San Andrés (2015) de Brad Peyton


Dwayne Johnson vs San Andrés.
Tras un "breve" lapsus de tiempo sin escribir por aquí, vuelvo a la carga con quizás la película de verano más encubierta de lo que llevamos de temporada:
San Andrés...y no, no es la adaptación cinematográfica del GTA, si no una entretenida cinta que mezcla los géneros acción, aventuras y desastres varios protagonizada por el ex campeón de la WWE Dwayne Johnson (El tesoro del Amazonas).
El director es Brad Peyton, conocido por dirigir en dos mil doce el entrenidísimo film de ecos vernianos Viaje al centro de la tierra 2: La isla misteriosa, en donde también contaba con Johnson de protagonista además de la ex princesita Diney Vanessa Hudgnes, y que en esta ocasión factura una donde se versa sobre lo que pasaría si la falla de San Andrés se desprendiera del continente y solo el protagonista de Hércules fuese el único capaz de salvar la situación. Como podéis ver, y se agradece que la película sepa en que terreno juega, nos encontramos con un film de desastres al uso, similar a 2012, para el cual se repiten esquemas argumentales, personajes y lugares comunes que han sido mil veces explotados en mil películas anteriores de este mismo género. Aún así, Peyton no deja el piloto automático encendido como otros cineastas cuando se enfrentan a una película de estas características, e intenta en todo momento el hacer un producto entretenido, de fácil consumo y disfrutable para el gran público, aunque sin escatimar de escenas violentas (aquí sí se ven las muertes y la sangre caer) o impactantes.
Lo malo llega cuando el guión de Carlton Cuse (sí, el guionista de Perdidos) se excede al dotar de un mayor trasfondo dramático a los protagonistas, como la muerte de la hija de Carla Gugino y Johnson, la cual la vemos más como una trama paralela bastante absurda que algo que dote de mayor profundidad a unos personajes que, al fin y al cabo, ya están bastante definidos como ex pareja en trámites de divorcio. Otro fallo es la incomprensible evolución del personaje de Ioan Gruffudd, quien en un acto de mera esquizofrenia narrativa por momentos es un buen tío, por otros un cobarde y por otros un bastardo, para en última instancia no aportar nada pese a prometérselas como villano de la historia. Por suerte el arco argumental que involucra a la bella Alexandra Daddario y a los hermanos interpretados por Hugo Johnstone-Burt y Art Parkinson es bastante interesante como para sustentar el film por si solo, y más que una trama paralela podemos considerarla como la verdadera heredera de la película de desastres clásica.
Suerte que entre tanto desajuste a nivel narrativo, más algún agujero que rivalizaría con la falla de San Andrés, lo que prima aquí es la acción, y de verdad, esta no te deja ni un momento para respirar. En todo momento la película te ofrece algo; cuando no es la presa Hoover desmenuzándose cual polvorón, es un edificio del centro de San Frencisco viniéndose abajo, o bien una ola gigante arrasando lo que queda en pie. Un sin parar de situaciones, a cada cual más increíble (y si te lo crees tengo una mala noticia que darte), que quedan apoyadas por un despliegue técnico no perfecto pero sí bastante solvente, en donde todo, incluso las leyes de la física, están al servicio de la diversión del espectador. Esto puede ser un arma de doble filo, ya que o bien entras en el juego que te proponen y gozas ante esta orgía de CGI, o bien te pasas el film analizando las escenas y diciendo "esto no puede ser así", sin dar cabida al término medio.
En cuanto los actores, se encuentran todos a un mismo nivel y no llegan a destacar ninguno por encima de otro. Quizás Daddario tenga más momentos de lucimiento a lo largo de la cinta, pero Johnson como siempre aporta carisma y saber hacer en este tipo de producciones, aunque menos más serio que de costumbre. Quien queda algo desdibujado es Paul Giamatti, actor a quien tengo en alta estima pero que en esta ocasión se le nota perdido dentro de su rol de científico. Mención aparte merece el cameo de Kylie Minogue, quien interpreta a la hermana del personaje de Gruffudd en una breve escena y que poco o nada aporta a la historia, pero oye, ¡que es la Minogue!

