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“3 Dev Adam” (1973) aka "Capitán America y el Santo contra Spiderman" de T. Frikret Uçat.



La peli de “Civil War” está al caer y las primeras críticas entusiastas inundan los portales de cine de medio mundo. Y por ello todos los fanboys marvelitas están afilando sus móviles para lanzar sus opiniones a los cuatro vientos. Por mi parte no veré esa peli en cine –me reafirmo con que las pelis de Marvel me parecen un rollazo- pero eso no significa que no quiera ver una lucha entre bandos de superhéroes. Por eso he cogido el vuelo más barato que he encontrado y me he ido a Estambul a pasármelo como un enano otomano viendo la peli que os traigo hoy “3 Dev Adam” de T. Frikret Uçat.



Esta cinta, conocida en lugares más civilizados como “Capitán America y el Santo contra Spiderman” es una de las epítomes del cine explotation turco, y una gran opción para comenzar a navegar en tan ignota filmografía; ya que es una cinta con un ritmazo que ya quisieran muchas pelis de aventuras a día de hoy.

Pero, no nos engañemos, es una peli turca exploitation y por ello tendremos: muchos bigotes, mujeres tratadas despectivamente y una cara tan dura por parte de productores y realizadores que deberían ser nombrados altos cargos del PP.

El argumento es para no creerlo. Spiderman es el líder de una banda mafiosa turca que quiere por un lado introducir dinero falso en el país y por otro llevarse un montón de joyas y objetos de valor. Pero resulta que este caso le queda grande al gobierno otomano, y por ello deciden que lo mejor será contar con ayuda internacional. Por ello no dudarán en llamar a dos agentes de postín: El Santo y el Capitán América.



Desde el principio ya ves que algo no cuadra. Spiderman se encuentra en un playa con un traje verde y tortura a una chica con el rotor de una lancha motora hasta que la mata. Luego este mismo hombre araña con cejacas le meterá a uno un mojá con una chirla, para terminar colándose por las ventanas para estrangular a señoras indefensas. ¡¡¡Si es que en vez de una peli de superhéroes parece un giallo de baja estofa!!!.
Y en cuanto a los héroes de la película, también hay varias cosas a señalar. Por un lado, se ve que viajaban con Ryanair y el Capi sufrió exceso de equipaje y tuvo que dejar el escudo en casa. Y por otro lado, parece ser que Santo no podía aguantar el calor estambulita (no, no pongas esa cara, es que yo soy muy leído) y va durante toda la cinta con la cara descubierta. Cabe destacar que ni los creadores de Spiderman, el Capi o el Santo vieron un duro por los derechos de los personajes. Debido a esto último y para no levantar sospecha la cinta se estrenó en Turquía como “3 dev Adam” aka “Tres hombres gigantescos”.

En cuanto a la producción de la cinta todo huele a serie Z, presupuesto ajustado, descampados tercermundistas, Brummel y todas esas cosas con las que nosotros gozamos tanto.
Por su parte, el celuloide se nota cascado y tratado sin ningún miramiento. Los efectos de sonido son descacharrantes, sobretodo cuando se acercan grupos de personas para lo que usan un repiqueteo de herraduras. Y en cuanto a la música no dudan en colocarte durante gran parte del metraje extractos robados vilmente de la serie americana “Sanford and son”.
Aparte del jetismo imperante en estas producciones, también somos testigos de lo manazas que son sus creadores –entre los que están los artífices de otras obras de arte como “Seytan” (El exorcista turco) o “Tarkan Vs Camoka” (Uno de los cientos de tarzanes turcos): no se respeta el eje ni aunque les apuntes con una pistola, los cortes parecen estar hechos con un hacha, el etalonaje debe sonarles a enfermedad testicular…




Pero aún y todo estamos ante una cinta que pasa como un suspiro, 75 minutos de efervescente acción otomana. Así que si quieres ver más pantalones de campana  y jersey de cuello vuelto que en un mitin del PC, presenciar al Spiderman menos ágil de la historia y no tenéis miramientos en ver a cuarentones en pijama jugando al corre que te pillo… O bien estáis para que os encierren o es que esta es vuestra película. 

