentro del panorama de producciones casposas de la época, aunque cabe decir que en su momento no destacó ni tan siquiera en los drive in de la época, algo raro dada la (nula) pretensión de los programadores de esos sitios, siendo relegada de manera temprana a la televisión donde quedaría olvidada hasta que fue rescatada por el mítico programa Mystery Science Theater 3000, siendo un fenómeno entre los jóvenos estadounidenses comenzando así su andadura hacia el culto.

Una mierda, pero una mierda entrañable y eso ya es mucho decir.

Pasado, presente y futuro: Chopping mall, Aquaman y Capitana Marvel



El pez y la alienígena se van al centro comercial.

Iniciamos este "Pasado, presente y futuro" con dos superhéroes, uno de DC y otra de Marvel, dispuestos a reventar las taquilla mundial y un slasher tecnológico ochentero (tres términos que deberían ir más a menudo de la mano) dirigido por el gran Jim Wynorski. 

Sin más demora, comencemos.

Pasado: Chopping mall (Robots Asesinos) - Jim Wynorski, 1986.


¿De qué va? 

En un centro comercial canadiense han implantado una serie de robots último modelo con todos los avances en cuanto a armamento no letal se refiere, capaces de ser tan implacables como persistentes en su cometido de salvaguardar el inmueble.Algo excesivo sin duda, pero nadie esperaba que por culpa de una tormenta eléctrica, los robots sufriesen un CORTOCIRCUITO, convirtiéndolos en asesinos en serie que irán masacrando a todo aquél que pulule por el centro fuera de horario comercial.

Dirección

Un primerizo Jim Wynorski en su segundo film acreditado como director antes de pasarse a dirigir porno soft, Munchies, ser el ojito derecho de la factoría Asylum, secuelas infames de los Ghoulies y películas de perritos que salvan la Navidad, y que en esta ocasión simplemente cumple en su función, algo que no se podría decir de algunos trabajos posteriores. Según cuentan, en el rodaje se llevó a matar con la actriz Suzee Slater, cosa que hizo que su personaje se redujese a la mitad y tuviese un final, digamos, explosivo...

Intérpretes

Como final girl tenemos a nada más y nada menos que a la mítica Kelli Maroney, A.K.A, Samantha Belmont de La noche del cometa (1984), y en roles más secundarios a una Barbara Crampton post Re- Animator (1985), Russell Todd (Viernes 13: Parte 2), Karrie Emerson (Evils of the night) y a modo de cameos unos Dick Miller y Gerrit Graham (El fantasma del paraíso) quienes pasaron únicamente a saludar.

Lo mejor

Su falta total y absoluta de pretensión/vergüenza capaz de pasar al lado oscuro al personaje de Johnny 5 por triplicado. La estética ochentera de la que hace gala con orgullo. El protagonismo de Kelli Maroney, quien pasa de ser la mojigata del grupo a una Sarah Connor capaz de desarmar a los robots de una patada en el culo. El final no deja de ser un homenaje a Tiburón (1975), así que todo bien.

Lo peor

Dejar a Bárbara Crampton en un papel secundario debería estar penado por la ley. Los robots en cuestión nunca parecen una amenaza, todo locontrario, parecen cafeteras cromadas que bien podrías mandar al desguace con un matamoscas. No se aprovecha el espacio donde se ambienta, reduciéndolo a unas pocas secciones por las que los protagonistas pasan una y otra vez como en un bucle.

La escena

La muerte de Dick Miller, electrocutado por el táser de uno de los robots.

La frase

- "Gracias, que pase un buen día." (Los robots)

Curiosidades

De sobra sabida pero siempre es agradable recordar que en Commando (1985) se rodaron varias escenas en este centro comercial.

¿La recomendaría? 

Sin duda. Como entretenimiento falto de pretensiones, claro y directo funciona a las mil maravillas. Darle una oportunidad y seguro que la veréis de principio a fin.


Presente: Aquaman (2018) de James Wan



¿De qué va? 

Tras los sucesos narrados en La liga de la justicia, Aquaman es un reconocido metahumano que trata por todos los medios salvaguardar los mares de todos los males que puedan acechar. Pronto la cosa cambiará, ya que la tierra firme será amenazada por el Reino de Atlantis, el hogar natal de nuestro héroe quien se verá arrastrado a una búsqueda contrarreloj de una reliquia que podría poner fin a la contienda. 

Dirección

El malayo James Wan es un viejo amigo por estos lares. Conocido por su magnífica labor en el terror como son las dos primeras partes de Saw, Silencio desde el mal, las sagas Insidious o El caso Warren, pero lo que de verdad llamó la atención de los grandes estudios fue lo bien que se manejó con la séptima entrega de Fast & Furious haciendo que Warner contase con él para llevar a buen puerto (JA) las aventuras del héroe acuático por excelencia, y en vista del resultado final, muy bien visto. 

Intérpretes

Jason Momoa como  Lobo  Aquaman, Amber Heard como Mera y Patrick Willson como el Rey Orm en los papeles principales, pero lo bueno llega al ver la cantidad de secundarios de lujo con los que cuenta la cinta; estos son, atención: Willem Dafoe, Nicole Kidman, Temuera Morrison, Dolph Lundgren, Graham McTavish (John Rambo) y Randall Park (The disaster artist) entre otros. Casi nada.

Lo mejor

No deja de ser un Masters del Universo bajo el mar con todo el divertimento que esto implica. A Momoa y a Heard les sientan como un guante sus personajes y se ve que lo están disfrutando al cien por cien. Wan siempre es garantía de que al menos bien rodada estará, a parte de meter algún que otro guiño cómplice a los fans de horror, cosa que es de agradecer. Los primeros diez minutos con Atlanna y Tom Curry son oro puro. La construcción de personaje e interpretación de Patrick Willson como villano de la cinta del cual comprendemos cada acción por el bien de su pueblo. los efectos especiales está realmente conseguidos.