En resumidas cuentas, para los que busquen cine de entretenimiento cien por cien, con abundante pirotecnia y sin apenas coherencia argumental pero compensado con un sano desmadre, esta es sin duda alguna vuestra película. Para el que busque una cinta que reflexione sobre los poderosa que llega a ser la naturaleza frente a la fragilidad del ser humano...¿en serio?

ESPECIAL VERANO. DÍA 7: "SPEED 2" (1997) de Jan de Bont,



Como dije en el primer día del especial, aquí no tenemos ningún prejuicio a la hora de elegir las películas de este verano. Así que hoy vamos con una de las secuelas más denostadas de los noventa, pero una de mis favoritas de la época y una película que encaja como una guante en nuestra lista estival porque, ¿Quién no desea en Verano estar en un crucero por el Caribe? La cinta del día de hoy no es otra que “Speed 2” del holandés Jan de Bont.



La historia nos sitúa unos años después de la cinta original de “Speed”. Los personajes de Annie (Sandra Bullock) y  Jack (Keanu Reeves), que acabaron juntos ya no lo están debido a la movida vida de policía de élite de él. Ahora Annie sale con Alex (Jason Patric) otro policía –los hay que no aprenden-. Pero aunque Annie cree que es uno de esos policías de despacho, Alex es la estrella del equipo de operaciones especiales. Esto hará que Anie rememore los viejos fantasmas de Jack. Pero Alex está dispuesto a salvar la relación, y por ello decide que lo mejor es irse al Caribe a un crucero y desconectar. Annie acepta y todo parece que van a ser vino y rosas, pero un terrorista (Willem Dafoe) tiene otro plan para el barco y sus integrantes…

Lo primero que hay que hacer  nada más poner el VHS de la película –porque esta peli es de las de ver en VHS rememorando aquella segunda edad dorada del videoclub- es desconectar el cerebro. La peli tiene agujeros de guión del tamaño de un petrolero, pero el ritmo es tan constante y tanto Willem Dafoe como Sandra Bullock tienen tanto carisma que te quedarás pegado a la tele. Sin duda, un gran ejemplo de esas pelis mezcla de acción y comedia –en mi opinión esta película es una comedia de acción- que tan buenos momentos nos dieron en los noventa como “Mentiras arriesgadas”, “Hombres de negro” o “Alerta máxima”… Un subgénero que a día de hoy está en franca decadencia salvo ejemplos más que respetables como la genial “White House down” de Roland Emmerich, todo un referente del subgénero.

Si nos podemos a hablar del reparto hay dos nombres a destacar. Por un lado Sandra Bullock, demostrando que es una actriz que vale tanto para un roto que para un descosido. Bien puede ser la compañera de Stallone en “Demolition man”, que una experta informática como en “La red” y a partir de esta película ya despegó al estrellato con películas tan divertidas como “Miss Agente Especial” o “The blind side”. Como némesis de la función tenemos a un Willem Dafoe como me gusta a mí Willem Dafoe: sobreactuado hasta decir basta. En la misma línea que su Bobby Perú de “Corazón salvaje” o el Raven Shaddock de “Calles de fuego”, se marca un villano muy noventero que se sostiene bastante bien.
Junto a ellos tenemos a una platea de actores que hemos visto en algún lado pero no sabemos dónde: Jason Patric, posiblemente uno de los peores actores de su generación , como el novio de la Bullock,  Temuera Morrison como el capitán del barco y otros secundarios televisivos como Mike Hagerty o Lois Chilles.



Tras las cámaras tenemos a Jan de Bont. El neerlandés era conocido en el mundo del cine de acción como director de fotografía de las de Paul Verhoeven y de otros éxitos como “La joya del Nilo”, “La caza del Octubre rojo” o “Linea Mortal”. A mitad de los noventa decidió dar el salto a la dirección con “Speed”, que resultó ser un éxito de taquilla en todo el mundo. Pero tras aquella y la cinta que tratamos hoy, su carrera decayó con productos bastante olvidables como “La guarida” o “Lara Croft Tomb Raider: La cuna de la vida”. Toda una pena, ya que en la saga de los autobuses y barcos fuera de control demuestra un buen pulso y oficio a la hora de filmar acción, aunque en lo que no son tiros y leches se pierde un poco el pobre.


