En Serie: Temporada 8 de Doctor Who

Retorna Miriamelle Sa Vinitta a los pantanosos terrenos de Marty McFly no era un gallina esta vez a nuestro apartado dedicado a las series. Le toca el turno a la octava temporada de Doctor Who. Disfruten.



¿Pues qué decir sin entrar en Spoilers? (eso que tanto gusta de pronunciar al señor Menor) Una presentación de Capaldi como la nueva primera encarnación de un ciclo de 12, recordemos que los ciclos de reencarnación de cada Timelord son 12, ni una más, uni una menos… Tras abandonarnos Matt Smith como el 11º (realmente el 12º si recuperamos al señor Hurt) en un momento muy emotivo tras liberar Gallifrey del éxtasis temporal en que éste se encontraba y despedirse de Amy Pond (Su companion muy a pesar de Clara), Capaldi nos muestra, como predije, un Doctor mucho más oscuro, lóbrego y gruñón que sus predecesores, aunque también mucho más serio y más "humano" (si eso puede decirse de un Timelord) que sus predecesores, también carga un aire más dramático, más melancólico y atormentado, si bien el 11º intentaba olvidar, este nuevo 1º, técnicamente 13º Doctor parece buscar una ¿Redención?

Tiene guiños a temporadas previas, bastantes, pero también a la serie clásica, la progresión del a temporada ha ido más o menos estable, he disfrutado TANTO de cada capítulo que me costaría bastante decir que me han gustado mucho más, sería mentir, aunque sí que reconozco que el primer capítulo; "Deep breath" fue una introducción a Capaldi realmente, ¿Cómo expresarlo? Sublime, también nos introdujeron a un extraño personaje que ya hacía aparición sin vérsele en la temporada previa, Missy, oh Missy, a la cual nos han ido desgranando, pero sin explicarnos quién era hasta el penúltimo capítulo; Dark Water, momento de quedarse con cara de gilipollas y el culo torcido (Literalmente) y quedándome con la pregunta; ¿Pero no se supone que…? Sin llegarnos a explicar cómo ha llegado Ese personaje ahí, ni siquiera cómo es posible que siquiera viva, aunque he de reconocer, volviendo a los capítulos, que el titulado; Into the Dalek también me impactó, y nos dejó una frase del robótico genocida; "He visto oscuridad" (no especifico para no me tachen de spoileadora).


No voy a desgranar todos y cada uno de los capítulos, pero si decir que en varios El Doctor ha tirado por el ecologismo (Kill the moon y The forest of the Night), así como también nos ha hecho recordar miedos de nuestra infancia (Listen), Nos ha hecho recordar a "viejos conocidos" (Le grand finales, vamos los dos últimos capítulos) en resumen, Moffat, al que mucha gente decía que se retirase de los guiones de esta serie, se ha vuelto a superar, el final ha sido agridulce (más o menos el mismo sabor que me dejó el libro de El señor de los anillos, no así las películas), ahora toca esperar al especial de navidad a ver si ese amargor se nos permuta en un sabor menos desapacible… 

Drácula: La leyenda jamás contada (2014) de Gary Shore



Dramas vampíricos.

No puedo empezar esta reseña sin recomendaros el maravilloso film del año dos mil La sombra del vampiro, en la que se nos muestra desde otra perspectiva (y ficcionado al fin al cabo) lo que fue el rodaje de Nosferatu. Dirigida por E. Elias Merhige y protagonizada por unos magníficos John Malkovich y Willem Dafoe interpretando respectivamente a F.W.Murnau y a Max Schreck, la película nos sugería de manera contundente que Murnau en pos de hacer la mejor película de su carrera, contrató a un auténtico vampiro para interpretar al conde Orlok, dando una ejemplar muestra de saber ir más allá a partir de una obra de sobra conocida por el gran público y respetando el material original pese a estar salpicada de licencias.
...cosa que esta Drácula: La Leyenda jamás contada no cumple.

Al director Gary Shore se le ve cómodo cuando la acción aparece en escena - las batallas con los Fx desatados o la pelea entre Vlad y Mehmed son los mejores ejemplos -, incluso se le puede adjudicar un tanto al componer una buena escena de terror gótico cuando el protagonista se encuentra con el vampiro interpretado por Charles Dance, pero se le nota que le viene grande (no en vano es su primera largo) cuando intenta componer una escena alejada del montaje frenético del que hace gala en dichos momentos, como son las partes con Vlad y su mujer e hijo, donde no consigue dar con un tono más intimista a la par que dramático. Tampoco es que el guión  escrito a dos manos (¡DOS!) por Matt Sazama y Burk Sharpless (guionistas también de la inminente Gods of Egypt) ayude demasiado al resultado final, puesto que no se puede decir que sean originales al mostrarnos a este nuevo Drácula. Esta moda de poner al villano como héroe - como pasó con Maléfica - no hace si no que jugar en contra de un film que a priori resultaba interesante, al hacer que la figura de Vlad Tepes quede totalmente desdibujada y nunca terminemos de empatizar con el protagonista, que de bueno que nos lo muestran se nos hace cansino pese a la buena labor de Evans.

