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ESPECIAL VERANO: ¡Comenzamos!




¡Buenos días chavales! Ya hacía unas semanas que no publicaba nada por aquí. Pero había una buena razón detrás: El Verano. No significa que estuviera de vacaciones –aunque quien las cogiera- si no que estaba preparando el… ¡Especial Verano!.



Tal y como hubo un Especial Navidad donde cada día del mes de Diciembre os mostrábamos una película de temática festiva, desde el próximo día 21 de Junio –y hasta el final de la estación- tendréis en esta santa casa un nuevo film de temática estival a diario.
Como siempre tocaremos todo tipo de géneros: comedia, acción, terror, aventuras, algún drama que otro… pero todo con el Verano, las vacaciones y el caloret como telón de fondo.


Así que ya sabéis, todos los días tenéis una cita en nuestro cine de Verano particular, donde como siempre está permitido fumar, beber y traerse el bocata de casa.

Special Christmas by Surfman: RINCÓN SURFERO-CANÍBAL: Silent Night, Deadly Night


Feliz Falsedad


Sin acercarme ni un segundo al auténtico trabajo de campo que el compañero Isaac Arenas ha realizado este mes de Diciembre, llevando a cabo un calendario de adviento con un film al día con la navidad como época y tema principal de las cintas, en McFly celebramos la navidad como más nos gusta: con tías desnudas, humilladas, ensangrentadas, forzadas y atadas con un cableado de luces navideñas... en efecto, me refiero a Silent Night, Deadly Night (1984).



Noche de Paz, Noche de muerte como se llamó en España o Sangriento Papá Noel como la titularon repugnantemente por tierras sudamericanas. Pero esto no es una tabla de comentarios en Youtube sobre un vídeo de Dragon Ball o Los Simpsons así que procederemos a hablar de la película. 

Un hombre está emocionalmente perturbado, ya que de niño presenció el asesinato de sus padres por un demente disfrazado de "Santa Claus". Así que él mismo se disfraza de "Papa Noel" y comienza una serie negra de masacres.

A la vista está que enfrente tenemos un slasher que se nutre de una época del año de tintes familiares, muy adecuada para engendrar una historia de violencia que desmonte la idea generalizada que se tiene de una temporada como esta. Eran los 80 y el slasher reinaba en cartelera y videoclubs, satisfaciendo el hambre cinéfago de grandes cantidades de voraces consumidores. Campamentos de verano, aniversarios de boda, cumpleaños, fiestas del pijama, noches de graduación... cualquier evento típico del American Way of Life se convertía en la excusa perfecta para que la sangre corriera. La navidad, evidentemente, no podía pasar desapercibida aunque no era la primera vez ni de broma que se veía tal escenario en este tipo de producto. Una década antes el mundo ya disfrutó de Black Christmas, un film de Bob Clark muy acertado y casi nostradámico. Comentar además, como dato interesante, que es casi costumbre en E.E.U.U. que durante las fechas navideñas multitud de hogares sean saqueados por cacos disfrazados de Santa Claus que se cuelan en las típicas viviendas residenciales americanas por la chimenea. 


La película, dirigida por Charles E. Sellier Jr., es una guía audiovisual de como realizar un bodycount en potencia, lo tiene todo. Es además especialmente mágica y gratificante dado que vemos ese halo y esa cutrez típica de los 80, atmósfera insana y una cantidad considerable de muerte con altas dosis de violencia y desnudos. Si bien, es cierto que más de una secuencia más que terror lo que arranca son carcajadas pero... ¿en serio creéis que un Papá Noel asesino que masacra teenagers está pensado para aterrorizar? ¿O más bien para ofrecer diversión en estado puro en forma de exploitation? Hagan sus apuestas... En cualquier caso esta Silent Night, Deady Night es bastante recomendable, en especial para fanáticos del terror de rápido consumo y amantes de los 80. No la dejen escapar.

BONUS TRACK

Silent Night, Deadly Night Part 2 (1987)


Rick, el hermano menor del asesino del hacha disfrazado de Santa Claus, revive los crímenes de su hermano mayor y sigue la tradición familiar.

Si la primera parte hizo buenos números ¿por qué dejarlo ahí? Eso es exactamente lo que pensarían los directivos que estaban detrás de la productora de la primera entrega de Noche de Paz, Noche de Muerte. Si la primera parte era un manual del slasher, esta segunda es un manual de como hacer la secuela de un slasher, pero adulterado. Y digo adulterado porque a diferencia de su predecesora el número de disparates y resoluciones nefastas de situaciones aquí es inmenso. Aún así se deja ver.

Silent Night, Deadly Night 3: Better Watch Out! (1989)



El chicle comenzaba a estirarse demasiado. Ya ni los slashers mandaban y una tercera parte llegaba para quedarse. Bajo el título en castellano de Posesión Alucinante nos quedamos flipando ante semejante despropósito. 