Lo peor

Se alarga demasiado la parte situada en Sicilia, que, pese a ser necesaria para dar un desarrollo emocional entre los personajes, se ve como algo que de no estar ahí hubiese dado igual. Manta negra, me encanta como está descrito y sus motivaciones, pero se desaprovecha al solamente presentárnoslo para siguientes entregas donde seguramente pase a ser el villano principal. Los modelados faciales parecen sacados de Ken y Barbie. Muy avanzados los de Atlantis, sí, pero como los de Wakanda eligen a su Rey mediante un combate a muerte.

La escena

La llegada a la Fosa. Una escena que hará gozar a todo fan que sueñe con que un día se adaptará buenamente a Lovecraft.

La frase

"Pues creo que hemos empezado la casa por el tejado. A apechugar." (Aquaman en una clara crítica al DCU)

Curiosidades

El piloto que lleva a nuestros protagonistas al desierto del Sahara es nada más y nada menos que Leigh Whannell, amigo, guionista y ocasional actor de Wan con quien ha trabajado desde sus inicios.

¿La recomendaría? 

Dentro de la locura generalizada que supuso La liga de la justicia (2017), Warner ha sabido frenar y tomarse su tiempo en construir algo que de verdad mereciese la pena. Tarde o no, Aquaman ha resultado un soplo de aire fresco y un entretenimiento de primer orden para todos aquellos que todavía esperábamos algo.

Futuro: Capitana Marvel (2019) de Anna Boden y Ryan Fleck


¿De qué va? 

Carol Danvers, una soldado Kree cae a la Tierra tras una batalla contra su nemesis la raza Skrull. Ya allí no sólo se dará cuenta que los Skrulls caminan entre los humanos, sino de su auténtica procedencia.

Dirección

 Anna Boden y Ryan Fleck en el primer tandem de directores dentro de Marvel si obviamos lo que pasó con la primera Ant-Man. Ambos conocidos por películas más orientadas hacia el drama como son Half Nelson (2006), Sugar (2008) o La última apuesta (2015) donde coincidieron con Mendelsohn, esta es su primera película de estudio.

Intérpretes

Como es norma en la casa de las Maravillas, reparto de lujo encabezado por Brie Larson y Samuel L. Jackson como una pareja que puede rivalizar con la de Memoria Letal, y secundados por Annette Bening, Jude Law, Lee Pace, Djimon Hounsou, Clark Clegg, Ben Mendelsohn y Gemma Chan. Casi nada.

Lo que se espera de ella

La antesala perfecta a End Game y la presentación en sociedad de una heroína que seguro dará mucho que hablar en el futuro del MCU.

La escena

Carol en el metro dándole la del pulpo a un Skrull camuflado como una ancianita de aspecto adorable.

La frase (promocional)

 "Más alto", "Más lejos" "Más rápido" en homenaje al cómic.

Curiosidades

Se tanteó a Keanu Reeves como Mar-Vell, pero por problemas de agenda su rol pasó a Jude Law.

¿La recomendaría? 

Todo lo que ha hecho y hará Marvel es garantía de calidad dentro de un concepto que todavía ni imaginamos en su repercusión dentro de la historia del cine. Una piedra más en ese mural que aún a once años vista sigue sorprendiéndonos...y nosotros encantados de poder asistir en directo.

Don't Hang Up (2016) de Damien Macé y Alexis Wajsbrot


Si lo de "caranchoa" nos pareció poco...

Es por la noche. Suena el teléfono en un chalet del típico barrio residencial estadounidense. Una somnolienta mujer contesta. Su cara torna poco a poco en un rictus de terror; al otro lado del aparato una voz informa que alguien armado se ha colado en la casa y está a punto de entrar en la habitación. La mujer lógicamente desesperada, se atrinchera a la espera de que la gente tras el teléfono la ayude...pero nadie ha entrado. De pronto risas. Todo se trata de una broma pesada orquestada por una pareja de chavales, quienes en sus ratos libres se dedican a grabar este tipo de situaciones para luego colgarlas en la red. Un "negocio" bastante lúdico que les da no poca fama dentro del mundillo de las pranks (putadas) de internet. Pero no saben que sin darse cuenta han jodido a la persona equivocada, y ahora la broma se la van a hacer a ellos. 

Desde Inglaterra nos llegó en 2016 este curioso home invasion el cual señalaba las evidentes, aunque aquí (claro está) llevadas al extremo, carencias morales de algunos elementos que pululan por internet como puedan ser ciertos youtubers o influecers, quienes por un puñado de "me gusta" venderían a su propia madre. Teniendo en mente ese punto de partida, el guionista Joe Johnson escribe una historia con ciertos altibajos que en cierto modo supone una relectura del clásico de Fred Walton Llama un extraño (1979) añadiendo unos nada sutiles guiños al slasher de los 90 - según cuenta, sus principales referentes fueron las películas Scream (1996, Wes Craven) y Sé lo que hicisteis el último verano (1997, Jim Guillespie), ambas cintas con guión de Kevin Williamson - solamente actualizando ese factor de incertidumbre que suponía el no saber quién había tras el teléfono a el no saber quién hay tras la pantalla del móvil/ordenador. ¿Es esto un argumento novedoso? No, en realidad los peligros que esconde la red ya se nos vienen avisando desde lejos, sirva de ejemplo ese ataque de ansiedad fílmico llamado Megan is missing (2011, Michael Goi), donde esta temática era tratada de una manera tan cotidiana, tan cruda - recordemos la escena del barril - que asistíamos horrorizado a algo que verdaderamente podría suceder.