En definitiva, tenemos una película que lo tiene todo: Sandra Bullock, terroristas malvados, policías aguerridos, un crucero que se comporta como Godzilla, Carlinhos Brown y UB 40 cantando en cubierta, Willem Dafoe desatado, un ambiente y tonillo coñero… Puede que los tíos de los Razzies se cebaran con ella, pero durante veinte años estos lumbreras nos han mostrado que les gusta más el postureo que el cine. Desde aquí, os recomendamos ver esta peli junto a unos mojitos y a poder ser metidos en una piscina hinchable.

ESPECIAL VERANO. DIA 6: "¿Quién puede matar a un niño" (1976) de Narciso Ibáñez Serrador.

Hoy cambiamos completamente de registro, ya que no todo van a ser comedias y adolescentes con las hormonas descontroladas. Hoy nos pasamos al terror patrio con uno de los títulos señeras de los setenta, la segunda película de Narciso Ibáñez Serrador: “¿Quién puede matar a un niño?”.



La cinta, basada en la obra “El juego de los niños” del maestro radiofónico Juan Jose Plans, nos presenta a un matrimonio británico de vacaciones en la costa de Tarragona. Tom, el marido, había ido muchos años atrás a la zona y ahora buscaba que su mujer, Evelyn, conociera la zona, disfrutando así de una segunda luna de miel. Primeramente irán al costero pueblo de Benavis –un proto Magaluf plagado de turistas ruidosos-, pero adonde quiere llegar Tom es a la idílica isla de Almanzora. Tras convencer a un lugareño que les alquile la barca, conseguirán llegar a la isla. Pero, algo pasa con los niños de la zona… y las vacaciones no serán tan idílicas como Tom Y Evelyn creían en un principio.

Estamos ante una obra fundacional, una película que hizo sacar pecho al terror español. No en vano, la cinta –con sus numerosos títulos alternativos como “Trapped”, “The killer´s playground”, “Island of the damned” o “Death is a child´s play”- rompió taquillas allá por donde fue. Y sin duda asentó las bases para trabajos posteriores como “Los chicos del maíz”  - sobre todo en su vertiente cinematográfica- o las más recientes “The children” de Tom Shankland o “El incidente” de M. Night Shyamalan.
Pero al Cesar lo que es del Cesar, y tanto Plans, como sobretodo Ibáñez Serrador también bebieron de otras fuentes previas. En esta cinta tenemos atisbos de la cinta Wolf Rila “El pueblo de los malditos”, de “The crazies” de George A. Romero o de “Los pájaros” de Alfred Hitchcock con esos niños cerrando las calles de Almanzora como si fueran las aves de la cinta del inglés. Y también la gran música angustiante de Waldo de los Rios, que nos hace acordarnos más de una vez a la partitura usada por Polanski en “La semilla del diablo”.



En cuanto a la silla del director, Ibáñez Serrador no era para nada un novato. Ya tenía a sus espaldas títulos tan  míticos de la televisión española como “Historias para no dormir” o “El trapero”, además de un largometraje para cine bastante resultón como “La residencia”. Pero con esta “¿Quién puede matar a un niño?” se nos muestra como un auténtico coloso del terror. ¿Qué otra palabra usar si no para describir a alguien que hace capaz de ponerte a sudar con la mera visión de un grupo de niños jugando? Cierto es, que usa alguna trampa que otra, como esos primeros minutos pseudo-documentales con atrocidades causadas a niños durante las guerras como excusa explicativa al comportamiento de los niños de Almanzora. Pero tras ver el genial epílogo de la cinta, todo se le es perdonado.

En definitiva, una de las películas clave del cine de género europeo de los setenta. Una de esas cintas perfectas para ver en una tórrida noche estival No tan solo una película para pasar un mal rato, sino una obra que puede abrir el debate, porque… ¿Quién puede matar a un niño? 

ESPECIAL VERANO. DIA 5: "Los incorregibles albóndigas" (1979) de Ivan Reitman.

Are you ready for the summer? Are you ready for the good time?!!! Con esta tonadilla comienza la película del día de hoy: “Los incorregibles albóndigas” de Ivan Reitman. La película que puso de moda en 1979 todo un subgénero veraniego; el de los campamentos.