El Dr. Newbury logra salvar de la muerte a su paciente Rick Caldwell, aunque no consigue sacarlo de su estado de coma, pero mantiene su cerebro vivo con un pequeño casco de plexi-glas. En su intento de alcanzar la mente de su enfermo comatoso, el doctor conecta las ondas cerebrales de Ricky a una clarividente, Laura anderson, la cual es ciega, consiguiendo introducirse en el retorcidomundo de sus sueños mas reconditos.
Y es cuando comienzan a suceder extraños asesinatos y serà el detective Connolly quien lucharà para frenar el espeluznante experimento del Dr. Newbury

Lo dicho, un guión que hace aguas por todos los lados, un Papa Noel asesino que simplemente ya no existe y una preocupante pérdida del encanto y el ambiente que emanaban las dos primeras cintas. A destacar la presencia de Bill Moseley. Solo para completistas y kamikazes.

Silent Night, Deadly Night 4: Initiation (1990)


Una reportera investiga la muerte de una mujer que prendió fuego a un edificio y saltó al vacío. Su investigación la lleva a descubrir la existencia de una extraña secta, con la que se verá involucrada.

En esta bastarda cuarta entrega, titulada en nuestro país Ritos Satánicos, nos enfrentamos a un cara y cruz clarísimo. En primer lugar decir que si la tercera poco tenía que ver con la historia original, en esta cuarta ya se deshacen de todo y se dan acontecimientos totalmente novedosos. Otro título fraudulento. Pero por fortuna, esta ¿cuarta? parte supone una mejora con respecto a la anterior. Dirigida por el querido y odiado a partes iguales Brian Yuzna por lo menos tenemos altas cotas de gore más o menos bien ejecutado y una infecta temática satánica (que eso amigos, nunca está de más). Caspa yuzniana de principios de los 90. ¿Quién puede resistirse?

Silent Night, Deadly Night 5: The Toy Maker (1991)


Un fabricante de juguetes y su hijo hacen juguetes diseñados para matar a sus dueños.

Bajo el título de Juegos Diabólicos la saga llegaba a su fin en 1991 en forma de pseudo-crossover de las recientemente aparecidas por aquella época películas de juguetes asesinos que tenían buena acogida en los mercados domésticos o en la televisión por cable de la época. Es interesante ver como las películas mutaron de ser un slasher puro y duro a este curioso híbrido. Esta vez Yuzna solo co-escribe junto con un tal  Martin Kitrosser. De nuevo se obvia la historia original de la primera parte y de nuevo, como la anterior, se deja ver. Muy del estilo que intentaba imitar a lo Full Moon por lo menos se disfruta, que es más de lo que se podría esperar de una quinta parte apócrifa de una saga casposa ochentera.

Silent Night Deadly Night (2012)


Sin ser una de las más famosas creaciones terroríficas que nos dieron los 80, Noche de Paz, Noche de Muerte no se quedó sin su correspondiente remake made in Siglo XXI.

El sheriff de un pequeño pueblo se ve desbordado por un maníaco que va disfrazado de Santa Claus que aterroriza y descuartiza a la población...

Viendo como esta el tema de los remakes en Hollywood de películas de terror, y todavía con el pésimo recuerdo del reboot de Pesadilla en Elm Street este nuevo acercamiento al Papá Noel asesino es más que gratificante. Entretenida, violenta y sin salirse del esquema a seguir consigue hacerte pasar un buen rato e incluir un nuevo y poderoso arma para el asesino; el lanzallamas que nos spoilean ya en la portada del film. Cuenta con la presencia del nuevo gurú del terror de serie B; Malcolm McDowell.

A seguir bien McFlyers. Y como se suele decir... Feliz Navidad Falsedad.


Apocalipsis: Una mirada desalentadora a un futuro desalentador.



"Y cuando él hubo abierto el cuarto sello oí la voz de la cuarta bestia decir: "ven a ver". Y yo miré. Y contemplé un caballo pálido. Y el nombre de su jinete era La Muerte. Y el infierno le seguía."

El Apocalipsis.
La fecha que señala la Biblia como el final de los tiempos. El final de todo y de todos sobre la faz de la tierra. Ciertamente un argumento la mar de interesante para pasar desapercibido por el mundo del arte. Pintores, poetas, compositores, músicos, escultores, escritores y, por supuesto, cineastas han intentado dar su visión de nuestro final de las formas más enrevesadas e ingeniosas que la mente humana puede concebir. Si en un principio se creía que Diox sería la mano que nos ejecutaría, con el paso del tiempo le hemos ido usurpando el puesto como causa y desgracia principal de nuestro fin.
No le faltaba razón a Nietzsche.
Pero como esto intenta hablar de cine, o eso trataba la última vez que vine por aquí, hoy quiero hacer mi particular repaso por las que son para mí las películas y los directores que mejor han sabido retratar en el celuloide el fin de nuestros días.
Sin más que añadir, que de comienzo...el fin.

(Aviso ya que algunas hablan de partes importantes de la trama, además de sus finales, así que ya sabéis qué hacer cuándo veáis una que no os suena)


Metrópolis de Fritz Lang (1927)

¿Qué puedo decir que no se haya dicho ya de una de las obras maestras de la cinematografía?
Nada, por su puesto, ni que decir que su visionado está más que obligado para todo amante del cine que se precie, y más para todo aquél que se considere un verdadero amante de la ciencia ficción.
Os estaréis preguntando, ¿por qué añadirla a la lista de Apocalipsis cuando es claramente que no es un mundo que haya acabado?
Bueno, que quede claro que en un principio mi idea era el iniciar la lista con otra cinta más acorde, pero finalmente me pare ha pensarlo detenidamente y he caído en la cuenta de que claramente, aunque no se vean las bombas, la destrucción y las masacres de masas en pro de unos edificios esplendorosos y la sempiterna batalla de clases, lo que hay de destrucción y de caos lo encontramos en el terreno personal: La degradación (destrucción) total y absoluta de lo que es el ser humano a todos los niveles.
Cierto que la película acaba con un mensaje abierto a la esperanza, donde al final hay una reacción social para acabar con todo esto y empezar a construir desde cero, pero eso no deja de ser motivo para que Metrópolis sea una de las cintas con el mensaje más desesperanzado que veremos por aquí.