Por suerte para nosotros en esta ocasión la introducción de personajes es breve y directa, haciendo que los protagonistas sean tratados desde el minuto uno como dos capullos integrales que únicamente se sienten realizados cuando consiguen poner a la gente al límite, por no hablar del grupo de gilipollas personajes que les rodean, a cada cual más antipático como son la novia con secretos, el amigo que les ríe las gracias o los padres que no saben si tienen un hijo o un caniche con camiseta. Quizás el personaje de Gregg Sulkin sea con quien consigamos empatizar más, no en vano es "el protagonista" de la historia, pero siendo sincero en ningún momento me importó demasiado si el chaval sobrevivía a la noche o no. Con esto no quiero decir que los actores hagan un mal trabajo, todo lo contrario; sus personajes son descritos de manera tan asquerosa que consiguen serlo, y eso tiene su mérito. Otra cosa es que sean descritos de una manera más plana que el papel de fumar y no se nos hable demasiado de ellos salvo dos o tres apuntes al comienzo de la película. Destacar el pequeño pero decisivo papel de Sienna Guillory como primera víctima de los chavales.


Los responsables del film fueron Damien Macé y Alexis Wajsbrot, viejos conocidos de la industria por hacer los Fx de diversas superproducciones como son Sherlok Holmes (2009 Guy Ritchie) o Watchmen (2009, Zack Snyder), dejándolo patente en este film con el secuencia que sirve de presentación más alguna escena localizada de cara al final. Esta fue su carta de presentación como directores...y también su último trabaho, dado que no han vuelto a ponerse en tras la cámara. Eso sí, Waisbrot sigue ejerciendo su labor como responsable de efectos para películas de la Marvel nada más y nada menos.


Pese a tener una historia que tiene un inicio rompedor pero que acaba flojeando, como entretenimiento sin pretensiones va más que sobrado. Técnicamente impecable, nos encontramos ante una rara avis dentro del colmado subgénero de casas invadidas, por tanto os recomiendo al menos darle una oportunidad.

Feliz día de tu muerte (2017) de Christopher Landon

Feliz, feliz en tu...

Vive. Muere....y vuelve a morir.

Todos coincidimos en que vivimos unos tiempos rarunos en lo que se refiere al cine de terror; las fórmulas se agotan, las historias enganchan cada vez menos, secuelas tardías, muchas películas optan por un menor presupuesto para así sacar mayor rentabilidad dejando la calidad a veces por los suelos y la creatividad de los directores/guionistas están más atadas en corto de lo que llegamos a imaginar. Pero para nuestra suerte, la productora Blumhouse ha sabido dar con la tecla exacta para lograr que al menos haya un empaque de calidad tanto por delante como por detrás de las cámaras, resucitando a viejos iconos del cine de terror (La Noche de Halloween), apostar por las nuevas espadas (Oculus), consiguiendo megaéxitos nivel de taquilla con una facilidad pasmosa y de paso lograr la difícil tarea de colmar las expectativas del siempre “complejo” gran público que demanda su dosis de sangre en taquilla pero que a la vez sirva como un entretenimiento 100% palomitero (en el mejor sentido de la palabra).

Y este es el caso de Feliz día de tu muerte.

Con un comienzo, en teoría, de slasher rutinario conocemos a nuestra protagonista Tree (la en principio odiada y luego amada Jessica Rothe) amaneciendo el día de su cumpleaños tras una noche de borrachera. El problema es que no está en su cama, sino en la del pipiolo Carter (Israel Broussard) quien la acompañó la noche anterior. Rápidamente huye de allí en dirección a su Colegio Mayor topándose en el camino con varias de sus compañeras que la recuerdan una inminente fiesta que habrá por la noche. De camino a la fiesta, Tree se topará con un extraño individuo ataviado con una máscara del equipo local de fútbol americano - una máscara de bebé diseñada por Tony Gardner , quien en los 90 también diseñaría la icónica máscara de la saga Scream - y que la perseguirá hasta finalmente asesinarla...¿o no? Porque nuestra protagonista se despertará de nuevo en la cama de Carter, dudando si lo que ha visto ha sido un mal sueño o la realidad.

Nos encontramos con una cinta que mezcla con bastante ingenio y buen tino el terror y la ciencia ficción con la vista siempre puesta en cierta película de los noventa protagonizada por Bill Murray, la cual es mentada en cierto punto, pero en vez de tener a un fanfarrón presentador de cuarenta tacos tenemos a una pija universitaria de fraternidad a la que un asesino quiere matar. Curiosa mezcla que nunca llega aburrir para nuestra suerte, ya que con cada nuevo deceso de Tree tenemos la oportunidad de ver cómo toma el día de una forma u otra, aportando además de espectáculo visual - las muertes, aunque ligeras de sangre, son muy variadas además de estár bien rodadas - un empaque mayor al conjunto que podía haberse quedado corto.

Dirige Christopher Landon - el hijísimo del recordado Michael - quien a finales de los dos miles se anotase un tanto al escribir mega éxito Disturbia (2007) y que hará unos años dirigiese la mejor entrega de Paranormal Activity: Los Señalados (2014) para encadenar con la divertida Zombie Camp (2015) y que aquí vuelve a demostrar su buen hacer tras la cámara, aunque más comedido en cuanto a nivel de violencia de lo que nos tiene acostumbrados para evitar así la temida calidfR. Cosa lógica por otro lado al tener a Universal detrás, pero bueno, soñar es gratis.

Entre las curiosidades destacar que el guión original de Landon y Scott Lobdell contenía una altísima cantidad de escenas explícitas debido a la cantidad de muertes de Tree a lo largo del film, cosa que se rebajó en una segunda reescritura para evitar la tan espeluznante calificación R, haciendo que Lobdell no acabase muy contento con el resultado final. Otra curiosidad es que durante los primeros pasos de la producción, allá por 2008, la cinta iba a estar producida por Michael Bay e interpretada por...Megan Fox.

