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Viernes 13 (2009) de Marcus Nispel

Ni te cases ni te embarques.

Hoy por ser el día que es, era de recibo hacer un visionado de un film de esta saga (era eso o verme El Robobo de la Jojoya de Martes y Trece) la cual nunca me ha gustado demasiado, ni tan siquiera la primera entrega me entusiasma, pero curiosamente guardo un especial cariño a las tres entregas más marcianas: Jason X, Freddy vs Jason y este ¿remake? ¿reboot? Bah, es igual, lo que sea.

La historia ya os la conocéis: Un grupo de jóvenos deseosos de emociones fuertes, entre las que se incluyen dosis industriales de drogas y follambre, cometen el error de adentrarse en los límites del otrora campamento de verano Crystal Lake, y actual terreno de caza del mítico Jason Voorhees.

Hacer un (añádase lo que sea esto) de Viernes 13 no suponía una cuestión difícil dado lo parada que estaba la saga en ese momento. Desde 2003, momento en el cual se estrenó Freddy vs Jason, no se oían más que rumores de una nueva adaptación de las andanzas del hijo de la señora Voorhees, pero eran eso, rumores. Así que ni cortos ni perezosos, los directivos de la Paramount, con Sean S. Cunningham de vuelta como productor, decidieron empezar de cero y reflotar una franquicia quemada. Para tal empresa, contrataron a Marcus Nispel, autor del más que notable (y rentable) remake de La matanza de Texas (2003), y así darle ese toque "actual" a la par que respetuoso que tanto necesitaba la película. 

¿Si lo consiguió? Difícil decirlo. 

La película en líneas generales es lo más entretenido y sobrepasado que te puedes echar a la cara - si se comparan, las otras entregas no le llegan ni a la altura de los zapatos en lo que respecta al nivel de desfase, drogas, sangre y desnudos que hace gala esta -, pero también podría decirse que acaba quedándose a medias en todo. Viendo las escenas eliminadas se puede intuir que la película iba a prescindir más de ese humor socarrón (e inofensivo) y de la casquería en pro de un desarrollo más seco y una atmósfera más trabajada, dejando a Jason ser el eje central de la historia. Por ejemplo, la escena del embarcadero, donde vemos a una chica en medio del lago siendo solamente observada por Jason, esta continuaba hasta que finalmente la chica no puede aguantar más a flote y se ahoga en el lago, creando una sensación de desasosiego mayor que su resultado final en el el film. Supongo que Nispel quería repetir la estructura que tan bien le funcionó en La matanza de Texas, lográndolo a medias por causas ajenas a su control creativo dentro la película, siendo los directivos de Paramount quienes tuvieron la última palabra.

De los actores, mencionar a Jared Padalecki quien repite más o menos su rol en Sobrenatural (este tipo no puede tener hermanos), una Danielle Panabaker, la cual tiene el momento más sorprendente de la película, y el gigante Derek Mears (Hatchet 3) quien interpreta un Jason - su diseño es un homenaje a las tres primeras encarnaciones del personaje - de lo más salvaje, que ya es decir.

La película pese a no ser un éxito monumental, recaudó casi cien millones al rededor del mundo, lo que dio a muchos la idea de ver una nueva entrega de Viernes 13...cosa que hasta el momento no ha sucedido. Sucesivos retrasos, cambios en los derechos y desavenencias creativas - incluso durante un tiempo se dijo que iba a ser un found footage - hicieron que la continuidad de la saga quedase en stand by hasta hace poco, cuando se empezó a hablar de realizar una serie para televisión, más o menos como hicieron con Scream. A saber qué saldrá de ahí.

Hatchet (saga)


Hará un tiempo, en el mes de Enero para más señas, pude ver las dos primeras (y por entonces únicas) partes de la saga de películas de terror-slasher llamada Hatchet. 
Hace unos días pude ver su tercera parte, una película que si bien me pareció algo menor, dado que es lo que hemos visto en las dos entregas anteriores sólo que hipervitaminado, es una película de la que poder sentirse orgulloso y como cierre de la saga es excelente. Entonces pensé, ¿por qué no hago un repaso de toda la saga en vez de ir una por una? Soy un vago, lo sé.