Hablando ya de los actores, lo cierto es que su labor en el film es de lo mejor pese a lo mal, dibujados que están sus personajes. Tenemos a unos excelentes Evans y Cooper, componiendo a un héroe y a un villano clásicos, resultando excepcionales sus duelos tanto físicos como dialécticos. Un pivón talaverano como Sarah Gadon, que sabe insuflarle vida a un personaje a priori tan insulso como es Mina...digo...Mirena. También hace acto de presencia el citado Charles Dance, en un breve rol que el inglés interpreta con su saber estar habitual, protagonizando de paso una de las mejores escenas de la cinta.

Antes de finalizar la reseña, decir que hace unos días pude ver los Storyboards de la versión que iba a dirigir Alex Proyas (El Cuervo) por 2008, titulada por aquél entonces Drácula Zero y que finalmente se convirtió en este film. Si bien la ambientación era similar a esta - la estética medieval y las batallas contra el enemigo turco estaban también presentes en la historia -, se nos presentaba un Vlad más deseoso de sangre, acorde con la imagen que tenemos del vampiro, y que al que no le importaba cambiar de forma para convertirse en un murciélago gigantesco o en un lobo que aplastaba el cráneo a sus enemigos a golpe de mandíbula. Supongo que por esa, en teoría, violencia más gráfica, Warner finalmente optó por tirar a Proyas del proyecto, haciendo que este origen de Drácula durmiera el sueño de los justos hasta ahora, pero por el camino rebajando las dosis de hemoglobina para poder así llegar a más público (of course!).
Soy de la opinión de que Proyas es un gran director, pero que por H (la muerte de un actor) o por B (productoras castradoras) no termina de despuntar, y con este Drácula Zero creo que podía haber metido su espaldarazo definitivo en la industria. Una pena.

En resumidas cuentas, pese a la buena labor de sus actores, unos Fx increíbles y el maravilloso diseño de producción del que hace gala, este Drácula se encuentra demasiado descafeinado. Nunca vemos al chupasangres original en pantalla, si no un personaje más "humano", supongo que para contentar al público consume blockbusters de hoy en día, por contra no termina por convencer esta historia de superación del héroe ante la adversidad, más propia de un cómic de la Marvel que de un antihéroe/villano como Vlad Tepes. Durante sus últimos diez minutos parece aspirar a ser el insulto definitivo a la memoria de Bram Stoker que todo el mundo ha querido ver, y que por suerte no llega a ser.
Con todo he de admitir que hace entretenida durante la mayor parte de su metraje, más cuando se deja de pamplinas pseudo existencialistas/románticas y se centra por entera en el espectáculo, por otro lado apoyado por el alto despliegue de efectos que se pueden ver en pantalla.
La disfrutaréis sobretodo si no le buscáis un algo más.

Nota: 5

Marky Mark quiere que te jodan

Parecía que a Rupert Wyatt no le iba tan bien como debió de creer que le iría tras "pasar" de la secuela de El Origen del Planeta de los Simios. No solo se acabó estrenando dicha película, sino que lo hizo con un notable éxito de critica y publico, denostando (puede que injustamente, quien dice que no) y olvidando los logros de su primera entrega. Mientras, Wyatt no había sido capaz de sacar ningún proyecto adelante, si obviamos el piloto que realizo para AMC de la serie TURN.

Ahora nos llega con The Gambler, una película de jugadores y apuestas escrita por el guionista de Infiltrados y Red de Mentiras, William Monahan, que tras su debut en la dirección con London Boulevard, tampoco se "prodigaba" mucho últimamente.

Wyatt, quien ya realizo una película con ese tipo de personajes "mas listos que nadie", una curiosa mezcla de Heist Movie y película de fuga de la cárcel llamada The Escapist, se junta con un aficionado a aleccionarnos desde el género como es Monahan (ver esos personajes de Al Limite citar a Francis Scott Fitzgerald entre secuencias de tiros) para tráenos la historia de un carismático y culto canalla (Wahlberg interpreta a un profesor de Lengua Inglesa) y de como sus desmanes con los juegos de azar le harán caer por una espiral de peligros y dialéctica. Aunque parece de las buenas.

