Durante
las dos semanas que llevamos de Especial Verano, nos hemos detenido en el
periodo estival visto por norteamericanos y españoles. Hoy nos vamos a quedar
en Europa, pero vamos a acercarnos al Verano de esos que van a Magaluf y Salou
a darlo todo –incluso su cabeza haciendo balconing-,
los británicos. Porque la peli de hoy no es otra que “The inbetweeners movie” de Ben Palmer.
Lo
primero a decir es, que para disfrutar de esta “The inbetweener movie” –me niego a llamarla con el título español
de “Supercutres”-, deberías echar un
vistazo a la serie “The inbetweeners”,
producida por el canal 4 británico. Esta serie siguiendo el buen hacer de la
televisión brit, tan solo consta de
18 capítulos –divididos en 3 temporadas- de veintipico minutos cada uno.
Nos
narra las desventuras de cuatro estudiantes del equivalente inglés a
Bachillerato. Tenemos al pesudo protagonista, Will que es el típico rarito que
viene de un instituto pijo. Junto a él conoceremos a Simon que parece que va a
ser el cabecilla del grupo, pero es igual de pringado que el resto, Jay –el más
divertido de mi opinión- que es el típico bocazas que dice que ha pillado mucho
pero luego está a dos velas y por último, que no menos importante Neil; quizás
el más atontado de los cuatro pero a todas luces el pegamento del grupo. Pues
eso, tenemos a estos cuatro chavales, trasuntos de los protagonistas de “American Pie” que tan solo tienen un
objetivo: pillar cacho.
La
serie terminaba cuando Simon acababa con Carli, la chica por la que ha bebido
los vientos durante 3 temporadas. Y ella es justamente el motor de arranque de
la cinta de hoy, ya que al primer minuto vemos como Carli deja a Simon tirado
como una colilla. Para animarlo, Will organiza un viaje a Grecia con un doble
objetivo: mejorar el estado de ánimo de Simon y por supuesto, arrimar el
canario. La comedia está servida.
Estamos
sin duda ante una de las cintas más divertidas sobre temática veraniega que
puedas encontrar. Durante los 97 minutos que dura la cinta encontraras chistes
obscenos, humor de sal gruesa y mucho, mucho estereotipo –tanto británico como mediterráneo-.
Todo
el peso de la cinta recae sobre el cuarteto protagonista, que aunque ya un poco
mayor para interpretar a unos adolescentes,
no habría otros actores que pudieran retomar estos roles con la misma
frescura.
Todos
ellos bajo la batuta de Ben Palmer, creador de la serie original, que junto a
su equipo de guionistas de siempre – Damon Beesley y Iain Morris- realiza una pequeña
proeza, trasladar el formato de 25 minutos que funciona como un reloj a la
duración estándar de hora y media. Y para conseguir su objetivo han hecho, por
un lado lo más esperado, sacarlos de su hábitat; pero también obviando algo de
lo que algunas películas que adaptan series pecan: En vez de darle mayor protagonismo
a uno de los protas, aquí tenemos tramas para los cuatro sin que haya un
protagonista claro. Así todos contentos.
En
definitiva, una comedia alocada, con personajes a los que coger cariño y una
trama que aunque la hayamos visto mil millones de veces anteriormente aguanta
bien, debido al carisma de su cuarteto protagonista. Y si tras serie y peli os quedáis
con ganas, el año pasado se estrenó una secuela, que si bien es un poco más
forzada, conserva un par de gags para el recuerdo. Y por favor, no hagas como
el genio traductor de títulos y no los llames supercutres… please.


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