Rincón Misingno: Frankenhooker .


Jeffrey Franken es joven electricista de Jersey que se dedica a tiempo parcial a la bioquímica...bueno, a trastear en una pecera que tiene dentro un cerebro con un ojo.
Muy normal.
Aún con sus hobbys, Jeffrey tiene una adorable y ¿obesa?, bueno, lleva ropa olgada, solo eso, novia llamada Elizabeth, a la que un día muere/mata por accidente durante una reunión familiar. Acosado por el sentimiento de culpa, Jeffrey decide volver a reconstruir a Elizabeth, pero lo poco que quedó tras el accidente, hace que nuestro sosias de "Mad Doctor" necesite extremidades frescas de mujer.
Lo malo de que te pase una cortadora de césped tundeada por encima.
Frank Henenlotter, el director que nos trajo la bizarra saga de "Basket Case", nos trajo también varias locuras más, entre las que destaca por méritos propios esta "Frankenhooker", o "Vicios diabólicos", como se tituló aquí. Sin duda una película desquiciante, de esas que renueva los clásicos (no hace falta ser un lumbrera para saber cuál), trasladando su trama a la época reciente... los ochenta en este caso. Aquí no encontraréis el retrato sucio y descarnado que Henenlotter hizo en la primera entrega de "Basket Case", si no una comedia, no muy al uso, cargada de sal gorda y muchas ganas de ir más allá de lo establecido. Sirva de ejemplo la escena en la que vemos a nuestro protagonista metiéndose un taladro por el cerebelo para "inspirarse" o esa cena previa que tiene con su novia, bueno, con la cabeza de su novia, atestiguan que esto muy normal no será, cosa que se corrobora durante su segundo acto, cuando ya se pone toda la carne en el asador. Es entonces cuando nos encontramos cara a cara con este festival de lo bizarro, en el que las prostitutas empiezan a explotar cual chocapic por culpa del "súper crack" (tal cual) creado por Jeffrey y en el que Elizabeth vuelve a la vida como una puta de pezones morados.
Lo jodido de todo esto es que funciona durante su no más de hora y media de metraje, y el ritmo apenas decae. Es cierto que para que esta película funcione tenemos que meternos de lleno en el juego que se nos plantea, y a la primera se ve que los actores están tan pasados rosca que nos hacen dudar si de verdad sobreactuan o si se han tomado una dosis de ese súper crack, pero ¿qué queréis que os diga si he acabado con agujetas por la risa?
En resumen, una ida de pinza de las que hacen no parar de reírte...si dejáis los remilgos fuera de la sala, claro está.

El lobo de Wall Street (2013)


Vaya faena… me estreno en McFly con “El lobo de Wall Street”… ¿marronazo? Para nada, todo un placer, un comienzo a lo grande sin duda. Tal vez me habría gustado haber empezado con algo más ligerito e ir subiendo escalones hasta llegar a la pieza que nos ocupa, más tranquilamente, algo así como Jordan Belfort hizo con su imperio. No hay tiempo para lamentaciones, vamos allá.