Cuando los mundos chocan de Rudolph Maté (1951)

Una increíble antes y ahora cinta de ciencia ficción, en la cual se nos narra cómo un planeta está a punto de chocar contra la tierra (¿alguien ha dicho Melacolía de Von Trier?) y los esfuerzos de los hombres para al menos poder salvar a parte de la humanidad mediante unos cohetes lanzados al espacio en busca de otro lugar en el que vivir. Pese a que su guión en ocasiones peque de ingenuo en según qué temas (recordemos que eran otros tiempos), la tensión y el pánico social ante el inminente choque se hacen palpables según  va avanzando el metraje, y en donde ya jugaba con el tema de la destrucción del planeta y la colonización de otros. No inventaste nada Nolan. Sus efectos especiales - merecedores de un premio Oscar en el año cincuenta y uno - pese a estar ya un tanto desfasados, siguen funcionando a día de hoy.
Guardo un especial recuerdo de esta cinta, puesto que fue una de las cintas de VHS que más alquilaba en el videoclub junto a El ejército de las tinieblas,  que casualmente también contenía ciertos toques apocalipticos cómo supe años más tarde.

El planeta de los simios de Franklin J. Schaffner (1968)
.
Imaginad que volvéis a ser un chaval de diez años, os encontráis mirando embobado el televisor, en donde ponen la típica película de tarde que puedes encontrar en una cadena autonómica. El planeta de los Simios. Es la primera vez que la veis entera (antes solamente habíais visto fragmentos), así que os dejáis sorprender por este planeta hostil, habitado por monos...digo...simios que cazan a unos primitivos seres humanos y hacen pasar las de Caín al astronauta interpretado por Charlton Heston, el cual se encuentra igual o más desconcertado que tú ante tal situación que haría las delicias de Darwin. Finalmente respiráis aliviados. Nuestro héroe ha logrado escapar del maquiavélico Doctor Zaius y de los suyos adentrándose en la Zona Prohibida. Va por la orilla de la playa junto a la gachí que se ha ligado. Parece que habrá un final feliz...esperad...¿qué eso que asoma tras esa loma? ...¡¡YO OS MALDIGO!!


2024: Apocalipsis nuclear (Un muchacho y su perro o Psycho Boy and His Killer Dog) de L.Q. Jones (1975)

Olvidada cinta post-apocaliptica en la que un imberbe Don Johnson acompañado de su perro, con el cual se comunica telepáticamente - o puede que no y solamente sea un chalado -, atraviesan una tierra desértica en busca de mujeres para...sí, eso mismo, jugar a los médicos, mientras van sorteando los peligros que van saliendo a su paso (bandidos, el hambre/sed, la escasez de medios, etc).
Loca a más no poder, tanto que podía tomarse como una comedia involuntaria, pero contiene una lectura la mar de interesante sobre el ser humano, además, pese a su bajo presupuesto, ha aprovechamiento de medios ejemplar, hacen de este film un placer más que digno mientras dure su visionado.

Zombi de George A Romero (1978)

Ya tardaba en aparecer el genio que reinventó (que no creó) al zombi que hoy conocemos en nuestros días. El bueno de George dio en el año sesenta y ocho el pistoletazo de salida a esta ahora saga con la insuperable La noche de los muertos vivientes, donde empezábamos a ver los primeros coletazos de esta pandemia de origen desconocido, pero no fue hasta esta entrega cuando de verdad veíamos la verdadera magnitud del asunto. Hombres matando tanto a zombis como a otros hombres, la avaricia sobre todas las cosas o la falta de escrúpulos de ciertos personajes nos dejan ver que nosotros, y no los zombis, somo los auténticos causantes de nuestra desgracia.
Mención especial para la partitura compuesta por director Dario Argento y el grupo The Goblins que consigue su objetivo de aumentar la tensión a cada acorde (y de ser pegadiza a más no poder).
Fue "víctima" de un remake en el año dos mil cuatro (El amanecer de los muertos de Zach Snyder), el cual considero superior en algunos aspectos, pero que no incluyo aquí porque Romero siempre será Mucho Romero.

Mad Max 2, el guerrero de la carretera de George Miller (1981)

No podía faltar a la cita la segunda mejor cinta parida en las Antípodas (la segunda sería Napoleón, el perrito aventurero), en la que el director George Miller amplia, y de paso destruye hasta los cimientos, el mundo mostrado en la primera entrega, convirtiendo de paso en una figura cuasi mesiánica al letal Max (Mel Gibson), que en esta ocasión ejercía de salvador de una caravana que transporta un preciado tanque de gasolina.
Su tercera parte (Mad Max 3: Más allá de la cúpula del trueno) ahonda aún más en este futuro postapocalíptico, si bien peca de ser mucho más infantil e irregular que las dos anteriores, por contra encontramos a una Tina Turner desatada en el rol de villana.
Próximamente tendremos una ¿secuela? ¿remake? ¿mezcla? que dirige el propio Miller y con Tom Hardy relevando a Gibson en el papel del "Loco" Max. Si dará el tipo o no, no lo sabremos hasta Mayo del año que viene, pero podéis deleitaros con el tráiler en el que vemos a la bella Charlize Theron en modo Valkiria de la carretera. No me la perderé.