ESPECIAL VERANO. DÍA 31: "Trampa infernal" (1989) de Pedro Galindo III



Siempre se ha hablado que el trono de reyes de la copia y del batiburrillo estaría entre italianos, filipinos, turcos, chinos y demás filmografías asiáticas. Pero casi nunca se habla de México, y mal que se hace. Porque ya desde los años 40, con la saga de los Rene Cardona, los mexicanos comenzaron a forjarse una industria de entretenimiento de serie B basada en readaptar los títulos que gustaban al otro lado del Río Grande. Y que hasta el día de hoy continúa en plena forma con las llamadas narco películas, de títulos tan llamativos como “Les cortaron las cabezas por culeros”, “El papá de los pollitos” o “El señor de las Hammer”.
Y un ejemplo de esta copia/pega, de esta batidora de elementos es la cinta que tenemos hoy “Trampa infernal” de Pedro Galindo III.



Y ya con el director comienza la copia. Si con la saga de los Rene Cardona teníamos al abuelo al hijo y el nieto –el inefable Rene Cardona III- , aquí Pedro Galindo se inventa su propia saga al ponerse el III delante… comenzamos bien.
Y ¿Qué decir de este Pedro Galindo? La verdad es que no mucho, salvo que es un tipo capaz de hacerte tan solo en el año 1984 la friolera de siete películas. Y de títulos y géneros tan dispares como westerns –“Gatilleros del Río Bravo”-, comedias –“El padre trampitas”- o cintas de acción pura y dura – “Siete en la mira”-. Lo que se ha llamado de toda la vida un currito. Pero, tras el desastre de “Trampa infernal”, ¿Quién tiene relaños de verlas?.

Y la peli comienza perfecta, con unos títulos de créditos que copia descaradamente a “Viernes 13” –incluso en la banda sonora-. Luego vemos a un grupo ya de treintañeros machacados que por una apuesta –aunque no está bien explicado- deciden irse a un bosque a hacer puñetas a cazar a un oso… Esto promete.
Mientras tanto tenemos de todo: peleas de enamorados, coches con una docena de persona, típicos personajes de slasher, ostias porque si, el pueblerino que te alerta del peligro del bosque y unos mullets que te dejaran picuetos.
Pero al llegar, el mayor problema no serán los osos, sino que hay un asesino –mezcla estética entre Michael Meyers y Rafaela Carrá pero con la técnica de Rambo y las armas de Freddie Kruguer- que matará a todos, ya que es un veterano de la guerra del Vietnam… tócate los cataplines.

Con todo esto pensareis: Mira estos mexicanos, que simpáticos, como se apuntaron al carro de los slashers de principios de los ochenta. Pero es cuando investigas un poquito sobre esta cinta… es que es de 1989 y no se estrenó hasta 1990. En vez de hacer como los italianos, que intentaban adelantarse a los americanos, Pedro Galindo III realizó su película más famosa cuando la moda del slasher estaba muerta y enterrada y, otras modas como la de los muñequitos asesinos estaba más a la orden del día. ¡Ay, Pedro Galindo III! Hasta lo que copias lo haces mal y tarde.



Una cosa si hay que darle a la película, conserva el espíritu del slasher: es un soberano coñazo hasta que el malo mata a alguien. Entonces se transforma en un soberano coñazo del que te ríes por la cutrez de las muertes.
Además, se nota que no tiene nada que contar, ya que Pedro Galindo III –en este momento mi segundo nombre preferido en el mundo entero, tras Cameron Poe- no para de mostrar largos planos de gente andando. Y la cinta se hace larguísima, y eso que dura 77 minutos.


En definitiva, una rareza, una extravagancia. Pero que no lo es tanto para aguantar la hora y cuarto que dura. Quiere ser una slasher, pero no hay tetas y la sangre es poca y cutre. Quiere tener un malo para el recuerdo, y cierto es que no se te olvidará -¿No parece que la máscara del malo sea una copia de la cara de Peter Weller?-. No quiere ser una mierda pinchada en un palo, y al final eso es lo que es.