Que Scorsese es un auténtico lobo de Hollywood es totalmente indiscutible para nadie. Tipo consagrado, respetado e influyente de la industria cinematográfica donde los haya el neoyorkino de 71 años (ahí es nada) consigue con su último film pegar un puñetazo sobre la mesa. Un puñetazo de los que desordenan todo, todo lo anterior realizado que se encontraba sobre el tapete. Pero ojo, es un desorden placentero y disfrutable. El poder del caos, caos perfectamente rodado. 
A estas alturas de su vida Martin ha realizado su caos personal, su película más loca, macarra y voraz, que es capaz de devorar sin piedad al espectador y engancharlo hasta el límite. Utilizando la misma fórmula que en “El aviador”: Millonario excéntrico encarnado por el genial Leonardo DiCaprio, ésta vez somos testigos del “alzamiento” del personaje; de tener una vida modesta y de clase media a convertirse en un acaudalado empresario sin escrúpulos transformado en una máquina de hacer dinero constante y poseedor de una gran belleza por mujer. La moraleja la conocemos todos de sobra gracias a obras de similar calibre artístico, véase: “Scarface” o alguna que otra producción del mismo Scorsese. Materialismo puro y duro, infidelidades, drogadicción y vicio, descuido total de la familia y demás acciones moralmente dañinas son la gran denuncia. Si muy visto lo sé,  pero gracias al buen hacer de Scorsese & co. se les sabe sacar un gran partido irónico a los hechos y hacer de las desgracias familiares, adicciones, fraudes, orgías y demás un auténtico divertimento, un desmadre cinematográfico rodado con nervio y visualmente con una potencia equivalente a la de cualquier F1 de equipo oficial. Hablando de nervio, Leonardo DiCaprio, el incombustible actor no se cansa de dejar claro que es uno de los trabajadores que más en forma se encuentra en el Hollywood actual y con “El lobo de Wall Street” no hace sino dejar más clara si se puede esta afirmación y le hace merecedor de un  premio Oscar ¡Ya! La fuerza interpretativa y la excesiva improvisación que implanta en la cinta el californiano es un reflejo perfecto del abuso que en su día llevo el personaje que se desempapela en esta función, Jordan Belfort. Basada en hechos reales y siendo un guión adaptado de una novela autobiográfica escrita evidentemente por el mismo Jordan Belfort es de agradecer que el film haya tirado por los derroteros de la comedia y sátira mas desorbitada sin darle la espalda al éxito taquillero con el que desde un principio se contaba para la película. ¿Exagerada? Para nada, muestra las consecuencias del exceso de forma magistral pero el que piense que esta es una película exagerada siento decirle que no sabe disfrutar del buen cine. Por ponerle un pero, se me hizo especialmente molesta la frenada que pega el metraje a más o menos una media hora del final de la cinta. Una estancada en seco, llevada a cabo con el freno de mano y que te deja una sensación agridulce y tosca, es posible que fuera lo que tocaba, lo que la historia pedía, pero jo, yo ya había cogido esa dinámica de despelote y descontrol que tanto me entusiasmaba y es como si  me hubiera quitado la piruleta a medio terminar. Hay un amago en el que parece que todo volverá de nuevo al caos y a la gloria cinematográfica que anteriormente se nos narraba, pero mero espejismo. Supongo que así son las historias reales, no todo puede brillar para siempre, como la fortuna del señor Belfort. Aunque ignoro si la historia es del todo verídica, como por ejemplo el naufragio del barco en el que se encontraba el señor DiCaprio, aunque supongo que esto ya no le sorprenderá a nadie… Tampoco acaba de explicarse con total claridad cuáles son las artimañas ilegales llevabas a cabo por los protagonistas para ser perseguidos tan implacablemente por los miembros del siempre molesto F.B.I. pero lo que también es cierto es que cuando todo termina te quedas con la sensación de “¿Y qué? No necesito saberlo”. No me puedo marchar sin hacer una mención especial a Jonah Hill interpretando ejemplarmente al orondo amigo de Belfort que le ha seguido desde sus inicios, ambos salieron juntos del cascarón en el negocio que más tarde los haría multimillonarios. Ese papel, ese personaje le da fuerza y alas a la cinta cuando está más lo necesita, el secundario perfecto. Tal vez unos pasos por detrás de Quint en “Tiburón” eso sí… En definitiva una recomendabilísima cinta basada en hechos reales, de lo mejor que ha salido de la mano de Mr. Scorsese, y que nadie debería perderse. Tres horas invertidas en aprendizaje, buen gusto, locura cinematográfica placentera y sobre todo divertimento sin límites.

97- El Crack.




- Título original: El Crack.

- Dirección. José Luis Garci.

- Guión: Roger Waters

- Intérpretes: Alfredo Landa, María Casanova, José Bódalo, Manuel Tejada, Miguel Rellán, Manuel Lozano, Raúl Fraire.

- Año: 1981.

- Duración: 119 minutos.

- ¿De qué va la película?

Areta, un perro viejo de la policía, ahora investigador privado, investiga el caso de una chica desaparecida. Lo que a simple vista parece un caso rutinario desembocará en el caso de su vida.

- También conocida por...

La de el Garci y el Landa.
El cateto a babor se hace poli.
¿Esta no es "Vente para Alemania Pepe"?
Otro duerme culos del Garci.