Queda decir que, como viene siendo habitual en la Blumhouse, la película fue un absoluto éxito con una recaudación sólo en EE.UU de casi 50 millones de dólares, costando apenas 5 millones de presupuesto. Ahí es nada.

Pese a ser tener una vena más cómica que terrorífica, Feliz día de tu muerte es de las mejores opciones actuales dentro del género y bien seguro que la disfrutaréis de principio a fin.

Top 5: Películas de Halloween para Halloween.

¿Qué esperabais? ¿A Jack Skellington?

Venga ¡que corra la cerveza de calabaza!

Digámoslo así: Ni Navidad ni pollas en vinagre; la mejor festividad del año es Halloween. Adornos, disfraces, mujeres y hombres que pierden toda compostura en pos de beber chupitos de gelatina...¡TODO! es maravilloso la víspera del 1 de noviembre y más aún si eres un fanático del cine de terror como (ejem) yo.
Para este año, a parte de haceros la consabida recomendación de films de terror para esta fecha, quiero recomendar las películas que están ambientadas en Halloween o que tengan esta festividad como parte importante en la trama.

Sin más dilación, he aquí mi Top 5 de Películas de Halloween para Halloween.

5 - La casa de los 1.000 cadáveres (2003) de Rob Zombie con Chad Bannon,  Sid Haig,  William Bassett,  Karen Black,  Bill Moseley, Michael J. Pollard,  Joe Dobbs y Sheri Moon Zombie.
Venga, tocaos fanboys, tocaos...
¿De qué va? Un grupo de viejóvenes se adentran en las profundidades de la América sureña para buscar al asesino en serie Doctor Diablo. Pronto se darán cuenta que el buen  Doctor será el menor de sus males...
Lo mejor: El grupo de maníacos comandados por el ya mítico Capitán Spaulding (Sid Haig), el uso del tempo narrativo que hace gala Zombie (en ocasiones brutal y en otras comedido hasta sacarte de tus casillas) el tramo final dentro del laboratorio y los momentos homenaje a las estrellas del cine de terror.
Lo peor: Zombie en ocasiones peca de añadir todo lo que se le pasó por la cabeza al escribir el guión (cosa nada rara en un primer film) y queda algo sobrecargado su conjunto. Algún que otro personaje secundario fostiable hasta dejarle en el suelo, pero es lo suyo.
¿La recomendaría? Zombie construye su mejor film junto a la secuela de esta, Los Renegados de Diablo (2005), y consigue que nos volvamos a (re) comer las uñas con la tensión que provocan sus escenas rodadas con una mala uva oficio increíble. Para ir abriendo boca, nada mejor.

La sonrisa de la felicidad.
4 - El aprendiz de satanás (2004) de Jeff Lieberman con Alexander Brickel,  Katheryn Winnick,  Stephen Graham,  Amanda Plummer y Wass Stevens.
¿De qué va? Un jovencito fan de Satán (y de Carabanchel) encuentra durante la pedida de caramelos a un hombre que reúne todas las características para ser el mismísimo señor de las tinieblas, máscara incluida. El resto mejor lo veis porque no tiene desperdicio.
Lo mejor: Lo gamberra que es de principio a fin, una maravilla en cuanto a nivel de ambientación y representación de lo que significan esta fiesta allá en los USA y los actores, pese a estar dónde están no lo hacen para nada mal.
Lo peor: No lo peor, pero la factura televisiva le pesa algo, pero no mucho. En cierto momento de cara al final la trama entra en una especie de bucle que por suerte se ve resuelto en su término.
¿La recomendaría? Una de las primeras películas que alquilé en videoclub para ver en Halloween, mostrándome un mundo más allá del cine "convencional"y que sin duda os dejará un buen sabor de boca si optáis por ella. Mala leche en barra muy, muy, pero que muy divertida.

Happy, happy Halloween...
3 - Halloween III: El día de la bruja (1983) de Tommy Lee Wallace con Tom Atkins,  Stacey Nelkin,  Dan O'Herlihy,  Ralph Strait,  Michael Currie, Jadeen Barbor,  Bradley Schachter, y Garn Stephens.
¿De qué va? Una serie de inexplicable crímenes, todos ellos relacionados con la festividad de Halloween (especialmente sus máscaras) hace que el GRAN Tom Atkins vaya a investigar qué ocurre.
Lo mejor: En su momento se vio mal, pero saber apartarse de la saga iniciada por Carpenter fue un acierto, el tono festivo donde es más Halloween que en cualquier otra entrega de la saga, los actores, la dirección de Wallace y sobretodo esa canción y esta BSO.
Lo peor: Algún apunte del guión resulta pelín caótico por incomprensible. Si esperas otra desventura del buen o de Michael lo llevas claro.
¿La recomendaría? No llega al nivel de tensión y sobriedad de la primera entrega, pero tampoco es que lo necesite. Todo en  Halloween III: El día de la bruja es un tren de la ídem perfecto para esta noche en la que las emociones fuertes siempre son necesarias.

2 - Halloween (1978) de John Carpenter con Jamie Lee Curtis, Donald Pleasence, Nancy Loomis, P.J. Soles, Charles Cyphers, Kyle Richards y John Michael Graham.
¿De qué va? De niño, Michale Myers asesinó a su hermana mayor el día de Halloween y años después escapa del manicomio en el que se encuentra para volver a casa por estas entrañables fechas.
Lo mejor: El manejo de la tensión por parte de John Carpenter, el personaje de Myers - de quien sabemos poco y mejor así - siempre acompañado de su máscara de capitán Kirk, Jamie Lee Curtis llegando a ser la Scream Queen de todos los tiempos (sí, lo fue en El tren del terror, pero yatusabe) y un Donal Pleasence por momentos peor que el propio asesino.
Lo peor: Posiblemente ciertas cosas se hayan quedado desfasadas sobretodo a nivel argumental y a nivel de casquería, pero eso ya sería de muy tiquismiquis.
¿La recomendaría? El clásico entre los clásicos de Halloween. Se dice que con ella se inventó el slasher y el concepto del psico killer moderno...cosa que es mentira, pero Carpenter lo hizo también que, coño, casi cuarenta años después te lo llegas a creer.