Blade Runner de Ridley Scott (1982)

Dirigida por Sir. Scott, y basada en la novela de Philip K Dick, al igual que ocurría con la primera película del listado, nuestra destrucción nos llegará en el terreno personal y social, aunque podemos entrever tras las nieblas que no dejan ver el sol que a la Tierra también tiene las horas contadas. En este futuro no tan futuro, el ser humano ha perdido completamente el norte hasta finalmente convertirse unas máquinas carentes de sentimientos, y son las propias máquinas las que empiezan a comportarse como verdaderos humanos, como recipientes/recordatorios de las emociones que en este futuro hemos olvidado. Aún resulta desalentador ver las gráficas muertes de los Replicantes, amén de su por mítico discurso final, y que acaba siendo el epitafio en la tumba de la humanidad.
Un servidor ha perdido la cuenta de las veces que se ha hecho un remontaje de la cinta, añadiendo unicornios, origamis y voces en off para desconcierto generalizado del personal, así que yo me quedaría con la versión que aún conservo en VHS puesto que carece de tales añadidos, haciendo que imagines lo que quieras imaginarte.
Al fin de cuentas, ¿es un sueño, no?

Creepozoides de David DeCoteau (1987)

Un grupo de desertores de la III Guerra Mundial se ocultan en un aparentemente vacío búnker científico...el resto os lo podéis imaginar.
A ver, sumarle a un director de la serie Z más casposa (reconvertido a director de porno gay soft), un guión que plagia homenajea de pe a pa al clásico Alien: El octavo pasajero, la scream queen Linnea Quigley y un bebé teleñeco mutante salido de una de las pesadillas de David Cronenberg. El resultado es Creepozoides, una de las exploits más cutremente divertidas nacidas en los ochenta.
Su ¿batalla? final te hará llorar a moco tendido...pero de la risa.

Apocalipsis de Mick Garris (1994)

Stephen King se suma a la fiesta de la destrucción de la madre Tierra y lo hace como él sabe: con páginas y páginas y páginas, hasta alcanzar unas 1536, en el que su libro más largo hasta la fecha, y que no he logrado terminar de leer por más que lo haya empezado unas cuatro veces. Por favor, no me maten.
La miniserie (que no película) dirigida por el amiguete de King, Mick Garris, que como buena miniserie dura la friolera de seis horas diez en su versión integra, pero al menos sus primeras tres horas se hacen entretenidas gracias a lo gráfico que es Garris en la descripción de la pandemia (y sus efectos) que asola el planeta y sobretodo en la construcción de sus personajes principales. Es una lástima que finalmente acabe resultando un tanto fallido dado que el resto no acaba resultando igual de entretenido debido sobretodo a esas bajadas de ritmo tan habituales para los conocedores de la obra de King, en donde el autor de Maine parece entrar en un bucle temático del que le cuesta salir hasta bien avanzada la historia, la que remata con un final en Las Vegas con el que cuesta no reírse.
Eso sí, tras su finalización Randall Flag pasará a formar parte de la lista de los cabrones más carismáticos que hayáis conocido. Os lo aseguro.

Guía del autoestopista galáctico de Garth Jennings (2005)

Que una película comience directamente con la destrucción de la Tierra por parte de unos aliens aficionados a la mala poesía, supone para mí una declaración de intenciones, y más cuando te enteras de que esta es destruida para la construcción de una autopista integaláctica. ¡PQC!
Basada libremente en la novela de Douglas Adams, en esta comedia de aventuras descubrirás que lo más necesario tras el Fin del Mundo es una toalla...¡42!

3 días de F Javier Gutiérrez (2008)

La única película española de la lista es una excelente rara avis dentro del panorama cinematográfico patrio. En ella, se nos narra la historia de un pequeño pueblo perdido de la Andalucía más desértica, que ve como en menos de setenta y dos horas un meteorito impactará sobre la Tierra barriendo todo a su paso.
Interpretada por dos grandes como Víctor Clavijo y Eduard Fernández, aquí desde el principio vemos que no hay escapatoria posible, no hay alguien (Bruce Willis por ejemplo) que en el último momento salve a la tierra del desastre...vamos, que no hay esperanza. Esto se traduce en que cada persona que pulula por este pueblo intente en última instancia hacer lo mejor o lo peor para así al menos poder morir en paz.
Recomiendo que tras acabar el visionado de esta veáis a continuación la simpática Buscando un amigo para el fin del mundo (Lorene Scafaria, 2012) en dónde se nos ofrece una perspectiva más "optmista" de esta misma historia aunque en el fondo igual de amarga.