Salidas de la mente enferma de Adam Green, director de la primera y segunda entrega, estos films me parecieron unas películas la mar de curiosas, tanto porque sabían aunar con eficacia el slasher desenfadado de los ochenta (véase "Viernes 13") con el gore sin miramientos ni rasero de algún tipo, además se me hizo raro ver hoy en día un film estrenado en salas en donde proliferaran los litros de sangre y los higadillos lanzados a la cámara. 
La historia por su parte a priori más básica y rudimentaria no podría ser. A saber: un grupo de gente (chavales en su mayoría) son asediados/eliminados sistemáticamente por el asesino despiadado de turno. Argumento claro y sencillo, al que luego se le sumarán ciertos giros de guión, pero que a fin de cuentas desembocará en lo que el público quiere, es decir: Una orgía de sangre. 
Volviendo al director, decir que a Green le conocí en la cinta "Frozen", película que habla sobre los riesgos de esquiar, de la que admito no me pareció nada nuevo, pero que sí sabía manejar la tensión en un espacio reducido, dejando que la atmósfera fuese la que te envolviese para sacarte de quicio. En el caso de "Hatchet" pasa más o menos igual, la atmósfera de ese pantano de Lousiana se vuele más mal sana a cada minuto que pasa, aunque se puede decir que el recurso de usar un asesino la hace más directa, por no hablar de un humor negro que la hace más interesante que "Frozen". En el caso de la tercera parte, Green cedió las riendas a BJ McDonnel, ayudante de cámara de muchísimos films, entre ellos "Halloween" de Rob Zombi, y que aquí va sobre seguro y copia de pe a pa lo visto en las primeras partes, cosa que no es malo, pero sí que acaba por retarle interés.

Como suele ser norma no escrita de estos films, la estrella de la función era el matarife implacable personificado en el gigantón de Víctor Crowley. Dicho rol corre de la mano de Kane Hodder, un viejo conocido del género que incluso fue Jason Voorhees desde la séptima parte, y que aquí logra dotar a Crowley de un aura casi diabólica e imparable según la escena. Por su parte, la némesis de nuestro deformado paleto la encontramos en la figura de Marybeth (Támara Fedman en la primera parte y Danielle Harris en la segunda y tercera), una chica que guarda una mayor relación con Crowley, y que en principio no vemos. Decir que el cambio de Fedman por Harris en la segunda parte fue de crucial para que el personaje no acabase cayendo en el cliché, dado que con su labor acaba por convertirse en una rival de altura que incluso llegaría a ensombrecer al sureño en la segunda entrega.
Los demás personajes acaban por ser sólo carnaza con la que el asesino pueda afilar el hacha, con la única salvedad, y ojo que esto es lo mejor que tiene la saga, que dichos personajes están interpretados por actores del género. Por la pantalla desfilan actores de la talla de Sid Haig (THX 1138), Tony Todd (Candyman), Robert Englund (Pesadilla en Elm Street), Joshua Leonard (El proyecto de la bruja de Blair), Zach Galligan (Gremlims) y podría continuar dado que la lista es casi interminable. Apuntar que Parry Shen es el único actor que repite en todas las entregas a parte de Hodder, sólo que en diferentes roles, haciendo un apunte muy gracioso de esto en la tercera parte.

Entre lo más negativo que puedo verle a esta saga es también lo más positivo, y es en lo poco en serio que se toma a sí misma, llegando a niveles de sacarte de la película cuando ves que, por ejemplo, Crowley le arranca la columna vertebral a un personaje o le disparan con un bazooka, que es divertido sin duda, pero te deja con una sensación ¿y ahora qué más?
Pese a todo es muy divertida, y en resumidas cuentas, es de las pocas sagas de terror que en la actualidad vería del tirón sin despeiname, ya que el nivel entre cada entrega es bastante alto y son divertidas a más no poder.

NOTA (media entre las tres): 7