Recomendable ver acto seguido su segunda parte, llamada por estos lares con el sugerente nombre de ¡Sanguinario!, y que siempre tendrá un hueco en mi corazón.

Ha estado muy reñido, pero no ha podido ser que Carpenter consiguiese el trono de oro (no me matéis fans del autor de Fantasmas de Marte), pero antes de pasar al número uno quisiese recordar a las películas que no han llegado a entrar por diversos motivos. Por si os quedáis con ganas de más:

- Slugs, muerte viscosa (1988) de Juan Piquer Simón. Aportación patria a la lista, aunque ésta tenga de ambientación española lo que yo de lapón, con una Monster Movie de la mano del internacional Juan Piquer Simón. Si bien consigue transmitir la sensación de estar en un pueblecito del medio este norteamericano (Inglaterra en realidad) por contra la sensación de estar en Halloween se disipa según avanza la trama. Con todo resultan muy divertidas las babosas asesinas.

- Halloween, el origen (2007) de Rob Zombie. Sí, lo sé, meter precisamente esta de Zombie hubiese estado mal y me hubiese canjeado más de un capón por parte algún fan, pero lo cierto es que le quedó tan bien que por momentos (preparando para abrir el paraguas anti-hostias) logra apartarse con bastante tino de la original por su hipervitaminada violencia. Incomprendida lógicamente en su momento al igual que su más irregular segunda entrega (2009).

Tales of Halloween (2010) de varios directores. Buen compendio de historias, en las que vemos nombres como el de Darren Lynn Bousman, Neil Marsahall o Lucky McGee. Lo malo es que vemos muchas historias que acaban resultando bastante flojas - sirva de ejemplo la que cierra la cinta es mala por no decir bochernosso - pero sin duda si la veis os alegrará la noche gracias a lo macarra que es y a sus innumerables referencias al cine de terror.

-  The Houses October Built (2014)  de Bobby Roe. Curiosamente esta iba a ser el número cinco del Top, pero finalmente me decanté por La casa de los 1.000 cadáveres. Y es una pena, porque de las "recientes" es la que mejor consigue mantener el tipo en cuanto a nivel de sustos como representación de la festividad de Halloween. Si tenéis tiempo entre tanta película no lamentaréis su visionado. Se prepara una segunda entrega.

All Hallows' Eve (2013) de Damien Leone. Al igual que la anterior, casi se cuela este divertido compendio en la lista. No es para menos, con una historia raíz con el foco puesto en una niñera acosada por un payaso cabrón, el resto de historias se van desenvolviendo según esta las va viendo en un VHS. Divertida y sin pretensión alguna, muy en la línea de la que será el número uno. La segunda parte si bien es peor, también se disfruta lo suyo.

- Livide (2010) de Alexandre Bustillo y Julien Maury. Esta vez juego haciendo algo de trampas, ya que el film de Bustillo y Maury pese a estar enmarcado en la noche de Halloween, lo cierto es que no vemos por ningún lado su parafernalia, aún así este cuento de ¿vampiros? es lo bastante interesante para captar vuestra atención. Lástima que su tercer acto la cosa se vuelva tan loca y no sepas lo que pasa la mayoría de veces, pero aún así dadle un voto de confianza.

- 31 (2016) de Rob Zombie. Sí, otra vez el integrante de White Zombie se pasa por aquí (le gusta esta fiesta, qué le vamos a hacer) y en esta ocasión nos ofrece un survival horror de manual enmarcado en la noche del 31 de octubre. Por muchos odiada, por otros amada y como, siempre que nos toca al hablar de Zombie, incomprendida por el resto, lo cierto es que no deja ni un segundo de respiro y acaba siendo film muy entretenido, aunque ya os aviso que miedo tirando a poco. Eso sí; tiene al mejor Joker de la historia...sin ser el Joker.

¿Esperabas Pesadilla antes de Navidad?
1 - Truco o trato (2007) de Michael Dougherty con Quinn Lord, Brian Cox, Dylan Baker, Leslie Bibb, Rochelle Aytes y  Anna Paquin.
¿De qué va? Historias cruzadas en una terrorífica noche de Halloween en la que se dan cita fantasmas, vampiros, brujas y demás seres de la noche.
Lo mejor: Su tono cómic de la EC, la división en segmentos, su ambientación totalmente relacionada con la festividad de Todos los Santos, el mal rollo colorido que acompaña todo el metraje, la mitología que hace gala, Sam el niño calabaza...en fin, todo.
Lo peor: Por ponerle una pega, como suele pasar en estos casos no todas las historias consiguen ser tan buenas y pueden apreciarse unas pocas bajadas de ritmo, pero vamos, nada acusable dado que todas resultan divertidísimas a más no poder.
¿La recomendaría? El número uno, claramente. Se trata de la película definitiva sobre la festividad de Halloween. Una macarrada facturada de una manera tan genuina que todavía no le ha salido un digno sucesor. Si queréis una película que cierre de la mejor manera vuestra noche, no dudéis, Truco o Trato es la apuesta segura.

Pues ya queda poco o nada que decir. Disfrutad de estas fechas tan nuestras y recordad que nada de beber...el alcohol para mí y para los de Aguas turbias.

La piel fría (2017) de Xavier Gens

Aguas tranquilas. Tierras de guerra.

