Mostrando entradas con la etiqueta Logan Lerman. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Logan Lerman. Mostrar todas las entradas

Fury (2014) de David Ayer



Guerra de cada día.

Acudí a ver Fury (me niego a llamarla como se ha titulado aquí) con una poca de cautela. No niego que el director David Ayer, responsable también de la divertidísima Sabotaje, es un director que se maneja en la acción de manera excelente, si no ahí están Sin Tregua o la mentada película con Chache, además que como guionista está de sobra abalado gracias a sus colaboraciones con Antoine Fuqua o cuando le toca en solitario (Vidas al límite), pero si os soy sincero, no le veía capaz de que fuera capaz de hacer un film bélico de corte clásico, más aún, su manera de rodar le hacía el menos indicado para tal empresa. Tras acabar de ver el film no sólo esas dudas desaparecieron, si no que tuve unas ganas tremendas de ver la próxima película que dirija este buen señor...Suicide Squad...ejem.

Puede que lo más negativo se encuentre en ciertos tramos del guión que pecan de ser demasiado evidentes y que acaban cortando de manera abrupta la acción, y que se ven sobretodo cuando los personajes abandonan momentáneamente el tanque, como es la escena en la casa de las dos chicas alemanas en donde vemos a una escena costumbrista algo chocante e innecesaria si se comparan con el resto del film. Además, esa pseudo historia de ¿amor? parece estar metida con calzador, como si fuera una exigencia de la productora, por no hablar del modo en el que se cierra y que solamente falta ponerle un cartel con neones en el que se lea "LOS HORRORES DE LA GUERRA". ¿Moralina barata en un film bélico? Sí, no es raro encontrarlo en este tipo de películas, pero tenía la esperanza de no encontrarla en ESTA película.

No se puede decir que Brad Pitt haga aquí el papel de su vida, debido sobretodo a que nunca dejamos de ver a un Aldo Raine afeitado, pero sí hay que decir que el actor de Kalifornia hace un papelón de los que sentirse orgulloso. Plus añadido el que en ningún momento de la película sabemos mucho más que los pequeños detalles que se nos dan acerca de su personaje - solamente sabemos que lleva combatiendo mucho, sabe hablar de forma fluida el alemán y que tiene la espalda marcada -, cosa que hace que la interpretación de Pitt cobre más fuerza según avanza la trama. Puede que el personaje de toda esta tropa con el cual nunca acabamos de empatizar sea curiosamente el novato, interpretado por Logan Lerman, quien no lo hace mal por cierto. Demasiado arquetícpico, tal y como está estructurado desde el principio sabemos todo el recorrido y el final que va a tener este personaje (momentos altos, bajos, tristeza...etc). Mejor desarrollados se encuentran los roles (no secuandarios como se ha dicho) de Shia LaBeouf, Jon Bernthal y Michael Peña, cosa que enfatiza sus sublimes interpretaciones, las cuales en un principio nos transmiten mucho con sólo unos trazos de personalidad - la escena principal contrasta con una escena casi al final -. Sin duda todos ellos son el verdadero motor del film. También aparecen en pantalla unos episódicos Xavier Samuel, Scott Eastwood (el hijísimo) y Jason Isaacs, a quienes me dio la sensación de que les han recortado sus papeles de cara a agilizar el montaje final de la película, cosa que no me extrañaría dado que esta dura más de dos horas.

Los efectos visuales, si bien son bastante correctos en las escenas de batalla, las cuales son simplemente espectaculares, eché en falta un mayor empleo de efectos tradicionales como las maquetas o miniaturas. Cantan las escenas donde por ejemplo hay fuego y este se ve claramente que es un efecto especial, por no hablar de los disparos de artillería y de metralleta, donde las trazadoras se parecen más a los blasters de Star Wars - incluso los disparos de los nazis son verdes y los de los americanos rojos, flipa -. Mejor están echas se encuentran las escenas donde hace acto de aparición el gore, y que Ayer rueda cortarse un pelo, reservándose no poca hemoglobina  - la decapitación de la cabeza de un soldado por parte de un obús - y sí mostrando mucha crudeza hasta el punto de hacerse incómoda - la "ejecución" de un soldado de las SS -.

En resumidas cuentas, una película bélica clásica, tanto en su contenido como en la forma en la que está dirigida. Una crudísima historia que acaba sustentada por unos personajes genialmente desarrollados y salpicada por unas escenas de acción sublimes.
Fury para mi sorpresa ha acabado resultado una película bélica muy competente.

Nota: 8

Furioso trailer

Ayer el poster y hoy acabamos de conocer el primer trailer de Fury, la nueva película como director de David Ayer. Tras labrarse un porvenir como guionista en películas como U-571, A Todo Gas, Training Day, Dark Blue o S.W.A.T., algunas por encargo, y otras mas personales, pero casi todas con éxito, ha conseguido llegar a un punto en el que desde hace unos años solo dirige sus propios textos.