 WALL•E de Andrew Stanton (2008)

¿Una de dibujos por aquí, que encima salen robotitos? Pues sí. Pese a todo lo que he podido oír sobre esta película, prensa "seria" mediante, considero a Wall-E una de las mejores cintas de ciencia ficción actual realizadas; ya sea por una animación increíble, unos maravillosos personajes y una historia tan trabajada y precisa que apenas se ven fisuras, nos da además un mensaje claro y conciso sobre los efectos a corto plazo de seguir haciendo el cafre con el medio ambiente.
Como dije en el apartado dedicado a Blade Runner son estos robots los herederos directos de las emociones que hemos olvidado, tales como la lealtad, el humor, la ira o el amor, y que finalmente son los encargados de nuestra salvación tras nuestra propia destrucción.
Para el recuerdo nos quedarán su primera mitad casi muda, el momento en el que el robotito de marras pasa la mano por la estela de un planeta o la batalla contra el verdadero titiritero de los humanos supervivientes, pero aviso, que tanta monería no os deje ver el monte:
En el futuro habremos contaminado la Tierra hasta el punto de hacerla inhabitable, y seremos bolas de sebo que hacen vida a través de una pantalla de ord...¡eh!...espera un momento...

2012 de Roland Emmerich (2009)

El alemán que vio arder el mundo y le gustó, Roland Emmerich, se sumó al carro de las películas nacidas a rebufo de la profecía Maya que aseguraba el fin del mundo (de ciclo en realidad), y saciando de paso sus ansias destructivas durante unos años - recordemos que a esta le siguió la película de época Anonymous, muy recomendable por cierto -, supongo que dada la gran cantidad pirotécnica desplegada para la ocasión. Aquí poco importa que tengamos actores de la talla de John Cusack, Thandie Newton, Danny Glover, Chiwetel Ejiofor o Woody Harrelson, no, aquí lo que prima es destrozar (Los Ángeles), destrozar (La Casa Blanca con un portaaviones), destrozar (el parque de Yellowstone) y destrozar (pijas a lo Paris Hilton), y si queda alguna piedra, destrozarla hasta que no quede rastro alguno.
Argumentalmente no dará ni para rellenar una servilleta, pero reconozco que entretenida lo es y mucho.

Vanishing on 7th Street de Brad Anderson (2010)

Hasta ahora sólo había puesto en esta lista películas buenas, películas que en mayor o en menor medida nunca calificaríais de malas...pues bien, ahora le toca el turno a la película que me hizo salir de la sala durante su proyección en cierto festival de cine internacional.
Brad Anderson, al que yo tenía por un buen director gracias las correctas Sesión 9, The machinist o Transsiberian, ofrece aquí su cara más sosa y aburrida con este film, el cual he de admitir que posee un principio interesante en donde se nos muestra esa "oscuridad" creciente, ese Fin de todo que va engullendo a todo ser que se cruza por su camino. Y ya. Pasados esos veinte minutos nos encontramos ante la nadería absoluta, aderezada por unos intérpretes a los que solamente les falta bostezar - sé que es ir a lo fácil, pero el en otro tiempo maestro Jedi, Hayden Christensen, está con un rictus facial que le dura todo el metraje -, y una trama que de lo rápida que va no acabaría ni por sustentar a un corto.
Recomiendo encarecidamente su contrapartida gamberra Juerga hasta el Fin (Evan Goldberg, Seth Rogen, 2013), donde son las estrellas de Hollywood los que se enfrentan al Fin de los Días.

Bienvenidos al fin del mundo de Edgar Wright (2013)

Como cierre de esta lista pongo este también cierre de una trilogía, la del Conetto en este caso, que el diretor Edgar Wright y los actores Simon Pegg y Nick Frost iniciaron hace más de diez años con la sublime Zombies Party, en donde una pandilla de amigos de juventud se reúnen para volver a su pueblo natal para así completar la milla de oro, que comprende todos los pubs de la localidad (y que acaba en el bar El fin del mundo), ya que en sus años mozos no pudieron acabar.
Aliens, robots, damas en apuros y mucho alcohol en una comedia con sabor a nostalgia, ya que no puedes evitar pensar que sin duda esto es el fin; el fin de una etapa junto a estos tres locos británicos.
Tal y como dicen en un momento el personaje de Nick Fort, nunca hubo una peor resaca, y sí: seguramente como esta jamás la ha tenido nadie.

Y hasta aquí mi especial Apocalipsis, espero que os haya gustado y sobretodo recomendaros que veáis todas las películas que podáis. No vaya a ser que en verdad el Fin esté cerca...

RINCÓN SURFERO CANÍBAL: Verano Sangriento

Desde hace pocos días nos encontramos por fin oficialmente en verano, bendita época. Mi fecha favorita del año por varias razones, siendo una de las más significativas los films que se nutren del período estival para sus espinosas tramas. Vacaciones, viajes, asesinos, tiburones y otras criaturas marinas con oscuras intenciones... casi todo es válido en este amplio subgénero. A continuación reseño tres más o menos recientes para que las soleadas tardes veraniegas se os hagan más llevaderas y apacibles.


Ya me costó bastante dejar fuera de este pequeño especial títulos tan emblemáticos como "Tiburón" (1975) o la más moderna "Turistas" (2006) que encajan perfectamente en el perfil de horror veraniego que os planteo, pero como digo intento seleccionar títulos más frescos y prácticamente inéditos en España.