Antes de empezar, quiero admitir que (aún) no he leído la novela en la que se basa el film, escrita por mi tocayo Albert Sánchez Piñol, aunque según he oído, esta incide bastante en la batalla interna entre las diferentes personalidades de los dos protagonistas y su enfrentamiento individual con la amenaza de los seres, lo cual se puede ver más o menos en el film resultante solamente que con algo menos desarrollo.
Dicho esto continúo con la reseña.

Un hombre viaja para relevar a un compañero de su puesto en una estación meteorológica situada en una remota isla, pero ya allí descubrirá que en la isla únicamente queda un habitante: el sombrío encargado del faro. Pronto se dará cuenta que la actitud huraña del hombre se debe a que cada noche este se enfrenta a un horda de seres que emergen de las aguas con intenciones aviesas.

Simpático survival coproducción ente España y Francia y rodada en inglés (sí, menuda mezcla), es, como decía al principio, una adaptación de la novela de Albert Sánchez Piñol, donde dos hombres con diferentes personalidades son puestos a prueba en una situación que van más allá del límite humano por culpa de una entidad que desconocen. Y sinceramente, eso se plasma bastante bien a lo largo de la película. El personaje de Gruner (un genial Ray Stevenson) es un hombre roto que ha pasado las de Caín y ha tenido que sobrevivir en condiciones infrahumanas, eso añadido a una soledad en principio autoimpuesta forma un contraste bastante interesante con Friend (sosillo David Oakes), quien todavía está asimilando lo que ocurre y sigue viendo la vida desde un punto de vista más optimista y, siendo algo clave para el final, resolutivo. En medio de estos dos se encuentra Aneris (irreconocible Aura Garrido), una de las criaturas que por extraño que parezca desarrolla una relación con ellos, al principio como mascota y luego como... ejm... algo más, creando una especie de triángulo donde la simbiosis es la clave.

Es posible que La piel fría pasado el ecuador de la hora puede llegar a resultar algo formularia en cuanto a su estructura de monstruos atacando cada noche y los protagonistas sobreviviendo a duras penas, pero logra salvar los muebles ya que en vez de mostrarnos unas motivaciones claras en los ataques de ambas partes, el guión sabe apartarse y no tomar un bando claro. Es decir, todo el mundo está equivocado y todo el mundo está en lo cierto según se mire. Eso sí, siendo puntillosos me hubiese gustado saber un poco más acerca de esas criaturas (parientes lejanos de Abe Sapiens) y se podían haber ahorrado la historia de "amor" para evitar ciertos tiempos muertos.

Como curiosidades señalar que en un principio los roles de Gunar y Aneris estaban adjudicados respetivamente para Stellan Skarsgård y Elena Anaya, y que la isla, ese paraje nevado y desértico, no deja de ser...Lanzarote.

Dirige de manera más que correcta el francés Xavier Gens (Frontera(s)) quien fue uno los directores que junto a Alexandre Aja (Alta Tensión), Pascal Laugier (Martyrs), Marina de Van (Dans ma peau),  A. Bustillo y J. Maury (A´l Interieur) formaron parte de la "nueva ola de terror francés" que despuntó la década pasada, siendo el propio Gens uno de los pocos que aún a día de hoy sigue trabajando de una forma más o menos regular. También estrena este mismo año The Crucifixion.

Muy entretenida.

Top 5 Sitges 2017 : ¿Pero qué diantres hago viendo este engendro?



Un año más termina esta nueva edición del Festival Internacional de Sitges (se tiene que decir así o no se dice) y , si bien ha sido uno de los años en los que más he disfrutado con casi todas las películas vistas - unas treinta y pico, nuevo récord -, he echado en falta esa Película del Festival que aunase opiniones favorables (y desfavorables) y me cabreara que se fuese de vacío. Una lástima que en este 2017 no lograse verlo en la abundante cantidad de films presentados, si bien, afortunadamente muchas han sido lo bastante entretenidas para dejarme este buen sabor de boca.

Es decir, nada mal.

Peeeero (Meneillos) como la malicia rompe el saco, sin tristeza no hay alegría y el dolor es mi señor, quiero empezar esta serie de Tops 5 con lo más bajo, lo más tremebundo, lo más doloroso que he conseguido ver sin irme de la sala, pero que ha dejado tal desazón en mí corazón que...vale, exagero como viene siendo habitual, pero que no me han gustado, vamos.

Sin más, comenzamos con este Top al que me gusta llamar ¿Pero qué diantres hago viendo este engendro?

5 - A Ghost Story (2017) de David Lowery con Rooney Mara y Casey Affleck.
¿De qué va? Una pareja vive feliz y sin apenas problemas en una pequeña casa de la cual se van a mudar dentro de poco, hasta que un fortuito accidente de automóvil acaba con la vida del chico quien acaba convertido en un fantasmiko con sábana y todo. Su paso por el tiempo, inapreciable dada su forma actual, hará que pasado, presente y futuro se entrelacen.
Lo mejor: Posiblemente la caracterización de Affleck haya sido lo más (in)conscientemente gracioso de todo el festival. El empleo del paso del tiempo para narrar las etapas de la pérdida - ver el cambio de escenarios y que el protagonista no pueda irse de ahí está muy conseguido - consigue ser de lo más interesante, pero...
Lo peor: ...acaba resultado muy pesada. Entiendo que haya a quienes les atrapó su ritmo pausado, pero creo que para que una película de menos de hora y media se te haga larga es para mirarlo. Se habla de Rooney Mara y su maravillosa actuación, pero yo la vi menos expresiva que la tarta que se zampa de una tacada en la escena cumbre. Me sobra lo del falso formato 16 mm ¿Para qué?
¿La recomendaría? Sí. En realidad meto A Ghost Story en este Top porque es la clase de película que podría haber dado más de lo que da y se queda en un ejercicio más de estilo que sustancioso. Quizás si Lowery hubiese sido menos pretencioso...