Tras la "fría" acogida que ha tenido, la aquí todavía pendiente de estreno, Sabotage, David Ayer vuelve a un relato ambientado en la 2ª Guerra Mundial, metiendo a sus personajes en un espacio reducido, como ya hiciera en U-571. Allí en un submarino, ahora en un tanque.

Prometedor reparto y enfoque, para la que sigue siendo la contienda mas salvaje (¿y furiosa?), de la historia de la humanidad. Porque como dicen en la promo: "Los ideales son pacíficos, la historia es violenta".

Noé (2014)

Una película sorprendente, dado el panorama actual. Y más en el terreno del blockbuster de estudio. El film nos narra la odisea bíblica (osea ficticia, aunque los creyentes ortodoxos la calificarán de rigurosamente histórica, imagino) de Noé, que es el humano elegido por Dios, para nada más y nada menos que preservar viva cada especie animal existente del inminente Apocalipsis. Un Diluvio de proporciones (una vez más) bíblicas, cuyo fin último, es borrar de la existencia al mismo hombre. Que ha despreciado el libre albeldrío otorgado por el creador, llenando la Tierra de violencia, muerte y dolor. Y es que si en algo sorprende esta superproducción por encima de todo, es en su tratamiento de los temas, y sobre todo, del tema central, es decir ¿merece el ser humano ser salvado?
Poner al frente de este material a un director como Darren Aranofsky a dado sus frutos: Un blockbuster de autor. El primero que vemos en mucho tiempo, con la honrosa excepción de Pacific Rim de Guillermo del Toro. Pero esta propuesta es más audaz si cabe, que la genial película del mejicano. Aranofsky cumple con todo lo que uno espera del producto. Hay espectáculo. Hay grandiosidad. Hay épica. Todo "bigger than life". Y a la vez, hay drama. Un drama íntimo, crudo, personal, llevado a sus últimas consecuencias con mucho valor, y con mucho riesgo, he de decir. La característica de Aranofsky que encuentro más notable es que no se conforma. Siempre busca llegar al techo. Si hace una secuencia espectacular, va hacer la secuencia más espectacular posible. Si hace melodrama, va a ser un melodrama descarnado, brutal, sin tregua. Pero lo hace con su sello. No por alardes intelectuales o autorales, sino porque es lo que puede aportar, y su manera de ver las cosas. Y siempre tiene algo que decir o que aportar, incluso al plano más rutinario.
El resultado es que Noé, no se vertebra en la base de viejos clásicos, como Los 10 Mandamientos o Ben Hur. Y a la vez, tampoco se confunde con uno más de los montones de películas históricas contemporaneas o con cualquier otro blockbuster, como si pasa tan a menudo con otros films. Noé es un producto único y con personalidad, y a la vez, un gran espectáculo para las masas que acuden a los cines buscando evasión. Es decir, el viejo Hollywood de nuevo en funcionamiento, no por invertir millones de dolares en decorados y extras reconstruyendo la biblia, sino por ofrecer, a la vez, espectáculo y una buena historia. El apartado interpretativo cumple más que de sobra. Un Russell Crowe sencillamente inmenso tanto actuando como en presencia física (de proporciones una vez más, y lo siento, pero he de decirlo, bíblicas) y una Jennifer Connelly que parece que está desaprovechada hasta el tramo final, en que ofrece un momento tan impactante y dramático que pone los pelos de punta. Chapeau.
A pesar de todo esto, me temo que para las audiencias actuales, Noé puede suponer una decepción. Me explico. El film tiene dos partes claramente delimitadas. Una responde a la campaña de marketing que se le ha hecho y lo que espera un espectador medio de la película. La otra es un duro drama, complejo y áspero. Que puede levantar ampollas en los espectadores más impacientes o que busquen solo un espectáculo vistoso con poco trasfondo. Lo digo sin ánimo despectivo, yo mismo busco espectáculo como el que más, aunque en mi caso, Noé si me a gustado. Pero para los que esperen un cruce entre Los Diez Mandamientos y Titanic, que se vayan olvidando. Avisados quedáis. Retomo pues, la pregunta que he calificado como tema central del film, porque es mi momento favorito. Y no tiene que ver con Arcas sobreviviendo a peligrosos y espectaculares oleajes. Sino a un momento tan íntimo y silencioso, como épico y glorioso que lleva a extremos tortuosos al personaje de Russel Crowe ¿Merece ser el hombre ser salvado? La película parece convencida de que no, de que somos el enemigo de la paz. Pero, tenemos una capacidad infinita de amar, el bien está en nostros bajo toda la atrocidad. Y eso, aunque suene cursi, es lo más importante para seguir caminando.