Terremotorífico


Vacaciones... Fiesta... País exótico... Justo lo que está siempre deseando y dispuesto a rodar Eli Roth. En este film desempeña labores de productor para su amigo y compañero Nicolás López. Al estadounidense le encanta eso de narrar lo terrorífico que puede llegar a ser para un grupo de jóvenes que buscan juerga el salir de Estados Unidos... como si allí siempre estuvieran a salvo. Ya le ocurrió con "Hostel" (2005) en la que unos universitarios eran secuestrados para ser salvajemente torturados a punta de taladradora o con su reciente ofrenda particular a las película de caníbales "The Green Inferno" (2013). La cinta empieza como casi todas las de Roth, como si acabáramos de empezar a visionar un film porno, hasta que llega la neura y tras un violento terremoto en plena party hard comienza una escala de caos sobre caos.


Mucha violencia a partir de aquí y unos personajes que pasan a ser meros figurantes acompañando al verdadero protagonista: el gore.
En resumidas cuentas, con algún que otro giro final más que caótico, la película se auto-asfixia con su propio guión, lleno de incoherencias, aunque eso sí, los niveles de entretenimiento y diversión que ofrece son bastante altos y a los que digan lo contrario y la denostaran los invito muy amablemente a tragarse la filmografía entera de Manoel de Oliveira.


Sharks on shopping


Como no, no podían faltar los tiburones en un artículo de estas características. Una película de escualos bastante por encima de la media a pesar de lo disparatado de su premisa; Una ola gigante arropa una pequeña población costera con consecuencias grotescas para sus habitantes, siendo la más bizarra de ellas un centro comercial subterráneo que ha quedado inundado con tan mala suerte, que además dos sanguinarios tiburones ávidos de carne humana terminan en el interior de los ultramarinos para desgracia de los que allí se encontraban, pero fiesta para nosotros claro. Efectos especiales más que decentes, salvo algún movimiento imposible llevado a cabo por uno de los animales e interpretaciones perfectamente creíbles, por cierto, sigo refiriéndome a las criaturas.

"Cucú"

Contiene todos los clichés obligatorios para una película de tiburones, que tan de moda están últimamente, pero como digo ésta no es un auténtico desmadre como sus hermanas pequeñas.
En resumidas cuentas, no se trata de una pérdida de tiempo y nunca está de más explorar el siempre exótico cine australiano. Indispensable para aficionados a las shark-movies y a los que quieran tener un "verano sangriento".


Serie B homenajea Serie B


Esto es especial. "Chillerama" no es un film potencialmente de verano sangriento, pero se da en unos autocine. Esos mágicos y maravillosos lugares que tuvieron su auge en USA durante los 50 y 60 y que se llenaban de coches en verano con gente dispuesta a meterse mano y si surgía disfrutar mayormente de programas dobles terroríficos con un refresco de abundante hielo y unos buenos nachos/hamburguesa. 
¡Chúpate esa Cines Golem! 
Esta película (de espectacular póster, todo hay que decirlo) narra por segmentos (cada uno dirigido por un realizador diferente) las últimas películas proyectadas en un auténtico autocine americano. Original, muy original. Se compone de cuatro episodios, siendo cada uno de ellos un homenaje (hasta el título lo es) particular a los films que eran proyectados regularmente en los autocines durante su época dorada:

Wadzilla (Espermazilla)


Brutal parodia de las películas de monstruos cincuenteras que trata sobre un espermatozoide gigante que crece hasta conseguir dimensiones godzílicas y ataca Nueva York. Divertida e imperdible.


I was a Teenage Werebear


La gran perdedora de la película no tardó en hacer aparición. Un musical homosexual de hombres lobo. Situada en 1962 merece bien poca reseña. El segmento que realmente sobraba en el film.

The Diary of Anna Frankenstein


Rodada en blanco y negro y en alemán íntegro. Cuenta como Adolf Hitler intenta crear una bestia asesina que le ayude a ganar la segunda guerra mundial. Homenaje épico a films naziexploitation como "SS: Hell Camp" (1977) o "La Bestia en Calor" (1977), aunque mucho más soft. Recomendable.
Como apunte, está dirigido por Adam Green, el realizador de "Hatchet" (2006).

Zom-B Movie


Imitación adulterada de los films de zombies que poblaban los 70 y los 80. Entretenidísima de principio a fin y llevada a cabo en el propio autocine. A tener muy en cuenta. Es además la que sirve como hilo conductor del resto de la película.
Este y "Wadzilla" se pueden considerar los mejores episodios de "Chillerama".







En resumidas cuentas: Terror, humor, sexo, zombies, Hitler, sangre azul... ¿Les hace falta algo más? Al revés, yo hecho en falta algo de menos; hombres lobo gays...
Por lo demás bastante reseñable, no se hace alargada pese a sus dos horas de duración.

surfmangorehound.tumblr.com

Especial: Cinco finales cliché.