Debido al éxito de este film, las comedias campistas plagaron las carteleras veraniegas de las dos décadas siguientes. Entre ellas tenemos hasta 3 secuelas de estos Albóndigas, alguna que otra secuela bastarda de la misma, “Camp nowhere”, “Faldas revoltosas” o “Campamento Cucamonga”. Pero lo gordo vendría al año siguiente, en 1980 cuando Sean S. Cunningham encontró la gallina de los huevos de oro al añadir a estas películas a un asesino ávido de sangre. Este giro traería escuela con títulos bastardos como “Madman”, “Sleepaway Camp” o “The burning”. Pero esa es otra historia, que seguro contaremos otro día.

La cinta de hoy nos cuenta, más que la historia, algunos sucesos que ocurren a los campistas y monitores del campamento Estrella Polar, un paraje candiense –si, la cinta es canadiense, como la mayoría de las pelis de campamentos- un tanto cutrongo pero en el que sin duda pasarías un buen Verano. La cinta es un one man show orquestado por Bill Murray, como el peterpanesco jefe de los monitores el cuál trata de llevar el campamento, organizar actividades, educar a algún chaval que otro y, por supuesto arrimar cebolleta. Aquí pondría una señal de alerta: Si no os gusta Murray ni os acerquéis a esta cinta, ya que se encuentra haciendo el payaso, y haciendo chistes malillos y hasta algunos fuera de lugar en  el 90% de la cinta. Pero como esto es lo que me gusta a mí, yo lo goso.



La cinta está dirigida por Ivan Reitman, y aunque sea su primera cinta dirigida para una major vemos los rasgos que marcarán sus próximos trabajos – “El pelotón chiflado” o “Los cazafantasmas”- en las cuales el director presta mucha importancia a los chistes basados en one liners y a sus actores, dejando la acción –y a veces hasta la historia- para momentos clave.


En definitiva, una cinta seminal; que quizás no es todo lo divertida que se cree –o puede que después de 35 años algunos chistes se han quedado viejos-. Pero si eres un fan de Bill Murray no puedes perdértela, y si eres o has sido monitor de campamentos podrás al verla rememorar los buenos momentos pasados en esos lugares.

ESPECIAL VERANO. DIA 4: "Fin de curso" (2005) de Miguel Martí.



El viaje de fin de curso es otro de esos momentos que dan inicio a la temporada estival. El desenfreno, el estar lejos de los padres, el intentar pillar cacho… todos esto anhelos se consuman con dicho viaje. Y todo esto tratará de plasmarlo el director Miguel Martí en nuestra peli de hoy: “Fin de curso”.



La cinta trata de un chaval español que se mudará a Lisboa matriculándose en el último curso del Liceo Español. Los estudiantes de este curso tendrán que decidir dónde ir de fin de curso  si a los museos de Paris o a las playas de Benidorm. La votación resulta un empate técnico y de lo que este chaval decida dependerá el destino del viaje. En principio será fácil porque el chaval solo quiere arrimar cebolleta a la popular –que quiere ir a Paris-, pero al tiempo también siente algo por la chica alternativa con rastas –que vota por Benidorm-… El drama –que no la comedia- está servido.

Pero lo que se las prometía una comedia desenfrenada, pero con cierto estilo como “Eurotrip” o “Amercian Pie” se torna en una cinta deleznable, con muchos chistes guarros sin ton ni son y con unas actuaciones de espanto. Tan solo destacar a Jordi Vilches, pero con esa cara y ese acento poco tiene que hacer para que caiga cuanto menos simpático.




La dirección de Miguel Martí es completamente impersonal, algo que mejoraría con su siguiente largo “Sexykiller”. En cuanto al guión de Juan Carlos Rubio, para comenzar es tramposo. Te quieren hacer creer que la cinta va a estar ambientada en el viaje en sí, pero este tan solo aparece en el último fotograma. Y como he dicho antes, los chistes de mal gusto campan a sus anchas, pero son chistes sin punch ni garra; tan solo están porque era lo que se llevaba en aquella época.

En definitiva, la primera película castigo del Especial Verano. Tiene lo peor que puede tener una comedia, ser aburrida. Si te la encuentras en un CEX quizás la puedas usar para calzar esa butaca de playa que baila cuando estás tumbado al Sol.