Musas Animadas: Bulma


Nombre: Bulma

Edad: DB: 16-23 / DBZ: 28-46 / DBGT: 56-57 / AF: 48

Nacionalidad: Japonesa

Debut: Dragon Ball: La Leyenda del Dragón Xeron (1986)

Descubrimiento: Dragon Ball: La Leyenda del Dragón Xeron (1986)

Conocida mundialmente por... DB, DBZ y DBGT

Última aparición en pantallas: Dragon Ball Kai: Doragon bôru Kai (2014)

Zombeavers (2014) de Jordan Rubin





Desde los inicios del cine de terror hemos sufrido la amenaza de muchos animales en grupo tratando de acabar con sus enemigos humanos: Aves (“Los pájaros”), insectos (“The swarm”), peces (“Pirañas”)… Pero nunca nadie había tratado de llevar al terreno del terror a unos animalillos en apariencia tan tranquilos y poco inquietantes como los castores. Ay amigos… ahora si que vaís a sufrir.
¿Por dónde empezar? Quizás con el referente más cercano temporalmente: “Piranha 3D” y “Piranha 3DD”. Harto estoy de todos los mazazos que se han dado contra estas dos películas, sobretodo la segunda. Son dos filmes sin pretensiones que tan solo quieren con un poco de casquería y mucha autoreferencia reírse de una situación en apariencia terrorífica. Pues comparados con “Zombeavers” son obras maestras del terror cómico.
La película comienza con la mejor escena –y que da falsas esperanzas al espectador- en la que hay dos paletos en una furgoneta con desechos químicos, que por culpa de su torpeza acaban lanzando un bote con desechos a un lago donde están los castores de turno, los cuales se verán alterados genéticamente por la morralla nuclear. Paralelamente llegan los típicos universitarios gilipollas que se encontrarán con los castores y se enzarzarán en una guerra sin cuartel.
A partir de este momento comienza una panoplia de chistes malos –sobretodo debido a que beaver es el equivalente inglés al conejo castellano de toda la vida-, muñecajos hechos con los desechos de un programa de Art Attack y una ristra de pseudo actores que no son más que carnaza para los animalitos del título.
Existe una palabra que se podría utilizar para acuñar  esta peli y que a todas luces no debería de aparecer. Esta palabra es aburrimiento. ¿Cómo puede ser aburrida una peli con unos bichos zombies que pueden nadar, hacer túneles, saltar y que tienen unos dientes enormes? ¿Cómo puede ser aburrida una película que tiene a tres pedazo de hembras en biquini –o menos que eso- durante la mayor parte del metraje? ¿Cómo puede ser aburrida una película de 65 minutos? Hay que darle un premio a Jordan Rubin, porque lo ha conseguido.





Una película que aparentemente tenía todo para ser un pequeño clásico, un “Tucker and Dale VS Evil” pero con animales alterados en vez de rednecks, pero todo se queda en un cartel atrayente y en un hype twittero que nos demuestra que no es oro todo lo que reluce.
En términos de dirección, tenemos un film sin alma. Parece que lo haya creado alguien sin amor por el género que ávido de parné y viendo que este tipo de películas funcionan medianamente bien si puedes colarlas en algún festival, ha hecho lo primero que se le ha pasado por la cabeza. Y tal como lo hizo así lo dejó. Citando a Johnny Depp en “Ed Wood”: ¡¡¡ A positivar!!!
Pero lo peor no es su dirección, si no su guión. El supuesto libreto es la cumbre del cuñadismo y la referencia mal entendida. De lo que nos hemos librado, ya que si la película hubiera sido en 3D, estoy seguro de que los codazos de complicidad de los guionistas –si, guionistas. Tres personas han sido necesarias para parir esta mierda- traspasarían la pantalla para darnos en las costillas mientras oiríamos por lo bajini un “¿ Lo has pillao? Eh eh. Es bueno el chiste ¿eh?”. Lo dicho, una historia con cero gracia, unos diálogos de vergüenza ajena – en los títulos de créditos finales descubriremos que la escena simpática del principio que dije antes era completamente improvisada, así que el mérito es de los actores que interpretan a los paletos- y una construcción de personajes que hace que “La casa de Mickey Mouse” sea a su lado “Juego de Tronos”.



Y llegamos a la sección donde nos toca hablar de los actores, o en este caso cachos de carnes con ojos que repiten frases sin ninguna gracia y realizan acciones sin fuste alguno. Pero en honor a la verdad habría que hacer una diferenciación entre actrices y actores. En cuanto a las primeras, es cierto que interpretan a personajes más planos que un posavasos pero por lo menos tienen presencia –y no me refiero solo a que queden muy bien en biquini-, si no que saben gritar o reaccionar en pantalla o al menos lo intentan. En cuanto a los actores, siguen los estereotipos de este género – el incomprendido, el gracioso y el atleta-, pero son tan deleznables que hasta parece que el director sea consciente de ello y trate de matarlos a las primeras de cambio.

En resumidas cuentas, una película para olvidar, con una dirección vacía, un guión sin sentido –¿A qué viene ese giro mutante hacia el final de la cinta?- y unos actores que debería replantearse su futuro. En definitiva, no la vean. No digan luego que no les avisamos.