4 - Jupiter´s Moon (2017) de Kornél Mundruczó con Zsombor Jéger,  Mónika Balsai y Merab Ninidze.
¿De qué va? Arya, un joven refugiado, recibe un balazo por intentar cruzar de manera ilegal la fronera. Dicha herida le otorga el poder de levitar haciéndole escapar del campo donde se encuentra confinado.
Lo mejor: Zsombor Jéger, su actor principal, no lo hace nada mal. Ciertos momentos con bastante carga visual, la mayoría condensados en sus primeros minutos.
Lo peor: Cuando pasada la media hora te das cuenta que el componente fantástico importa más bien poco y la trama se estanca. Ese simbolismo "religioso" de parvulario que acabó por sacarme de quicio por repetición de topicazos.
¿La recomendaría? Sí, al menos para opinar sobre la ganadora a Mejor Película. Por lo demás es bastante sosa en comparación con muchas otras competidoras que bien hubiesen merecido el galardón. Aunque, siendo sinceros ¿alguna vez estaremos de acuerdo con el palmarés de cualquier certamen? Pues eso.

3 - Muse (2017) de Jaume Balagueró con Elliot Cowan,  Franka Potente,  Ana Ularu,  Leonor Watling,  Christopher Lloyd y Manuela Vellés.
¿De qué va? Un profesor universitario tras pasar una situación traumática, tiene una serie de visiones donde es testigo del sacrificio ritual de una mujer, quien al poco aparece muerta de tal forma como en el sueño. Pronto, el hombre y una misteriosa mujer (la cual también tenía visiones con ese evento) se verán envueltos en una trama tan terrible como sobrenatural.
Lo mejor: Sin duda las musas del título. Sin hacer los tan temidos destripes, imaginad a las madres de Argento y convertidlas en empresarias sin escrúpulos que no aceptan un no por respuesta. Esa sería la aproximación más cercana. Algún apunte gore, una ambientación lograda y un Christopher Lloyd al que siempre resulta agradable ver.
Lo peor: Empiezo a darme cuenta de una cosa; cuando no está acompañado de Paco Plaza alguien que le ayude a no perder el norte, Barlagueró se pierde y no sabe cómo desarrollar ni rematar las películas, quedando estas tan bonitas como vacías. Pululan por la trama unos personajes tan anodinos que parecen contagiados por la enfermedad de la mosca tse-tse, excepto el interpretado por Manuela Vellés, quien parece que por segundos está recuperando su rol de Caótica Ana.
¿La recomendaría? Barlagueró sabe como crear ambientes sombríos y cargados de inquietud, así que si queréis ver un ejercicio de estilo, adelante, seguramente la disfrutaréis. El resto, en los que me incluyo, esperaba más, sobretodo por lo interesantes que son sus "villanas".

Suicide Squad

2 - The Maus (2017) de Gerardo Herrero Pereda con August Wittgenstein,  Alma Terzic,  Ella Jazz,  Aleksandar Seksan, Diana Fernández Pérez y Sanin Milavic.
¿De qué va? A punto de irse de Bosnia, una pareja se pierde en un bosque de camino al aeropuerto. Lo que no saben es que el bosque está plagado de minas y no son los únicos que están por ahí.
Lo mejor: Empieza bien, generando bastante tensión y mucho juego entre lo que es real y lo que no. La localización.
Lo peor: Los intérpretes y los personajes a los que interpretan. Se hace pesada cuando en teoría empieza la trama a cobrar fuerza. El componente fantástico...sólo digo eso. Su final es, a falta de otro término, incomprensible.
¿La recomendaría? Pese a tener cosas interesantes en un primer momento, la película empieza a desbarrar hasta conseguir aburrirte con tanto falso flashback y con tantas salidas de tiesto en cuanto a las reacciones de los personajes. Si hubiese sido un survival estilo Desfensa o Eden Lake hubiese estado mejor.

Antes de finalizar con el número uno, quisiese citar unas dignas competidoras que no han entrado porque no tenía ganas de hacer más amigos:

The Endless (2017) de Justin Benson y Aaron Moorhead. Una scifi tanto aburrida pero bastante conseguida su manera de generar tensión.
Annabelle: Creation (2017) de David F. Sandberg. Secuela de la infinitamente peor Annabelle pero no por ello deja de ser igual de fallida. Eso sí, muñeca sigue dando miedo.
Fashionista (2017) de Simon Rumley.  Estéticamente impecable pero con menos sustancia que una bebida isotónica. Demasiado larga.
Nevesta (La novia) (2017) de Svyatoslav Podgayevskiy. Se hace muy dura, aunque contiene dos o tres sustos que funcionan.

1 - Caniba (2017) documental de Lucien Castaing-Taylor y Verena Paravel.
¿De qué va? En los años ochenta en París, un joven estudiante japonés mató a su compañera de clase francesa para acto seguido deborar sus restos mortales. Pronto fue encarcelado y declarado mentalmente inestable, haciendo que fuese repatriado a Japón, donde desde entonces vive con su hermano y (mal) viviendo de la fama que le dio su crimen.
Lo mejor: Ciertos momentos - como la parte del manga sobre el asesinato - donde verdaderamente se meten en materia, pero están tan alargados que acaban siendo tapados por el sinsentido general.
Lo peor: La manera tan pomposa en la que está rodado el documental, con unos desenfoques, salidas de cuadro y empleo del sonido que claramente pretenden incomodar al espectador pero lo único que hacen es sacarte de quicio. Pretenciosa a más no poder.
¿La recomendaría? Sólo a aquellos que puedan apreciar / aguantar tanta pedantería. Lucien Castaing-Taylor y Verena Paravel nos hacen un calvo durante hora y media en la que se mide la paciencia del espectador, para finalmente darte cuenta de lo poco que te han contado acerca de un tema tan (terroríficamente) interesante como es la historia de este hombre.