Sí, joder, está muerto
Cuando estoy haciendo una crítica, comento en el podcast o simplemente estoy hablando con los amigos sobre la película que acabo de ver, siempre hago especial hincapié en su final. Una seña de identidad que me ha canjeado la etiqueta de puntilloso-tiquismiquis entre los que me acompañan al cine, ya que lo analizo de manera exhaustiva, y, algunas veces, independiente al resto del film. Eso hace que algunas películas, pese a haberme encantado, como por ejemplo las sobresalientes "Los Vengadores" (Joss Whedon 2012) o "Django" (Quentin Tarantino 2013), he llegado a cagarme en ellas por sus finales, a los que considero demasiado irregulares, o directamente flojos, si llegan a compararse con el apabullante espectáculo ofrecido durante todo el metraje.
¿Qué le vamos a hacer? Soy un excéntrico.
Pero como dice mi madre no hay mal que por bien no venga, puesto que esta irritante peculiaridad ha hecho fijarme en las similitudes entre muchos de los finales de los films. Unos clichés típicos, si preferís llamarlos así, que acaban por repetirse casi hasta el infinito en esta clase de productos destinados a saciar el hambre de frikerío de nuestros cuerpos serranos. Ya sea la intentona de hacer un final rompedor, sorprendiendo al espectador, o darle un toque de originalidad, aunque algunas veces, demasiadas, dan más pena que lo anterior.
Sin más dilación pasaré a enumerar este Top 5 de finales cliché, que pese a que algunas veces pequen de bobones, son los que más gustan ver en pantalla.
Aviso que hay spoilers de los gordos. No se diga que no digo las cosas.

5º- ESTE MUERTO ESTÁ MUY VIVO.

Este final suele darse sobretodo en las películas de terror: El asesino se levanta cuando le creíamos muerto y aparece (o no) como susto al final. "Halloween" (John Carpenter 1978), "Viernes 13" (Sean S. Cunningham 1980) o "Carrie" (Brian De Palma 1976) son pioneros de este final cliché, causando un susto mayúsculo entre el entregado público de la época, y de paso causar furor en el boca oreja. Era pre internet, ya se sabe.
Con el paso de los años este final se hizo usual, ya no solo en las producciones de terror era una seña de identidad, si no que iba pasando ocasionalmente al, por ejemplo, género de aventuras con "El secreto de la pirámide" (Barry Levinson 1985) o "Vidocq" (Pitof 2001), haciendo que este recurso se fuese refinando con cada aparición, hasta finalmente convertirse con el paso del tiempo en un punto y final de altura para toda clase de películas.
Por mucho que pueda decir sobre este final, lo cierto es que es el menos cliché de toda esta lista. A mi modo de ver, con el tiempo este final se ha sabido adaptar tanto a la época como a los géneros en los que aparecía, logrando que en ninguna de sus apariciones pareciese estar viendo el mismo final una y otra y otra vez en bucle, pero bueno, necesitaba llegar a cinco, así que...

 4º-  FLASHFORWARD.

En la reciente muestra SciFi, que tantas alegrías y críticas ha dado a esta página, se pudo ver una película llamada "Rigor Mortis". En ella los asistentes reunidos en la sala pudimos comprobar con asombro que, tras mucho marear la perdiz, su final era volver al principio y hacer una cosa diferente. Un ¿...y sí? de manual que casi rozaba las dos horas de metraje, dejando a más de uno irritado (comprensible) e incluso furioso (aceptable)...o dormido directamente, pero eso porque la película es muy espesa.
También llamado "el recurso Next", este final en el que se da marcha atrás al reloj, volviéndonos a poner desde el principio del film, se usa sobretodo para hacernos ver al menos dos posibles variantes de una misma historia, más o menos como cuando a finales de los ochenta a Marvel le dio por hacer historietas "What if...?" con sus historias más representativas, solo que en estos films suelen ser el final su principio.
No se podría decir que este sea un mal final, incluso en su momento reconozco que te dejaba picueto en la butaca, pero el paso del tiempo, la sobrexplotación y sobretodo la torpeza de los directores al elaborarlo, hicieron que este recurso quedara relegado al cliché puro y duro.
Os recomiendo la reciente "Monsoon Shootout" de Amit Kumar para ver un buen empleo de este final y el juego que puede dar.

3º- ¿SABÉIS QUIÉN ES EL ASESINO? ¡YO!

Atentos que vienen curvas.
¿No os jode cuando en las películas de terror, tras pasar toda la película sospechando en un personaje, y por fin, tras haber afirmado "el asesino es este", se desvela y resulta en realidad que el asesino era el protagonista?
A mí mucho.
Me pasó con "Vidoc" (2001), con la mierda esa de "El Escondite" (2005) o con "Saw VII" (2010), películas a las cuales no tengo nada de aprecio (bueno, a "Saw" algo), pero es ver ese final tan mierdero, que pone de manifiesto la pereza de algunos guionistas al tratar de hacer algo, según ellos, sorprendente para el espectador cuando de verdad están haciendo el ridículo.
Como podéis comprobar, el final cliché más odiado por un servidor, y no merece la pena extenderse más.
Pura mierda.

Como sufro.
2º- EL TORTUOSO CAMINO DEL HÉROE.