Un profesor que tuve en bachillerato, un día casi a final de curso, en medio de una discusión que tuvimos sobre cine (y que derivó a ¿qué Transformer era el mejor?) llegó a decirnos que el mejor director que ha tenido, tiene y tendrá este país es José Luis Garci. Anteriormente habían salido los nombres de de la Iglesia, Barlagueró, Plaza, Amenabar y demás directores actuales, así que oír el nombre de Garci en esta lista, un director más "para viejos", nos resultó raro, así que le preguntamos el por qué de su elección. El profesor, antes que darnos un sermón sobre las virtudes del director Madrileño, nos dijo que simplemente echáramos un ojo a "El Crack" y a "El Crack 2" y sabríamos el motivo. Nada más. La conversación siguió su curso hasta que sonó el timbre que anunciaba el fin de las clases ese día, además de dar como ganador a Starscream. Si dijese que nada más llegar a casa fui directamente en busca de las películas protagonizadas por Alfredo Landa mentiría. Lo cierto es que por aquel entonces ni las tenía en mi colección. No sería hasta años después, en uno de esos días en los que andaba buscando DVDs interesantes/baratos por esas magníficas tiendas de compra-venta del centro de Madrid, cuando encontré una versión en DVD de la primera película. Además de las ganas de verlas, se sumó el factor de que valiese un euro con cincuenta, así que sin dudar fue directamente para la bolsa. Ya en casa puse en el reproductor el DVD, di al play. Mientras veía las desventuras del detective Areta recordé las palabras de "El Fonseca", que así se llama el profesor.
Y eso que sólo había visto la primera.
Fuera ya de todo esto (mi vida no es tan interesante), la película es un ejemplo claro de cine negro visto desde el filtro patrio. Es decir: el clásico personaje duro, con un caso intrincado que al principio no parecían tanto, y que ha de demostrar lo que valen para así poder salvar el pellejo. Todos los clichés, guiños, lugares comunes, personajes y situaciones los encontraréis aquí, con la salvedad que están manejados con maestría por un Garci al que reivindiqué desde el momento en el que terminé de ver la película. Con esto digo que sea el mejor director español, eso todavía no lo veo, pero sí puedo decir que la ¿industria? ha maltratado en exceso su cine por motivos puramente ideológicos, y a veces ni por eso. Una injusticia a todas luces, sobretodo cuando este hombre tiene varios peliculones en su haber, y que por desgracia la mayoría han quedado olvidados. 
¡Que este hombre tiene un Oscar, por Diox!
Volviendo a "El Crack", la película tiene unos momentos magistrales que van desde la tensión más directa, como ese comienzo en el bar de carretera, o las escenas emotivas en las que se desarrollan los personajes, como son los momentos con la niña (y que derramaréis una lagrimilla de paso). Apoyado todo en unos intérpretes que, pese a tener unos roles manidos a más no poder, logran sacar petróleo con  tan sólo un par de escenas, en las que destacan un Alfredo Landa pletórico, y que calló más de una boca en su momento con su interpretaciones, acompañado de unos grandes como José Bódalo y Manuel Tejada. 
Su segunda parte, que pude ver en televisión hace un par de años, pese a ser menos interesante que su predecesora tiene varios detalles que la hacen merecedora de un visionado, y ya os aviso que es mejor en un pase doble con la primera.
Ya para finalizar, queda decir que seas o no seas fan del director, debes ver esta película, al menos para saber de la existencia de un director como la copa de un pino llamado José Luis Garci.

- Si te gustó esta te gustará...

"El Crack 2" (1983, José Luis Garci).

¿Por qué ya no funciona el terror?