Bien, como podéis ver no todo el monte fue orégano y no todas las películas consagradas en esta edición han sido de mi agrado, aunque como siempre digo, mejor echarle un ojo a todas para tener una opinión fundada...si os atrevéis.

¡Hasta la próxima amiguismos!

La región salvaje (2016) de Amat Escalante

 ¿Sabéis lo que es el hentai?

Un meteorito cae en una pequeña población de México portando una extraña criatura con forma de octópodo, el cual alterará de manera drástica el comportamiento sexual de todos sus habitantes.

Curiosa película mejicana que ha arrastrado cierta fama de polémica por todo festival que ha podido exhibirse, todo ello debido a su cantidad de escenas sexuales de diversa índole - no sólo hablo de personas, casi a la mitad podemos ver una orgía entre varias especies de animales -, pero como viene siendo norma de la casa, una vez vista lo cierto es que La región salvaje es un film bastante interesante, tocando temas tan tabú hoy en día como la homosexualidad, la liberación personal, la importancia de la mujer y, sobretodo, una crítica bastante ácida de una sociedad (auto) reprimida a todos los niveles. Por ello no deja de ser parecerme un tanto excesiva tanta polvareda (¡JA!) desatada. Será que no follan.

Por otro lado he de decir que su componente de género, el mencionado octópodo, el cual está bastante bien hecho en una mezcla de efectos prácticos y CGI, y que aparece sutilmente en los primeros compases del film hasta hacerse el total y absoluto protagonista en el último tercio...es lo que menos me gusta del film. Me explico. No me chirría en absoluto la presencia de este ente dentro de la historia, incluso diría que su forma es un más que evidente guiño al hentai (sé que lo veis picaruelos), pero la primera parte donde se expone el drama de los protagonistas, veraz por otro lado, pues me parece incluso más redondo e interesante que cuando hace acto de presencia el propio bicho.

Dirige el hispano (nació en Barcelona) mejicano Amat Escalante, quién hará unos años, en 2013, se alzó ganador del premio a Mejor Director por su film Heli en el Festival de Cannes, pero que ya apuntaba maneras con sus películas previas, como son el drama Sangre (2005) o el thriller Los Bastardos (2008). Con este film ha ganado los premios a Mejor director en el festival de Venecia (León de Plata) y en el festival de Austin. Ahí es nada.

Aunque el componente fantástico no me haya parecido del todo interesante, la construcción de personajes y la creación de la atmósfera me han parecido más que notables. Sin duda una sorpresa.

Robo Vampire (1988) de Godfrey Ho

- Puesto que ha muerto, quisiera usar su cuerpo para crear un robot androide.

Que sirva la frase que abre esta reseña para matizar el nivel que nos vamos a encontrar.
Sí.
Exactamente.
A este nivel jugamos hoy.

Dicho finamente; hay películas malas pero divertidas, hay películas malas pero entretenidas, hay películas malas que dejas de fondo para acompañarte en tus quehaceres diarios, hay películas malas de siesta, hay películas malas infumables, hay películas malas de castigo, hay películas que te hacen replantearte tu vida, hay películas que sus perpetradores son señalados por la calle y los niños les tiran piedras, Ulli Lommel y finalmente están las producciones reservadas a los pecadores que un día dijeron que "voy a darle una oportunidad a tal película". Ahí abajo podíamos situar Robo Vampire.

Un cartel de la droga tailandesa hongkonesa tras el desastre de varias operaciones por culpa de los militares estadounidenses, decide contratar a un taoísta - un chino a quien han pintado un bigote con betún - para que así les ayude creándoles un ejército de vampiros guardaespaldas (estoy sobrio, es que el argumento es así). Como es lógico los vampiros untan con nocilla las caras de masacran a los militares, pero uno de ellos será traído de vuelta a la vida en forma de un robot androide (más bien un hombre envuelto en papel de celofán) que dará para el pelo tanto al cartel como a los vampiros. También pululan por la trama un equipo paramilitar tailandés que trata de rescatar a una agente secuestrada por el cartel y una pareja de entes sobrenaturales - ella una fantasma occidental, él un vampiro chino con una máscara de King Kong - quienes no pudieron estar en vida juntos. Todos ellos acabarán encontrándose en un final tan explosivo, con casi quince minutos pirotecnia, como abrupto. Es decir, a la jodía no robaron le dieron un final o no lo rodaron a saber el motivo, pero vamos, un caso similar a muchas otras de esa gloriosa época que por desgracia nunca volverá so pena de denuncia.

Puro delirio hecho película made in Hong Kong 80´s (esto no lo revindicáis ¿¡EH CABRONES!?)parido por el mítico sello Filmark, quienes se labraron una fama en su época por su forma de hacer films de bajo presupuesto; ¿compraban? películas a otros países - en este caso, uno de ellos tailandés y el otro chino - las montaban cual monstruo de Frankenstein sin orden ni concierto, las redoblaban y rodaban escenas adicionales con actores/turistas occidentales para darle más caché. Una maravilla sobre la que podéis leer en este libro. La dirección corre a cargo (es un decir) de Joe Livingstone, seudónimo tras el que se encuentra el no menos mítico Godfrey Ho (aunque unas fuentes aseguran que no fue él su director) el cual posee una vida mucho más interesante que la Robo Vampire...pero ya hablaremos de él en otro momento.

Decir que Robo Vampire es entretenida de ver sería mentiros de manera vil, pero reconozco que se trata de una película la cual tienes has de ver para creer que existió este tipo de cine.

Si os quedáis con ganas de marcha os "recomiendo" El diablo de la dinamita (Godfrey Ho, 1987) y Contraespionaje en la selva (Edgar Jere, 1989).