Hasta que Marvel dio el campanazo con el film "Iron Man" (Jon Favreau, 2008) y demostró que un superhéroe también podía ser divertido a la par que complejo, los héroes eran mostrados como seres torturados y apenados con la cruz de ser especiales en un mundo que bla bla bla...ya sabéis la monserga.
Los X-men (Bryan Singer 2000-2004) eran aberraciones adictas al latex en un mundo que les odia, Hulk (Ang Lee, 2003) tenía problemas paterno filiales y no podía echarle un polvo a Betty Ross a riesgo de reventarla (¡¡Muerte por KIKI!!), Superman (Richard Donner y Brian Singer 1979-2006) no podía estar con Lois Lane porque...porque era una petarda con voz de pito, y ya no hablemos de Batman, que en todas sus versiones es un pupas millonario traumatizado de por vida.
Como podéis ver es una vida torturada la de estos héroes, consideran incluso que sus poderes son taras en vez de dones...pero no entraré en ese tema (por ahora), y pasemos sin más dilación en ese final cliché que tienen casi todos estos films.
A ver si os suena la siguiente escena.
"Plano fijo del héroe. Mira al horizonte, aceptando su rol de héroe. Tras la cruenta batalla final contra su némesis ha comprendido que el mundo le necesita aunque le odie. Pese a las pérdidas personales ha de continuar. Su pasado, lo que era, ya no existe. Ya no. Tú eres (insertar nombre del héroe). Fundido a negro".
Si los guionistas añaden a esta la muerte trágica de un  familiar, amigo, novia o perro, aumenta un 1000% su nivel de clichismo. Un plus si el héroe mira a cámara mientras se le escapan unas lágrimas.
Este final puede resultar a día de hoy un pelín forzado, sobretodo teniendo en cuenta que el cine de superhéroes ha cambiado a raíz de la mentada "Iron Man", pero no sería justo restarle su valor a un épico final para la lucha interna de un humano que por fin acepta su faceta de héroe.
Si no os gusta, siempre os quedará el final de la no menos magnífica "Supersonic Man" (Juan Piquer Simón, 1979). Menuda delicia.

2º- ¿MUERTO O DE PARRANDA?

¿Os acordáis la cara de besugo que se os quedó tras el final de "El sexto sentido" (M. Night Shyamalan, 1999), cuando os fue revelada la no-vida de Bruce Willis? A más de uno dicha revelación le dejó atónito, considerado aún a día de hoy como el final que nadie esperaba, además de convertirse en un referente en el que varios guionistas de la época vieron un filón para dar un broche de oro a sus libretos. Listos no hay que negar que eran.
Si bien Amenabar dijo por activa y por pasiva que el final de su película "Los Otros" (2000) no estaba "basado" en el final del "Sexto sentido" (y un cojón), lo cierto es que poco después varios autores sí hicieron un corta y pega bastante escandaloso, aunque sin el efecto sorpresa, y calidad por qué negarlo, poseía el film de Shyamalan. A voz de pronto me viene a la cabeza el magnifico (por cazurro) film "Dead End" (Jean-Baptiste Andrea, 2003), que nos narra el infernal viaje en coche de una familia disfuncional, donde para más inri el padre es el mismo que el de Laura Palmer, y que durante su tercio final se sube al carro de muertos con ganas de vivir, tras un giro de los acontecimientos bastante rocambolesco. Lo más peculiar de este ejemplo es que la película podría haber tenido un final normal, sin añadir este giro, hubiese quedado un cierre mucho mejor.
Muchos lo califican de tramposo y a veces innecesario, y sí, lo cierto es que no les falta razón, pero si algo se puede defender de este final es la cara de besugo que se nos queda tras ver que, sin darnos cuenta, nos la han vuelto a colar.

1º- LA VIDA ES SUEÑO.

Sí amiguitas y amiguitos, tras sopesarlo durante horas, sin dormir gracias a la ingesta de litros de café, he llegado a la conclusión de que no podría haber un número uno mejor. Con todos ustedes El final cliché empleado por los guionistas cuando se les acaban las ideas. El recurso final de los vagos cuando se dan cuenta que no saben darle matarile a una historia que, por H o por B, se alargó hasta el hastío...básicamente por dinero.
Hablo de mi favorito TODO HA SIDO UN SUEÑO.

No sonríen, se ríen de ti.
También conocido por estos lares con el nombre de "Síndrome de Diego Serrano", este final consiste en que Todo lo visto anteriormente - todas las vivencias, todas las explosiones, todos los polvos, todas la muertes...-, ha sido producto del algo tocado subconsciente del protagonista principal. Forzando hasta el límite humano la fase REM, crea una trama elaborada en la que abundan los giros de guión, en la que destacan la cantidad de personajes secundarios con tramas independientes a la principal, y que también se cierran con este final cliché.
Lo mejor y lo más increíble de este cliché, aparte de la duración del sueño que haría las delicias de los protagonistas de "Origen" (Christopher Nolan, 2011), es el momento en el que el protagonista despierta del "sueño", donde recuerda todo lo sucedido, incluso los pequeños detalles, si no recordad el mítico "Tú estabas ahí, y tú...y tú" que espetaba la pequeña Doroty durante los minutos finales de "El Mago de Oz" (Víctor Fleming, 1939). No sé que es lo peor; recordar que sigues en un mugriento Kansas en color sepia, o que todos tus parientes y amigos piensen que estás como una caja de cencerros.
Con toda la (poca) pena de mi corazón, reconozco lo obvio: Salvo contadas ocasiones en los que funciona, este final ha quedado quemado tras darle tanto uso. Puede ser que al principio fuera una idea novedosa, pero el paso del tiempo lo ha ido desgastando hasta quedarse en una parodia a la que recurrir cuando se agotan las ideas. Con todo, sigue siendo un mítico final cliché, merecedor del primer puesto.
En otras palabras; el sueño de la razón ya no sólo provoca monstruos, si no finales para los argumentos de ficción.