Alentado por el amiguete Daniel, autor del anterior post que debéis leer sí o sí, cambio de tercio tras una temporada dedicándola exclusivamente a las críticas de cine, y vuelvo nuevamente a escribir estas reflexiones que no me dejan pegar ojo durante las noches. Bueno, en realidad duermo como un bebé al que le han dado valium, pero sí quiero volver a los orígenes de la página, y que mejor manera de volver que de la mano de mi género favorito.
Si amiguitos, de nuevo voy a hablar del terror. Ese género tan nuestro que nos hace conmovernos, cabrearnos, emocionarnos, entusiasmarnos, aburrirnos y aterrorizarnos, aunque he de decir que ese último objetivo últimamente no lo consiguen muchas películas, por no decir ninguna.
Pese a que hoy en día se emplean todos los giros de guión habidos y por haber, todas las escenas de tensión, los golpes de sonido que te perforan los tímpanos, mala baba en sus escenas, o incluso su nivel de truculencia llega a tal nivel que harían vomitar a un cerdo, contemplamos sin apenas inmutarnos esta clase de películas como si se tratasen de un divertimento más, y no el acto de masoquismo que se presupone que es. Por desgracia, ya quitando que se ha rebajado bastante el nivel de crudeza (sólo hace falta ver algunos remakes que se facturan y compararlos con el original), los espectadores que a día de hoy ven esta clase de películas están curtidos tras años de constantes burradas que han desfilado en continuo tras la pantalla.
Es decir, algo que que antes hubieran hecho cagarse en la butaca a media platea, ahora directamente nos aburriría.
Bueno, esta terror terror...pero como mola la portada

Pero, ¿a qué se debe esto?
Es cierto que en esta llamada "Era de la (des)información" estamos siendo continuamente bombardeados por imágenes que, por decirlo suavemente,  superan de ancho a las que solemos ver en la ficción. Si no os lo creéis, por favor, os animo a poner el telediario/programa de Telecinco y veréis lo que es canela, aunque si indagamos más, esto no acaba de justificar (en parte) que en en algunos casos, no es raro ver que en una película dónde un asesino masacra, en el gráfico sentido de la palabra, a una panda de adolescentes, este llegue a provocar la risa colectiva entre los espectadores.
Entonces, ¿es cierto que nos hemos vuelto insensibles película tras película, hasta el punto de ser capaces hasta reírnos de las burradas que ocurren en la pantalla? Esa pregunta podría ser afirmativa si se ve en un primer momento, pero no, yo opino que la verdadera raíz de esta historia viene de lejos. Durante el ya lejano boom que se produjo en el género durante los años ochenta, concretamente, con las secuelas de "Pesadilla en Elm Street" (Wes Craven, 1984), "Pesadilla en Elm Street: La venganza de Freddy (Jack Sholder 1985), y lo que aconteció con la figura de su verdadero protagonista.
El icónico Freddy Krueger.


"Welcome to primetime, bitch!"

Instaurado ya en el imaginario colectivo, el matarife de la calle Elm adquiere en la tercera entrega de sus correrías una nueva personalidad. Más ácido, cínico, con instantes de puro humor (humor negro eso sí), además, poco a poco sabíamos de su vida previa a convertirse en el monstruo que era ahora, así que de este "nuevo" Freddy poco queda de la amenaza que era en las primeras entregas; seguía siendo un asesino cruel y despiadado, sin duda, pero definieron su personalidad en tal grado, que su sola presencia era carismática. Este carisma traspasó la pantalla, e hizo que a los espectadores les empezase a caer bien este "cara de pizza" con jersey, llegando incluso al punto de querer que se cepillase a esos niñatos/carnaza y que ganase de una vez él.
Las otras productoras, que no son tontas del todo, vieron el filón comercial que supone la estrategia de convertir al asesino de marras en un personaje más complejo y desarrollarlo, o incluso de llevarlo al terreno de la comedia negra. Las salas se llenaban porque, en mayor o menor medida, los espectadores podían identificarse con el propio asesino. Ya no se buscaban más sustos elaborados, únicamente los necesarios, y ya no existía una atmósfera sobrecogedora que hiciese entrar al espectador en materia, ahora se reclamaban más entregas en las que se explotase la figura del psicokiller. Así que ni cortos ni perezosos, las cabezas pensantes de los estudios se pusieron manos a la obra y comenzaron a "probar", lo aprendido con Freddy en otras sagas del género, como son "Viernes 13", "Halloween", "Re-Animator", "Evil Dead" o "El muñeco diabólico".  El problema que causó esta tendencia fue que a estos "monstruos" modernos se les empezó a conocer bien, incluso llegábamos a saber de su pasado en algunos casos, dejando de intentar que estos diesen un miedo de verdad, y ya sólo contase el número de cadáveres. Esto acabó por hacer que el género entrase en un estancamiento de tal magnitud que a día de hoy aún seguimos notando sus secuelas. 
El caso es que esto ya pasó en su día con los monstruos de la Universal, a pequeña escala eso sí,cuando al productor de marras vio que estaban gastados y se las ingenió para juntarles con Abbott y Costello y así se pudo seguir explotándolos desde otro terreno, lo mismo que aquí, sólo que ahora es menos obvio, puesto que a esta situación nos hemos ido acostumbrando.
Claro está que aún quedan honrosas excepciones que salen del saco en ocasiones. Si no ahí tenemos a James Wan que aún conserva ese don para hacer que se nos escape un grito, o incluso la nueva hornada de directores de terror estadounidense, como Ti West y con la saga "V/HS" como bandera, que intentan recuperar ese aire de terror clásico y primigenio, en el que sí se sabe explotar la tensión del espectador, y que no intentan asustarnos constantemente con un golpe de sonido o el desmembramiento de un pobre gilipollas random.

Cuanto menos se sabe de algo más miedo te da, esto es así, y hasta que esta frase no vuelva a sonar entre los autores del género, pues tendremos lo mismo sólo que contado de manera diferente.

El noble arte de vender la moto. Hoy: Deus Ex.

      Hacía tiempo que no comentábamos nada acerca del producto audiovisual más presente en nuestras vidas, nos guste o no: Las campañas publicitarías. Las hay buenas, las hay malas, las hay peores (no te escondas, Pablo Berguer), y las hay treméndamente imaginativas e impactantes como lo fue la de "Deus Ex: Human Revolution".

      Allá por el 2011 se propago un vídeo viral que nos pilló totalmente desprevenidos a freakis y profanos. Consistía en el anuncio de una empresa, Sarif Industries, que, al parecer, se dedica a vender implantes biónicos incluso mejores que los órganos originales.

      Nuestro sentido común nos gritaba que era un simpático fake que nos animaba a soñar con un mundo tantas veces descrito en la syfy. Pero este sentido común se empezaba a arrugar cual escroto expuesto a la brisa invernal al llegar, unas semanas después, otro spot con las declaraciones de los implantados del clip anterior.


      Ya, muertos de curiosidad, es cuando buscamos la web de Sarifhttp://www.sarifindustries.com/ (meteros a investigar un poco que mola bastante), para descubrir que, al parecer, está hackeada y nos salta un tercer clip de esta campaña.


      Impresionante vídeo que te pone los pelos de picos pardo sin hacer spolier. Más de un creador de tráilers (como coño se llama esta gente? Trailercut? Trailer-operator? Trailerman?) podría aprender. Ya, con la certeza de que se trata de algún tipo de obra audiovisual, nos enteramos de que la moto que nos querían vender es el videojuego "Deus Ex: Human Revolution". Obra cyberpunk que ahonda, justamente, en el impacto que esta clase de tecnología podría causar en la sociedad.

      No podíamos despedirnos sin colgar otros dos clips de esta gran campaña:

      Otro vídeo de imagen real notable aunque no tan creíble ni cercano como los anteriores (lo siento, no lo encontré en castellano)



      Y el tráiler oficial con un montaje a la vieja usanza y las cinemáticas propias de este tipo de producto. Mención especial para ese primer minuto y medio donde comparan los implantes con las alas de Ícaro dentro de un cuadro renacentista. Un puto aplauso.



      Por cierto, estad atentos a este 2014, Mcflys, que al parecer este "Deus Ex" podría tener adaptación cinematográfica debido a la buena acogida que tuvo el videojuego y la profundidad de su trama. Mas, sabiendo que al timón han puesto a Scott Derrickson ("Ultimátum a la Tierra") y que a los guionistas les han dado "total libertad para escribir la historia dentro del mundo de la obra", auguro una mierda de proporciones tales, que nos dolerá el esfínter solo imaginando como pudo ser traída al mundo. Engordando así la lista, más que nutrida, de adaptaciones que jamas debieron ser hechas...

      P.D.: Con esta campaña publicitaria no dude en "comprar" este juego en cuanto me fue posible. Y he de decir que es muy recomendable para todo aquel que le guste los FPS mezclado con rol en los que haya que tomarse su tiempo para sacarle el jugo y disfrutar de una trama enreversada en vez del mata-mutila-quema típico. totalmente imprescindible si, además, te mola el royo cyberpunk.